Número 178  //  2 de Julio de 2002  //  22 Raby`al-thani 1423 A.H.

 MUJER

La Mujer espiritual (1)

Por Aisha Bewley


 

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Este título es en cierto modo inapropiado, ya que como seres espirituales, la mujer y el hombre, son iguales. Quizás esta sección debería llamarse «El ser humano espiritual», porque la experiencia espiritual de la mujer no es diferente a la del hombre. Al-lâh dice en el Corán:

 

«A quien haya obrado con rectitud sea varón o hembra, siendo creyente, le haremos vivir una buena vida y le daremos la recompensa que le corresponda por lo mejor que haya hecho». (16:97)

 

«Los creyentes y las creyentes son amigos unos de otros, ordenan lo reconocido como bueno y prohíben lo reprobable, establecen el salat, entregan el zakat y obedecen a Al-lâh y a Su mensajero. A ésos Al-lâh les hará entrar en Su misericordia; es cierto que Al-lâh es Poderoso, Sabio». (9:71)

 

«El día en que veas a los creyentes y a las creyentes, y su luz mostrándose por delante de ellos y a su derecha: Hoy vuestras buenas nuevas son jardines por cuyo suelo corren los ríos en los que serán inmortales. Ese es el inmenso triunfo». (57:12)

 

Según está escrito en el Tabaqat de lbn Sa'd, la mujer del Profeta, Umm Salama, hizo la siguiente observación al Profeta, «Mensajero de Al-lâh, no se menciona a las mujeres». Como consecuencia, Al-lâh reveló esta ayat :

 

«Es verdad que a los musulmanes y a las musulmanas, a los creyentes y a las creyentes, a los obedientes y a las obedientes, a los veraces y a las veraces, a los pacientes y a las pacientes, a los humildes y a las humildes, a los que dan con franqueza y a las que dan con sinceridad, a los que ayunan y a las que ayunan, a los que guardan sus partes íntimas y a las que las guardan y a los que recuerdan mucho a Al-lâh y a las que recuerdan; Al-lâh les ha preparado un perdón y una enorme recompensa». (33:35)

 

Lo espiritual es lo que sustenta y da sentido a cualquier otra actividad humana. De modo que si queremos entender a fondo el tema que estamos estudiando y si vamos a llevar a cabo una acción beneficiosa y eficaz a la vez, tenemos que empezar por la dimensión espiritual. Sin una clara conciencia del Creador, sin un entendimiento de la naturaleza ilusoria de este mundo, tanto el individuo como la sociedad marcharán desequilibradamente. Por que la gente tomará por realidad lo que es irreal, dará permanencia a o efímero y autoridad a aquello que en realidad no la tiene. De este modo el ser humano no será consciente de su misión verdadera en la existencia.

 

Pasaremos, pues, a explorar el tasawwuf, la ciencia que trata la dimensión espiritual en Islam. No podemos prescindir de la dimensión espiritual, tantas veces rechazada en nuestra época. Al-lâh ordena, en primer lugar, que el ser humano ADORE a Al-lâh y RECUERDE a Al-lâh y la Shari'a es una consecuencia de esta orden inicial: la Shari'a muestra como adorar, cómo establecer un nexo equilibrado entre la sociedad y el entorno, cómo entender el Mensaje adecuadamente y cómo llevarlo a cabo. De manera que todas nuestras acciones provienen de la orden inicial de adoración y recuerdo. Al-lâh dice:

«Yo no he creado a los genios y a los hombres sino que para que Me adoren». (51:56)

 

y

 

«Dí: Es cierto que Al-lâh extravia a quien quiere y guía hacia Él a quien a Él se vuelve. os que creen y tranquilizan sus corazones por medio del recuerdo de Al-lâh. ¿Pues no es acaso con el recuerdo de Al-lâh con lo que se tranquilizan los corazones?» (13:27‑28)

 

Al-lâh previene a aquellos que descuidan el recuerdo de Él:

 

«Y al que está ciego para el recuerdo del Misericordioso le asignamos un demonio que se convierte en su compañero inseparable.


Y éstos le apartan del camino mientras ellos se creen guiados».
(43:36‑37).

