Número 277  //  4 de Febrero de 2005  //  24 Dhu´ l Hiyya 1425

 Opinión

La poligamia está más extendida en nuestra sociedad que en la musulmana”, según
Mansur Escudero*


Entrevista por Hashim Cabrera

 

Durante los últimos días, numerosos medios de comunicación se han hecho eco de unas declaraciones de Mansur Escudero, secretario general de la Comisión Islámica de España, sobre la necesidad y oportunidad de que el Gobierno contemple la posibilidad de legalizar la poligamia. La cuestión ha surgido al hilo del proyecto de legalización del matrimonio de homosexuales. Sin embargo, este asunto ya se planteó formalmente hace quince años, cuando la Comisión Islámica de España negociaba con el Estado el Acuerdo de Cooperación, firmado en 1992. Durante este tiempo parece haberse producido todo un cambio de paradigma sobre la concepción del matrimonio y la moral pública en la sociedad española. Webislam ha entrevistado a Mansur Escudero para que aporte su opinión a lo que promete ser un interesante debate


¿Podrías aclararnos porqué y cómo ha surgido este tema, precisamente ahora?

Este cuestión ha surgido en los medios a raíz del comunicado realizado por el portavoz del Consejo General del Poder Judicial, en el que consideraba que el cambio legislativo proyectado por el Gobierno para legalizar los matrimonios entre personas del mismo sexo, "abría un melón” que llevaría a legalizar también la unión entre un hombre y un animal y el matrimonio poligámico. La agencia Europa Press me pidió una valoración de estas declaraciones que, al parecer, recogieron bastantes medios.

¿Cuál fue tu postura?

Bueno, lo primero, es que me parecía bastante desafortunado e impropio, por decirlo en términos amables, de un jurista perteneciente, nada menos que al CGPD, que equiparara la zoofilia con la poligamia. Pero, en fin, comprendo que a veces los condicionamientos ideológico-religiosos, puedan llevar a este tipo de ofuscamientos mentales. En segundo lugar, aclaré que, con ocasión de propuesta del Gobierno de legalización de los matrimonios gays, no habíamos realizado ningún tipo de petición formal para la legalización de la poligamia. Sí que se hizo, hace ya unos quince años, durante la negociación previa a la firma del Acuerdo de Cooperación entre la Comisión Islámica de España y el Estado, en 1992. Allí lo planteamos cuando se discutió el artículo referente a la regulación del matrimonio islámico. Sin embargo, la parte estatal, representada por Dionisio Llamazares, Director General de Asuntos Religiosos, se negó en rotundo a entrar siquiera en su consideración, calificándolo, en palabras suyas un tema “tabú”. He de añadir que yo no estoy a favor de la poligamia como norma. La poligamia es excepcional, y puede practicarse y funcionar bien o mal, como pasa con la monogamia. Pero, para esos casos excepcionales, sería conveniente que hubiera una regulación legal que garantizara los derechos, especialmente, de las esposas.

¿Piensas que ahora ha dejado de ser un tema tabú?

Obviamente se han producido cambios importantes en la sociedad española. Muestra de ello es la intención del Gobierno de legalizar el matrimonio de los homosexuales. Cuando España era un estado confesionalmente católico, la homosexualidad o la bigamia constituían un delito contra la moral y el orden público. Pero, desde hace 25 años, afortunadamente, vivimos en un estado aconfesional, cuya obligación constitucional es respetar y facilitar las prácticas religiosas de todas las confesiones y creencias. Ninguna confesión tiene el monopolio religioso, ni puede imponer al resto de la sociedad sus criterios de moralidad. Ni tampoco debería sentirse atacada porque se regulen prácticas que no estén aceptadas en su religión. Por esta razón los musulmanes no nos hemos opuesto a que el Estado regule el matrimonio homosexual, pese a no estar permitida para nosotros. No parece muy congruente, desde el punto de vista jurídico o de la moral pública, mantener ilegal la poligamia en una sociedad que tolera la prostitución y las amantes, y que hace legal el matrimonio entre homosexuales.

¿No te preocupa la reacción de las organizaciones feministas?

Quien parece haberse molestado más han sido los sectores duros de la derecha. Sólo hay que navegar un poco por sus foros en Internet para apreciarlo. En ellos se pueden leer amenazas personales, expresiones injuriosas y xenófobas, o planteamientos tan delirantes como que los musulmanes queremos introducir la poligamia como una forma de “reconquistar” demográficamente España. Los colectivos feministas, son más civilizados. De todas formas es preciso que se abra un debate sobre el tema, sin cargas emocionales, y que los musulmanes expliquemos el planteamiento que desde el Islam se hace de esta cuestión.

¿Podrías explicarnos cual es ese planteamiento?

