Número 197  //  25 de Diciembre de 2002  //  21 Shawal 1423 A.H.

 AL- ÁNDALUS

 Anales de la Córdoba Musulmana 4 (931 - 942)
 Reinado de 'Abd al-Rahman III

 Por Antonio Arjona Castro


Documento núm. 120

 

931-932          [=24 de enero al 13 de enero] La situación del Fahs al-Suradiq

 

“En el 319 hizo salir las grandes tiendas reales y las tiendas ordinarias hacia el campo el conocido por Fahs al-Suradiq [= Llano de las tiendas], situado al norte del río grande.”

 

Ibn ‘Idári, Bayan II, pp. 205 y 338 de la traducción de Fagran.

 

 

Documento núm. 121

 

933, octubre-noviembre. 

 

Aparece un cometa sobre el cielo de al-Andalus

 

“Y en la luna nueva de Dú-l-Qa’da [= octubre-noviembre] apareció un astro so­bre el centro de la bóveda celeste. Se observó desde las comarcas orientales hasta las occidentales y viceversa. El fenómeno se observó durante varios días.”

 

Ibn Hayyán, Muqtabas V, p. 235.

 

 

Documento núm. 122

 

934, octubre, 13.

 

Aparece un cometa sobre el cielo

 

“A finales de este año (323), a 12 noches pasadas de Dú-l-qa’da [=13 de octu­bre] de este año citado, apareció un astro en el cenit del cielo, tan grande que ocupaba desde la mitad de la bóveda hasta el horizonte occidental. Dicho astro tenía una cola o estela tan enorme que se veía desde todas las comarcas hasta las orientales, y dicha estela brillaba tanto que hería la vista del que lo miraba.”

 

Ibn Hayyán, Muqtabas V, p. 248.

 

 

Documento núm. 123

 

934, noviembre, 14, sábado.

 

‘Abd al-Rahman III al-Nasir a su regreso de su expedición a Zaragoza hace un recorrido por la cora de Jaén y la de Córdoba. Descripción del itinerario

 

“... Desde Baeza [= "Bayyasa"] sobre el río Guadalimar [= Wádi al-Ahmar] pasó hacia’ Sanaqyt sobre el río de Córdoba, de allí pasó a Qarinyana [= Grañana] de Jaén; luego pasó a Mary Turrush [= Torre del Campo], cerca de la capital de Jaén. Desde allí pasó a Qarya Gallinayra del Iqrim Ana, de la juris­dicción de Córdoba. Luego pasó a qarya Arínas; luego a la conocida almunia Ná’úra de la capital de Córdoba en la orilla de su río. Y desde ella hizo su entrada en el Alcázar real en la medina de Córdoba un sábado, al 4 de Dú-l-hiyya de este año [=14 noviembre 934].”

 

Ibn Hayyán, Muqtabas V, p. 245.

 

 

Documento núm. 124

 

935, abril.

 

Nuevo cambio de visires y gobernadores de Priego y Baena

 

“En este año (323) confirmó en su cargo al visir ‘Isa ben Ahmad ben Abi ‘Abda a mediados de yumadá 1 [=22 abril] y nombró a Husayn ben Ahmad be ‘Asam para el cargo de la Shurta [= Policía], en lugar de Yahyá ben Junus en Muharram de ella [= desde 11 de diciembre del 934 al 13 enero 935].”

“Y destituyó a ‘Isá ben Muhammad de la gobernador de la Kura de Priego [= "Bágu"] y sus anejos, nombrando en su lugar a ‘Ubayd Alláh ibn Músá en yumadá I [= abril-mayo].”

 

“Nombró a Abu-l-Sha’ra ben Abd al-Rahmán de la kura de Baena con residen­cia en él.”

 

Ibn Hayyán, Muqtabas V, p. 256.

 

 

Documento núm. 125

 

936, julio, 12.