 

Tanto la adoración como el dikr o recuerdo son órdenes directas de Al-lâh. Una adoración externa e interna. La externa implica obligaciones como la oración, el ayuno y el hajj, y prohíbe el robo, el asesinato y el adulterio. La interna son las acciones que provienen del corazón, que también contienen obligaciones y prohibiciones. Éstas, a su vez, están divididas en dos categorías basadas en el conocido hadiz recogido por la colección Sahih de Muslim:

«Un día que estábamos sentados con el Mensajero de Al-lâh, que Al-lâh lo bendiga y le dé paz, apareció ante nosotros un hombre con ropa sumamente blanca y de pelo muy negro. No parecía que estuviera viajando y ninguno de nosotros lo conocía. Se acercó y se sentó junto al Profeta. Apoyó sus rodillas en las del Profeta y puso las palmas de sus manos sobre sus piernas, luego dijo, "Oh Muhammad, háblame de Islam." El Mensajero de Al-lâh, que Al-lâh lo bendiga y le dé paz, le respondió, Islam es dar fe que no hay más dios que Al-lâh y que Muhammad es el Mensajero de Al-lâh, es hacer la oración, pagar el zakat, ayunar en Ramadán y peregrinar a la Casa si te es posible." "Has dicho la verdad", dijo el hombre. Estábamos asombrados de cómo le había preguntado y de que le dijera que había dicho la verdad.

"Entonces háblame de la creencia” añadió. Y dijo el Profeta, "La creencia es creer en Al-lâh, en Sus ángeles, en Sus libros, en Sus Mensajeros y en el último Día, y creer en el Decreto tanto en el bueno como en el malo." El hombre volvió a decir, "Has dicho la verdad. Entonces háblame de Ihsan.". "Es adorar a Al-lâh como si lo estuvieras viendo. Aunque tú no lo veas, Él te está viendo" ».

Al terminar esta conversación el Profeta les informó de que era Yibril (Gabriel) que había venido a enseñarles la religión (din).

Por lo tanto, tenemos Imán la creencia en Al-lâh y Sus ángeles, los Libros, los Mensajeros, el último Día y el Decreto, que proporciona un trazado preciso y verdadero de un universo multi‑dimensional que incluye tanto el mundo espiritual como el físico.

Ihsan, después, consiste en purificar el interior para llegar a conocerse uno a sí mismo, su posición en el cosmos y cómo purificar esta posición. Algunos mandatos exigen ciertas cualidades interiores, como la sinceridad (ijlas), la verdad (sidq) y la confianza en Al-lâh (tawakkul); otros en cambio prohíben defectos como la hipocresía, el orgullo, la envidia, el rencor, el alardear para impresionar a la gente. Estos aspectos integran la disciplina interior, tan necesarios para ella como son las acciones físicas para la externa. Al-lâh nos ha ordenado que cuidemos tanto lo interior como lo exterior.

De hecho, lo interno es más importante que lo externo, ya que el primero teje la base para el segundo. Las acciones nacen de las intenciones, las cuales a su vez se forman con la conciencia y el conocimiento. Por eso, el Profeta señaló a su Compañeros la importancia de adiestrar el corazón. Dijo así, «Hay un trozo de carne en el cuerpo. Cuando está en orden todo el cuerpo está en orden, cuando está corrupto, entonces todo el cuerpo está corrupto. Ese pedazo de carne es el corazón». (Al‑Bujari y Muslim). También dijo, «Al-lâh no se fija en vuestros cuerpos, ni en vuestro aspecto, sólo mira vuestros corazones ». (Muslim).

«El Día en, que ni la riqueza, ni los hijos servirán de nada.
Sólo quien venga a Al-lâh con un corazón limpio »
dijo Al-lâh (26:88‑89).

La importancia del corazón es lo primordial. La atención y preocupación del estado del corazón es una obligación individual (fard 'ayn). Es una responsabilidad que todos y cada uno de nosotros debe asumir.

 

«Lo que de verdad ha prohibido mi Señor son las indecencias, tanto las externas como las que se ocultan». (7:33).

 

Existen muchos hadices que hablan de las indecencias interiores, como son la envidia, el rencor, la hipocresía, etc.

¿Cuál es la manera de educar el corazón y purificarlo de estos sentimientos nefastos? Islam tiene una técnica para llevar a cabo esta purificación, llamada tasawwuf.

Al llegar aquí va a haber gente que al escuchar la palabra sufismo o tassawwuf' tenga una reacción refleja y lo critique directamente. Se debe a que últimamente el tasawwuf se ha visto atacado por aquellos que se denominan a sí mismos «tradicionalistas » o «salafis» (término prestado del pasado por Muhammad 'Abduh), pero que en realidad son modernistas. Por eso es necesario establecer el lugar y la validez que tiene el sufismo dentro del Islam. Las primeras tres generaciones de musulmanes de la Umma, los verdaderos Salaf, estarían perplejos ante esta necesidad, pero, a pesar de ello, reafirmamos que el sufismo es y siempre ha sido una parte integrante del Islam.

