Número 195  //  22  de Noviembre de 2002  //  17 Ramadan 1423 A.H.

 INICIACIÓN AL ISLAM

Diálogo sobre el Nombre

 

[Hud] dijo: "¡Han caído ya sobre vosotros un mal abominable y la condena de vuestro Sustentador! ¿Vais a disputar conmigo acerca de los nombres que habéis inventado vosotros y vuestros antepasados para los que Al-lâh no ha hecho descender autorización alguna? ¡Esperad, pues, que, ciertamente, yo esperaré con vosotros!"

Sura 7 Al-Aaraf (La Facultad del Discernimiento), ayat 71


 



Abdelkarim dijo: A muchos de los nuevos musulmanes no nos gusta decir “Dios”. Hemos escuchado a algún hermano decir, incluso: “yo no creo en dios”, como si esta fuese la primera parte de la shahada: la ilaha. Esta frase merece ser meditada, pues esconde su secreto. 

Pablo dijo: Yo solo veo aquí un afán provocador, algo infantil. Un secreto, cuando es inventado, es también un modo de ocultarse, de separarse en una idea. Si decís que “Al-lâh no es Dios” tan sólo estáis poniendo un muro, destruyendo una posibilidad de diálogo inter-religioso arduamente lograda. Es seguir aferrados a lo más externo de la palabra, a su forma y no a su contenido, pasar por alto la Unicidad de lo creado en base a particularidades idiomáticas.

 

Abdelnûr dijo: Desde que nos entregamos al dikra, a la repetición del Nombre, a muchos nos cuesta pronunciar la palabra “Dios”, de una sonoridad tan dura.

 

Pablo dijo: Este es un argumento gustativo, que incluye un juicio de valor. Esta muy bien para la recitación o el dikra, pero no tenéis porque negaros a utilizar el Nombre Dios cuando el contexto lo requiere. Cuando San Juan de la Cruz escribe: “donde del mismo deleite / que Dios goza, gozaría”, ¿no es el mismo Dios de Ibn al-Farid quien se nombra en el poema? ¿No es el Único Dios, el Creador de los cielos y la tierra?

 

Abdelnûr dijo: Es el mismo, pues no hay otro lugar para la gustación que el gozo.

 

Abdelkarim dijo: El problema es toda la teología que tenemos asociada al nombre “Dios”. La iglesia católica se refiere a Él como Padre y Al-lâh nos dice en el Corán que el “No ha engendrado ni ha sido engendrado”...

 

Pablo dijo: El Padre es un modo de nombrar a Dios de los cristianos, no debemos confundirnos por las doctrinas que se han elaborado a partir de este Nombre, que hace referencia al Creador de una forma íntima, inmediata. No hay contradicción alguna con el Corán en este aspecto.

 

Abdelnûr dijo: Conocemos una lectura poética de la Trinidad que no entra en conflicto con el Islam, según lo expresa Ruzbehan Shirazi: “Al-lâh es en sí mismo Amor, Amante, Amado”. Pero esa lectura no se corresponde con el dogma de la trinidad sostenido por la Iglesia.

 

Abdelkarim dijo: Volviendo al tema del Nombre, es importante notar que Dios es una palabra capaz de género y de número... es individual y masculino, limitaciones que Al-lâh no tolera.

 

Pablo dijo: Otro argumento lingüístico. El nombre Dios es tan digno como el Nombre Al-lâh. Ambos se refieren a lo mismo. Esta limitación lingüística también la encontramos en los musulmanes, pues el artículo que lo designa en el Corán es Huwa, Él, individual y masculino...

 

Abdelnûr dijo: Pero tú sabes que Huwa no designa a una persona... que se refiere, precisamente, al Nombre Al-lâh.

 

Pablo dijo: Eso lo dices tú, pero yo he encontrado a muchos musulmanes conciben a Al-lâh como un Alguien masculino. De todos modos, ningún cristiano un poco enterado piensa hoy en Dios como masculino.

