Número 196  //  17 de Diciembre de 2002  //  14 Shawal 1423 A.H.

 RESPUESTAS DE WEBISLAM

Respuesta a un amigo cristiano

Por Yusuf Fernandez
yusuf@webislam.com


 


Carta de un amigo cristiano

Muy Sr. míos:
 

Ante  todo querría agradecerles el detalle que han tenido Vds. al enviarme este número de WebIslam. Veo que conocen mi dirección electrónica por la carta que le mandé al Sr. Umar Ribelles en la que criticaba su partidismo militante en la introducción que hace al libro de Ignacio Olagüe, Los árabes no  invadieron  jamás España, traducción española del título de este libro editado en Francia. Pero el ejemplar que se puede bajar por Internet (¿edición pirata?), idéntico en cuanto al contenido al que poseo en mi biblioteca, es la edición española, revisada y augmentada, cuyo título auténtico es La revolución islámica en Occidente (Copyright by Publicaciones de la Fundación Juan March; depósito legal: B. 22176-1974; I.S.B.N. 84-250-5012-X) .  

Me doy cuenta de que los neófitos musulmanes, españoles y franceses, y sus hermanos de fe, de lengua árabe o no, establecidos en la  Europa occidental y (hasta ahora) de tradición cristiana donde quedan garantizadas las libertades de expresión y de culto (cosa que desgraciadamente no ocurre en Arabia Saudita, en el Sudán, en Irán, en el Yemen, en Somalia...) le dan mucho (demasiado) crédito a la teoría revisionista defendida por el Sr. Olagüe hace unos treinta años. Si Vds. nos quieren esconder el hecho de que el djihâd bis-sayf (esfuerzo supremo conseguido por la espada o el alfanje) no pertenece realmente a su Sunna o tradición, díganlo abiertamente o bien reconozcan de una vez por  todas que el djihâd puede ser también muy agresivo y guerrero, cosa que han defendido siempre  los buenos musulmanes de "toda la vida", empezando por vuestro amado Profeta (guerra con los "infieles" árabes de la Meca que no querían aceptar su mensaje de paz, exterminio de los árabes de religión israelita que vivían en Medina), siguiendo por los cuatro califas rashidûn y también por el gran místico y sufí que fue Al-Gazzâlî (o  Algazel), el cual afirmaba sin pestañear y sin ruborizarse "que la mayoría de los infieles (sic) se hicieron musulmanes a la sombra de la espada; y que con la espada y la lanza Al·lâh realiza lo que no logran la razón apodíctica y el lenguaje humano". Negaba así, en lo que toca a la propagación del Islam, la eficacia de las discusiones teológicas o el diálogo ecuménico, a no ser que se encuentren Vds., claro está, en franca minoría y entonces apelan Vds. a la taqiyya o disimulo de cara a los "infieles" mayoritarios, lo que hizo su Profeta en La Meca y en Medina hasta que vio que ya estaba bien con tantas contemplaciones con los que no querían seguir el camino recto señalado por él y el santo Corán. 

Y no me digan que el djihâd bis-sayf sólo se permite como estrategia defensiva, en caso de legítima defensa. Nadie amenazaba La Meca o Medina, lejanas ciudades oasis perdidas en medio del árido desierto de Arabia, cuando los sucesores legítimos de Mahoma (o califas rashidûn, si bien los chiítas, que también  son musulmanes, sólo reconocen a Alí y aborrecen sobre todo a Uçmân, al cual acusan hasta de haber falsificado ciertos versículos del santo Corán) atacaron sin contemplaciones el Imperio Romano de Oriente (o bizantino) y el Imperio Persa Sasánida. Se trató de una agresión militar e imperialista pura y simple que emanaba de las enseñanzas genuinas del Profeta y del Corán. Lo mismo le pasaron a las provincias africanas del Imperio Romano de Oriente: Egipto, la Cirenaica, la Tripolitana y la lo que los árabes llaman el Màghrib, cercano (Tunicia y este y centro de Argelia), y lejano (o Màghrib al-aqsà: la Argelia occidental y Marruecos). Ya sé que estas últimas conquistas se llevaron a cabo reinando  la dinastía impía de los Omeyas de Damasco, según vuestra historia sagrada,  pero cumplieron ellos también el sagrado deber de llevar el Islam por doquier, principalmente con la espada, claro. Critican Vds. despiadadamente (y hacen bien, me parece muy bien que lo critiquen, pero sin partidismo y menos aún con afán proselitista descarado) el "imperialismo" o "colonialismo" de los Cristianos y Europeos, idólatras trinitarios según el Sr. Umar Ribelles en su ya mencionada introducción, pero les parece muy normal y hasta santo el imperialismo visceral de los musulmanes (árabes, turcos selyúcidas, turcos otomanos, turcos de Tamerlán, etc.), que arruinó a más de una  cultura, a más de un pueblo que nunca se habían metido con ellos. Empezando, ya con Abu Bakr, con los cristianos (ortodoxos, nestorianos, monofisitas o coptos, todos ellos también idólatras trinitarios) del Imperio Bizantino. Hasta forzaron a los árabes cristianos (nestorianos o monofisitas: los Gasaníes y los Lahmíes), que vivían en las fronteras de los Imperios bizantino y sasánida, a aceptar el Islam. Un árabe puro no podía tener más religión que la única verdadera, y ya sabemos lo que les pasó a las tribus árabes de religión israelita de Medina. Pero claro, como buenos judíos, eran perversos y malvados porque así lo decidieron Mahoma y el santo Corán, y punto. 