En el ámbito de esta discusión, se cita a menudo a lbn Tamiyya, porque los salafis wahhabíes en su afán por condenar el sufismo, se han servido de su persona. Él era sufi y miembro de la tariqa qadiria.

El sufismo tiene su precedente en el zuhd islámico (desprendimiento o vivir sin lo innecesario) y en la escrupulosidad (war’); con el tiempo estos dos aspectos se han desarrollado en lo que se llama sufismo. Se dice, a menudo, que en los comienzos del Islam, el sufismo era una realidad sin nombre, mientras que en lo últimos tiempos se ha convertido en un nombre sin realidad. La predilección por el zuhd se basaba en el mandato del Profeta. Sahl lbn Sa'id relató el siguiente hecho:

«Un hombre se acercó al mensajero de Al-lâh, que Al-lâh lo bendiga y le dé paz), y le dijo: "Mensajero de Al-lâh, muéstrame una acción que al llevarla a cabo haga que Al-lâh y la gente me quiera". "Prescinde de lo innecesario en este mundo y Al-lâh te querrá. Prescinde de lo que la gente tenga y la gente te querrá", dijo el Profeta». (Ibn Majah)

También dijo:

«Este mundo es desventurado y lo que contiene es abominable, salvo el recuerdo de Al-lâh y lo que le agrada, un estudioso o su alumno» (At‑Tirmidhi y Ibn Majah)

Varios hadices y aleyas subrayan la importancia de no aferrarse a este mundo. Se podrían citar muchos volúmenes donde están recogidos. Esto es sufismo: seguir el camino que el Profeta, Al-lâh lo bendiga y le dé paz, indica seguir. La definición que proporciona lbn Taymiyya de tasawwuf en su libro Majmu'a Fatawa es la siguiente:

 

«Se ha discutido ampliamente sobre el uso de la palabra tasawwuf. No sólo los imames y los sheyjs hablaron sobre tasawwuf, también lo hicieron Ahmad ibn Hanbal, Abu Sulayman, ad‑Darani, as‑Saqati, al-Juanyd, al‑ Baghdadi, al‑Hasan, al‑Basri, Ma 'ruf al-Karkhi, 'Abdu’l‑Qadir al‑Yilani, al‑Bistami y muchos otros. Los que practicaban esta ciencia recibieron el nombre de sufíes».

 

«Los "sufiyya" y el "tasawwuf” han recibido muchas críticas. Los han acusado de ser innovadores, de alejarse de la sunna, pero en realidad se afanan por obedecer a Al-lâh, igual que otra gente de Al-lâh se ha esforzado por obedecer a Al-lâh. Encontraréis entre ellos a los "más adelantados en cercanía" con Al-lâh en virtud de sus esfuerzos. Otros forman parte de los Compañeros de la Derecha (Sura Waqi'a) aunque sean más lentos en su progreso. Ambos pueden ejercer ijtihad, y cuando lo hacen, pueden ser correctos o no. Puede que alguna persona de cualquiera de los dos grupos cometa una falta y se arrepienta. Este es el origen del tasawwuf, a partir del cual se ha extendido».

 

Si se quiere negar el sufismo y lo que sea remotamente «sufi», entonces habría que descartar las cuatro escuelas y un 75% del conocimiento que hemos recibido de generaciones de estudiosos anteriores, ya que la gente que nos lo ha trasmitido eran sufies o habían recibido su saber de otros sufies. Un rechazo semejante es la consecuencia lógica de la dirección que siguen muchos modernistas. Afirman, por ejemplo, que actualmente, en la época moderna, no es necesario seguir un madhhab y de esta manera crean un quinto madhhab, inexistente en tiempo de los Salaf originales.

Mencionaré brevemente a algunos de los expertos más destacados del Islam, para ilustrar como el sufismo está enraizado profundamente en la tierra musulmana.

Imam Abu Hanifa (d.150/767)
 

Ibn 'Abidin relata en ad‑Durr al‑Mukhtar que lbn Abu Hanifa declaró: «Si no hubiera sido por dos años de mi vida, habría fallecido» Ibim Abidin comenta: «Durante dos años acompañó a Ja'far as‑Sadiq y adquirió el conocimiento espiritual que lo convirtió en un gnóstico del camino... Abu 'Ali Daqqaq recibió el camino de Abu al‑Qasim al‑Nasirabadi, éste de ash-Shibili, éste de Sari al‑Saqati, éste de al‑Ma 'ruf al-Karji, éste de Dawud at‑Ta'i, y éste recibió su conocimiento interior y exterior del Imam Abu Hanifa».

