Número 209  //  2 de Mayo de 2003  //  1 Rabi Al-Awwal 1424 A.H.

 EL GIRASOL DEL AMOR

El jardín desconocido

Por Jalaluddin Rumi

 

 

LA HISTORIA DEL ENAMORADO QUE HUYÓ LEJOS DE LA PATRULLA NOCTURNA Y LLEGÓ A UN JARDÍN QUE LE ERA DESCONOCIDO Y QUE, DEL GOZO DE ENCONTRAR A SU AMADA EN ÉL, PIDIÓ POR LOS GUARDIAS DICIENDO: “PUEDE QUE DETESTÉIS ALGO, AUNQUE SEA MEJOR PARA VOSOTROS” (2,216).

Estamos en el momento de la historia, en que este hombre huye asustado, lejos de la patrulla nocturna y se precipita en el jardín.

En este jardín se encuentra la belleza; por quien había sufrido desde su adolescencia, el amor durante ocho años.

 

No le era posible ver ni su sombra: sólo oía la descripción que se hacía de ella, como del anqa, excepto en un único encuentro que le llegó por el Destino y que encantó su corazón.

 

Después de lo cual, esta belleza cruel, no le dio ninguna ocasión de verla. Ni súplicas ni riquezas sirvieron de nada: esta joven estaba perfectamente satisfecha y sin deseo.

 

En el caso del enamorado, en cualquier arte u objeto de búsqueda, Al-lâh le hace probar el sabor al principio del asunto; y cuando haya percibido del gusto, se pone a buscar. Entonces Él coloca una trampa bajo sus pasos cada día.

 

Cuando Él ha sumergido en la búsqueda al enamorado, Le cierra la puerta diciendo: “Trae la dote”.

 

Sin embargo, sigue atado a esa dulce esperanza y persiste en su búsqueda y se llena de esperanza y desespera a cada instante.

 

Cada uno espera obtener el fruto, para el cual, cierto día se abrió una puerta.

 

Luego, se cerró; pero este enamorado persiste ante la puerta, con la misma esperanza y se ha vuelto impaciente.

 

Cuando el joven entró alegremente en el jardín; en realidad, se topó de repente con el tesoro oculto.

 

Al-lâh había hecho de la patrulla nocturna un medio, a fin que, por temor a ella, el enamorado entrara en el jardín durante la noche.

 

Y encontró a su amada buscando un anillo con una linterna, en el riachuelo del jardín.

 

Por ello, en ese instante de gozo, unió el hamd de Al-lâh, a los du’a para la patrulla.

 

Diciendo: “He perjudicado a este policía huyendo. ¡Vierte sobre él veinte veces más de oro y plata! ¡Exímele de esta tarea; házle tan afortunado como lo soy yo! ¡Protégele en esta vida y en la otra; libérale de este oficio de perro guardián!

 

Aunque forme parte de su naturaleza como policía, que desee siempre la aflicción de la gente ¡oh Al-lâh!

 

Si le llega la noticia que el rey ha impuesto una tasa a los musulmanes, el policía se siente feliz y se crece. Y si lo que llega es que el rey da testimonio de piedad y les retira esta carga, una tristeza cae por este hecho, sobre su alma. ¡Cae tristeza sobre su alma por este hecho! El policía posee cien villanías semejantes”.

 

El enamorado invocaba beneficios para el policía, porque tal fortuna le había llegado de él. Para los demás, el policía era veneno, pero para él era el antídoto: él era el medio para reunir a este impaciente enamorado, al objeto de su deseo.

 

Así que, no existe mal absoluto en este mundo: el mal es relativo. Esto también debes saberlo.

 

En el dominio del tiempo, no hay veneno o azúcar que no sea, ayuda para uno y cadena para otro. Para uno ayuda, para otro cadena; para uno, veneno y para otro, azúcar.

 

El veneno de la serpiente es la vida para la serpiente, pero la muerte para el hombre.

 

El mar es como un jardín para las criaturas acuáticas: para los seres terrestres, tortura y muerte.

 

Considera igual, ¡oh, hombre de experiencia! los ejemplos de esta relatividad, desde el individuo solo, hasta el millar.

 

Zaid, en relación a tal persona, puede ser un demonio, pero en relación a tal otra, puede ser un sultán. Este dirá que Said es un wali eminente, y aquél dirá que es un transgresor que merece la muerte.

 

Zaid es una sola persona: para uno es como un escudo; para otro no es mas que ruina y pérdida.

 

Si deseas que para ti, sea como el azúcar, entonces, mírale con los ojos del enamorado.

 

No mires esta belleza con tus propios ojos; contempla el Buscado con el ojo de los buscadores.

 

Cierra tus propios ojos con respecto a estos bellos ojos: pide prestado un ojo a Sus enamorados. O más bien, pide el ojo y la vista a Él mismo; luego mira Su faz con Su ojo, de forma que te asegure contra la saciedad y la fatiga.

 

Es por esta razón que Él, que es Fuerte, ha dicho: “Yo seré su ojo, su mano y su corazón” [hadiz qudsi].

 

Para que, si Él quiere, escape de las adversidades. Cualquiera que sea detestado, se hace querido y amigo para ti, cuando se convierte en el que te guía hacia tu amada.
 

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