Número 278  //  18 de Febrero de 2005  //  9 Muharram 1426

 Clásicos del Islam

Formas de reforzar la paciencia (I)

Por Ibn Qayyim al Yauziyyah


Dado que la paciencia es obligatoria para el musulmán, Al-lah nos ha proporcionado formas y medios de obtenerla y reforzarla, ya que Él nunca nos pide que hagamos algo sin suministrarnos al mismo tiempo una ayuda y un apoyo para que lo llevemos a cabo. Así por ejemplo, nunca ha dejado de crear los medios para prevenir y curar las enfermedades. De este modo, la paciencia es difícil, pero no imposible de alcanzar. La paciencia consiste en dos elementos, el conocimiento y la acción, y de ellos se derivan los remedios para todos los problemas físicos y espirituales. El conocimiento y la acción combinados resultan siempre esenciales.

El conocimiento

El elemento del conocimiento es necesario con el fin de comprender los beneficios que conlleva el seguir los mandatos de Al-lah y alcanzar el sentido de felicidad y satisfacción que uno experimenta al hacerlo. También lo es para entender el daño, imperfección y mal que encierran las cosas prohibidas. Cuando una persona comprende todo esto, ejercita una fuerte voluntad y refuerza su deseo de desarrollarse espiritualmente y de vivir como un completo ser humano (y no como un animal), entonces resulta más fácil el conseguir la cualidad de la paciencia. La amargura de la paciencia se convertirá así en dulzura y el dolor de la misma en alegría.

La acción

Como hemos visto, la paciencia es una batalla constante entre la fuerza de la razón y la religión, por un lado, y la atracción que se deriva de los caprichos y deseos, por otro. Si una persona desea que la razón y la religión superen a los caprichos y deseos, entonces tiene que reforzar las primeras y debilitar a estos últimos, justo del mismo modo que toma medidas para reforzar su salud y reducir el riesgo de enfermedades.

Así por ejemplo, una persona que tiene un fuerte deseo de cometer adulterio tiene que tomar medidas para combatir este impulso. Puede disfrutar del sexo permitido (dentro del matrimonio) porque Al-lah ha creado esta vía para que saciemos nuestras necesidades en este campo. Ésta es la mejor solución, tal y como el Profeta (saw) ha señalado.

Otro paso importante es el de bajar la mirada y evitar mirar a las mujeres, ya que esto puede provocar un aumento del deseo sexual. El Profeta (saw) nos advirtió que “el mirar a las mujeres es una de las flechas de Shaitan.” Shaitan dirige sus flechas al corazón del hombre y no hay nada que impida a estas flechas alcanzar su objetivo a menos que el hombre baje su mirada. Sin embargo, si éste continúa mirando se expone a que su corazón sea alcanzado por una de estas flechas. Además, el musulmán debe pensar en el daño que le puede reportar en ésta y en la otra vida el hecho de satisfacer su deseo sexual en una forma prohibida.
 

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