 

Gran incendio en el zoco de Córdoba

 

“A 10 días quedantes de Sha’ban [=19 Sha’ban = 12 julio 936] sucedió el gran incendio del mercado (zoco) de Córdoba. Afectó el fuego a numerosas escriba­nías y a las tiendas de los vendedores de lanas y los alrededores de la mezquita de Abi Harún, destruyendo también dicha mezquita, que quedó en ruinas. Afectó también el fuego al zoco de los perfumistas y sus alrededores; también las tiendas de los mercaderes de sedas y de los de paños de lino y todos sus alrededores. Afectó el incendio a la Dár al-Burud [= Casa de Correos], la que quedó destrui­da. Fue un incendio horroroso por los daños que produjo. Ordenó al-Nasir, una vez eliminados los efectos inmediatos del fuego, reconstruir la mezquita de Abi Harún a su estado anterior al incendio, dándole una bella obra de fábrica. La reconstrucción comenzó en lo que quedaba del año 324 [= últimos meses de 936]. También ordenó la reconstrucción de la Dár al-Burud sobre lo que quedó del incendio. La obra fue dirigida con alta técnica. Confiaba en la técnica en salvar dicha mezquita. No terminó la restauración en su reinado, continuándola su hijo al-Mustansir bi-lláh, en el comienzo de su reinado.

 

Fue generoso con los comerciantes y ensanchó el zoco, trasladando la Casa de Correos [= dár al-Burud] a otro edificio preparado al efecto en la Musara. La primitiva Dár al-Burud la obró y la techó con madera y tejas, dedicándola a mercado, retornando a ella los mejores comerciantes. De esta manera el mercado de Córdoba se convirtió en uno de los más atractivos.”

 

Ibn Hayyán, Muqtabis V, p. 260.

 

 

Documento núm. 126

 

936

 

Intensa sequía en al-Andalus

 

“Fue este año el más seco de los años conocidos en ella, pues no cayó una gota de lluvia ni llegó a mojarse el suelo. No obstante no hubo hambre y permaneció la gente ~n buena situación. No subieron los precios, pues se contuvo el gasto. No cambió la situación de la gente a pesar de la intensidad de la sequía, sino que permaneció la abundancia en medio de todos. Y así continuó la prosperidad, pues desde todas las partes llegaron bienes, por lo que no conocieron la miseria. No alcanzó a ellos la necesidad, pues llegaron a raudales ayudas por parte del gobierno a los más inaccesibles dominios, hasta que llegó el año 325 que fue fértil. Y volvió su estado de ánimo a tener confianza. Y había escrito de esta sequía ‘Ubayd Alláh ben Yahyá ben Idris una poesía en alabanza de al-Nasir li-din Alláh, pero desistimos de registrarla entera por su extensión; reproducimos su comienzo: [Basit]

 

La gracia del intercesor hacia el misericordioso con la lluvia

descienda la lluvia abundante con el convite y el Profeta.

 

Ibn Hayyán, Muqtabas V, p. 259-60.

 

 

Documento núm. 127

 

937, marzo.

 

Llega a Córdoba el señor de Zaragoza, Muhámmad ben Hishám al- Tuyibi, siendo alojado en la almunia de al-Násir en la Rambla

 

“Dijo: Llegó el depuesto reyezuelo Muhammad ben Hishám al-Tuyibi de Zarago­za, a la Puerta de Azuda ("Bad al-Sudda"), al califa al-Nasir en el Alcázar de Córdoba, su corte. Fue recibido por al-Nasir desde el comienzo de la alfombra de su palacio. Le colmó de honores y le dio un trato familiar. Y permaneció en su lado un tiempo considerable y dilatado. Le pasó al instante a su salón y le testi­monió personalmente. Del mismo modo le asistió en sus recreos. Le acompaño a la pesca y a los lugares de expansión. A veces se le vio en su cortejo en sus primeros días de la llegada a Córdoba, y fue célebre este noble cortejo de al-Nasir entre la plebe. Fue la marcha del cortejo real desde la puerta de su Alcázar hasta su almunia en la Rambla, la que está sobre la orilla del río a levante de Córdoba. Y con motivo de esta excursión ordenó al-Nasir pavimentar el camino de acceso a ella, el cual iba todo por la orilla del río, y enlazaba desde la Puerta nueva ("al­ Bab al-Yadid"), la meridional y última de las puertas del Alcázar, hasta la citada almunia. Allanó el camino de obstáculos dada la asiduidad con que iba a ella. Las obras no sufrieron interrupción ni en los días más crudos del invierno, inspeccio­nando las obras personalmente al-Nasir, y no descansó hasta comprobar que el camino había quedado allanado y fácil. Con esto favoreció enormemente la utili­dad de dicho camino. Fue su inauguración con su presencia el mismo día de el cortejo citado, esto es, un jueves a cuatro días quedantes de rabi’ II de este año [=1 marzo 937].”