 

Imam Malik (d.179/95)
 

A través de la siguiente declaración, vemos como Imam Malik impone específicamente a los estudiosos el deber de conocer el tasawwuf: «Aquel que practica el tasawwuf sin aprender el fiqh corrompe su fe, mientras que aquel que aprende el fiqh sin practicar el tasawwuf se corrompe a sí mismo. Aquel que combina los dos toma el camino verdadero». ('Ali al‑Adawi, vol. 2, p 195.)

 

Imam ash‑Shafi’i (d.204/820)


«Hay tres cosas en este mundo que me son queridas: el rechazo de la afectación, tratar a la gente con amabilidad y seguir el camino de la gente del tasawwuf», dijo Imam ash‑Shafi. (Al‑ 'Ajluni, Kashf al‑khafa, 1:341)

 

Imam Ahmad ibn Hanbal (d.241/855)


Dijo a su hijo Abdul-lâh: «Hijo, debes sentarte con la gente del tasawwuf, porque te proporcionarán conocimiento constante, vigilancia, temor de Al-lâh, desprendimiento y gran resolución». (Tanwir al‑Qulub, p.405)

En Ghidha’ al‑Albab Muliartimad ibn Ahmad as-Saffarini al‑Hanbali (d.1188) relata que Imam Ahmad dijo lo siguiente sobre los sufíes: «No conozco a mejor gente que ellos». Y alguien le dijo: «Pero si escuchan música y alcanzan estados de éxtasis». Y dijo él: «Dejadles disfrutar una hora con Al-lâh» (as-Saffarini, Ghidha’ al‑Albab, 120)

Asimismo se destacaron los siguientes eruditos vinculados al sufismo:

Jalal ad‑Din as‑Suyuti (d.911/1505)
 

As‑Suyuti dijo en su libro sobre tasawwuf, "Ta’yd al‑Haqiqa: «El tasawwuf en sí es un conocimiento muy respetable. Explica cómo seguir la Sunna del Profeta y dejar a un lado la innovación, cómo purificar el ser... y someterse a Al-lâh verdaderamente... »

«He examinado los aspectos por los que los imames de la Shari 'a han criticado a los sufíes, y aún no he visto a un sólo sufi auténtico que sostenga esas posturas. Más bien son actitudes que mantienen los innovadores y extremistas que se hacen llamar sufies, cuando en realidad no lo son... » dijo As‑Suyuti en su libro sobre el tasawwuf titulado Ta'yid al‑Haqiqa. 

Imam an-Nawawi (d.676/1277)
 

Imam Nawawi fue un gran experto, maestro del Hadiz y un jurista meticuloso y exacto de la escuela safi'í. Sus libros están reconocidos por su autoridad en la metodología de la ley, en el comentario del Corán y por el empleo del Hadiz. An‑nawawi era sufí y escribió varios libros sobre el tasawwuf.

 

lbn Taymiyya (d.728‑1328)
 

La inclinación de lbn Taymiyya hacia el sufismo y su respeto por el Shaykh 'Abdu-l‑Qadir al-Yilani se puede ver en la página cien de su comentario sobre Futuh al‑Ghayb. El hecho de haber escrito un comentario sobre dicho texto sufi demuestra que consideraba el tasawwuf esencial en la vida de la comunidad islámica.

También se le conoce por su condena a Ibn al-'Arabî. Sin embargo no condenó a la persona de Ibn al-'Arabî sino uno de sus libros, Fusus al‑Hikam, cuyos matices no entendía. En cambio, apreciaba enormemente su obra principal, Futuhat al‑Makkiyya, tal y como declaró en una carta a al‑Munayji (d.709/1309).

Podríamos seguir mencionando a estudiosos sufies: lbn 'Abdin, lbn Hajar al‑Haytami, 'Abdu’l‑Ghani an-Nabulisi, as‑SubkI, al‑Hakim at‑Tirmidhi, at‑Tabarani, al‑Ghazali, al‑Baybaqi, al‑Baydawl, Ibn Jaldun, lbn Qayyim al‑Jawziyya, ash‑Shatibi, etc.

