Número 201  //  28 de Enero de 2003  //  Dhul-Qa`dah 25 1423 A.H.

 EL GIRASOL DEL AMOR

La historia de un derviche impertinente

Por Mawlana Rumi


Cierto derviche impertinente, en Herat, cuando vio al esclavo de un noble, vestido de satén con un cinturón de oro, volvió su rostro hacia el cielo exclamando:

-“Oh Al-lâh, ¿por qué no has aprendido Tú, de este generoso huÿÿâ cómo tratar a tu ‘abd?”

Este derviche estaba en un desenlace, desnudo y sin alimento: era invierno y temblaba violentamente de frío.

Este hombre, que estaba fuera de sí, cometió una impertinencia: a causa de su carácter vulgar, manifestó una audacia arrogante.

Contaba sobre los miles de favores de Al-lâh, diciéndose que el ‘ârif se ha vuelto el amigo íntimo de Al-lâh.

Si el wali se toma una libertad; no te conduzcas tú así, pues no tienes el mismo apoyo.

Al-lâh ha dado la talla, y la talla (o el filo de la espada) vale más que el cinturón. Si alguien te da una corona, es Él que ha dado la cabeza.

Hasta que cierto día, el rey acusó al huÿÿâ (de deshonestidad) y lo encadenó de pies y manos.

Mientras, torturaba a sus esclavos, diciendo:

-“Mostradme inmediatamente el tesoro escondido del huÿÿâ. Decidme enseguida su secreto, oh granujas, o cortaré vuestras gargantas y lenguas”.

Y torturó durante un mes entero, con suplicios y sufrimiento, día y noche.

Y los hizo trizas, pero preocupados (por su maestro) ningún esclavo traicionó el secreto del huÿÿâ.

Una voz venida del cielo le dijo al derviche en sueños:

-“Oh mi señor, aprende tú también, cómo ser un ‘abd, y luego ven (hacia Mi)”.

Oh, vosotros que habéis rasgado las vestiduras de Yusuf; sabed que es vuestra propia culpa si el lobo os devora.

Lleváis todo el año, un vestido de esta tela que tejéis; coméis y bebéis, a lo largo de todo el año, de lo que sembráis.

Estas penas continuas son la consecuencia de vuestras propias acciones; es el significado de “La tinta ya está seca”.

Al-lâh dice: “Mi Ley (sunna) no se aparta de la rectitud: el bien llegará al bien, el mal al mal”.

¡Ponte en guardia! haz hassanas, pues Suleiman[1] está vivo: en tanto que tu eres un diablo, su espada está acerada (fuerte y afilada).

Cuando el diablo se vuelve un ángel, está al amparo de la espada y no teme a Suleiman.

El poder de Suleiman es sobre el diablo, no sobre el ángel, el sufrimiento es sobre la tierra, no por encima del cielo.

Renuncia a este fatalismo de los perezosos, a fin de obtener el conocimiento de la fatalidad que viene de la nafs.

Renuncia a ser querido por los hombres y adopta la práctica de amar a Al-lâh, ¡oh tú, que piensas ser eminente y excelente!

Oh vosotros, que en realidad, sois más silenciosos que la noche, ¿cuánto tiempo buscaréis un comprador para vuestras palabras?

Ellos (vuestros compradores), menean la cabeza en vuestra presencia (para atestiguar su asentimiento): perdéis vuestro tiempo deseando pasionalmente complacerles.

Tú me dices: “No te libres a la envidia”; pero, ¿cómo alguien experimentará la envidia de no tener nada que perder?

Oh, hombre insolente, la enseñanza dada a aquél que es indigno de ella, es como hacer un dibujo sobre un montón de tierra.

Instrúyete en el amor (de Al-lâh) y la intuición (espiritual), pues esto es como un dibujo efectuado sobre una sólida masa de piedra.

Tu propio “yo” es el único alumno que te es fiel; todos los demás perecen: ¿dónde los buscarás, dónde?

A fin de convertir a los otros en eruditos y célebres, tú te vuelves agresivo y vacío.

Pero cuando tu corazón está unido a este Edén (de la Realidad), habla entonces y no temas quedarte vacío.

Esto es, por lo que el orden divino “¡Dí!” (112,1) vino a él (al profeta) diciendo:

-“Oh, hombre justo, esto no fallará; es un océano infinito”.

Al-lâh dice: “¡Sed silenciosos!” (7,204). Es decir, no gastéis vuestra saliva en vanas palabras, pues el pastor está sediento.

Este discurso no es el fin, oh padre mío: deja allí ese discurso y considera la finalidad.

No estoy celoso de que se mantenga la escucha en tu presencia: en realidad, se burlan de ti; esos no son enamorados.

Contempla tus auténticos enamorados tras el velo de la Generosidad divina, llamándote continuamente a gritos.

Sé, el enamorado de estos enamorados invisibles: no hagas un ídolo de los enamorados que no duran más de cinco días.

Pues ellos te han devorado por medio del engaño y de la atracción (ejercida sobre ti) y durante años, nunca has percibido una migaja de provecho de su parte.

¿Cuánto tiempo te librarás al espectáculo en la vía pública? Estás cansado, y ninguno de tus deseos ha sido escuchado.

Cuando tienes buena salud, todos son tus amigos; pero a la hora del sufrimiento y la desgracia ¿dónde hay un waly salvo Al-lâh?


[1] Todos los demonios están sometidos a Suleiman.
 

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