 

Ibn Hayyán V, pp. 287-8.

 

 

Documento núm. 128

 

937

 

Nota sobre los alfaquíes de Córdoba

 

“Yo hallé entre los nombres de los citados en este momento de los alfaquíes de la gente de Córdoba, a Sa’dan ben Mu’awiya, ¡apiádase Dios de él!; escuchó de Ibn Lubaba y al-Quba’iyi, era de una bondad superior y notable su modo de hablar. Reunió en torno suyo por su sabiduría a numerosos sabios de su tiempo. Otro faqih es Muhammad ben Fuysal ben Hudayl, amigo del shayj ibn Lubaba y estu­dió jurisprudencia junto a él; su dedicación más importante fue la pluma y su trabajo como comerciante en el zoco de los herreros. Asombró con su ciencia a sus paisanos. ¡Apiádase Dios de ellos!”

 

Ibn Hayyán, Muqtabas V, p. 301.

 

 

Documento núm. 129

 

939, septiembre.

 

Regreso de al-Nasir de Guadalajara, pasando por el Fahs al- Ballút [= Valle de los Pedroches]. Descripción del itinerario.

 

“Dijo ‘Isa (al-Raázi): Marchó al Nasir li-din Alláh con su ejército desde Madinat al-Faray (= Guadalajara) y regresó en caravana hacia su capital un día jueves a once noches pasadas de du-l-qa’da [=30 septiembre 939].

Se ocupó en la devastación. Y desde aquella ciudad pasó a Shabatran, luego a Maharis y después a Toledo, donde permaneció cuatro días para marchar luego un jueves hacia Fayy Siray; para pasar después a Malagón, adonde llegó hacia él Furtún ben Muhammad ben al-Tuwail, el fugitivo del campo de batalla, el que llevó a los musulmanes a la derrota. Fue enviado delante hacia Córdoba junto con Ibrahim, el gran fatá, y Qásim ben Tumlus; después sería la ejecución. Y partió al-Nasir li-din Alláh desde Malaqún [= Malagón] un sábado, llegando a Albirka [= La Alberca] y luego a Manzil Zayd. Después pasó por Qabánis sobre el wádi Armis [= Guadalmez] y luego hacia Tyr ben Titat; de esta pasó a Qalyá­na, después hacia Armillát. [= Guadalmellato], y por último a la parada de posta en la almunia de Násr a las puertas de Córdoba a la orilla del río en el Arrabal, adonde pernoctó. Y entró en el Alcázar, su morada, la mañana del sábado, can­sado del viaje. E hizo cumplir su promesa de crucificar a Furtún ben Muhammad ben al-Tawail por su deserción del ejército y su declaración en rebeldía. Lo cruci­ficó sobre la Puerta de Azuda, la mayor de las puertas del Alcázar, llegando a verlo mucha gente.”

 

Ibn Hayyán, Muqtabas V, p. 301.

 

 

Documento núm. 130

 

938, octubre, días 14 al 20.

 

El sol se oscurece durante siete días

 

“Y al final de este año aconteció en el disco solar un fenómeno prodigioso nunca visto.

 

Consistió este hecho prodigioso en que sobrevino una oscuridad que ocultó la visión del disco solar. Eclipsó parte de su luminosidad y apagó sus rayos de luz. Persistió dicho fenómeno durante siete días: cuatro días del mes de dú-l-hiyya [=14 al 17 octubre 938] y tres días, los primeros del mes de muharram del año siguiente, 328 [=18 al 20 octubre 938].

