Número 194  //  22  de Noviembre de 2002  //  17 Ramadan 1423 A.H.

 AL- ÁNDALUS

Anales de la Córdoba Musulmana (863 - 912)

Por Antonio Arjona Castro



 


Documento núm. 47

 

863

 

Un censo importante para el conocimiento relativo de la población de al-Andalus durante el reinado de Muhammad I

 

“Muhammad cuidaba de los intereses de su pueblo y velaba por sus comodidades. Por ello dispensó a los cordobeses de las levas militares y del servicio de guerra obligatorio. Y dijo Ibn Hayyán la cifra de jinetes que formaron parte de la expedición de verano contra Galicia (Yilliqiya), dirigida por el príncipe ‘Abd alRahmán, hijo del emir, se dividía así: kura de Elvira, 2.900; Yayyan [= Jaén], 2.280; Qabra, 1.800; Baguh [= Priego], 900; Takarunna, 299; al-Yazira [= Algeciras], 290; Ishtiyya [= Ecija], 1.200; Qarmuna, 185; Shiduna [= Sidonia], 6.790; Rayya, 2.600; Fahs al-Ballút, 400; Mawrur 1= Morón], 1.400; Tudmir, 156; Rubina, 106; Qal’at Rabát, y Urit 1= Calatrava y Oreto, 387. Hay que añadir a tales cifras el número ignorado de cordobeses que participaron igualmente en la expedición. Tal fue el total de guerreros que fueron a la expedición después de levantado el tributo que había sobre los habitantes de Córdoba y sus iqlimls [= distritos] que de ella dependían y de otros países. Muhammad les liberó de la obligación anual de proporcionar tropas para las campañas de verano contra las zonas de guerra y les confió de hacer elección a su arbitrio los voluntarios que habían de partir a hacer la guerra santa. Tal levantamiento de tributos fue acogida favorablemente por los favorecidos con ella, que llenaron de elogios al príncipe y se felicitaron de vivir bajo su reinado (dawla).”

 

Ibn ‘Idárí, Bayan, II, 109, del texto árabe, edic. cit.

 

 

Documento núm. 48

 

864-865 [=13 febrero al 2 febrero 865].

 

Muhammad 1 ordena construir la maqsura de la mezquita aljama. Obras en el Alcázar

 

“Y en el año 250 se completó la maqsura de la mezquita aljama en Córdoba y realizó el emir Muhammad numerosas construcciones en el Alcázar grande y en las almunias de las afueras de él. Y no hubo este año aceifa, contentándose con la expedición mencionada y descansó el ejército en el mismo.”

 

Ibn ‘Idári, Bayan, II, 98 del texto árabe.

 

 

Documento núm. 49

 

873-874 [=27 octubre 873 al 16 octubre 874].

Hambre en Córdoba y al-Andalus

 

“En el año 260, siendo gobernador de Córdoba Walid ben Ganin, se vio al Andalus afligido por hambre, pues fue un año en que no se pudo sembrar un solo grano y, por consiguiente, no pudo haber cosecha alguna. Muhammad I llamó a Wálid y le dijo: "¿Qué piensas hacer con la contribución del diezmo?" "Señor, contestó al-Wálid, el diezmo ("al-’Ashwar") no se cobra sino cuando hay siembra y recolección y en este año tus vasallos ni han sembrado ni han recogido. Yo creo que debes gastar lo que haya en tus graneros y de tus tesoros; quizá Dios disponga que el año que viene sea mejor." El soberano, no obstante esta observación, insistió para ver si le persuadía a que cobrase, pero Wálid se negó diciendo: "¡a Dios! Yo no acepto el encargo de cobrar un solo grano." Esto no pasó inadvertido por el pueblo y un hombre tirano y opresor llamado Hamdun ben Basil, vulgarmente conocido por al-Ashahb [el Tordillo], aprovechó la ocasión para solicitar el gobierno de la ciudad, comprometiéndose a cobrar el diezmo sin apelar a medios extremos ni atentar a la inviolabilidad del domicilio. Pero el caso fue que antes de recaudar la cuarta parte de los, diezmos ya había acudido a todo: violar la santidad de los hogares, apalear y ahorcar al que se había resistido. El pueblo asustado se encomendó a Dios alto y noble para que le librara de aquel peligro y Dios (les oyó pues) hizo morir a aquel tirano repentinamente, llevándoselo (al infierno) maldecido por la cólera. Muhammad al ver aquello llamó otra vez a Wálid ben Ganin, le dijo que le dispensara y que volviera otra vez a hacerse cargo del gobierno de la capital ("madina") a fin de enmendar el desorden que había causado el que acababa de morir. Pero Wálid contestó: "No me he convencido de la consideración que te merezco; tú te has creído que soy un hombre que puedes reemplazar nombrando a Hamdún ben Basil. Yo te juro por Dios que no admitiré jamás ningún empleo tuyo en Córdoba." Muhammad tuvo que nombrar a otro.”

 

Ibn al-Qutiyya, Iftitah, pp. 87-88 del texto árabe y 72-73 de la traducción de Ribera Tarragó.

 

 

Documento núm. 50

 
880-881 [=12 de agosto 880 al 1 de agosto 881].

 

Comienza la rebelión de Umar ben Hafsun en Bobastro. Temblor de tierra

 

“En el año 267 se sublevaron los castillos construidos en Rayya, Takarunna y la parte de Algeciras ("al-yazira"). En el mismo año comenzó la perversidad de ‘Umar ben Hafsún, el cual trajo en fatiga a los califas, prolongándose en el mundo su rebelión ("fitna") y aumentando su maldad, pues se levantó en aquel año contra el emir Muhammad en la comarca ("nahiya") de Rayya y avanzó hacia el ‘Amir ben ‘Amir y puso en fuga a ‘Amir y entregó su tienda de campaña (campamento) del cual se apoderó Ibn Hafsún, y fue este campamento el primero que golpeó y le siguieron la gente de la maldad. Y depuso el emir a ‘Amir de la kura de Rayya y nombró como gobernador a ‘Abd al-’Aziz ben ‘Abbas que hizo la paz con Ibn Hafsun, quedando las cosas tranquilas entre ambos. Luego habiendo cesado ‘Abd al-’Aziz volvió a la rebelión Ibn Hafsún. Y salió el Háshim ben ‘Abd al-’Aziz hacia la cora de Rayya y buscó todo el que manifiestamente estaba de lado de Ibn Hafsñn en la ("fitna") guerra civil e hizo ver la rebelión. Y tomó rehenes de los habitantes de Takarunna como garantía de sumisión. Y de las cosas que ocurrieron en este año es que tembló la tierra con gran estremecimiento en la hora de la oración de la puesta del sol...”

 

Ibn ‘Idarí, Bayan, II, 104 del texto árabe.

 
 

Documento núm. 51

 
883-884 [=11 de julio 883 al 24 de junio 884].

 

‘Umar ben Hafsún viene a Córdoba

 

“En este año (270) realizó una expedición, a la cora de Rayya, Háshim desalojando a ‘Umar ben Hafsún de la montaña de Bobastro. Vino con él a Córdoba adonde le hizo alojar el imán y le obsequió con generosidad.”

 

Ibn ‘Idári, Bayan, II, 105 del texto árabe.

 

 

Documento núm. 52

 

S. a.

 

‘Umar ben Hafsun se alista en el ejército omeya

 

“Háshim fue allá y logró, por tanto, reducir a estos últimos y al propio tiempo a Ibn Hafsún. Consecuencia de ello fue que éste se marchó a Córdoba y se inscribió en el ejército o tropas del emir. El mismo año acompañó a Háshim en una expedición guerrera a las comarcas de la frontera y dieron una batalla contra el enemigo en un lugar llamado Fonte Forbo [= Pontecorvo]. El combate fue encarnizado y allí dio Ibn Hafsún tan excelente prueba de su valía como guerrero que llamó la atención de algunos de las comarcas fronterizas, los cuales preguntaron por él, se les dijo quién era, se le acercaron y le dijeron: "Vuélvete al castillo adonde residías; ten seguridad que, si no te matan, no te harán bajar de allí y podrás dominar una buena parte de la península y llevar la guerra hasta las mismas puertas de Córdoba." En esta expedición se dio a conocer un hombre llamado Walifan, que era en aquel entonces siervo de Marwán ben Yahwár. Ibn Hafsún se volvió a Córdoba después de aquella expedición.”

 

Ibn al-Qutiyya, Iftitah, pp. 92-93 del texto árabe y p. 78 de la traducción de Ribera Tarragó.

 

 

Documento núm. 53

 

S. a.

 

‘Umar ben Hafsún recibe malos tratos en Córdoba

 

“En aquel tiempo el gobernador de la capital, Muhammad ben Wálid ben Ganin, llamado al-Burani, era poco amigo de Háshim, que solía llevarle la contraria en lo que podía mortificarle, no sólo en los actos del mismo, sino que llevaba su odio a las personas de la confianza de otro. A Ibn Hafsún (por ser amigo de Háshim) le hizo andar rondando de alojamiento en alojamiento, mandó a los sileros (guardadores del trigo) que le diesen trigo del peor. Refiere Ahmad ben Maslama, que el mismo ‘Umar ben Hafsún le dijo: "Yo tomé un pan hecho de aquel trigo, me presenté a Ibn Ganin al Sáhib al-Madina [= zalmedina o gobernador] y le dije:

‘Pero hombre, Dios te conceda tu misericordia, ¿es posible que se pueda vivir comiendo de esto?’ Y Ibn Ganin me contestó: ‘¿Quién eres tú, diablo, para venirme con esas embajadas?’ (No dije nada) me marché, encontré a Háshim que iba a palacio ("al-Qasar") y le conté lo que había pasado. El, entonces me dijo: ‘Estos hombres no saben quién eres tú, dáselo a entender tú mismo.’ Volví donde estaban mis compañeros y les conté todo aquello. Aquel mismo día salí de Córdoba, fuíme a casa de mi tío Mutahir y le informé de lo que uno y otro me habían dicho.”

 

Ibn al-Qutiyya, Iftitah, pp. 93 y 78 de la traducción de Ribera Tarragó.

