Número 194  //  22  de Noviembre de 2002  //  17 Ramadan 1423 A.H.

 INICIACIÓN AL ISLAM

La oración por el Profeta Muhammad de Ibn Mashish
(as-salát al-mashyshiyah)

Por Titus Burckhardt *



 


El sufí marroquí ‘Abd es-Salam Ibn Mashish1, maestro de Abul-Hasán ash-Shadilí —fundador de la orden shadilí—- fue el polo —qutb— espiritual de su época. Murió en el año 1228 de la era cristiana, en su ermita del monte al-‘Alam, del macizo rifeño; su tumba en la cumbre de dicha montaña es uno de los lugares de peregrinación más venerados de todo el Magreb.

De él no se posee más que un texto, su célebre oración por el Profeta, que se recita en todas las cofradías de filiación shadilí, y que es como un resumen de la doctrina sufí del Hombre Universal —al-insán al-kámil— Vamos a dar aquí una traducción y luego comentaremos todos los pasajes difíciles.

Recordemos que toda oración por el Profeta se refiere implícitamente a esta exhortación coránica: “Dios y Sus ángeles bendicen al Profeta; oh, los que creéis, bendecidle y deseadle la paz” (XXXIII, 55).

El verbo árabe sallá, que traducimos por “bendecir”, significa también “rogar”; la palabra salát, de la misma raíz, designa la oración y más particularmente la oración ritual, si la acción procede del hombre, al mismo tiempo que la bendición o la efusión de la gracia, si la acción procede de Dios.2

“Ob Dios mío —Allahumma—, bendice a aquel del que derivan los secretos y brotan las luces, en el que ascienden las realidades, y sobre el cual fueron descendidas las ciencias de Adán, de modo que volvió impotentes las creaturas, y los entendimientos empequeñecen con respecto a él, de manera que nadie entre nosotros, ni predecesor ni sucesor, puede comprenderlo.

Los jardines del mundo espiritual —al-malalakut— se adornan de la flor de su belleza, y los estanques del mundo de la omnipotencia —al-yabarut— rebosan por el flujo de sus luces.

No existe cosa alguna que no esté enlazada a él, porque, como se ha dicho: De no ser por el mediador, todo lo que de él depende desaparecería. ¡Bendícelo!, oh Dios mío, por una bendición tal como le corresponde por Ti de Tu parte, según lo digno que es de ello.

Oh Dios mio, él es Tu secreto íntegro, que Te demuestra, y Tu velo supremo puesto ante Ti.

Oh Dios mío, úneme a su posteridad y justifícame por su cuenta. Haz que lo conozca por un conocimiento que me salve de los abrevaderos de la ignorancia y apague mi sed en los abrevaderos de la virtud. Ponme en su camino, arropado de Tu ayuda, hacia Tu presencia. Golpea por mí la vanidad para que pueda destruirla. Sumérgeme en los océanos de la Unidad —al-ahadiyah—, sácame de los cenagales del tawhid, y ahógame en la fuente pura del océano de la Unicidad —al-wahdah— a fin de que no vea ni oiga ni sea consciente ni sienta sino por ella. Y haz del Velo supremo la vida de mi espíritu, y de su espíritu el secreto de mi realidad, y de su realidad todos mis mundos, por la realización de la Verdad primera.

“Oh Primero, oh Ultimo, oh Exterior, oh Interior, escucha mi llamada, así como escuchaste la llamada de Tu servidor Zacarías; socórreme por Ti hacia Ti, ayúdame por Ti hacia Ti, une entre yo y Tú, y desliga entre yo y otro-que-Tú: ¡Alláh, Alláh, Alláh! En verdad, El que te ha impuesto el Corán como ley, te devolverá al término prometido.”

(Corán, XXVIII, 85).

“Señor nuestro, concédenos Tu misericordia y depáranos una buena conducción de nuestra empresa.”

(Corán, XVIII, 10).

“En verdad, Dios y Sus ángeles bendicen al Profeta; oh, los que creéis, bendecidle y deseadle la paz.”

(Corán, XXXIII, 56).

Las gracias (salawat) de Dios, Su paz, Sus salutaciones, Su misericordia y Sus bendiciones (barakaat) sean con nuestro señor Muhammad, Tu servidor, Tu profeta y enviado, el profeta iletrado, y sean con su familia y sus compañeros (gracias) tan numerosas como lo simple y lo impar y como las palabras perfectas y benditas de nuestro señor.

“Exaltado sea Tu Señor, el Señor de la gloria, por encima de lo que Le atribuyen, y que la paz sea con los enviados. Y la alabanza es debida por entero a Dios, el Sustentador de todos los mundos"

(Corán, XXXVII, 179-182).
 

Notas:

1  Tambien existe la forma Ibn Bashish («hijo de un hombre de rostro sereno»), que parece ser la forma árabe original de este nombre patronímico, explicándose la mim de Ibn Mashish (o bien Mashlsh) por la asimilación -típicamente magrebí- de la ba a la nan precedente.

2. Sobre el significado general de la oración por el Profeta ver: Frithof Schuon, Comprende ~'Islam, París, 1976, pp. 112 y 55.

* Símbolos. Ed. Sophia Perennis. Barcelona 1997.
 

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