 

Luego desapareció esta turbiedad que ocultaba el sol al final de estos siete días, volviendo su luminosidad y rayos a su estado normal.

 

Fue la causa de la desaparición de esta oscuridad la lluvia abundante que cayó la noche del jueves desde por la mañana, lo que hizo que se volviese despejado y claro. Y en realidad lo que llamó más la atención de este fenómeno en el sol fue el color subido que adquirió durante todos estos días en que ocurrió este prodi­gio, no conociéndose referencias del aspecto encendido que tomó el sol ni del color tan subido que tenía.”

 

Ibn Hayyán, Muqtabas V, pp. 303-4.

 

 

Documento núm. 131

 
939-940 [= desde 18 octubre 939 al 6 octubre 940].

 

Nuevos gobernadores de las coras de Priego y Cabra

 

“Depuso a Yúsuf ben Sulayman como gobernador de Báguh (Priego) y sus alfo­ces, poniendo én su lugar a ‘Abd al-Aziz ben ‘Abd Alláh ben Basil.”

“Y separó a Qásim ben ‘Abd al-Rahmán de la Kura de Cabra, poniendo en su lugar como gobernador a Muhammad ben Ibráhim ibn Bugah.”

 

Ibn Hayyán, Muqtabas v, p. 314.

 

 

Documento núm. 132

 

329 H. - 940-941          [= Desde 6 septiembre 940 al 26 septiembre 941].

 

Nuevo gobernador, que sería el último, de la cora de Priego

 

“Destituyó a ‘Abd al-Salam ben ‘Abd Alláh [léase ‘Abd al-’Aziz ben ‘Abd Alláh ben Basil], de la kura de Priego, poniendo en su lugar a Ibn Tarafa sáhib al­ Bayyaza. “

 

Ibn Hayyán, Muqtabas V, p. 318.

 

 

Documento núm. 132b

 

931, octubre, 21.

 

Muere en una pequeña ermita de la Sierra de Córdoba el filósofo hispano­musulmán Muhammad ben ‘Abd Alláh ben Masarra

 

“Muhammad ben ‘Abd Alláh ben Masarra ben Nayih de las gentes de Córdoba. Su kunya Abu ‘Abd Alláh. Escuchó tradiciones de su padre y de Muhammad ben Widah y de al-Jushani. Salió para Oriente en los últimos días del reinado del emir ‘Abd Alláh (Dios se apiade de él). Me contó al-jattab ben Maslama que sobre él recayeron sospechas de ateísmo (Ibn Masarra) por lo que huyó y recorrió el Oriente durante algún tiempo, poniéndose en contacto con los dialécticos, los maestros de la teología y los del Mu’tazilismo. Luego se dirigió al-Andalus y aparentó devoción y continencia, de tal manera que engañándose la gente con su simulación, acudieron a él a propósi­to para escuchar sus lecciones, pero más tarde la gente se dio cuenta de lo malo de su doctrina, quedando puesta al descubierto su verdadera teoría. Se apartaron de él quienes tenían ciencia y discernimiento, pero continuaron acompañándole otros de quienes se había apoderado la ignorancia y que habían profesado su secta.

 

Hablaba de la libertad de obrar así como de la impugnación del castigo en la otra vida y alteraba en muchas partes la interpretación del Corán. Y junto a esto pretendía ocuparse de la reforma de la conducta y del examen de las conciencias para establecer la sinceridad al estilo de la doctrina de Du-l-Nun al-Ajmimi y de Abu al-Nahrayuri. Tenía facilidad de palabra, sabiendo adornar las frases y ocul­tar los significados. Hubo muchos que le refutaron (...).

Y la gente, según Ibn Masarra está dividida en dos grupos, uno que llega a la cúspide de la ciencia y en la templanza y otro grupo al que se le acusa de la herejía, tanto por lo que aparenta su discurrir respecto a los premios y castigos de la otra vida, como por salirse de las creencias que son corrientes en la tierra de al-Andalus, adictas al argumento de autoridad y al principio de ciega adhesión al maestro.