 

 

Documento núm. 54a

 
884-885 ¡=29 de junio 884 al 18 de junio 885]

 

‘Umar ben Hafsun huye de Córdoba y de nuevo se establece en Bobastro

 

 

“Y en el año 271 huyó ‘Umar ben Hafsún de Córdoba. Se acoge en la montaña de Bubastar [= Bobastro] y se dedicó el emir Muhammad a combatirle y bloquearle durante el año siguiente.”

 

Ibn ‘Idári, Bayan, II, 105 del texto árabe.

 

 

Documento núm. 54b

S.  a.

 

Más detalles sobre el establecimiento en rebeldía de ‘Umar en Bobastro

 

“Háshim, después que, por los tratos referidos antes, había conseguido de Ibn Hafsún que abandonara Bubastar, había hecho construir una fortificación en lo más alto de aquel monte e instalado en ella al comandante al-Tuyibi ("Atayubi al-’Arif"). El tío de Ibn Hafsún reclutó a algunos jóvenes para que se unieran a los soldados que éste llevaba y todos juntos expulsaron a al-Tuyibi del monte. Ibn Hafsún cogió la manceba ("yariya") de éste llamada al-Atayubiya, la cual vino a ser la madre ("Umm walád") de un hijo de Ibn Hafsún llamado Abu alSulayman. La empresa de ‘Umar ben Hafsún comenzó a tener gran resonancia, cada día la cosa se hacía más grave y formidable, pues llegó a hacerse dueño de las comarcas que hay entre Algeciras ("al-yazira") y Tudmir; al principio al Tuyibi, a quien había hecho arrojar de Bubastar, se fortificó en la roca de yudaras ("sajrat yudaras") al occidente de aquél, pero ‘Umar dirigió sus miras a hacerle salir de la montaña hasta que se le hizo abandonar la fortaleza y nombró entonces a uno de los suyos para que la guardara.”

 

Ibn al-Qutiyya, Iftitah, pp. 93-94 del texto árabe y 78-79 de la traducción de Ribera.

 

 

Documento núm. 55

 

886, agosto, 4.

 

Muere en Córdoba el emir Muhammad 1

 

“Su kunia Abu ‘Abd Alláh. Su madre se llamó Buhayr. Había nacido en el mes de dú-l-Qa’da del año 207 "=23 septiembre 852". Sus visires y caídes fueron doce. Tuvo dos hayibes: Ibn Shuhayd y Ibn Abi ‘Abda. Tuvo tres secretarios: ‘Abd al-Málik ben Umayya, Hamid ben Muhammad al-Zayyali y Músá ben Aban. Tuvo por cadíes a Ahmad ben Zayd y ‘Amrú ben ‘Abd Alláh, conocido por al-Quba’a, y luego a Sulayman ben Asud al-Gafiqi [= el de Gafiq = Belalcázar]. La inscripción de su sello decía: "En Dios confía Muhammad y él confía su defensa." Su descripción es así: blanco, ligeramente coloreado de rojo, de estatura mediana, de cuello corto, poblada barba la cual teñía de alheña y alkatán. Tuvo treinta y tres hijos y veintiuna hijas.
 

Fue proclamado un jueves a cuatro andados de Rabi’ II del año 236 [=23 de septiembre 852] y murió un jueves a una noche por andar del mes de Safar del año 273 [=4 de agosto 886]. Su vida fue de sesenta y cinco años y cuatro meses y duró su jalifato treinta y cuatro años, diez meses y veinte días.”

 

Ibn ‘Idárt, Hayan, II pp. 93 y 94 del texto árabe.

 

 

Documento núm. 56

 

S. a.

 

El emir al-Mundir amplía la mezquita con la sala del tesoro ("Bayt al-Mal")

 

“Luego amplió, el emir al-Mundir ben Muhammad, la mezquita aljama con la sala del tesoro (Bayt al-Mal), en el que depositó el dinero de las fundaciones piadosas ("waqf") destinado para socorrer a los musulmanes, y mandó la reparación del depósito de agua ("siqaya") destinado para socorrer a los musulmanes, y mandó la reparación del depósito de agua ("siqaya") y arreglar las galerías (alsaqa’ig).”

 

Ibn ‘ldári, Hayan, II, p. 230 del texto árabe.

 

 

Documento núm. 57

 

886, agosto.

 

Jbn Hafsun se apodera de Priego y la Sierra de Shayba al tener que regresar al Mundir a Córdoba a la muerte de su padre, el emir Muhammad.

 

“Cuando Ibn Hafsún recibió la noticia de la muerte del emir Muhammad y de que se retirara al-Mundir, según lo que ya expusimos, se puso en movimiento y envió mensajeros a todos los castillos ("husun") situadas entre el sitio que ocupaba (Alhama) y la costa, las cuales aceptaron su invitación y se sometieron a su obediencia. Se dirigió hacia Báguh [= Priego yabal Shayba f= Sierra de Cabra], y allí se apoderó de inmensas riquezas que no pueden describirse. Todo sin gran esfuerzo, ni mucho dinero ni tropas pero servía de castigo entre las manos de Dios, que le empleaba para hacer sentir su venganza a sus servidores. Apareció en una época turbada, cuando corazones endurecidos e inclinados al mal buscaban las malas ocasiones y apetecían la guerra civil ("fitna"). Y por ello cuando se sublevó encontró en las gentes sumisión y disposición para hacer causa común con él. Las poblaciones se reunieron a su alrededor y se dirigió en su amor propio con estas palabras: "Desde hace tiempo habéis tenido que soportar el yugo de este gobierno que os toma vuestros bienes e impone cargas superiores a vuestras fuerzas. Mientras los árabes os humillan y tratan como esclavos. Pero yo quiero que se haga justicia para sacaros de vuestra esclavitud."

Tales palabras de Ibn Hafsún hallaban siempre acogida favorable y el reconocimiento de las masas, así consiguió la adhesión de los habitantes de los castillos de esta parte. Se declararon por él los bandoleros y los hombres turbulentos, a quienes atrajo con la esperanza de conquistas de países y ganancias de riquezas. De otra parte, mostraba afecto a sus compañeros y deferencia para con sus íntimos, respetaba a las mujeres y observaba las reglas del honor, con lo que conciliaba todos los ánimos. En sus dominios las mujeres podían ir solas de una población a otra con su dinero y sus bienes sin que nadie intentara molestarías. Empleaba la muerte como castigo. Daba fe a la palabra de una mujer, de un hombre o de un niño cualquiera; sin solicitar otro testimonio castigaba al acusado quienquiera que él fuera. Su mismo hijo había de someterse a las prescripciones de la justicia. Era bondadoso con las gentes y rendía honores a los enemigos valerosos y les perdonaba cuando resultaba vencedor. Regalaba brazaletes de oro a quienes rivalizaban en valor.”

 

Ibn ‘Idárí, Hayan, II, p. 114 del texto árabe.

 

 

Documento núm. 58

S.  a.

 

Umar ben Hafsún realiza incursiones desde Priego sobre las coras Cabra, Córdoba, Jaén y Rayya

 

“Todos estos procedimientos sirvieron mucho a Ibn Hafsún, que llevó sus incursiones a Cabra y aún más allá hasta qarya al-yaliya [= Torre Alta en Priego]. Atacó al-Qábdiq [= Alcaudete] de Elvira y sobre los alfoces de Yayyán [= Jaén] e hizo prisionero a ‘Abd Alláh ben Sam’ gobernador (‘amil) de Báguh [= Priego].
 

Y en las cercanías del castillo de Hisn Ashar [= Iznájar] del alfoz de Rayya y cerca de Cabra se reunieron gran número de malhechores partidarios de Ibn Hafsún, lo que aterrorizó a los habitantes de Cabra y les impedía salir de ella. Cuando llegó la noticia al emir al-Mundir envió a Asbag ben Futais con numeroso cuerpo de caballería hacia Hisn Ashar [= Iznájar], que fue sitiada hasta que fue conquistada y dio muerte a los que había en él. Igualmente envió al-Mundir fuerzas de caballería al mando de ‘Abd Alláh ben Muhammad ben Mudar y por el fata ‘Abdun a la comarca ("nahiya") de Luyana [= Lucena] de Cabra donde se hallaba un grupo de partidarios de Ibn Hafsún, que fueron sitiados y combatidos hasta su exterminio.”

 

Ibn ‘Idáril, Bayan, II, p. 115 del texto árabe.

 

 

Documento núm. 59

 

887-888 [=28 de mayo 887 al 16 de mayo 888].

 

El emir al-Mundir reconquista a ‘Umar ben Hafsun numerosos castillos de las coras de Cabra, Priego y Rayya

 

“En el año 274 (de la H.) salió el emir al-Niundir con sus tropas contra ‘Umar ben Hafsún y fueron conquistados numerosos castillos de Rayya y castillos que había en la parte de Cabra. Luego se dirigió hacia su capital Bubastar y le sitió en ella devastando los alrededores del citado castillo y le estrechó el cerco. Luego se trasladó hacia Arshidúna [= Archidona] donde se encontraba ‘Ayshún. Permaneció sobre ella sitiándola, hasta que los habitantes de Archidona acabaron por renunciar a sostener a ‘Ayshún y su gente y los entregaron con sus cómplices. El emir penetró entonces en la plaza y se apoderó de ellos y de los Banu Matruh, que eran tres: Harb, ‘Awn y Talub. Conquistados sus castillos en yabal Báguh [= Sierra de Priego) y ellos mismos cautivos del emir fueron enviados los Banu Matruh a Córdoba, donde fueron crucificados diecinueve de los suyos. ‘Ayshún lo fue entre un perro y un cerdo porque tenía la costumbre de decir que si el emir podía apoderarse de él, debía crucificarle con un perro a la derecha y un cerdo a la izquierda. Confiaba tanto en su bravura personal y se creía seguro, gracias a su fuerza y valor, de que nunca sería hecho prisionero. Cuando el emir desesperaba de él, indujo a un habitante de Arshidúna que buscase el medio de hacerle prisionero. Aceptó la propuesta para tomarle prisionero. Cuando ‘Ayshún entró en casa de uno de los partidarios del imán sin armas se arrojaron sobre él, lo aherrojaron y enviaron al emir al-Mundir.”