Vds. deben de saber perfectamente que aún cuando sí hubo una guerra civil entre arrianos (los buenos de la película) y atanasianos o trinitarios (los idólatras enemigos de la verdadera fe) cuando lo de Tàrik y Musa Ibn Nuçayr (personajes legendarios o míticos para Olagüe y los  musulmanes interesadamente revisionistas), les recuerdo que tanto los unos como los otros eran cristianos y para los cristianos (arrianos, como hoy en día los Testigos de Jehová, o  trinitarios como los coptos, nestorianos, monofisitas, católicos, ortodoxos, anglicanos, luteranos o calvinistas) Nuestro Señor Jesucristo es realmente el Sello de la Revelación, y no Mahoma, y por muy arrianos que fuesen los enemigos del rey Rodrigo, Jesucristo era su Señor y su Guía. Jesucristo es verdaderamente el Hijo Único de Dios Vivo (consubstancial a Él o no) ante el cual toda la humanidad está llamada a postrarse para adorarlo y cuyo mandato es el Amor, porque Dios es Amor y no un juez implacable y despiadado como lo describe demasiadas veces el Corán. Los Evangelios, falsificados por los cristianos según Vds. porque así lo afirman Mahoma y su Corán, y el maldito San Pablo, no prevén ningún djihâd as-sayf, si bien, demasiadas veces y contradiciendo las Santas Escrituras, sí que lo utilizaron, desgraciadamente, y lo reconocemos con valentía y vergüenza. En cuanto a las tan cacareadas Cruzadas, los cristianos no hicieron más que imitar a los árabes musulmanes (y sus "clientes" islamizados, los bereberes) de los siglos VII y VIII y a los turcos selyúcidas de los siglos X y XI y su sacrosanto y preceptivo djihâd as-sayf. Los Caballeros Templarios fueron una réplica cristiana a los Almorávides, que arruinaron y africanizaron con la aplicación integral y literal de la santa sharî'a (wahhabitas, salafitas o ibn-taymiyyitas ante litteram) nuestra brillante civilización hispano-musulmana, si bien estos últimos no pronunciaban ningún voto de castidad. El Islam ni es mejor ni  peor que  el cristianismo, pero afirmar eso es blasfemia intolerable en Irán, en Arabia Saudita, en el Sudán en Somalia o en el norte de Nigeria: menudos amantes de la paz, del respeto y de la concordia están hechos todos ellos, musulmanes practicantes y temerosos de Alá y su Profeta, y lo digo con toda sinceridad e indignación. 

Encuentro muy bello el poema dedicado a Mahoma, pero Jesucristo es mi Señor y los Evangelios (y las Cartas de San Pablo) mis santas escrituras. Si los cristianos (y los judíos) hemos falsificado los Evangelios, por la misma regla de tres podemos decir que Mahoma falsificó el supuesto mensaje que le envió Dios (si es que verdaderamente se lo envió). Si decimos eso en Arabia Saudita, en el Sudán, en Irán, en el Yemen, ya sabemos lo que nos espera: la lapidación o la crucifixión. Utilicemos pues en estos países la  taqiyya. Vds. los  musulmanes pueden decir y afirmar libremente aquí, en la "corrompida" Europa occidental y cristiana, que hemos falsificado los Evangelios, que Jesucristo no es el Hijo Único de Dios, que la Virgen no lo fue (aún cuando dio a luz a su divino Hijo) o que el Papa es un impostor, no les pasará nada, absolutamente nada, gracias a Dios y a la Ilustración. Les hago la misma pregunta que le hice al Sr. Umar Ribelles: ¿cuándo nacerá un Voltaire en el dâr al-Islâm (que no sea lapidado, claro)? Feliz fin de Ramadán y que Dios les guíe.