 

Me dijo al-Bayi que Muhammad ben Masarra murió en el año 319, y dijo otro de él que murió a principio del mes de Shawwál del año 319 [=17 octubre 931]. Según la referencia del puño de su padre, Muhammad ben ‘Abd Alláh ben Masa­rra nació el primer de la noche de un martes de siete pasados de Shawwal del año 269 [=20 abril 883].

 

Dijo otro que falleció un día miércoles, después de la oración de la tarde, a cinco velas pasadas del mes de Shawwal del año 319 [=21 octubre 931], cuando tenía cincuenta años y tres meses.”

 

Ibn al-Faradi, Tárij ‘Ulama al-Andalus., Codera, biogr. núm. 1.202.

 

 

Documento núm. 133

 

936-937 [=19 de noviembre 936 al 8 noviembre 937].

 

Al-Nasir ordena la construcción de madinat al-Zahrá

 

“En 325 al-Nasir da orden de edificar madinat al-Zahrá’; se gastaron seis mil piedras cortadas en la misma obra en el día, además del compuesto en los cimien­tos, sobre lo que ya trataremos después.”

 

Ibn ‘Idári, Bayan II, pp. 209 del texto árabe y 347 de la traducción.

 

 

Documento núm. 133a

 

El origen legendario de la ciudad de al-Zahrá

 

“Me dijo un shayj (= anciano) de Córdoba, respecto al origen de la construcción de Madinat al-Zahrá’, que al-Nasir se le murió una concubina ("surriya") que dejó una gran fortuna con destino a la redención de cautivos musulmanes. Se buscaron en el país de al-Afrany (= país de los francos) y no se hallaron, dando gracias a Dios por ello. Entonces le dijo a al-Nasir su yariya (= joven concubina) al-Zahrá’, a la que amaba profundamente: "deseo que construyas para mí una ciudad que lleve mi nombre y sea de mi propiedad." En efecto, ordenó construir dicha ciudad debajo de yabal al-’Arús [= Montaña de la Desposada], que es el mediodía de la Montaña y al norte de Córdoba, a unas tres millas de esta ciudad. Ordenó que se construyera con la más alta y refinada técnica, para que fuera lugar de recreo y morada de al-Zahrá’ y festón de los magnates de su reino. Hizo esculpir una estatua de al-Zahrá’, que colocó en la puerta de la ciudad. Cuando se sentó ella en el salón de al-Zahrá’ y contempló lo blanco de la ciudad en el regazo de la negra montaña, dijo: "oh, mi señor, ¿no ves la hermosura de esta yariya en el regazo de aquel etíope? ¿Por qué no quitas la montaña?" Uno de los familiares de al-Nasir dijo: pido a Dios que libre al Emir de los Creyentes de una acción que después no pueda oírse sin afrenta de la razón. Ni reuniendo todas las criaturas que estuvieran cavando, cortando y barrenando podrían quitar lo que el creador puso, sólo él, cual podría hacerlo. Ordenó entonces que cortasen los árboles de la montaña y plantasen toda de higueras y almendros. Por ello no hubo vista más bella en la primavera cuando las flores abrieron. Y ella, la ciudad entre la montaña y la planicie (Sahla), terminó diciendo uno de los compila­dores.”

 

al-Maqqari, Analectes 1, p. 344.

 

 

Documento núm. 133b

 

940, octubre 4, martes.

 

Huracán sobre Córdoba

 

“A comienzos de yumadá II, es decir, el 8 de octubre (sic), un huracán azota Córdoba; los relámpagos se suceden sin interrupción y provocan pánico. Un rayo cae en la casa de Ahmad ben Háshim ibn ‘Abd al-’Aziz y mata a una mujer y lesiona a otra.”

 

Ibn ‘Idári, Bayan II, Pp. 218 del texto árabe y 361-2 de la traducción de Fagnan.

 

 

Documento núm. 134

 

940, diciembre, 3.