 

Ibn ‘Idári, Hayan, II, pp. 116-117 del texto árabe.

 

 

Documento núm. 60

 

888, junio, 29.

 

Al-Mundir muere en los muros de Bobastro asediando a Ibn Hafsún

 

“Estos proyectos y su realización (del cerco de Bobastro) hicieron perder a ‘Umar ben Hafsún toda esperanza de seguir registrando largo tiempo en aquellos castillos. Durante cuarenta y tres días el emir permaneció acechando el castillo de Bobastro; pero sufriendo de una enfermedad que inquietaba a su cortejo hizo venir a su hermano ‘Abd Alláh para reemplazarlo y tomar el mando. A la llegada del mismo expiró con gran dolor de cuantos le había tratado. A su muerte sus tropas se desbandaron y dividieron sin que su hermano ‘Abd Alláh pudiera retenerlas ni reunirlas de nuevo. Mientras Ibn Hafsún se apoderaba de su campamento y lo saqueaba. El cuerpo del emir difunto fue transportado a Córdoba sobre un camello y allí inhumado al lado de sus antecesores. El pueblo sintió muy poco su muerte, pues por su orden debía de acudir a los muros de Bobastro y permanecer allí.

Y en el año 275 murió el emir al-Mundir (Dios le haya perdonado). Se dice que su muerte fue sobre el castillo de Bobastro cuando sitiaba al malvado Ibn Hafsún. Tuvo lugar su fallecimiento a mediados de Safar del año referido, tenía cuarenta y seis años, habiendo reinados dos años menos dos días.”

 

Ibn ‘Idári, Hayan, II, pp. 118 y 119 del texto del árabe.

 

 

Documento núm. 61

 

888, enero-febrero.

 

Hambre y sequía en Córdoba y al-Andalus

 

“Y en este año (274) hubo gran sequía en al-Andalus, pidiendo la gente a Dios la lluvia. Habiendo nevado intensamente el primer día de enero ("yannair") y no habiendo llovido, siguieron implorando la lluvia. A pesar de eso no llovía, apoderándose la desesperación de la gente. Luego cuando entre febrero ("fibrayr") tuvieron agua las gentes, levantándose su ánimo y regocijándose por el beneficio de Dios y manifestaron su reconocimiento, y dijo al-’Aki sobre esto:

 

Descendió la lluvia vivificante y se alegraron las almas.

Dios alentó a sus siervos que perdían la esperanza.

Para reparar su angustia usó de clemencia hasta

despachando mensajeros de compasión y bonanza..

 

Ibn ‘Idari, Hayan, II, p. 119 del texto árabe y pp. 195-196 de la traducción de Faguan.

 

 

Documento núm. 62

 

888, junio, 29.

 

Según Ibn al- Qutiyya, al-Mundir murió envenenado por lanceta que se utilizó para hacerle una sangría en Bobastro

 

“Se ha dicho que Maysur, el fata (eunuco) de al-Mundir, envenenó el algodón ("al-Qutun") que había de colocarse sobre la herida de la sangría ("al-fasd") que a aquél se le hizo, porque le había amenazado, por no sé que cosa en que creía que había faltado a sus deberes, con castigarle a su llegada a Córdoba. Lo cierto es que al-Mundir tuvo una subida de sangre ["haym al-dam" = ataque de sangre] por la que hubo necesidad de sangrarlo en Bobastro y que inmediatamente después murió.”

 

Ibn al-Qutiyya, Iftitah, p. 102 del texto árabe y 87 de la traducción de Ribera.

 

 

Documento núm. 63

 

888, junio, 29.

 

Muere al-Mundir y sube al trono el emir ‘Abd Allah. Resumen del jalifato de al-Mundir

 

“Su kunia Abu-l-Hakam. Su nacimiento en el año 229 [=30 septiembre 843 al 18 septiembre 844]. Su madre se llamaba Ayal que le dio a luz a los siete meses. Tuvo once visires y dos secretarios: Zayd ben Mubashir y ‘Abd al-MálIk ben ‘Abd Alláh ben Umayya ben Shuhayd. Fue su hayib ‘Abd al-Rahmán ben Umayya ben Shuhayd. Tuvo siete caides y su cadí fue Abu Mu’áwiya al-Lajmi. La inscripción de su sello decía: "al-Mundir con el decreto de Dios complacido". Su descripción: era moreno, de cabello rizado, en su rostro se veían señales de viruela y se teñía con alheña y alkatán. Tuvo cinco hijos varones y ocho hembras. Fue proclamado un domingo a ocho pasados de Rabi’ 1 del año 273 [=9 de agosto 886], teniendo entonces cuarenta y cuatro años y diecisiete días. Murió en la expedición que hizo contra Bobastro, un sábado a mediados de Safar del año 275 [=29 de junio 888]. Su vida fue de cuarenta y seis años y su jalifato de dos años menos diecisiete días. Fue sepultado en el alcázar de Córdoba y dejó la oración fúnebre su hermano ‘Abd Alláh, abuelo de al-Násir.”

 

lbn ‘Idari, Hayan, II, pp. 113 y 114 del texto árabe.

 

 

Documento núm. 64

 

888-912.

 

Construcciones en la mezquita aljama por el emir ‘Abd Allah: al-Sabat. Otras construcciones en el Alcázar de Córdoba. La Puerta de la Justicia ("bab al-Adil")

 

“Dijo al-Rázi: Y él (el emir ‘Abd Alláh) fue el que unió la nave conocida por al-Sabat desde el Alcázar hasta la mezquita aljama. Venia a la mezquita todos los viernes a la hora de la oración y volvía por el mismo camino oculto que pasaba hacia el Alcázar. Subía a la gran terraza o azotea ("al-Satah") que estaba sobre la puerta sur ("bab al-Sudaa") y recibía allí a la gente de su casa, de los qurays y otros de ellos de su intimidad, a los visires y nobleza ("jassá"); después los mawlás [= clientes], faquies ("al-Fuqaha") y personalidades del pueblo que asistían y tomaban parte en las discusiones. El viernes era un día dedicado al pueblo (" ‘amma") y nunca dejaba de acudir a la audiencia. La celebraba en un salón contiguo a la puerta, la cual abrió en el ángulo del Alcázar y que llamó Puerta de la Justicia ("bab al-’Adil"). Es una puerta que está al sur, destinada para la entrada de los que venían en demanda de justicia, de los oprimidos y de los que traían quejas, en ésa el hayib no podía oponerse a la entrada de la gente.
 

Cumplía las cinco oraciones en un salón ("maylis") en la mezquita aljama que estaba unida al Alcázar. De este modo le era fácil salir desde el Alcázar a la llamada a la oración para asistir al oficio religioso. Entraba por el lado occidental de la mezquita por la primera de las puertas conocida por Puerta de los Visires ("bab al wazar"); al verlo la gente se ponía en pie hasta que entraba en la maqsura, actitud que molestaba a los devotos. Y entonces le escribió a él el faquir Sa’íd ben Yamir diciéndole: "Dios haga al imán un digno y piadoso fiel, los hombres deben ponerse de pie sólo ante Dios, el Creador del mundo; sin embargo, ante ti se levantan apenas te ven llegar. ¡Oh, no! Tú no debes aceptar y dar a tu pueblo la verdad, pues sólo la verdad te hará llegar a la presencia de Dios. El poder es patrimonio de Dios que no tiene igual; quien se humille a los designios de Dios, El lo elevará." (La advertencia es útil para los fieles y sólo el arrepentido es el que la recuerda...) Desde entonces ordenó el emir ‘Abd Alláh al pueblo que no se levantara cuando los viernes llegara o se fuera de la mezquita aljama. Esta orden, sin embargo, no fue aceptada sino por una minoría. Entonces ordenó construir el pasadizo conocido por al-Sabat, el cual atravesaba el camino que hay entre el Alcázar y la mezquita aljama y entraba a ella por una puerta que abrió entre el Alcázar y la maqsura de la mezquita aljama...”

 

Ibn Hayyán, Muqtabis, edición Antuña, p. 37.

 

 

Documento núm. 65

 

Otra versión de las obras en la mezquita aljama por el emir ‘Abd Allah. El cerramiento de la maqsura

 

“Luego amplió su hermano, el emir ‘Abd Alláh, un pasadizo sobre un arco que unía lo que hay entre el Alcázar y la parte occidental de la mezquita aljama. Luego ordenó construir una Sitára, o cerramiento desde la parte final del sabat, hasta que se une con el mirhab, y abrió una puerta a la maqsura que era por la que salía el emir a la oración, siendo este emir el primero en hacer esto habitualmente de entre los emires de los Banu ‘Umaya en al-Andalus (Dios se apiade de ellos).”

 

Ibn ‘Idari, Hayan, II, p. 230 del texto árabe.

 

 

Documento núm. 66

 

S. a.

 

La puerta de ‘Abd al-Yabbar y la topografía de Córdoba durante el reinado de ‘Abd Allah. Las almunias de al-Na’ura y de Nasr

 

“Dijo Mu’áwiya: ‘Me contó mi padre que cuando se paseaba el emir ‘Abd Alláh por la ciudad, cosa que hacía numerosas veces, al pasar por la calle al-Mubtillah, que empieza en la derruida puerta de ‘Abd al-Yabbár y llega hasta el campo más extremo por detrás del levante de Córdoba, y pasaba por la casa del virtuoso faquí al-Sha’ij Baqi ben Mujallid, desde allí enviaba a uno de sus eunucos para presentar al faquí sus lados y preguntar por su salud. Enterado el faquí de esto salía a recibirle y a menudo se le veía de pie esperando su salida...’
 

Dijo Mu’awiya: ‘Conocemos que el emir ‘Abd Allah construyó en el tiempo de su jalifato tan sólo una almunia que era la de la Noria, a orilla del río más abajo de Córdoba, contigua a la musalla del campo ("fahs") antiguo de la musara. Fue su compra en los días de su padre, el emir Muhammad. La cultivó e hizo de ella un vergel hermoso, ampliamente delineado, pues su deseo era convertir su propiedad e lugar ameno y delicioso. Con ese fin la ensanchó y la pobló de árboles y plantas. Para ello hizo economía en los gastos. He tenido a la vista la escritura del dominio, que comprendía también todas las vegas de los alrededores. La adquirió de Jalid al-Baytar [= el veterinario] en el año 253 [=11 enero 867-1 enero 868]. Proclamó públicamente su compra y tomó posesión de ella (¿). Pasó luego dicha propiedad a su nieto, el califa ‘Abd al-Rahmán b. Muhammad, que introdujo en ella mejoras considerables. Realizó así las esperanzas de su abuelo que había adquirido la finca, que la legó con su esfuerzo y valiéndose de su celo, energía y poder.’
 