El Islam permite la poligamia como una solución a determinadas situaciones sociales, particularmente cuando hay más mujeres que hombres y, también, para facilitar el matrimonio a viudas, huérfanas y divorciadas. La mayoría de la gente desconoce que la poligamia está extremadamente restringida en el Islam. Hace catorce siglos, antes del Islam, las mujeres de Arabia que no eran enterradas vivas al nacer, no eran mas que objetos, y la poligamia se practicaba sin límites y sin ningún tipo de derechos para la mujer. Lo que hizo el Islam fue restringirla considerablemente, regulando los derechos y obligaciones a los que se debían de comprometer los esposos. En los orígenes del Islam, había muchos hombres que morían en la guerra. En La Meca florecía la prostitución, y las huérfanas y viudas no tenían ningún medio para ganarse la vida. Debían morir de hambre o prostituirse. Acceder al matrimonio, aunque fuera compartido, suponía su liberación. El Corán estipula claramente la obligación de equidad y justicia con las esposas y dice claramente “si teméis no ser justos, entonces solamente con una”.  Ello indica que la poligamia sólo puede practicarse en casos muy particulares, como medida excepcional para casos excepcionales, y que la regla es la monogamia.  Por otra parte, al igual que en el matrimonio monogámico, es obligatorio el consentimiento mutuo.  Nadie puede obligar a una mujer a que se case con un hombre, sea casado o soltero. Además, la esposa tiene el derecho a estipular en su contrato de matrimonio que su marido no se case, sin su consentimiento, con otra mujer.

¿Pero crees que actualmente se siguen dando las circunstancias que se daban en la Arabia de hace catorce siglos?

Hace sólo cincuenta años, después de la segunda guerra mundial, había en Alemania más de siete millones de mujeres que hombres, de ellas tres millones eran viudas. La proporción de mujeres, entre veinte y treinta años, casi duplicaba al de hombres. Esta situación provocó el que muchas tuvieran que recurrir a la prostitución o a convertirse en amantes clandestinas. En una conferencia internacional de la juventud que se celebró en Munich, en 1948, se debatió este problema, llegándose a la conclusión de que ninguna solución podía ser más satisfactoria que el aceptar y regular la poligamia. En una situación contemporánea, como la actual en los Estados Unidos, sabemos que hay una grave crisis de este tipo en el seno de la comunidad afro americana, donde una de cada cuatro mujeres negras de cuarenta años nunca se ha casado, en comparación a una de cada diez entre las mujeres blancas. Como resultado, un elevado número de mujeres negras ha adoptado el sistema denominado de “hombre compartido”. Mantienen relaciones con hombres casados, cuyas esposas generalmente ignoran que están compartiendo a sus maridos. Ante la escasez de varones negros, algunos analistas recomiendan a la comunidad afro americana, como solución temporal, una poligamia de consenso. Esto está ocurriendo en nuestro días, y cualquiera que tenga interés en informarse sólo tiene que consultar páginas en Internet como www.pro-polygamy.com, por cierto de orientación cristiana, donde encontrará cientos de artículos a favor de estas tesis. De hecho, el movimiento en pro de la poligamia  puede ser una de las reivindicaciones que con más fuerza surjan en EE.UU., entre los defensores de los derechos civiles.

¿A que te refieres como poligamia de consenso?

Este concepto lo ha difundido sobre todo Philip Kilbride, un antropólogo americano de formación católica, en su libro, “El matrimonio polígamo en nuestro tiempo”, quien propone la poligamia como solución a algunos de los males de la sociedad americana y, más en particular a la crisis de la familia. Este autor sostiene la tesis de que el matrimonio polígamo puede ser en muchos casos una alternativa potencial al divorcio, evitándose así el impacto perjudicial que éste puede ejercer sobre los niños. Kilbride entiende por poligamia de consenso una poligamia que sea asumida por la comunidad y en la que todas las partes involucradas estén de acuerdo, en lugar del secreto que normalmente envuelve al sistema de hombre-compartido, que resulta perjudicial, tanto para la esposa como para la comunidad en general. En su opinión, que comparto, es más digno para una mujer, aceptar y ser respetada como segunda esposa, a convertirse en una amante clandestina, careciendo de cualquier tipo de protección legal.

¿Hasta que punto está extendida la práctica de la poligamia en el mundo islámico?