 

Lápida conmemorativa de la terminación de las Obras de conducción de agua a la Mezquita de Córdoba (?)

 

“... [La construcción fue terminada] a finales de Safar del año 329 [=3 diciembre 940]. El comienzo de los trabajos de esta canalización, a partir de su punto de partida [Awwal -ha], en shawwál del año 328 1=10 julio a 7 agosto 940]. La ejecución de estos trabajos fue bajo la dirección de su mawlá, de su visir y de su sáhib al-Madina ‘Abd [Alláh ben] Ba[d]r. . . “

 

Lápida conservada en el Museo Arqueológico Provincial n. 510. Trad. E. Lévi­Provençal, Inscriptions árabes..., p. 4

 

 

Documento núm. 134b

 

941, marzo, 3.

 

AI-Nasir inaugura el acueducto que traía agua potable de la Sierra a Dúr al-Na’úra

 

“En el principio de este año (329 H. = desde 6 octubre 940 al 26 septiembre 941) completó al-Nasir la construcción de una magnífica conducción (o acueducto) ("qaná), el cual traía el agua potable desde la Sierra de Córdoba hasta el alcázar de Ná’úra, situado al occidente de Córdoba. El acueducto era una maravilla de la técnica de ingeniería; por su interior abovedado corría el agua por medio de una disposición portentosa, y terminaba dicha conducción en una alberca sobre la que había la figura de un león enorme, construido con arte maravilloso de tal modo que su visita por sorpresa daba pavor, pues parecía de aquellas figuras de los reyes de la antigüedad; estaba recubierto por oro puro y sus ojos eran dos perlas de inestimable valor que emitían una luz intensa. El agua le entraba por la parte posterior y salía por su boca en aquella alberca en un gran chorro. Esta agua regaba los jardines del alcázar citado en toda su extensión, así como los terrenos de la almunia, y la sobrante la arrojaba al río grande. Tanto el acueducto como la alberca parecían a aquellos monumentos de los reyes de la antigúedad por todas las características de ambos: dimensiones, forma de construcción y métodos de construcción. La obra duró, desde que se empezó en la Sierra hasta que llegó el acueducto a la alberca, doce meses, y el día que por primera vez arrojó agua a la Alberca fue un viernes de la luna nueva de yumada’ II de este año (=3 de marzo 941), dio al-Nasir un convite excelente que favoreció al pueblo de los habitantes de su reino. Unió los arquitectos y los encargados en la obra en la oración buena y elocuente.”

 

al-Maqqari, Analectes 1, p. 371 1.7 a 21 del texto árabe.

 

 

Documento núm. 135

 

941, abril, 4.

 

Se comienza el pavimentado del camino [= arrecife] entre el alcázar de la almunia al-Ná’ura y la almunia nueva de al-Zahrá’, sobre la que después se formaría madi­nat al-Zahrá’

 

“En la mitad de rayab de este año [=330 H = 4 abril 941], se empezó la pavi­mentación del arrecife, el cual ordenó al-Nasir se extendiera entre su alcázar, en la almunia al-Ná’úra en la orilla del río de Córdoba, hasta la puerta de su alcázar nuevo en Qarya Qarqrit(a) en el año 329 [= desde 6 octubre 940 al 26 septiembre 941], con entrada en él sobre la orilla próxima sobre la que está la ciudad de córdoba. Allanó dicho camino de asperezas después que al-Nasir cabalgara por él en persona, tomara el asunto en sus manos y concentrara todos los esfuerzos disponibles. Personalmente señaló su trazado y señaló los mojones de sus límites. Por todo ello se terminó en un mes la citada pavimentación. Con ello acrecentó el beneficio a la almunia nueva, a la cual llamó al-Zahrá’. Por todo ello mejoró su utilidad. “

 

Ibn Hayyán, Muqtabas V, p. 322.

 

 

Documento núm. 135b

 

941, mayo, 21, viernes.