Dijo también Mu’áwiya: ‘Escogió el emir ‘Abd Alláh durante su jalifato la almunia de Nasr -el eunuco servidor del emir ‘Abd al-Rahmán ben al-Hakam, su abuelo, la cual también lindaba con la orilla del río en la orilla del arrabal hacia el lado del cementerio antiguo del arrabal. Después de haberla poseído Nasr pasó a su poder. Tuvo mucho cariño por dicha almunia, para cuyo embellecimiento no escatimó esfuerzo. Mejoró la construcción, introdujo nuevos ornamentos en los edificios y aumentó el caudal de agua en las cisternas. Hizo todo ello con el máximo de economía y parvedad, cualidad que le acompañó hasta su muerte. En las postrimerías de su vida frecuentaba estas dos almunias predilectas hasta que pasó a mejor vida. Los poetas de su tiempo dedicaron a estas dos hermosas almunias hermosos versos, que por su extensión no reproducimos’.”

 

Ibn Hayyán, Muqtabis, edición Antuña, pp. 38 y 39 del texto árabe.

 

 

Documento núm. 67

 

S. a.

 

La insurrección que encabezó ‘Umar ben Hafsún se extiende cerca de Córdoba. La rebelión muladí en la comarca de Priego durante el reinado de ‘Abd Allah. El castillo de Carcabuey (Hisn Karkabuliya)

 

“Nombre de los insurrectos y disidentes que se rebelaron contra el emir ‘Abd Alláh, provocando disturbios y contiendas: Su jefe principal, protagonista de la insidia y rebelión, fue ‘Umar ben Hafsún. Destacó sobre los demás y cobró renombre por su actuación malévola y errónea. Era de juicio torpe, pero de poderío sólido e intrigante; vivió más que muchos en estado de rebeldía. Respecto a las noticias de su vida son largos de contar. La mayor parte de su rebeldía coincidió con los días del emir Muhammad. Inició su insurrección en los tiempos del emir Muhammad, que le dejó rienda suelta en sus desmanes, y terminó en los comienzos del reinado del jalifa al-Násir li-din-Alláh ‘Abd al-Rahmán ibn Muhammad b. ‘Abd Alláh, unificador de disidentes.

 

Sa’id ben Wálid ben Mastana

 

Era compañero de ‘Umar ben Hafsún y segundo entre los rebeldes y maldecidos. Se sublevó en la cora de Bágu [= Priego] y se instaló en sus castillos más inaccesibles (elevados). Estaba de acuerdo con Ibn Hafsún en la rebeldía y en tomar partido contra los árabes junto con los cristianos ("ayam") y muladíes (muwaladun). Entraba en sus asuntos y discutía con él sus asuntos, sus daños y fechorías. Escogió entre sus castillos cuatro, que no habían otros más inexpugnables. Ellos eran al-Galiya [variante: ‘aliyaj, al-Nazara, Laqúns [= Lagunillas] y Aqút, aparte de otros castillos de menor importancia. En uno de ellos instaló a los tres hijos de los Banu Matruh, que eran Harit, ‘Awn y Talut.
 

Fustigaron a la gente adictos al emir y ocasionaron hechos reprobables que llevaron a la ruina a medina Bágu [= ciudad de Priego], sobre todo por la guerra intestina de Sa’id ben Mastana y sus ataques desde sus castillos inaccesibles por todos los lados. Realizó una expedición el emir ‘Abd Alláh en persona, expedición llamada de Karkabuliya [= Carcabuey) por el nombre del castillo a que iba destinada. Vino el emir con toda la fuerza de su ejército sin éxito y se sucedieron los generales en la aceifas del mismo modo. Y por su causa se produjo el execrable acto en el caíd Ibrahim ben Jamir.

Continuó Ibn Mastana matando a los árabes, quitando a sus hombres los caballos y entregándoselos a los muladíes. A veces hacía la paz, pero en seguida rompía el pacto y de nuevo se aliaba con Ibn Hafsún, a quien también traicionaba como había traicionado al gobierno ("sultán") y había entre ambos asuntos o pleitos prolongados. La vida alargó los años de Ibn Mastana hasta ver morir al emir ‘Abd Alláh.”

 

 

Ibn Hayyán, Muqtabis, edición Antuña, p. 27 del texto árabe.

 

  

Documento núm. 68

 
889-890 [=6 de abril 889 al 25 abril 890].

 

Umar ben Hafsún conquista plazas cada vez más cercanas a Córdoba: Estepa, Ecija y Osuna

 

“En el año 276... Mas apenas creyóse el emir cubierto de revueltas. El maldito ‘Umar ben Hafsún volvió a sus andanzas. Se dirigió con tropas y aprestos hacia la comarca (~’nahiya") de Istiyya, donde se le unieron gentes de la rebelión. Se alió con ‘Awsiya de los habitantes de Takarunna y marcharon contra el castillo de Istaba 1= Estepa] y salió el gobernador del gobierno central, apoderándose ‘Umar del castillo. Después atacó el hisn Ushuna [= Osuna] y también se apoderaron de su alcazaba. Frente a esta acción tan arrolladora los habitantes de Ecija le llamaron, le entregaron la fortaleza y se rebelaron contra el poder central. La actitud del rebelde causó gran inquietud en el emir, que decidió poner fin a la rebelión enviando a su tío al-Mundir, del emir ‘Abd al-Rahmán bel al-Hakam, con un ejército para perseguir a los revoltosos. Cuando hubo llegado al-Mundir a mahallat Shaws [= Guadajoz = Puente del Aguadillo] recibió el emir ‘Abd Alláh una carta de ‘Umar ben Hafsún, en la que se le pedía clemencia y se disculpaba de sus actos, explicándole las causas que le llevaron a hacer lo que hizo. En dicha carta Ibn Hafsún le prometía completa obediencia, suplicándole tuviera fe en sus palabras y solicitaba le confirmara en los dominios que tenía sobre su mando. Le llevaron la carta dos hombres de Quraysh que capturó en Ecija. Después de reflexionar el emir sobre esta difícil situación, optó por el mal menor para evitar derramamiento de sangre: aceptó las proposiciones de Ibn Hafsún. Le envió a Ibrahim b. Himyar al-Muntun, quien después de tomarle juramento de fidelidad le confirmó en su cargo.”

 

Ibn Hayyán, Muqtabis, edición Antuña, p. 54 del texto árabe.

 

 

Documento núm. 69

 

889-890.

 

‘Umar ben Hajsún se apodera de Baena mediante una estratagema

 

“En el mismo año (276) rompió el pacto ‘Umar ben Hafsún y se dirigió a Bayyána [= Baena, atacando a sus habitantes. Luego les propuso un pacto y cuando descendieron (de la fortaleza) hasta donde él estaba, les traicionó, matando parte de ellos, tomando sus riquezas y cautivando a sus descendientes o familias.”

 

Ibn ‘Idári. Hayan, II, p. 122 del texto árabe.

 

 

Documento núm. 70

 

899 (b.)
 

El emir ‘Abd Allah decide poner orden en el camino de Córdoba a Sevilla por la margen derecha del Guadalquivir. Se construye el castillo de Shant Turrush

 

“Y apareció en esos mismos lugares, en la calzada entre Córdoba y Sevilla, un hombre de los bereberes de Carmona, llamado al-Tammashaka, que asaltaba a los viajeros y los desvalijaba, aterrorizando a los viajeros y pobladores de la comarca. El gobernador de Sevilla no se atrevía a intentar nada en contra del salteador cuando un habitante de Ecija, llamado Muhammad ben Galib, vino a solicitar del emir autorización para edificar un castillo en la aldea ("qarya.") de Shant Turrush, situado en los últimos límites de Sevilla con Ecija, e instalar en ella a sus clientes, prometiéndole a cambio terminar con ello con los asaltos, saqueos y latrocinio del bandolero Tamashika y sus terribles secuaces. Accedió el emir y la fortaleza fue construida por Muhammad ben Gálib, quien reunió en ella a bereberes Butr, a mawlas y muladíes que vinieron de todas partes. Con este considerable ejército este jefe valiente se hizo célebre, fuerte y temido en toda la kura. Fama que provocó los celos y envidia de los árabes Benu Jaldún y Banu Hayyay. Esos clanes se reunieron para destruirlo y decidieron atacarlo de noche...”

 

Ibn Hayyán, Muqtabis, edición Antuña, p. 70 del texto árabe.

 

 

Documento núm. 71

 

S. a.

 

El camino de Córdoba a Sevilla pasaba por Shant Turrush

 

“El camino de Córdoba a Sevilla: de Córdoba hasta Mudawar al-Ádna [= Almodóvar del río] una etapa de camino [sakat = 21 km]; desde ella hasta Ambassar [= Bembezar] otra etapa; y desde ésta hasta Shant Turrush otra distancia igual (Sakat). Desde ésta hasta Qarya Bassayr otra etapa (sakat); desde ella hasta Manzil Aban [= la Rinconada?] otra etapa y de aquí a Madina Sevilla otra etapa (sakat).”

Por el camino de las caravanas (‘al-Rifaq): De Córdoba hasta Mudawar al-Sadif una parada (mahalla); desde ésta a Qarmuna otra y desde Carmona a Sevilla otra etapa ("Mahalla"): en total 90 millas.”

 

Al-’Udri, Fragmentos geográficos... pp. 108 y 109 del texto árabe.

 

 

Documento núm. 72

 

899

 

Sobre la situación de Mudawwar al-Sadif (= Almodóvar de los Sadif)

 

“Y salió de Córdoba de noche con sus compañeros y viajaron toda la noche, llegando al amanecer al castillo de Shant Fila [= Setefilla-Lora del Río], que es vecino de al-Mudawar al-Sadif y en el Ibn Layt al-Arif. Al solicitar hospedaje, éste lo recibió con marcada deferencia. Coincidió que la casa del bereber Tamanshaka, que residía cerca del lugar, se hallaban los hermanos de Ibn Gálib.”