Atentamente les saluda su más fiel servidor.


Respuesta

Estimado amigo:

Me gustaría puntualizar algunos de los asuntos que Vd. comenta en su e-mail. En lo que se refiere al libro del Sr. Ignacio Olagüe (que por cierto no era musulmán), "La Revolución Islámica en Occidente", nos sentimos identificados con su visión de la historia de España. La tesis de que los arrianos se sentían cómodos con el mensaje unitario de los musulmanes —y con la creencia en concreto de que Jesús no era Dios sino un profeta— es del todo lógica. Un grupo muy reducido de árabes musulmanes difundió el Islam en el norte de África y España. Se calcula que su número era de unas 10.000 personas. Esto impide hablar propiamente de conquista. Los romanos con tropas muy superiores tardaron 200 años en hacerse con la Península, así que no es lógico que un grupo tan reducido se hiciera con ella en sólo siete años si no hubiera existido una disposición de la población local. Vd. habla de que los arrianos eran cristianos, como los católicos, pero eso no obvia que ambos grupos tuvieran graves disputas que acabaron en cruentas guerras (como la que enfrentó al obispo Atanasio, promotor y defensor del concepto de la Trinidad, con el otro obispo Arrio) y en el exterminio de los practicantes del arrianismo.

 

Eso nos lleva al punto de si el Islam se expandió por la espada, como afirman sus enemigos, o lo fue por la libre adhesión de las poblaciones donde llegó. El mito de la expansión del Islam a través de la espada, que fue hecho popular en Europa en la época de las Cruzadas, carece totalmente de fundamento y eso no es difícil de demostrar.
 

Para empezar a abordar esta cuestión, me gustaría decir que el Corán prohíbe cualquier tipo de coacción en lo que se refiere a la religión (2:256). Además, el Islam enseña que la fe de una persona tiene que ser pura y sincera. Un historiador De Lacy O´Leary (no musulmán) escribió a este respecto: "La Historia deja claro, sin embargo, que la leyenda de fanáticos musulmanes barriendo el mundo e imponiendo el Islam a punta de espada sobre pueblos conquistados es uno de los mitos más fantásticamente absurdos que algunos historiadores hayan jamás aceptado" (Islam at the Crossroads, Londres). 

 

Cabe señalar que en la España musulmana el nivel de respecto hacia las minorías, cristiana y judía, fue mucho mayor que en ningún otro período de la historia de España hasta muy recientemente. La prueba de ello es que el mismo año que los Reyes Católicos tomaron Granada (1492) los judíos fueron expulsados del país (y en 1609, tras aguantar más de un siglo de fuerte persecución lo fueron los musulmanes).

 

En países como Egipto, Marruecos, Palestina, Líbano, Siria y Jordania existen amplias minorías cristianas o judías. Si Vd. va a Marruecos, por ejemplo, verá hoy en día en Tetuán a cientos de judíos convivir en un total respeto con la mayoría musulmana. Algunas de las iglesias más antiguas, como la copta en Egipto, viven en los países musulmanes, donde lograron sobrevivir (en la Europa cristiana eso era sencillamente imposible pues la Iglesia Católica luchó contra todas las "herejías", como la de los cátaros y otras hasta su desaparición). La pregunta viene ahora. Si los musulmanes hubieran obligado a los cristianos a convertirse, ¿por qué tales iglesias minoritarias han sobrevivido en los países musulmanes durante 1.400 años? En Egipto, los coptos disponen incluso de su propio Código civil, lo cual les permite evitar el tener que regularse por las leyes del Estado, que contienen muchas estipulaciones sacadas del Derecho Islámico.

 

En contraste puede ver Vd. lo sucedido en América Latina o incluso en regiones de África colonizadas donde la religión y la cultura de los pueblos autóctonos fueron arrasadas y han desparecido.

