Número 211  //  19 de Mayo de 2003  //  18 Rabi Al-Awwal 1424 A.H.

 NOTICIAS DEL MUNDO ISLÁMICO

  La Hausa Al-Ilmiya, una institución clave en la vida de Iraq
 

Agencia Islámica de Noticias
 


Una de las consecuencias de la guerra en Iraq es la recuperación  del papel de la ciudad Nayaf como centro de aprendizaje shií de primer orden a nivel internacional. Dentro de Nayaf, la principal institución de enseñanza es la Hauza al Ilmiya, que ha venido jugando un papel de primera importancia desde hace varios siglos. Esta institución goza de una gran influencia en todo el país y ha llenado ya el vacío de poder dejado por el colapso del régimen de Saddam Hussein, convirtiéndose en un auténtico gobierno en la sombra, al menos entre los shiíes iraquíes, con el que EEUU tendrá que tratar.

“La opinión de la Hauza determinará si los norteamericanos son aceptados o rechazados”, indica Mohammed Selman Jagani, un imam musulmán de 64 años que dirige la mezquita de Jagani en Nayaf. Los sabios shiíes se muestran de acuerdo en que la actitud de Hamza será crítica hacia la ocupación estadounidense. La actitud de los norteamericanos hacia la institución no está clara. Un responsable de la Oficina de Reconstrucción y Asistencia Humanitaria del Pentágono dijo recientemente que “todos los elementos de la sociedad”, incluyendo los “líderes religiosos y los clérigos de los pueblos”, serán tenidos en cuenta en el proceso de reconstrucción. Recientemente, unos 10.000 seguidores de la Hauza tomaron las calles de Bagdad para reclamar una presencia política de la Hauza en el futuro de Iraq, que se corresponda con la influencia espiritual de la institución. Muchos de ellos afirmaron que no considerarían a un gobierno legítimo si faltaba en él un representante de la Hauza. “La Hauza conoce cuáles son las necesidades del pueblo y eso es por lo que estoy pidiendo que ella tenga una representación política”, señala el sheij Muhammad Yaqubi, un clérigo de Nayaf que tiene el estatus de muytahid (sabio) y que tiene seguidores en Bagdad, Basora y Samarra.

En la actualidad, la institución de la Hausa está dirigida por cuatro sabios, liderados por el ayatollah Ali Sistani. Ellos han mantenido silencio en lo que respecta a las cuestiones relativas a las relaciones con las tropas norteamericanas, pero, en contraste con la mayoría de sabios shiíes, Sistani ha pedido que los clérigos no se impliquen directamente en los temas políticos. De momento, la Hauza ha promulgado varios decretos para asegurar la ley y el orden en las diferentes ciudades iraquíes. Estos decretos han permitido que algunas ciudades, como la propia Nayaf, se hayan visto libres de saqueos y se hayan convertido en extraños modelos de calma. “La Hauza nos llamó el día que los norteamericanos entraron en la ciudad y nos pidió que regresáramos al trabajo”, señala Mohammed al-Fahi, de la Oficina de Energía Eléctrica de Nayaf. “Ellos nos ayudaron a poner en marcha nuestras actividades”. En los cuarteles de la defensa civil y en los hospitales de la ciudad; en las estaciones de bomberos y en los tribunales, la historia ha sido la misma.

La Hauza animó a los trabajadores a volver a sus puestos de trabajo, organizó patrullas de voluntarios para proteger los edificios públicos y ordenó el arresto a los saqueadores. La Hauza ayudó también a los trabajadores municipales que trabajan ahora sin salario del gobierno y les concedió una subvención para subsistir. Otro donante ha sido la Asamblea Suprema de la Revolución Islámica de Iraq, cuyo líder Mohammed Baqir al Hakim, acaba de regresar de Irán. Este activo papel de la Hauza contrasta con el papel de los soldados norteamericanos, que se han mantenido casi siempre al margen de estos problemas. En la propia capital, Bagdad, la Hauza ha jugado un papel relevante al crear milicias, mantener los hospitales en funcionamiento y organizar mítines en los que se pedía a los saqueadores que devolvieran los bienes robados. La institución ha tomado también el control de la mayor mezquita de Bagdad. Así pues, la Hauza se ha convertido en un elemento clave de la vida religiosa, política y social de Iraq que los norteamericanos no podrán ignorar. “Los norteamericanos deben ir a la Hausa y pedir su opinión antes de tomar cualquier decisión”, señala Kamal Hatim Abu Gillel, un abogado de 63 años. “Ellos deben reconocer que el 90% de los shiíes de Iraq obedecen las instrucciones de la Hauza”.
 

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