Número 276  //  20 de Enero de 2005  //  10 Dhul´ l Hiyya 1425

 Iniciación

Islam: Una invitación simple a un solo Dios (VII)

Asra Rasheed


Cabe preguntarse entonces, ¿cuál es el Mensaje que los profetas de Dios trajeron consigo? Los judíos, cristianos y musulmanes se muestran de acuerdo en que todos los profetas (Noé, Abraham, Isaac, Jacob, Joseph, Jonás, Lot, Moisés etc) profesaban una fe. Ellos no eran ni ateos, ni agnósticos ni politeístas, sino que creían en Un Único Dios y rechazaban toda forma de idolatría.

Los musulmanes creen también que los que siguieron al Profeta Moisés cuando éste les predicó eran gente virtuosa que se adhirió a la revelación de Dios. Estas personas tendrán éxito en el Día del Juicio y su recompensa será la Misericordia de Al-lah y la entrada en el Paraíso.

Los musulmanes creen asimismo que los que siguieron al Profeta Jesús cuando éste les predicó eran gente virtuosa que se adhirió también a la revelación. Estas personas tendrán igualmente éxito en el Día del Juicio y su recompensa será la Misericordia de Al-lah y la entrada en el Paraíso.

Sin embargo, ni la Torah ni el Nuevo Testamento mencionan el nombre de la religión que trajeron los profetas de Dios y a la que se adhirieron sus seguidores. Los términos “Judaísmo” o “Cristianismo” no pueden ser utilizados para designar el mensaje de estos profetas porque estos nombres no fueron utilizados por ellos ni eran tampoco conocidos en su época. El Judaísmo es un término que procede de una región palestina, Judea, mientras que el Cristianismo es un nombre que proviene de una figura fundadora, Cristo. Cabe señalar que esta última palabra no es ni siquiera hebrea, sino que se deriva de la palabra latina “Christus”, que a su vez procede del término griego “Khristos”, que significa el “anunciado”.

¿Cómo puede determinarse, pues, cuál es el nombre más apropiado para la religión con la que fue enviada la cadena de profetas iniciada con Adam (Adán)?.

La única forma de reconocer a esta religión sin nombre es ver cuál es su esencia y su propósito. Así, se puede comprobar que el principal contenido del mensaje de los profetas era el de la necesidad de adorar al Dios Único. Algunos de estos profetas trajeron también una legislación o normativa, que contenía mandatos y prohibiciones, e instruyeron a los pueblos para que se adhirieran a ella y la respetaran. Así pues, quien aceptaba la doctrina de la adoración al Dios Único y Sus leyes, sometiéndose a los mandatos de Dios, se convertía en un creyente cuyo modo de vida agradaba y era aceptado por Dios.

De este modo, para resumir, podríamos decir que “la religión de los profetas consistía en adorar a un Dios Único y en someterse y obedecer Sus leyes y Su autoridad.”

El término que abarca en árabe esta definición es “Islam”, una palabra que se deriva de dos raíces:

Ijlas, que en español significa “Pureza de fe”, y

Istislam, que en español significa “Total obediencia o sumisión a Dios.”

Así pues, podemos decir que el común denominador de todos estos profetas de Dios y de sus enseñanzas es el Islam, ya que su mensaje entrañaba una pureza de fe en el Dios Único y una total obediencia a Él.
 

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