 

Ibn Rayyán, Muqtabis, Antuña, p. 84.

 

 

Documento núm. 73

 

889 (?)

 

Otras posesiones de Said ben Mastana en la comarca de Priego. Su alianza con los árabes de Qal’at Yahsib [= Alcalá la Real] y Washqa [= Almedinilla]. Nueva versión de la conquista de Baena. Poley (= Aguilar) en manos de ‘Umar ben Hafsún

 

“En este estado de desorden, Ibn Mastana, compañero de Ibn Hafsún, no se apartó del Emir ‘Abd Alláh y más bien simuló estar en contra de ‘Umar ben Hafsún. Hizo un pacto con los árabes de Ashbatit [=Solvito?], Washqa [= Almedinilla] de Qal’at Yahsib, los cuales eran de los Banu Asn. Estos, con sus vecinos insurrectos, salieron en son de guerra, saqueando a los súbditos del Emir. Se fortificaron los árabes en sus castillos con el fin de precaverse de ataques imprevistos. Se reagruparon principalmente en la fortaleza conocida por Qal’at Yahsib, implorando además el auxilio del emir ‘Abd Alláh, el cual les envió al qa’id Ibrahim ben Jamir con el ejército. Escribió a ‘Umar ben Hafsún, aliado suyo por entonces, para que viniera a combatir a Sa’id ben Mastana sus secuaces árabes, dándole carta blanca para dirigir las operaciones en compañía de Ibrahim ben Jamir. Accedió Ibn Hafsún con prontitud y se reunió con las tropas del gobierno, formándose con ello un ejército numeroso. Mas Ibn Hafsún, que no podía ver Ibn Mastana aliado de los árabes, le escribió secretamente diciéndole que contaba con él como fiel aliado de la causa muladí, y le aconsejó dejar su alianza y burlarse de los árabes Banu Yabin y otros de ellos. "La defensa de la causa muladí -le decía- de parte tuya, comprometería mi honor en no dejar que mi ejército, que yo mando, te haga mal alguno. De esto puedes estar seguro." Mastana acató las órdenes Ibn Hafsún; éste, que tenía la dirección del ejército a su paso por la región de Ibn Mastana, no demostraba interés alguno en molestar a los habitantes de la zona. En cuanto a los soldados, los trataba a su albedrío, los arrestaba, les quitaba los caballos con cualquier pretexto y se los entregaba a los muladíes, ejerciendo de este modo un poder ilimitado en el ejército y en la región, eclipsando al general Ibrahim ben Jamir. Y cuando éste le hacía objeciones, Ibn Hafsún le contestaba de un modo amable y convincente disipando así sus dudas...
 

“De paso por la capital Elvira, allí creyó llegado el momento de quitarse la careta y declarar la guerra al Emir. Previamente había reducido a prisión al qá’id Ibrahim ben Jamir y sus compañeros y los condujo al castillo de Baena. Atacó a ésta y entre atacantes y defensores se trabó una cruenta batalla, de la cual Ibn Hafsún salió perdedor, pues los cercados lograron rechazarlos. Entonces recurrió a una estratagema. Hizo con ellos un pacto, y cuando confiados bajaron hacia él les atacó, mató a muchos de ellos, se incautó de sus bienes y deudos. Y se dirigió con el botín y sus ganados hacia el castillo de Boláy de la kura de Qabra y acampó en él con sus hombres, castillo que domina la campiña de Córdoba. El castillo de Boláy era inexpugnable, no obstante lo fortificó y aprovisionó de armas. Y antes de esto había buscado refugio tras sus muros de Boláy el conde Servando ben Hayyay, que había huido de Córdoba a raíz de los desmanes que había cometido. Buscó alianza con el enemigo de Dios Ibn Hafsún, y éste le recibió muy complacido, confiándole sus tropas para que hicieran algaras nocturnas en los alfoces de Córdoba. De noche salía Servando con la caballería de Ibn Hafsún y atacaba al amanecer a la gente que salía a sus labores, saqueando e

incendiando. La situación de Córdoba y lo mismo la zona fronteriza se hizo insostenible, pues los gritos de socorro todos los días y noches se repetían. Entonces envió el emir ‘Abd Alláh un cuerpo de caballería que atacó a Servando y que después de un combate intenso le dio muerte junto a numerosos de sus compañeros, enviando su cabeza hacia Córdoba. Ordenó el Emir la crucificación de Hayyáy, padre de Servando, al cual tenía encarcelado, y colocó la cabeza de Servando junto a su padre en alto. Todo esto no hizo aumentar la irritación de Ibn Hafsún que aumentó sus correrías todo intento de reconciliar con el Emir no dio resultado. El rebelde proseguía la sangrienta y destructora obra que llevaba a cabo desde hace tiempo y sobre todo desde que se apoderó del castillo de Boláy lo fortificó y lo hizo inexpugnable. Su proximidad a Córdoba le estrechez entre sus habitantes que, no pudiendo soportar más el estado de cosas, hicieron una protesta pública. Córdoba pasaba por un momento sombrío y de convulsión interna.”

 

Ibn Hayyan Muqtabis, Antuña, p. 91 y 92 del texto árabe.

 

 

Documento núm. 73b
 

899

 

‘Umar ben Hafsún desde Boláy ataca la misma Córdoba

 

“Por todas partes cundió el desorden y creció el poder de ‘Umar ben Hafsún, en tales términos que pudo hacerse del castillo de Bolay, distante una jornada de Córdoba. Su caballería se extendía por los alrededores y cada día y cada noche avanzaba hasta las ruinas de Shaqunda y desfiladero de Almeida (Fayy al Má’ida), sin encontrar resistencia, llegando las cosas hasta el extremo que uno de los caballeros más animosos de ‘Umar, que había hecho una incursión hasta el desfiladero (fayy) que domina Córdoba, pasó el puente y arrojó su lanza contra la estatua (sura) que había sobre la puerta del mismo, volviendo después a reunirse con sus compañeros.”

 

Ajbar Maymu’a, p. 151 del texto árabe y 132 de la traducción de Lafuente Alcántara.

 

 

Documento núm. 74

890-891 [=25 de abril al 15 de abril]

 

‘Umar ben Hafsun asedia y bloquea la ciudad de Lucena y algunos castillos de la Kura de Cabra y de los alfoces de Córdoba

 

“Desde Bolay, castillo que cada día fortificaba más, asedia y bloquea la kura de Cabra y sus castillos y madinat al-Yussána (= Ciudad de Lucena), cuyos habitantes eran judíos, y otras ciudades y castillos próximos a los alfoces de Córdoba. La situación iba cada día peor y la gente comenzó a sentirse acosada por miseria y la escasez de víveres. Tanto Yayyán [= Jaén] como la capital de Elvira permanecieron en ese tiempo sin gobernador (‘amil) nombrado por parte del emir ‘Abd Alláh.”

 

Ibn Hayyán, Muqtabis, edición Antuña, p. 93.

 

Documento núm. 75

 

891, mayo, 15.

 

La Expedición de emir Abd Allah a Bolúy (Aguilar) y su conquista

 

“En este año 278 dice ‘Isá ben Ahmad: el poderío del malvado Ibn Hafsún cobró mucha fuerza e importancia, acudiendo a ingresar a sus filas toda clase de renegados e insurrectos de al-Andalus. Esto le dio alas y esperanzas de apoderarse de todo el país. Concebido su proyecto, mostróse dispuesto a apoyar la causa de los Banu al-’Abbas y de sostenerla en contra de los Banu Marwán, cuya dinastía gobernaba por entonces al-Andalus. Unos shayj (jeques) de los habitantes de las coras de Sevilla y Raya, dicen que Ibn Hafsún escribió a los Ibn al-’Aglab de Ifriqiya para entablar, por medio de ellas, negociaciones con los Banu al-’Abbas. Para atraer a los Banu al-’Aglab les envió magníficos regalos. Estos los recibieron con agrado y aceptó las insinuaciones de ‘Umar correspondiéndole con otros obsequios. La respuesta del emir de Ifriqiya es conocida, en ella animaba al caudillo a persistir en sus proyectos y a continuar con sus acciones. Desde entonces incrementó sus correrías, aproximándose a la sede del gobierno, Córdoba. Desde Poley, atacaban los ganados en los iqlims [= distritos] de Córdoba y sus grupos atacaban noche tras noche las aldeas (qurá) de la Campiña de Córdoba. Se aproximaba a las puertas de Córdoba y llegaba hasta las colinas de la aldea de Shaqunda, frente al Alcázar, en la orilla del río grande, causando desmanes y terror entre sus pobladores.

Irritado el emir ‘Abd Alláh por estas vejaciones y ataques de Ibn Hafsún, resolvió salir en persona con su ejército para hacer frente a este bandido, contrariando las opiniones del gobierno que le aconsejaban que delegara el mando en algunos de sus generales. Sus consejeros querían con estos evitar que un descalabro en el campo de batalla en la persona del Emir fuera irreparable. El Emir -a pesar de las razones de sus ministros-, resolvió dirigir en persona la expedición. Reunió sus escuadrones y ordenó levantar sus tiendas (suradiq) en el Fahs de Shaqunda, a orillas del río de Córdoba. Al enterarse de estos el maldito ‘Umar ben Hafsún enviaba durante la noche sus escuadrones hasta el desfiladero de la Mesa ("Fayy al-Ma’ida") [= Cuesta de los Visos], altura que domina las puertas de Córdoba por la parte sur. Su propósito era atacar el campamento e incendiar el pabellón del Emir. Así lo hizo, pero le respondieron bien los escuadrones de la guardia de mamelucos, arqueros y esclavos (gilman), arrojándole una lluvia de flechas hasta que los alejaron, oyéndose el griterío del encuentro en Córdoba durante la noche, por lo que rápidamente acudieron en ayuda el yund [= ejército], que pronto salieron en su persecución, refugiándose los atacantes en la oscuridad de la noche, aunque a pesar de eso les atacaron y pusieron en fuga, volviendo la caballería con algún botín y las cabezas de algunos de los atacantes en las puntas de las lanzas, durante aquella noche. Salieron los habitantes de Córdoba a recibirles con grandes muestras de júbilo por su hazaña. ‘Umar ben Hafsún llegó solo con un sólo jinete y lamentable estado de fracaso y derrota. Decidió el emir ‘Abd Alláh en el acto salir hacia Bolay con el ejército y no paró la marcha hasta que acampo en su campamento (mahalla) sobre el río Alfúshka [= Carchena], a una distancia de dos millas de Boláy, y al avistarse las vanguardias acordaron, según era costumbre, dejar el combate para el día siguiente. Al amanecer Ibn Hafsún dirigió personalmente el despliegue de sus tropas frente al castillo.