 

Es interesante también destacar otro detalle. Cuando los mongoles invadieron y conquistaron grandes partes del Califato Islámico, adoptaron posteriormente la religión de los pueblos a los que habían conquistado. Este hecho, único en la historia (los conquistadores adoptan la religión de los conquistados) demuestra que el Islam se difundió por sus propias enseñanzas y no por la violencia (en aquellas circunstancias eran los mongoles los únicos que podían hacer uso de ella). Por otro lado, el mayor país musulmán del mundo es Indonesia y nunca fueron libradas batallas allí en la época en que el Islam llegó o se estableció. Por último y en este punto, le diría que todos los que hemos adoptado el Islam por nuestra voluntad hemos encontrado en él un camino de realización y felicidad que nadie jamás nos obligó a abrazar.

 

Por último, hablando de libertad de culto, Vd. me cita algunos países, pero yo podría citar algunos otros, comenzando por el Líbano, donde el presidente, Emil Lahud, es cristiano o Egipto, donde el ministro de Exteriores (Butros Gali) también lo fue y donde los coptos poseen una total libertad de culto, según reconoce su papa Shenuda. Podríamos seguir con Palestina, donde la convivencia religiosa entre musulmanes y cristianos es casi perfecta, dentro del contexto del conflicto con Israel. Hay escritores palestinos cristianos que viven aquí en España y que han escrito sobre esta convivencia en diversos medios españoles. Yo personalmente conozco a alguno de ellos. En el mayor país musulmán del mundo, Indonesia, existen cinco religiones oficiales (entre ellas el catolicismo y el protestantismo). Hay obviamente países musulmanes donde no existen libertades (como países cristianos, budistas, etc. donde tampoco existen), pero en ellos la situación de los musulmanes no es mejor que la de los cristianos, pues en esos estados no se les permite, por ejemplo, establecer mezquitas de forma independiente o predicar libremente más allá de los sermones oficiales. Por tanto, dichos países no deberían ser considerados ni mucho menos como ejemplos de lo que es el Islam, por mucho que utilicen el nombre.

 

Aquí llegamos a su segunda pregunta. ¿Existe o no el (no la) Yihad en el Islam? Para empezar, hay que decir que Yihad significa "esfuerzo". En un hadiz del Profeta (S) se dice que existen dos tipos de Yihad: el Grande (el yihad contra el propio ego) y el pequeño (el yihad en el combate). El Corán dice: "Combatid en nombre de Dios contra AQUÉLLOS QUE OS COMBATAN, pero NO AGREDAIS. DIOS NO AMA A LOS AGRESORES" (2:190). Esto demuestra claramente que el Yihad en el Islam tiene un sentido defensivo. Todas las religiones del mundo (y la actual legislación internacional) defienden el principio de que una persona o grupo o país tiene derecho a defenderse frente a una agresión. Eso es lo que el Islam estipula sobre el Yihad.

 

Contrariamente a lo que Vd. dice, el Profeta no luchó contra los árabes de la Meca para convertirlos. El Profeta Muhammad (S) vivió 13 años en Meca predicando el Islam. Los musulmanes fueron objeto de persecución en aquella época (incluyendo muertos y el apedreamiento de un grupo donde iba el Profeta cuando se acercaba a la Kaaba), pero el Profeta no permitió a ningún musulmán responder a esta violencia. Cuando la presión se hizo insoportable, los musulmanes se fueron a Medina (en lugar de combatir). Los politeístas de Meca se apoderaron entonces de todos sus bienes y los trasladaron en caravanas para venderlos en Siria. Al enterarse el Profeta (S) organizó un ejército con el fin de recuperar los bienes usurpados de los musulmanes. Entonces los enemigos armaron un ejército 3 veces más grande para salir en defensa de la caravana. Así ambos ejércitos se encontraron en Badr, lugar cercano a Medina (y no de Meca), donde tuvo lugar la primera batalla del Islam.

 

Hay que añadir que años después cuando los musulmanes entraron en Meca, no hubo ninguna acción de represalia contra los politeístas por orden expresa del Profeta.

 