 

Abdelnûr dijo: Esta limitación es inherente al lenguaje, incapaz de decir en última instancia el meollo divino... aunque Él nos ha dado la capacidad de nombrarlo como una misericordia, traspasando los velos del lenguaje.

 

Abdelkarim dijo: Así pues, ¿vosotros creéis que el Nombre no contiene aquello que nombra? Es decir: ¿es el Nombre arquetipo de la cosa, como afirmaba el griego en el Crátilo? ¿O debemos separar el Nombre con la Realidad Última que nombra?

 

Abdelnûr dijo: Esto último equivaldría a decir que el Nombre Al-lâh es una convención… una palabra creada para nombrar algo anterior a lo nombrado. Pero no debemos situarnos en el plano de las ideas sino en el de la experiencia. Cuando nombramos a Al-lâh, el Nombre es lo nombrado. La Palabra de Al-lâh nos permite traspasar los velos. Esta es la misericordia.

 

Pablo dijo: Siendo así, ¿por qué rechazar el Nombre “Dios” para nombrar al Creador de los cielos y la tierra? Asistimos a los inicios de un diálogo que puede romper con los estereotipos. Vosotros que permanecéis abiertos, que no clasificáis a los hombres según sus religiones, sino según lo que su corazón contiene, que tratáis de reconocer el aliento del Misericordioso allí donde germina, ¿Por qué mantener una brecha que Él mismo aborrece? ¿Por qué, vosotros que habláis castellano, utilizáis un Nombre árabe?

 

Abdelkarim dijo: Hay un último argumento, Pablo. La palabra dios es un neologismo, un nombre derivado, producto de lo que los sociólogos llaman una aculturación. No pertenece a ninguna revelación conocida, ni a la hebrea ni a la recepción de la palabra por parte de Cristo, que la paz sea con él. Es una traducción latina a partir de la traducción griega de la Torâh. Es una palabra creada por el hombre. El Nombre Al-lâh pertenece a la revelación, es un Nombre descendido directamente al corazón del siervo. Y eso, por supuesto, se nota. ¿Por qué renunciar a ese saboreo, en base a una cuestión de estrategia en el diálogo inter-religioso? ¿A quien le interesa ese diálogo si nosotros no aceptamos a nadie que nos represente?

 

Abdelnûr dijo: Al-lâh como Nombre revelado. Este argumento puede apoyarse en el Qur’án. En la sura 12, el Profeta Yusuf, aleihi sallem, se dirige a sus compañeros de cárcel del siguiente modo:  

“Todo lo que adoráis en vez de Al-lâh no son sino nombres que habéis inventado para los cuales Al-lâh no ha hecho descender autorización alguna”.

Abdelkarim dijo: Yo pienso que la autorización a la que Al-lâh se refiere en la surat Yusuf es, precisamente, el nombrar a Al-lâh mediante un Nombre revelado. De otro modo podría decirse que Zeus es Al-lâh, que Osiris es Al-lâh… lo cual nos conduce a la misma situación vivida en Meka antes de la misión muhammadiana.

 

Pablo dijo: A mi me parece que aquí Al-lâh se está refiriendo a la idolatría, a adorar a otra cosa que a Él… Por lo que se refiere a Osiris, a Apolo, y a todos los panteones, estos están asociados a imágenes. No creo que se pueda fundar el rechazo al Nombre Dios a partir de esta aleya.

 

Abdelnûr dijo: En todo caso, no debemos negar que Juan de Yepes se dirigía a Al-lâh, del mismo modo que lo hacía Ibn al-Farid... no hay que obsesionarse. Pero sí reivindicar nuestro la utilización del Nombre Al-lâh, cuya sonoridad es ya un significado. Que cada uno lo nombre como Él le de a entender, pero que nadie nos rechace por negarnos a utilizar otro Nombre que aquel que le fuese revelado a Sidna Muhámmad, que la paz de Al-lâh y Su salat sean siempre con él. Pero sólo Al-lâh sabe.
 

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