El ejército real se puso en marcha, pero su general, ‘Abd al-Málik ben ‘Abd Alláh ben Umaya, ordenó que el grueso del ejército se replegara hacia una montaña que había próxima al castillo para que, en caso de revés, proteger el repliegue de la vanguardia, y el pabellón real se instaló en una altura donde el Emir seguiría la marcha del combate. Al observar Ibn Hafsún que las fuerzas enemigas se desviaban de su línea de combate, creyó que era el momento de atacar fulminantemente. Pero ésta poco hábil maniobra de repliegue, fue advertida por el qa’id ‘Ubayd Alláh ibn Muhammad bel al-gamar ben Yahyá ben ‘Abd al-Gafa~ ben ‘Abi ‘Abda, que mandaba la vanguardia; se dirigió al Emir diciéndole: "¡Dios mio, Dios mío! ¿A dónde te lleva la gente a ti, Emir? ¿Después que estamos frente al enemigo vamos a volverle la espalda? Entonces creerá que le tememos y vendrá a destrozarnos" Así es que el Emir aceptó la observación de Ubayd ‘Abd Alláh, ordenando éste atacar fulminantemente y que se cumplieran los designios de Alláh. Rápidamente se colocó ‘Ubayd ‘Abd Allah sobre la vanguardia y ordenó caer sobre el enemigo. Las tropas se pusieron en marcha pero casi desesperaron del éxito. La batalla se generalizó por todos los lados.

Había entre la gente de Córdoba un faquí llamado Abu Marwán ‘Ubayd ‘Abd Alláh ben Yahyá, conocido por Shayj de los musulmanes y otros sabios de ellos, también entre los oficiales. Y le preguntó al mencionado faquí uno del ejército:

"¿Qué piensas del resultado de la batalla?" "¿Qué he de decirte, primo mío -replicó el Faqih-. No puedo darte por respuesta nada más que estas palabras de Alláh: ‘Si Alláh viene en vuestra ayuda, ¿quién podrá venceros? Si él os abandona, ¿quién os ayudará?’." [= Alcorán, sr. III, vers. 154]. El Emir ordenó a las tropas que dejaran el bagaje y colocaran las tiendas y se situaran en orden de batalla; pero en el momento en que se hallaban colocando la sombrilla del emir, se rompió un cordel destinado a sostenerlo y el pabellón (o sombrilla) cayó a tierra. "¡Mala señal de augurio!", exclamó la gente. En seguida se dirigió a la gente Asbag ‘Isa ben Futays, diciéndoles que eso que acababa de ocurrir no anuncia nada malo, pues lo mismo ocurrió un día en el momento de la batalla y en seguida se alcanzó una clara victoria. Luego levantó la columna del pabellón con otro cordel que había cogido entre los bagajes. También en la vanguardia, donde la batalla estaba en su fragor, también era preciso que los oficiales borrasen el efecto producido por los malos augurios. En primera fila combatía ‘Abd Alláh al-Rahisi, valiente caballero envejecido bajo el casco y la coraza, el cual era a la vez un poeta eminente. De pronto fue muerto. Los soldados dijeron: "¡el primero que cae de nosotros! Mal presagio." Y les respondieron los sabios que, por el contrario, era un buen augurio porque en la batalla de Wádi Salit contra los habitantes de Toledo el primer jinete que cayó fue uno de los nuestros, luego fueron los cristianos los que sucumbieron en una matanza. Pronto el combate se hizo general en todos los lados, con un gran ruido. Las tropas del ala izquierda del Emir obtenían ventaja sobre el ala derecha de Ibn Hafsún, y después de haberla hecho retroceder, mataban a uno tras otro y enviaban las cabezas al emir que había prometido una recompensa a cada soldado que le presentase una. Mientras, el emir, sentado en su tienda, oraba.

El ala derecha del ejército del Emir fue derrotada y el resto del ejército se arrojó sobre el ala izquierda de Ibn Hafsún. Las tropas de éste rápidamente empezaron la desbandada. El propio Ibn Hafsún fue a refugiarse con muchos de sus jinetes al castillo, pero como los fugitivos del ala derecha estorbaban la entrada, los recién llegados procuraron inútilmente abrirle paso, y para salvar a Ibn Hafsún los soldados, apostados en la muralla, tuvieron que cogerlo en brazos y sosteniéndole así, quitarle el caballo y después meterlo dentro del castillo. Mientras la multitud se apiñaba a la entrada del castillo, los soldados del emir saqueaban el campamento enemigo; cuando llegó la noche los soldados de Ecija perforaron una muralla del castillo y huyeron. Abandonados asimismo, los demás soldados acordaron que no había número suficiente de soldados para defender el castillo y decidieron evacuarlo. Aunque Ibn Hafsún les pidió perseverancia, al fin cedió, ordenando la salida por la noche, aunque al final más que una retirada fue un "sálvese quien pueda". En aquel barullo Ibn Hafsún no encontraba caballería; al fin halló una muía en la que emprendió la marcha, de manera lenta y perezosa. El ejército del Emir tomó rápidamente posesión del castillo de Boláy, donde encontraron gran cantidad de riquezas, de provisiones y de máquinas de guerra, y mandó que le diesen el registro ("diwan") donde estaban inscritos los nombres de sus súbditos musulmanes. En seguida hizo traer a los prisioneros y les anunció que todos los que eran musulmanes estaban a salvo, con tal de que jurasen lo que eran; en cuanto a los cristianos, el que no abrazase el Islam seria pasado por la espada. Los cristianos (nasaraniya), que eran cerca de mil, todos prefirieron la muerte a la apostasía y sólo uno flaqueó en el momento de ser ejecutado y salvó su vida al hacer profesión de fe musulmana.
 

Al amanecer del quinto día, Ibn Hafsún llegó a la capital de Aryiduna...”

 

Ibn Hayyan, Muqtabis, edic. Antuña, PP. 93 al 96.

 

 

Documento núm. 76

 

889, mayo.

 

‘Umar ben Hafsún llama Boyata [= Manada de bueyes] a los Omeyas. Desde Aguilar ‘Umar ben Hafsún huye hacia Bobastro; en el camino su amigo Sa’id ben Mastana le recuerda la famosa frase despreciativa que pronunció al conocer los preparativos del emir Abd Alláh para la batalla de Boláy (Aguilar).

 

“Después de la derrota de Boláy (= Aguilar), ‘Umar ben Hafsún huye hacia Archidona, que entonces estaba en sus manos y donde sus habitantes demostraron la adhesión hacia su persona. Rápidamente penetró con sus hombres. Desde allí marchó a Bobastro, su capital, donde descansó abatido. Se dice que durante el camino, cuando huían, su amigo y auxiliar Sa’id ben Mastana, se dirigió hacia ‘Umar diciéndole: "No te había dado Dios a ti quinientos dinares para quien anunciara la salida del emir. ¿Qué te parece la recompensa por la burla a los Banu ‘Umayya?" ‘Umar ben Hafsún se irritó por lo que había dicho su amigo, y le respondió: "Eso no es verdad. Tu cobardía hace que te parezcas poco a los hombres". Esto fue porque se dice que ‘Umar, cuando le comunicaron los trabajos y la salida del Emir ‘Abad Alláh para la expedición de Boláy, dijo burlonamente: "¡Ya es nuestra esa boyata que significa en el ayamiya [= lengua de los cristianos] manada de vacas; ofrezco quinientos dinares al que me venga con la noticia de su salida hacia mi!"

 

Dijo: Dios ayudó enormemente al emir ‘Abd Alláh y consiguió tomar el castillo sobre el cual estaba y después de asegurar sus defensas marchó hacia Ecija, que estaba en la obediencia de ‘Umar ben Hafsún.

 

Ibn Hayyán, Muqtabis, edic. Antuña, pp. 96-97 del texto árabe.

 

 

Documento núm. 77

 

Sobre el día en que se dio la batalla de Bolay y otros pormenores de ella

 

“Y en el año 278 [=891-892] salió el emir ‘Abd Alláh hacia Bolay del ‘Amal (jurisdicción) de Cabra; en ella estaba el enemigo de Alláh, Ibn Hafsún, con gran número de sus compañeros, de la gente de la corrupción y apostasía. Habían causado daños en los iqlims [= distritos] de Córdoba e incluso realizaban algaradas contra los ganados de Córdoba. Y salió el emir en la luna nueva de Safar [= sábado, 15 de mayo del 891] y acampó junto a él, y entablaron batalla, derrotándole a él junto a sus tropas, y se refugió en su castillo con la plana mayor de sus compañeros. Montó guardia por la noche el Emir aliviado, en la entrada del castillo, no escapando ni uno de ellos. Los musulmanes, al llegar la mañana, habían tomado los accesos al castillo, penetrando en él acto seguido. Luego salieron de él junto algunos de los secuaces de ‘Umar ben Hafsún y se salvó y salvaron y cuando amaneció se supo la noticia y envió aviso a la caballería en persecución, entrando el Emir en el castillo, encontrándolo lleno de provisiones. Esto lo hizo el último día, y bien preparado. Y el número de soldados del ejército del Emir era de dieciocho mil caballeros, y se dijo que Ibn Hafsún reunió todos los soldados de los habitantes de al-Andalus y que su número llegó a treinta mil. Y hubo combate entre ambos, y huyó el enemigo de Dios y fueron muertos la mayoría de los que con él estaban, entrando muchos de ellos en el campamento del Emir, y ordenó reunirlos a todos, trayendo mil hombres, y fueron muertos con resignación delante de él, según nos describió el ‘Bahy al-Nafs".
 