En lo que se refiere a lo que Vd. denomina "el exterminio de los árabes de religión israelita" que vivían en Medina, ésa es claramente una falsedad. Los historiadores que han contribuido a sembrar este mito lo describen de la siguiente manera: tres tribus judías que vivían en Medina, y que habían firmado un pacto con los musulmanes, lo traicionaron provocando a los musulmanes. Tras producirse un enfrentamiento, dichas tribus se rindieron. Dos de ellas, Banu al Qainuqa y Banu an Nadir, pudieron irse de Medina con todos sus bienes y sin ser molestadas. Otra tribu, la de los Banu Quraiza, fue más allá y se alió con los politeístas de Meca y sus aliados en su campaña contra los musulmanes. Al final fue derrotada y debido a que ella había traicionado el pacto y alzado en armas, sus miembros fueron juzgados y dejados al arbitrio de un antiguo aliado suyo, Sad Muabh, que decidió condenar a muerte a los hombres de la tribu. En 1976, el Journal of the Royal Asiatic Society of Great Britain and Ireland (pgs 100-107) publicó un artículo donde refutaba esta tesis por proceder de fuentes historiográficas más que discutibles. Hay que recordar que la inmensa mayoría de los historiadores que recogen esta versión la han tomado de Ibn Ishaq, un hombre que vivió 145 años después de esa época y fue denunciado como "mentiroso" e "impostor" por el jurista Malik ibn Anas, su contemporáneo, y fundador de una de las escuelas del Derecho Islámico. Hay que recordar que los juristas, que recopilaban los dichos del Profeta obraban con una gran meticulosidad analizando las cadenas de relatores, cosa que Ibn Ishaq, por ejemplo no hacía. Sus relatos proceden sobre todo de relatos de algunos descendientes de la tribu Banu Quraiza.

 

Hay que destacar también varios hechos que permiten dudar de la realidad de tales hechos:

 

1) En primer lugar hay que destacar que una matanza sería contraria al principio que establece en el Corán de que nadie debe soportar la culpa de otro (35:18).

 

2) En segundo lugar, Ibn Hazm en su libro Yamharat menciona la existencia de judíos en Medina en el tiempo en que el Profeta preparaba su marcha hacia Jaibar, es decir mucho tiempo después de que en teoría los judíos hubieran sido "aniquilados". Otro historiador Al Waqadi señala que ellos intentaron impedir la partida de cualquier musulmán que les debiera dinero.

 

3) En tercer lugar es improbable que los Banu Quraiza fueran condenados a muerte cuando otros grupos judíos que combatieron contra los musulmanes y que se rindieron antes y después de los Banu Quraiza en algunas de las guerras de la época fueran tratados por los musulmanes con benevolencia y pudieran irse de los lugares donde habían sido capturados. Abu Ubaid bin Sallam relata en su Kitab ul-Amwal que cuando Jaibar se rindió a los musulmanes  existía una familia de judíos que se había distinguido en su particular odio hacia el Profeta (S). Sin embargo éste les dijo: "Hijos de Abu al Huqaiq. He sabido de vuestra hostilidad hacia Dios y Su Mensajero, pero eso no me impide trataros como traté a vuestros hermanos". Esto tuvo lugar bastante después de la rendición de los Banu Quraiza.

 

Quiero recordarle además que si los miembros de los Banu Quraiza hubieran sido juzgados hoy en muchos estados, incluyendo EEUU, donde el Código Penal Militar recoge la pena de muerte por traición o incluso espionaje, probablemente hubieran sufrido una pena similar a la que, según Ibn Ishaq, les fue impuesta en Medina.

 

Con respecto a su afirmación de que el Dios de los musulmanes es, según sus propias palabras "un juez implacable y despiadado", me gustaría decirle que ése no es ni mucho menos el concepto que los musulmanes tenemos de Dios. Todas las 114 Suras (Capítulos) del Corán, menos en uno, comienzan con la frase "En el nombre de Dios, el Clemente, el Misericordioso”. Son innumerables los versos del Corán y los hadices (dichos) del Profeta (S) en los que se habla de que Dios es Misericordioso y que existe una relación de amor entre Dios y el ser humano.

 

Naturalmente, Dios es también Justo hasta un extremo. En esto coinciden el Cristianismo y el Islam. Los cristianos, como los musulmanes, creen en un Más Allá donde el hombre obtendrá una recompensa o una pena conforme a sus méritos o deméritos, todo ello atenuado, claro está por la Misericordia divina. Permítame también recordarle que la Biblia contiene multitud de versos que cuestionan esa visión de Dios Todo Amor que Vd. afirma. Permítame citarle sólo unos pocos:

 

Deuteronomio 13,12. "El que actúa con arrogancia y no obedezca ni al sacerdote que está allí para servir al Señor, tu Dios, ni al juez, será condenado a muerte. Así extirparás el mal de Israel".

 

7 Números 35, 31-33. "No profanaréis la tierra que habitáis, porque la sangre profanará la tierra y la tierra no puede ser purificada de la sangre vertida sobre ella, sino con la sangre del que la ha vertido".

 

8 Deuteronomio 22,20. "Si el hombre es encontrado con una mujer desposada con un marido, entonces ambos morirán, tanto el hombre que yació con la mujer como ésta: Así apartaréis la maldad del seno de Israel".