 

Se termina la mezquita de Madinat al-Zahrá’

 

“Y en lo que respecta a al-Zahrá’, ella es una ciudad del rey, la cual creó el emir al-Mu’minin ‘Abd al-Rahmán al-Nasir de la que ya antes hablamos, y ella es de las ciudades grandes del poder ilustre. Dijeron Ibn Faradi y otros, que se construyó en cua­renta y ocho días gracias al trabajo de 1.000 obreros trabajando todo el día, de ellos 300 albañiles, 200 carpinteros y 500 operarios, dedicados unos a la coloca­ción de ladrillos y el resto a diferentes trabajos artesanos. Era un gran edificio. Tenía cinco naves y 30 codos desde la qibla al patio, sin contar la maqsura. La nave (al-Bahw) medía, desde levante a occidente, trece codos y 12 las otras. La longitud del patio descubierto, desde la qibla hasta el norte, 43 codos y desde levante a poniente, 41. Estaba todo enlosado con losas de mármol de color rojo vinoso (jamri) y su centro había una pila de agua limpia para las abluciones. La longitud completa de la mezquita del sur al norte, excluido al mirhab, era de 97 codos y 59 de ancho de oriente a occidente. La longitud del alminar ("sawmu’a") en el aire (esto es, su altura) es de 40 codos y su anchura de 10.

 

Ordenó al-Nasir li-din Alláh se hiciera un minbar (= púlpito) precioso para esta mezquita, de factura bellísima. Se colocó dentro del recinto de la maravillosa maqsura (= oratorio privado). Fue colocado este alminbar en su lugar, una vez terminada esta mezquita, un viernes a siete días quedante de Sha’ban del 329 (=22 de Sha’ban = 21 mayo 941).”

 

al-Maqqari, Analectes 1, pp~ 370 y 371.

 

 

Documento núm. 136

 

941, mayo-junio:

 

Muere el célebre sabio ‘Abd Alláh b. Yúnus b. Muh. b. ‘Ubayd ‘Allúh b. Ziyyad b. Abu Yahyá al-Muradi al- Qabrí, natural de Cabra

 

“Abd Alláh be. Yúnus b. Muh. b. ‘Ubayd ‘Alláh b. ‘Abbad b. Ziyad b. Abu Yahyá al-Muradi al-Qabri, originario de Cabra pero con domicilio en Córdoba. Fue discípulo de Baqi b. Majíad y sus compañeros. El y al-Hakam b. Sa’d fueron los últimos que transmitieron noticias de Baqi ben Majíad. Aprendió además de Muhammad b. ‘Abd al-Sallam al-Jusháni y de Ahmad ben Masarra al-Turtushi, de Sa’¡d ben Utman al-Agnami y de otros. Fue maestro de mucha gente. Me informaron sobre él varias personas y me dijo Abu Muhammad al-Bayi, murió en el ramadan del año 330 [= mayo-junio 941]. Y otro me dijo murió la vela de un lunes a 4 de ramadan del año 333 [.004 20 abril 944].

 

Ibn aI-Faradi, Tárij edic. cit. n.0 680.

 

 

Documento núm. 137

 

941, mayo, 27

 

Fenómeno meteorológico sobre el cielo de al-Andalus [= aurora boreal]

 

“En el mes de Sha’bán de este año [= abril-mayo 330 H. = 941] y esto en la madrugada de un jueves a siete días pasados de esta luna [=27 mayo 941], apa­reció en el horizonte como una bola de fuego sobre el cielo, que desprendía un intenso resplandor que se reflejaba en las hojas de las palmeras y en los edificios de los alcázares, y dicho resplandor hacía pensar a la gente en el resplandor del sol a su salida. Luego, al ir entrando el día, desapareció aquella ascua de fuego y apareció aquella mañana en el lado de occidente dos arcos extendidos en el horizonte, curvándose ellos dos desde él hacia la parte occidental.

 

Ibn Hayyán, Muqtabas V, p. 322.

 

 

Documento núm. 138

 

941, septiembre-octubre.