Después se dirigió el Emir a Istiyya [= Ecija], acampando frente a ellos y combatiéndolos, ocasionándoles numerosas bajas y cuando se cansaron de combatir asomaron sus niños sobre las murallas pidiendo amparo, humillándose y pidiendo perdón, lo cual lo concedió el Emir.”

 

Ibn ‘Idari, Hayan II, 123 y 124, del texto árabe.

 

 

Documento núm. 78


892-893 [=3 de marzo al 23 marzo].

 

Expedición del Emir ‘Abd Allah a Carcabuey

 

“Dijo: (‘Isá ben Ahmad) en este año realizó una expedición el emir ‘Abd Alláh, expedición llamada de Karkabúliya [= Carcabuey[, expedición que dirigió en persona en el verano. Se dirigió contra Sa’id ben Mastana claro amigo del maldito ‘Umar ben Hafsún, en la Sierra de Priego (yabal Bágu). Condujo esta aceifa ‘Abd al-Málik ben ‘Abd Alláh ben Umayya.
 

Atacó el ejército los castillos de Sa’id ben Mastana y los cercó, destruyendo los sembrados de la zona y talando los árboles. Luego acampó sobre el castillo de Karkabuliya y permaneció sobre él, estrechando el cerco y combatiéndolos con el Manyaniq [= catapulta] hasta que los habitantes de él mostraron cansancio por falta de provisiones y solicitaron del Emir, por medio de su jefe el libertino Sa’id ben Mastana, el entrar en negociaciones para aceptar la sumisión. Volvió a las andadas y luego pidió perdón. Llegó aquel en presencia del Emir y pactaron delante de Ibn Harit ben Bazi’ el perdón a condición de derruir el castillo de Karkabuliya, lo que se realizó en presencia del Emir, hasta que quedó llano como un desierto. Esto se llevó a cabo en el final de esta algazua. Luego regresó el Emir a Córdoba. Fue ésta la última expedición que realizó dicho emir hasta que falleció.”

 

Ibn Hayyán, Muqtabis, edic. Antuña, p. 106.

 

 

Documento núm. 79

 

894, julio, 9.

 

Expedición contra los castillos rebeldes entre Loja e Iznajar y la comarca de Priego: Demolición de los castillos de al-Sahía [= Jaula] cerca de Priego y de Alcaudete.

 

“Y en este año del 894 realizó una expedición en verano el príncipe al-Mutarrif, hijo del emir ‘Abd Alláh, expedición dirigida hacia la ciudad de Simyila. La dirigió también el visir ‘Abd al-Málik ben Umaya, saliendo la expedición a finales se Safar de este año. Cuando atravesó el ejército el río Genil (sinyil), puso su campamento en ambas márgenes. En esta zona fue donde inició sus primeros pasos el hereje ‘Umar ben Hafsún. En seguida enviaron la caballería real a arrasar los sembrados y talar los árboles, causando daños en las casas de campo y conventos. Así continuó el saqueo y destrucción hasta que se trasladó el campamento a Kurtish, frente al castillo de Iznájar, sucediéndose entonces el combate desde la oración del mediodía hasta la caída del sol. Hubo numerosos muertos por ambos bandos. Entre los hombres del gobierno murieron Ibn ‘Abd al-Hamud alyayyáni [= Jiennense] y Maysur al-Istiyyi (= ecijano). Hubo varios heridos por ambas partes a algunos caballos muertos. Permaneció el ejército en este campamento mientras se distribuían los víveres, hasta un día después del combate relatado. Mientras salió el Qá’id Ibn Umayya a forrajear a los caballos, le atacó el rebelde y su caballería, trabándose un furioso combate que duró hasta el mediodía, muriendo varios oficiales y jinetes, entre los que destaca Zayd ben Jaldun, Habib y otros. Sucumbieron dieciséis hombres con sus caballerías entre los enemigos rebeldes. A continuación salió el ejército hacia Turrush [= cerro de los Castillos] y descendieron desde su castillo al combate, en el cual las fuerzas estaban muy equilibradas en hombres y medios, no resultando ninguna baja, sólo herido el general ‘Abd al-Málik ben ‘Abd Alláh ben Umaya.
 

Luego cesó el combate a la caída del sol y marchó el ejército hacia Lawsha [= Loja] y Alfontin, poblaciones que, por estar en la obediencia no fueron molestadas; desde allí se condujo el ejército hacia Sajna [= Fuentes de Cesna], quemando mientras los terrenos comprendidos entre Sajna y Turrush. Desde allí el ejército marchó hacia Sahla [= Saula-Jaula al S.0. de Priego], siendo arrasado este castillo y después el de Alcaudete (~~al-Qábdiq"), arrasando los sembrados y árboles que encontraban a su paso. Después acamparon las tropas reales en la capital (de la kura) de Priego (Hadirat Bágu), dedicándose a destruir igualmente tierras de pan llevar y árboles de todas clases. Permaneció así el ejército dos días hasta terminar su labor destructora en los territorios que hay entre Priego y Qal’at Yahsub [= Alcalá la Real], devastando así una amplísima zona. Avanzaron las tropas con la misma labor de destrucción, asediando castillos y destruyendo aldeas hasta llegar a la ciudad de Simyila, la cual encontraron desierta. Permaneció allí el ejército cuatro días arrasando sus baños, tiendas (‘~alcaiceria") y tabernas. Luego persiguió a los rebeldes hasta la misma costa del mar. Luego el regreso lo hizo hacia Matralúnqa, Alháma, Munyat al-Riqád, al-Sikka ‘Umar, y Qal’at Yahsib, para continuar hacia Córdoba por Barshána (?), Muralyána [= Morellana? ], para entrar en la capital por manzil Jashjáz y la almunia de Nasr y a las mismas puertas de Córdoba. Esta expedición duró tres meses y seis días. Terminó el 15 de yumadá II [=23 de octubrej.

 

Ibn Hayyán, Muqtabis, edic. Antuña, pp. 109 y 110.

 

 

Documento núm. 80a

 

900

 

Muaqadam ben Mu’afa al-Qabri, poeta natural de Cabra, inventa la muwashshaha (moaxaja)

 

“Muqadam ben Mua’fá al-Qabri famoso en los días de ‘Abd al-Rahmán al Násir. Elogió a Said ben al-Mundir...”

 

AI-Dabi, Hugyat. .. n. 1386.

 

Muqadam ben Muafir al-Qabri

 

“Era un poeta de estilo elegante y con una gran facilidad para versificar. Alternaba en él en la composición la diligencia con el desorden. Destacaba entre otros poetas por su elocuencia e improvisaba con gran facilidad.”

 

Ibn Hayyán, Muqtabis, edic. Antuña, p. 46.

 

 

Documento núm. 80b

 

¿En qué consistió la ‘invención’ atribuida a este poeta de Cabra?

 

“Componía [sus poemas] sobre hemistiquios [es decir, versos cortos, sin censura interna, como los de las coplillas romances] aunque la mayoría con esquemas métricos descuidados e inusitados [es decir, aquellos que la coplilla romance obligaba], cogiendo expresiones vulgares o en romance, a las que llamaba "markaz" [= jarya], y construyendo sobre ellas la ‘muwashaha’.”

 

Ibn Bassam, Dajira (Ed. El Cairo, 1-2, p. 1) trad. E. García Gómez, al-Andalus XXI(2), 1956, p. 312.

 

 

Documento núm. 81

 
900-901 [26 diciembre 900-16 diciembre 901].

 

La rebelión de Ibn al- Qitt [= Hijo del Gato], como falso Mahdi en la zona de Fahs al-Ballút; su refugio en el castillo de Kuzna

 

“Dijo ‘Isá ben Ahmad: Encontré de puño y letra del califa al-Hakam al Mustansir bi-llah una noticia sobre Ibn al-Qitt, que se rebeló contra su abuelo el emir ‘Abd Alláh. Dijo: Contóme el qadi Mundir ben Sa’id que Ibn al-Qitt salió de Córdoba con una misión secreta, cuya finalidad era derrocar a la dinastía reinante. Se hospedó en kuzna ("ms = Karya o Karha") en casa de un tío nuestro, permaneciendo allí casi un mes pero sin revelar sus propósitos ni darse a conocer. Desde allí salió hacia Narza entre los Banu Ráshid, junto al Wádi Ána [= Guadiana], a donde permaneció varios meses y dio a conocer sus proyectos...”

 

Ibn Hayyan, Muqtabis, edic. Antuña, pp. 137 y 138.

 

 

Documento núm. 82


S.  a.

 

Kuzna

 

“Creo que se trata de un lugar (mawdi) en la península de al-Andalus, en el Fahs al-Ballút. Llevan la nisba con referencia a él, el cadí al-Mundir b. Sa’id al-Ballúti y el cadí Abu ‘Abd Alláh Muhammad b. Ahmad b. Jalaf al-Kuzn¡ al-Qurtub¡, quien aprendió de Abu-l-Muttarrif ‘Abd al-Rahmán b. al-Qásim b. Muhammad al-Sha’bi al-Malaqi. Al-Silafi transmitió las enseñanzas suyas y dice que fue asesinado en la mezquita de Córdoba en el año 589 o [58]8, un viernes, sin razón alguna.”

 

Yáqút, Mu’yam al-Buldan, IV, 272-3. Apud, G. ‘Abd al-Karim, Cuad. Hª Islam n.0 6 (1974), pp. 264-5.

 

 

Documento núm. 83

 

901

 

Gran avenida del río Guadalquivir a su paso por Córdoba, que rompió uno de los arcos del Puente

 

“En este año, 288 H., se desbordó el río de Córdoba pasando por encima del Puente y hizo una brecha en uno de los arcos del puente.”

 

Ibu Hayyaan, Muqtabis, edic. Antuña, p. 139 del texto árabe.

 

 

Documento núm. 84

 
901-902 [=16 de diciembre 901 al 5 diciembre 902]

 

‘Umar ben Hafsún rompe el pacto de no agresión con el emir ‘Abd Allah y saquea de nuevo la Campiña

 

“En este año 289 de la Hégira, el astuto y desleal Ibn Hafsún reanudó las hostilidades contra el emir ‘Abd Alláh, faltando a lo pactado.

