Número 201  //  28 de Enero de 2003  //  Dhul-Qa`dah 25 1423 A.H.

 LITERATURA

Romance en el valle insondable de Tuwa

Por Husseyn Vallejo


A Vicente Haya,
que no supo del encuentro

Unos van hacia el cuarto de Tula
Y otros llaman la llama del valle de Tuwa...

Quien sabe si un día el diablo supiese
Que el cielo esta abajo y el suelo esta arriba

I

Estoy en el valle insondable
Estoy en la doble ternura

Hechura de huesos que aúlla

De amor y erotismo cegado

La máscara rasga la típica tela

 

Oh doble cuaresma de cera

De cera y olivo, de olvido de todo

Que rostro más rostro se viese

Que rostro sin huesos ni cara

 

¡Qué pobre te viste en el valle!

¡Qué poca ternura pudiste alojar en tu seno!

 

Oh luz tu que vienes de arriba

Que estabas allí cuando nada sabía

Ni nada podía saber de este valle

Oh luz tu que vienes del lado desnudo

Del monte que dona palabras de guía

Oh luz tu que enciendes minuto a minuto

De aquí a la apariencia la llama que asoma

La llama desciende y se para

Se para y se posa delante mi cara

 

Y mira que miras y el cielo rebosa

 

 

II
 

¡Oh el valle secreto, dos veces sagrado!

¡Oh el valle que viste como una gaviota

Que viste y oliste con pie descarnado!

 

Debiste morir para ver al Profeta

Y oír el sonido del cielo que baja

Henchido de amor y ternura

 

Sandalias arriba, sandalias abajo

Caminos sabidos, caminos sin vida

Que doblas si miras sin prisa

Y alojas si sabes la risa

 

Caminos de mano quemada

De manos abajo, de cuerpo parado

Camino hacia el monte como una bendita

Mirada de luz en medio de la noche

 

Oh el hombre y su frente y enfrente la tierra

Y enfrente la nada

Rebosa y reposa ternura infinita

 

Oh el valle que miro en secreto

¿Cuál tiene que ser el abrazo

Si el monte retiene su luz todavía?

 

III


Y dijo la voz calurosa

Que mira por dentro del hombre que mira:

 

“Yo soy la tiniebla que tiene tu vida atrapada

Yo soy el camino que va a la deriva

Y encuentra en el Signo reposo

 

Yo hago del Signo morada

Tu tienes mirada

Yo soy el secreto.”

 

¡Que nobles palabras, que cielo estrellado!

 

La fiera presencia del Cristo clavado

Presenta batalla

Presenta la doble silueta de cera

Como una amorosa paciencia entregada

 

Y busco en la llama la luz luminosa

Y encuentro en la sombra mi mano quemada

Y escucho la llama de rostro vacío:

 

“Tu tienes que ver el trasiego

Si miras el Signo que quema tu mano

La mano es el Signo que mira

Si tienes sentidos para la derrota.”

 

Y acepto el camino, me sé derrotado

Y el valle se enciende en mi pecho

Como un terremoto de amor separado

 

“Yo soy lo que sabes de mi

La imagen que veas venir te enamora.”

 

¿Sería lo mismo si fuese negado?

¿Sería lo mismo si hiriese la guía?

¿Si afirmo, si niego, si voy boca abajo?

Lo mismo que solo la misma paloma

Ya muerta podría decir de la nada

 

Oh extraña presencia del valle

Como una garganta cruzado ya el sueño

Pasado ya el puente de fuego

 

Lugar de insondable silueta

Que tiene morada para el que lo mira

Lugar donde el Tu se hace eco

De todos tus dientes, del yo que lo ama

Lugar de unidad dividida

Que alienta el abrazo unitivo

 

Sin valle no hay monte, sin amor la vida

Se esfera a si misma y no dice que el pecho

Tendrá su paloma
 

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