 

Fenómeno astronómico sobre el cielo de Córdoba

 

“En 330 en el mes de Muharram [=26 septiembre al 26 octubre] la constelación de al-Zubaná se elevó en el horizonte occidental de Córdoba frente a Escorpión ("‘aqrab"); inclinado sobre ella parecía a la vista como si estuviera a punto de tocar la esfera superior. Fue vista por primera vez la vela a tres noches por andar de muharram de este año, y ella la noche (o vela), dieciséis andadas de octubre y la constelación continuó elevándose y elevándose más en el cielo hasta ocultarse a la vista.”

 

Ibn ‘Idárí, Báyan II, pp. 21o y 348-49 de la traducción de Fagnan.

 

 

Documento núm. 139

 

941, diciembre. 942, enero-febrero

 

Sequía y rogativas por la lluvia

 

“La lluvia no llegó a finales del mes de diciembre solar en Córdoba y sus distritos ("A’mál"). Se secaron los aljibes, se interrumpió la labranza y aumentó la esteri­lidad. Se consideró necesario hacer rogativas por la lluvia. Las primeras las reali­zó el cadí al-yama’a de Córdoba y sáhib al-Salá [= Jefe de la oración] Muham­mad ben ‘Abd Alláh ben Abu ‘Isá en el sermón ("jutba") semanal del primer viernes, a dos noches pasadas del mes de Rabí’ II de este año (330) [=25 diciem­bre 951], que corresponde a un día 7 del mes de enero solar (sic). Continuaron las rogativas en dos jutbas semanales sucesivas. Pero continuó la sequía y salió la gente para orar por la lluvia, siendo esta primera salida hacia la Musallá del Arrabal, para hacer rogativas por la lluvia, un día martes a diez días quedantes de Rabi’ II [=12 enero 942, martes] que corresponde (sic) a un lunes diez de enero solar.
 

La segunda salida para hacer rogativas por la lluvia fue hacia la musallá del Arrabal un lunes a cuatro quedante de Rabi’ II (=17 enero 942, lunes] que corresponde a 17 de enero solar.
 

Después fue la tercera salida hacia la musallá del Arrabal también un viernes al final del mes de Rabi’ II [=21 de enero, 942, viernes], que corresponde a un día 20 de enero (sic). Luego fue la cuarta salida hacia la musallá de la Musará pero que era la primera hacia esta musallá, lo que fue un sábado a dos noches pasadas del mes de yumadá I del año citado [=22 de enero, 942, sábado] que corresponde a un martes 20 de enero ("Yannayr"). Luego fue la quinta salida hacia la musa­llá de la Musará que era el segundo desfile o salida hacia ella. Esto fue un martes a cinco pasados del mes de yumadá I [= 26 de enero 942] que co­rresponde a 25 de enero ("Yannayr"). La sexta salida para implorar la lluvia fue hacia la musallá de la Musará, que era la tercera hacia este (oratorio), fue un martes a doce pasados de ymadá 1 [= 11 de febrero 941, miércoles], que se corresponde (sic) con el día primero del mes de febrero solar. Cuan­do este día volvía la gente de la Musallá, empezó a soplar un viento frí que calaba, sobreviniendo una lluvia gruesa acompañada de nubes espesas. En segui­da empezó a caer nieve desde por la mañana hasta la tarde, hasta formarse sobre el suelo una gruesa capa que hizo gran daño. A continuación llovió sobre la nieve desde la hora del mediodía hasta por la noche, por lo que la nieve desapareció al embebérsela la tierra.

Volvió el cadí Muhammad ben ‘Abd Alláh ben Abu ‘Isá a hacer rogativas por la lluvia en la jutba del viernes a mediados de yumadá 1 [=4 febrero 942], que corresponde a un miércoles de febrero solar (sic). Insistió en su plegaria y Dios la oyó, viniendo la lluvia un sábado después de la plegaria, empapando la lluvia su país. En seguida empezó la gente a sembrar, bajando los precios tranquilizándose las personas. Llovió copiosamente desde un martes a once velas restantes del mes de yumadá 1 de una manera copiosa. Este chaparrón rompió la dificultad y se ex­tendió la lluvia y se cumplieron los deseos.”
 

Ibn Hayyán, Muqtabas V, pp. 321 al 322.
 

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