La atacó y se apoderó de los ganados de Córdoba. Profundizó sus ataques llegando hasta la sahra’ [= Desierto del arrabal]. Y envió contra él fuerzas para combatirlos. El Emir ordenó ejecutar a tres de los rehenes de Ibn Hafsún y que eran cuatro: Jalaf al-Jazan, al-Qastali, y Ibn Farhat, liberando a Sa’id ben Mastana.”

 

Ibn Hayyán, Muqtabis, Antuña, p. 139.

 

 

Documento núm. 85

 

903, noviembre 22, miércoles

 

Eclipse de sol en Córdoba y sus alrededores

 

“En este año, 290 de la H., hubo un eclipse solar en Córdoba y sus alrededores, el día miércoles, una noche quedante del mes de du-l-hiyya.”

 

Ibn Hayyán, Muqtabis, edic. Antuña, p. 145.

 

 

Documento núm. 86

 

909 [=12 de julio 909-20 septiembre del mismo 909].

 

Las tropas del Emir ‘Abd Allah conquistan el castillo de Lukk (Luque)

 

“En este año 296 de la H. se realizó una expedición en verano ("aceifa") con el príncipe Aban y bajo el mando del general Ahmad ben Muhammad ben Abi ‘Abda, con dirección hacia la comarca de Bobastro, nido de la maldad; recogió tributos y regreso se llegó al Hisn Lukk [= castillo de Luque] de los castillo en poder de Sa’id ben Mastana. Fue esto a primero de Dú-l-Qa’da y lo conquistó después de largo asedio, regresando a Córdoba a principios del mes de al Muharran del año 297 [=20 sept. 909]. Con motivo del triunfo sobre las armas de Ibn Mastana, el poeta ‘Ubayd ‘Allah ben Yahyá ben Idris una poesía dedicada al emir ‘Abd Alláh, que tiene una primera parte erótica y al final la parte laudatoria:

[Tawil]

 

Las miradas de sus ojos dos espadas afiladas.

Entre ambas a un prisionero

¿Cómo le has dado vivir?

Sólo podrá subsistir

con la vida de los dos;

al igual que dos soldados

virtuosos para seguir

el buen camino de Dios.

 Allah ayuda al Emir ‘Abd Allah

a defender la religión

de los injustos asaltos

de todos los renegados.

Oh hijo de los Jalifas

causaste pánico y pavor

entre los facciosos

dispersando al insurrecto.

La victoria llegó en la fiesta mayor

como nunca aconteció

ni ojos vieron que en sólo días

sucedieron dos fiestas juntas.

Una victoria en la cual

el mundo se ha remozado

y la gente regocijado

gracias a ambos sucesos.

Al primero lo arrojaste

a un mal sin remedio

 y al segundo lo dejaste

batiéndose entre dos fuegos.

¡Oh, imám de los musulmanes!

 Tu triunfo y tu retorno

que produjeron dos fiestas a la vez.

 Son más dulces al oído

que las buenas del ser muy querido

y más bellas a los ojos de un enamorado.

Ibn Mastana y su amigo

ambos renegados están

sufriendo su castigo

 y qué pronto sufrirán.

Feliz de aquel que asistió a la Victoria,

 después de ver marchar a los combatientes

pues morirá muy feliz

          sin penas cuando vea la muerte.

 

Ibn Hayyán, Muqtabis, edic. Antuña, pp. 143-4 del texto árabe. [Traducción de la poesia]. E. Guarieb - C. H. de España

 

 

Documento núm. 87

 

908-909 [=30 septiembre 908 al 20 septiembre 9091.

Fuerte crecida del río Guadalquivir en Córdoba

 

“En este año, 296 de la H., hubo una fuerte crecida del río en Córdoba, causando muchos destrozos. Se le considera como la mayor de las conocidas hasta entonces.”

 

Ibn Hayyan, Muqtabis, edic. Antuña, p. 144.

 

Documento núm. 88

 
909-910 [=20 septiembre 909 al 9 septiembre 910]

 

El general Abu al-‘Abbas b. ‘Abi ‘Abda se fortifica en la Sierra de Aras [= yabal Arús] de la Kura de Cabra [= Lucena], para prevenir posibles incursiones de Sa’íd ben Mastana y ‘Umar ben Hafsún

 

“En este mismo año se conquistó la ciudad de Baeza de la Kura de Jaén... También en este mismo año (297 H.) se alió el jefe mayor de los sediciosos con Sa’id ben Mastana y Sa’d ben Hadil en contra la gente adicta a la obediencia. Al iniciar los rebeldes sus ataques a los adictos al Emir y les salió al paso el ejército real que los acometió en todas partes y los arrojó hacia la Kura de Jaén, donde los rebeldes se apoderaron de los rebeldes, vacadas y acémilas para luego refugiarse en el castillo de Hansa con todo el botín. Luego los persiguió a ambos el qa’id Abu-l-’Abbas ben ‘Abi ‘Abda, que los combatió, cercándolos y obligándolos a presentar batalla, huyendo después, dejando detrás muchos muertos. Después de que el general citado se dirigió en este año hacia yabal Arús de la Kura de Qabra, donde construyó varios castillos para atacar a Ibn Hadil y estrecharlo.”

 

Ibn Hayyán, Muqtabis, A., p. 146.

 

 

Documento núm. 89

 

909-910

 

Hambre en al-Andalus y en Córdoba

 

“Y este año del 297 (H.) se produjo una intensa hambre, la cual azotó a todo al-Andalus. A causa de ella murió mucha gente y otros emigraron, cruzando el mar hacia la tierra del litoral [= Berberia]. Este año es conocido por el año de la hambre de Jaén.”

 

Ibn Hayyán, ibid., p. 146.

 

 

Documento núm. 90

 
910-911 [=29 agosto 910 al 20 agosto 911].

 

Ataque de ‘Umar ben Hafsún e lbn Mastana las aldeas de Córdoba. La caballería con base Baena les sale al paso y les derrota en Matallana

 

“Y tenía su base de la caballería en Bayyána [= Baena] y entonces asaltaron las aldeas Cabra y Córdoba, por parte de los malvados Ibn Hafsún y Sa’id ben Mastana, saliéndoles al paso ‘Isa ben Ahmad y le atacó en qarya Matalyána [= Matallana] de Qabra, sosteniendo un combate duro con ambos sobre el río Alfa [= Alfúshka?], teniendo los sediciosos un crecido número de bajas y, luego de su derrota, huyeron a la desbandada, tomándole sus banderas, y continuaron hacia otros caminos.”

 

Ibn Hayyán, Muqtabis, edic. Antuña, p. 147.

 

 

Documento núm. 91

 

910-911

 

Las tropas del emir ‘Abd Allah conquistan Iznájar

 

“En el mismo año 298 (910-911) se conquistó por el emir ‘Abd Alláh el castillo de Iznájar (Hisn Ashar) en la Kura de Rayya (Málaga). Estaba en él el libertino Fasí ben Salama, yerno de Ibn Mastana, y los habitantes de Iznájar le mataron a traición y enviaron su cabeza al gobierno (como prueba de obediencia).”

 

Ibn Hayyán, Muqtabis, edic. Antuña, p. 146.

 

 

Documento núm. 92

 

888-912.

 

Los médicos cordobeses durante el reinado del emir ‘Abd Allah (888-912)

 

“Jalib b. Yazid b. Ruman, el cristiano. Sobresalía en el ejercicio de la medicina y descollaba en este arte entre sus compañeros. Vivía cerca de la Iglesia de San Acisclo y su casa era conocida por "casa de Ibn al-Satyiri, el poeta". Gracias a la medicina adquirió riquezas y fincas y construyó, al lado de su casa, el baño que lleva su nombre. Era diestro, conocía bien las drogas vegetales, cuyas ventajas fueron manifiestas en la ciudad gracias a él Nastas b. Yurayh, el médico egipcio, le escribió una epístola sobre la orina. Le sucedió un hijo suyo llamado Jalid, pero no tuvo tanto renombre como su padre.
 

Ibn Maluka, el cristiano. Su casa era conocida como la casa de Jalaf el correo. Se encontraba en el Yurf [= acantilado de Mawaz]. Vivió hacia el final del gobierno del emir ‘Abd Alláh y al principio del reinado del emir ‘Abd al-Rahmán al-Násir. Operaba por su propia mano y practicaba la sangría. En la puerta de su casa había treinta sillas para que esperasen los pacientes.

Ishaq el médico. Padre del visir Ibn Isháq. Vivía cerca de la mezquita de Tahir. Era cristiano. Cirujano, operaba con su propia mano; tenía experiencia. Se cuentan de él grandes curas y hechos admirables. Su experiencia sobrepasaba a la de todos sus contemporáneos. Esto ocurría bajo el gobierno del emir ‘Abd Alláh.”

 

Sulayman b. Hassan ibn Yulyul, Kitáb tabaqat al-atibba’ wa-l-Rukama, edic. F. Sayyid, El Cairo 1955, p. 94, y traducción J. Vernet A/t.M. 1968, p. 455.

 

 

Documento núm. 93

 

912, junio, 17, miércoles

 

Eclipse de sol total sobre Córdoba y al-Andalus

 

“Y en este año (299), un día miércoles a una noche quedante de Shawál, se eclipsó el sol total. La oscuridad cubrió la tierra y aparecieron las estrellas. Mucha gente creyó que el sol se había puesto y rezaron la oración de la puesta del sol ("al-Magrib"). Luego se disipó la sombra y apareció el sol. Pasada media hora se puso el sol por el horizonte en su hora normal.”

 

Ibn Hayyán, Muqtabis, Antuña, p. 147.

 

 

Documento núm. 94

 

912, noche del 15-16 de octubre, miércoles

 

Muere en Córdoba el emir ‘Abd Allah a la edad de 70 años

 

“Acaeció la muerte en el martes comienzo de la luna del mes de Rabí’  I del año 300; vivió 70 años menos unos meses. Duró su gobierno 25 años y medio mes.”

 

Al-Nuwairi, Nihayat al-’Arabe, p. 40 del texto árabe y p. 53 de la traducción de Gaspar ‘y Remiro
 

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