Número 211  //  19 de Mayo de 2003  //  18 Rabi Al-Awwal 1424 A.H.

 NOTICIAS DEL MUNDO ISLÁMICO

  Evaluación de ataques contra la población civil
de Bagdad llevados a cabo por los gobiernos de
EEUU, Reino Unido y países aliados entre el 20
de marzo y el 5 de abril de 2003
 

Grupo de brigadistas del Estado español contra la guerra (Javier Barandiarán, José Bielsa, Manuel Fernández González, Belarmino García Villar, María Rosa Peñarroya, Ana María Rodríguez, Imanol Tellería, Teresa Tuñón y Carlos Varea).

CSCAweb (www.nodo50.org/csca)

 


El presente Informe da cuenta de 42 casos documentados de ataques contra población civil iraquí llevados a cabo por las fuerzas anglo-estadounidenses en el área metropolitana de Bagdad entre los días 20 de marzo y 5 de abril de 2003, mayoritariamente bombardeos aéreos o impactos de misiles, pero igualmente ataques terrestres ocurridos en la fase inicial de la ocupación de la ciudad. Estos casos han sido documentados sobre el terreno por el grupo de brigadistas del Estado español presentes en la capital iraquí desde el inicio de la guerra y hasta la entrada de las tropas estadounidenses en la zona de la ciudad donde residían, el día 9 de abril.

Como muestra este Informe, los bombardeos y ataques con misiles se realizaron desde los primeros días de la invasión de manera continuada, tanto de día como de noche y de madrugada, contra cualquier barrio, suburbio o pueblo del área metropolitana de Bagdad, un perímetro de 50 kilómetros de diámetro que alberga a cinco millones de habitantes.

A los pocos días de iniciada la guerra, las sirenas antiaéreas de Bagdad dejaron de sonar por ineficaces, dada la continuidad de los bombardeos. Sin aviación operativa propia y con muy limitadas defensas antiaéreas, EE.UU. y Gran Bretaña pudieron bombardear Bagdad con total impunidad. A plena luz del día era posible observar cómo los caza-bombarderos picaban una y otra vez sobre los barrios de la ciudad produciendo un peculiar sonido chirriante, dejando caer su cargamento de bombas, luminosas y claramente visibles. Igualmente, era plenamente perceptible el sonido de los 'superbombarderos' estadounidenses volando a baja altura sobre la ciudad, especialmente durante las madrugadas. Es reiterativo el recuerdo de estar visitando los hospitales y sentir el impacto cercano de bombas y misiles, que hacían vibrar los cristales y las paredes de las salas donde estaban los heridos de anteriores ataques.

Con el paso de los días, el número de víctimas mortales y la gravedad de las heridas de los supervivientes fue aumentando: si los primeros heridos lo fueron por derrumbe de edificios, avanzada la guerra pudimos constatar que la mayoría lo eran por los efectos de la metralla -extremadamente mortífera- y del fuego. Descripciones de afectados y del personal sanitario iraquí confirman que fueron utilizadas bombas de fragmentación (o de racimo), tal y como se indica en este Informe.

Se han cumplimentado un total de 114 encuestas de personas heridas. A partir de sus testimonios directos o de sus familiares, así como de las informaciones facilitadas por el personal sanitario de los hospitales visitados, se han podido documentar un total de 204 víctimas mortales y 583 heridos en los ataques referidos en este Informe, todos ellos civiles. La media por ataque es de 4,5 muertos y 13 heridos. Cabe señalar la aniquilación en varios casos de familias completas, y el gran número de huérfanos.

En ningún caso, salvo en los ataques contra el Aeropuerto Internacional Sadam y sus alrededores (cuatro de los 42 casos aquí presentados), se pudo identificar instalación gubernamental o militar alguna en las proximidades de los lugares bombardeados que pudiera explicar el ataque. Los daños causados a la población civil durante las tres semanas en las que Bagdad fue atacada no se debieron en absoluto a errores, ni representan los 'daños colaterales' de una táctica de guerra 'quirúrgica', cuyo único objetivo hubiera sido destruir las infraestructuras gubernamentales y militares de la ciudad. Nuestra consideración entonces y ahora es que fueron ataques premeditados, destinados a causar el mayor número posible de víctimas civiles, muchos de ellos llevados a cabo de manera reiterada contra áreas muy densamente pobladas y humildes de la capital iraquí. La lógica de este proceder solo encuentra explicación en la voluntad deliberada de los mandos políticos y militares estadounidenses y británicos de provocar terror y minar la voluntad de resistencia de la población bagdadí.

No nos corresponde calificar los hechos aquí presentados como constitutivos de delito de Crímenes de Guerra y Crímenes contra la Humanidad. Aportamos este Informe para que las personas competentes en la materia -especialmente, abogados y juristas- puedan proceder a enjuiciar por tales delitos a los responsables civiles y militares de la barbarie cometida contra el pueblo iraquí, en primer lugar el presidente de EE.UU. George W. Bush, el primer ministro británico Tony Blair y el presidente del gobierno español José María Aznar, quien con sus decisiones políticas posibilitó que los bombardeos sobre Bagdad y el resto de Iraq tuvieran el carácter mortífero que hemos procurado establecer en este Informe. ['Grupo de brigadistas del Estado español contra la guerra.']

Texto íntegro del informe

28 páginas. Formato PDF (88 K)

28 páginas. Formato RTF (212 K)
 

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