Paradójicamente la proporción de matrimonios poligámicos en el mundo musulmán es mucho menor que la proporción de relaciones extraconyugales, es decir de poligamia encubierta, que se da en Occidente. Es decir que, los hombres en el mundo musulmán contemporáneo son, en sentido estricto, más monógamos que los hombres occidentales. Los países de tradición mayoritaria cristiana insisten en la monogamia como única opción posible de matrimonio, pero en realidad practican la poligamia de una forma encubierta. Nadie ignora el papel que juegan las amantes en la sociedad occidental. Son relaciones basadas en el engaño, la ocultación y la hipocresía. El Islam permite a un musulmán, si cumple con los requisitos que exige el Corán, casarse con más de una esposa, pero prohíbe estrictamente -como medio de salvaguardar la moral de la comunidad- el engaño y las relaciones sexuales clandestinas. Es interesante destacar que muchos países —tanto de mayoría islámica como no-musulmanes— han proscrito la poligamia. Tomar a una segunda esposa, incluso con el consentimiento libre de la primera, es una violación de la ley. Sin embargo, engañar y estafar a la esposa, sin su conocimiento y consentimiento, es absolutamente legítimo, la ley lo permite. No creo que ello aporte ningún beneficio social.

Antes has mencionado que en EE.UU. existen movimientos de orientación cristiana en favor de la poligamia, ¿tienen éstos una base doctrinal  ortodoxa o van por libres?

La opinión pública debería saber que la poligamia es una institución que aparece ya en el libro revelado de la Torá judía, es decir que es legal para los judíos y que Jesucristo -Dios esté complacido con él- no la prohibió. De hecho muchas iglesias cristianas admitieron la poligamia hasta que la alianza del imperio romano con la iglesia Católica la suprimió, no sin violencia. Concretamente, los cristianos arrianos españoles admitían la poligamia. Creemos que la cuestión de la poligamia no es una cuestión meramente islámica, cualquier judío tiene derecho a ella según su ley. Al igual que cabe que haya cristianos que, basándose en sus creencias, la vean posible. Muchos grandes profetas bíblicos como Abraham, Moisés, David, Salomón, etc. fueron polígamos y son amados como figuras venerables por las tres religiones. Sería interesante que los judíos y cristianos de todas las iglesias, no solamente la católica, participaran en el debate sobre la poligamia. Aprovecho esta ocasión para invitarles a participar en una conferencia ínter-confesional donde podamos profundizar en el rol de la mujer en cada una de las confesiones, tanto históricamente como en la actualidad.

¿Crees que si se abre la puerta a la poligamia se abrirá también a la poliandria?¿Qué tendrías que opinar al respecto?

Antes de contestar a tu pregunta, permíteme una aclaración preliminar. Ni yo ni ningún musulmán puede intentar cambiar o falsear los principios del Islam para intentar adaptarlo a lo políticamente correcto del momento. Nosotros aceptamos, como referencia de nuestra conducta, los parámetros éticos y espirituales contenidos en el Corán, una Revelación que, para nosotros, procede de Allah, Dios, la Realidad Única. Como musulmanes, nos guiamos por ella. Y lo hacemos, hombres y mujeres, de una forma libre y responsable. Nadie está obligado a ser musulmán, ni ningún musulmán puede imponer a otra persona sus creencias o prácticas, ya que el Corán prohíbe taxativamente la coacción en el ámbito de lo religioso. Volvamos al tema de la poligamia. Antes he recurrido a algunos argumentos que, desde mi punto de vista,  pueden justificar racionalmente el recurso voluntario a esta forma de matrimonio. Pero no me baso primordialmente en estos argumentos para aceptarla. La acepto porque Allah la ha hecho lícita, con las restricciones que antes he señalado. No ocurre así con la poliandria. ¿Por qué? Podríamos buscar razones, y las encontraríamos, pero el criterio último es que no está contemplada en el Corán, que es nuestra referencia ética. La poliandria se practica o se ha practicado, por ejemplo, en el Tibet, donde las condiciones de vida han hecho posible que una mujer se case con varios hermanos. Situándonos en nuestro contexto socio geográfico, si las mujeres españolas o europeas lo exigieran, posiblemente estarían en su derecho de hacerlo, pero para los musulmanes no sería lícito. Esa es nuestra religión, que algunos gustará y a otros no. Nosotros no queremos, ni nos está permitido imponérsela a nadie. Que cada palo aguante su vela. De ahí que apoyemos la libertad de los individuos y los colectivos a organizarse según su creencia, siempre que no atente contra la dignidad del ser humano. En el Islam, la poligamia es entendida siempre como una misericordia, en caso contrario, si lleva a quien la practica a ser injusto, no está permitida. La poligamia hay que verla como un derecho, no como una imposición. Nunca puede serlo. La gente debe saber que, en el Islam, el hombre tiene el deber de sostener economicamente a la esposa e los hijos, sin que ello impida que, si la esposa lo desea, pueda trabajar, practicar una profesión o hacer negocios. La esposa, aunque tenga bienes o salario, no está obligada a compartirlos con su marido. Como se ve, hay distintas maneras de entender el asunto y el debate promete ser enriquecedor.

* Mansur Escudero es Presidente de Junta Islámica y Secretario General
de la Comisión Islámica de España

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