Número 277 //  4 de Febrero de 2005  //  24 Dhu´l Hiyya 1425

 Opinión

Los pobres no pecamos

Mehdi Flores
 

 

Que los obispos no tengan otra cosa que hacer sino pontificar si es moral, inmoral o amoral, -que también se da el adjetivo-, el ponerse o quitarse el condón cuando se va uno a refocilar y darse dos restregones, es síntoma de cómo anda y camina la mansa y cansina grey tardocatólica de entrepierna para abajo.Que sea portada en los primeros periódicos de España la opinión del cardenal Rouco sobre si se peca masivamente  o a destajo, si a cuarto o a kilo, es descubrir que una parte de España, esa España que hiela corazones, todavía vive, crece y se reproduce bajo palio, que es como entraba Franco en las iglesias, que para eso ganó la guerra y si no que no la hubieran empezado, como destapa Pio Moa, los rojos. 

Se levanta uno por la mañana en el primer mes del año 2005 del siglo XXI y lo primero que le viene a las mientes es palpalse la entrepierna a ver si le cuelga a uno el condón del delito  y en su defecto da gracias a Dios por no haber permitido tamaña falta contra natura, que lo que nace desnudo, desnudo ha de regresar a la tierra y aunque la mona se vista de seda, mona se queda.

Tiene uno que pellizcarse las nalgas, con perdón, para ver si está o no soñando todavía y revolverse en su lecho con ganas de que se lo lleve de nuevo el sueño hacia mejores y más tranquilos lares al percatarse de la seriedad del asunto. Nada de bromas. En las cenas-coloquios del cardenal a las que asisten ministros y gente de orden, próceres y demás autoridades, se imparte doctrina sobre la materia amén de declarar herejes a quien no comulgue con la última versión del catecismo romano que, ya de entrada, condena el plan Ibarretxe y lo que sea menester para estar a bien con la autoridad competente.

Si la Iglesia contase hoy con el brazo secular a su servicio, a no dudar ya habría ruido de sables y más de una lista y más de algún escarmiento. Cuando se trata de salvar almas no le debe a uno temblar el pulso a la hora de meter fuego al cuerpo, que la carne es débil y es mejor entrar manco en el Reino de los Cielos que ser arrojado entero a la hoguera eterna.

 "Ya no fusilan porque estamos en Europa"- se le escapó una vez a Arzalluz hablando de la derecha de Aznar que tenía un abuelo que entendía de eso. Ya no fusilan y ya no confiesan junto al coche en marcha antes de que te peguen dos tiros, mayormente porque la gente ya no sabe confesarse y las confesiones son ya masivas, que hay pocos curas y no se llega a todo.

Alguien dijo una vez que la Monarquía es fruto de una alucinación colectiva. La jerarquía católica también. El evangelio de Jesús, el bueno, es una buena noticia, que Dios es Amor y que pase lo que pase, su Misericordia precede a su Ira. Por lo demás, como dice mi madre, los pobres no pecamos. Por no tener, no tenemos ni pecados, que es como decir, que por aquel pueblo, por no pasar, ni pasó la guerra. Los pobres no pecamos, bendito sea Dios, el Rico, el Único, fuera del cual nada existe ni ha existido ni existirá jamás.

Y por lo general, buen tiempo en toda España.

 

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