 

10 Levítico 20,2: "Di a los israelitas. Cualquier israelita o extranjero residente que ofrezca alguno de sus hijos a Moloc [un ídolo], será castigado con la muerte, el pueblo lo matará a pedradas".

 

11 Números 15,32-36. "Cuando los israelitas estaban en el desierto sorprendieron a un hombre, lo llevaron ante Moisés, Aarón y toda la comunidad y lo pusieron bajo vigilancia pues no se había determinado qué debía de hacerse con él. El Señor dijo a Moisés: este hombre debe ser condenado a muerte, toda la comunidad lo matará a pedradas fuera del campamento. La comunidad lo sacó fuera del campamento y lo mató a pedradas tal y como el Señor había ordenado a Moisés".

 

Génesis 34: 1 a 31: Una de las hijas de Jacob (P) es violada por un hombre de una tribu, quien se enamora de ella y pretende casarse con ella. Como condición, los hijos de Jacob le dijeron que toda la tribu entera debía aceptar la religión de ellos y circuncidarse. Ellos hicieron esto, y cuando se encontraban débiles por la circuncisión, los atacan y matan a todos los varones, tomando a las mujeres y los niños como esclavos y apropiándose de todas las pertenencias de la tribu. Este ataque a traición fue realizado por los hijos de Jacob, aquellos que luego serían los padres originarios de las tribus de Israel.

 

Números 21:1-3. El pueblo de Israel ya salido de Egipto, conducido por Moisés realiza su primer ataque, destruyendo a los cananeos.

 

En Números 21:2 vemos que el pueblo realiza un voto a Jehová comprometiéndose a destruir las ciudades cananeas, al punto tal que aquel lugar luego se llamó “Horma”, es  decir “Destrucción”.

 

Números 21:21-30. El pueblo de Israel, conducido por Moisés (P), combate contra los amorreos y los vence, tomando posesión de sus tierras.

 

Números 21:31-35. El pueblo de Israel, conducido por Moisés (P), combate y vence a otras tribus amorreas. Dios le dice a Moisés: “No tengas miedo, pues en tus manos lo he entregado a él y a todo su pueblo, y harás con él como hiciste con Sehón...” (Números 31:34). Es decir, que los iba a matar y tomar posesión de sus tierras, lo cual hacen.

 

Números 31:1-20. Dios manda a Moisés (P) atacar a los madianitas. Y Moisés (P) reunión un ejército de 12.000 hombres y los envió a la guerra (Números 31:6). Mataron a todos los varones y tomaron cautivas a las mujeres y los niños.

 

Deuteronomio 20:1-20. Allí se dice que Dios ordena que al combatir contra un pueblo, luego de derrotarlo hay que matar a todos los varones y tomar como esclavos a las mujeres y los niños. Algunos pueblos (heteo, amorreo, cananeo, ferezeo, heveo y jebuseo) deben ser totalmente aniquilados, sin dejar con vida absolutamente a nadie (Deut. 20:17).

 

Esto sin mencionar la pena de muerte ordenada para determinados casos (por ejemplo, homicidio, violación, adulterio, idolatría, predicar otra religión o creencia, hasta por violar el día de reposo). Si alguien pretende decir que estas cosas nunca se realizaron, que lea el libro de Josué, el sucesor de Moisés (P).

 

Alguien puede decir que estas cosas las hacían los del Antiguo Testamento y no los del Nuevo Testamento (Hay que recordar que el Antiguo Testamento es palabra de Dios en el Catolicismo). Pero si leemos Hechos 5:1-11, vamos a ver un hecho curioso en que un matrimonio termina muerto luego de una entrevista con Pedro, pues ellos no querían entregarle sus bienes sino que querían guardarse una parte de ellos.

 

(Las citas de la Biblia están sacadas de la versión aprobada por la Conferencia Episcopal Española, el 11 de febrero de 1988. Madrid, 1993).

 

Desearía puntualizar también (y en eso se equivoca también) que los musulmanes no decimos que María no fue virgen. De hecho, creemos también que sí lo fue, pues el Corán así lo enseña.

 

Por último, me gustaría decirle que los musulmanes, y las personas de otras religiones, podemos expresarnos en Europa, no porque ésta sea cristiana, sino precisamente porque es laica, y aquí el laicismo y la libertad de conciencia han sido un fruto principalmente de la Revolución Francesa.

 

Sin otro particular, un cordial saludo

 

Yusuf Fernández
 

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