Con esto no pretendo aprobar prácticas y manifestaciones surgidas entre algunos que se hacen llamar sufies. Hablo del sufismo encuadrado en el contexto del Libro y de la Sunna. Los sufies han sufrido una condena general por parte de los modernistas, que vienen a decir que nadie ha entendido el din correctamente desde los tiempos del Profeta y la primera comunidad, excepto ellos mismos. Lo que implica, que todos han estado equivocados menos ellos. As alHasan al‑Basri (d.110/728) dijo:

«Han aparecido dos innovaciones en Islam: un hombre de mal juicio que sostiene que el Jardín será una recompensa para aquellos que le miren a los ojos directamente; y un hombre que ama el lujo y la extravagancia y adora este mundo... Rechazadlos a los dos porque están predestinados al Fuego».

 

Esta actitud es contraria a las instrucciones que dio el Profeta, que Al-lâh lo bendiga y le dé paz; él nos ordenó que siguiéramos a la Comunidad, la Jama 'a. También dijo: «Uniros al consenso de los musulmanes». ¿Y qué mejor consenso que el de estos sabios del pasado? Esa es, sin duda alguna, la posición sufi. Ash‑Shatibi (d.790/1388) el famoso faqih maliquí, que trataba usul al‑fiqh dijo:

 

«Su portavoz, maestro del camino y pilar del grupo, Abu1 Qasim al‑Qushayri, declaró que habían tomado el nombre de tasawwuf para apartarse de la gente de la innovación. También mencionó que los musulmanes más respetados después del Profeta no se dieron otro nombre que el de Compañeros, ya que no hay mérito mayor que el de ser un Compañero. Así que a los que les siguieron, les llamaron Seguidores. Más tarde la gente varió y aparecieron grados diferenciados entre ellos. La élite de los que eran firmes en la creencia, pasó a llamarse zuhhad y "adoradores". Después se manifestaron innovaciones varias, y la élite de los que observaban sus obligaciones con Al-lâh y evitaban el descuido de sus corazones, Ahl as‑Sunna, se hizo única bajo el nombre de tasawwuf.» (Ash‑Shatibi, al‑I'tisam)

 

Por lo tanto, ¿qué es sufismo? ¿Por qué se considera tan esencial entre estos sabios? Según dijo lbn Taymiyya, implica la purificación del ser y la búsqueda para adquirir lo que el Profeta llamó ihsan, que es parte de ijlas, la sinceridad en la adoración de Al-lâh. La sinceridad está en el corazón del din. Ijlas significa llevar a cabo las acciones únicamente por Al-lâh y no por afán de obtener alguna recompensa o la buena opinión de los demás. Al-lâh ordena que vivamos el din sinceramente, como se puede ver en el Corán:

 

«Así pues invocad a Al-lâh ofreciéndole, sinceros, sólo a Él la adoración, aunque les repugne a los incrédulos». (40:14)

lbn 'Ata'l-lâh dice en el Hikam: «Las acciones son puramente formas de apoyo. Su aliento vital es la presencia del secreto de la sinceridad en ellas».

Ibn 'Ajiba comenta lo siguiente sobre este párrafo: «Todas las acciones son formas y figuras. Su aliento vital es la sinceridad de la acción. Como puras formas no pueden existir sin el aliento vital, porque están inertes y morirían. De la misma manera los actos del cuerpo y del corazón sólo existen porque hay algo dentro de ellos. Si no serán simplemente formas vacías sin valor». (Iqaz al‑Himam, 1:25)

Por tanto el corazón ha de estar en sintonía con los actos y ello precisa purificación. La ciencia que enseña la purificación del corazón, de manera que incrementa la consciencia ante la presencia de Dios, es el tasawwuf. Querer rechazar la base de esta ciencia es el deseo de separar el espíritu del Islam de su cuerpo y de ignorar lhsan, el tercer pilar mencionado en el hadiz de Yibril. De este modo significa, de hecho, el abandono del Islam, tal y como lo practicaron los Salaf, a cambio de una nueva versión que sea aceptable por aquellos que rechazan a Al-lâh y a Su Mensajero, que Al-lâh lo bendiga y le dé Paz.

Si hay objeciones a términos utilizados por los sufies como: Shari'a, tariqa, haqiqa o fana' o baqa', diremos que son únicamente términos técnicos desarrollados por los especialistas en esta ciencia, de la misma manera que los estudiosos, del Hadiz o de otras ciencias, han desarrollado un cuerpo de lenguaje técnico para describir y explicar estas ciencias. No conozco a nadie que defienda el desechar términos como sahih, hasan, gharib, asbab an‑nuzul, porque no se usaban en tiempos del Profeta, la paz sea con él. Sería un sin sentido.

Además también se critican ciertos métodos de dhikr, «porque no se hacían en la época del Profeta, ni en la de sus Compañeros». Las necesidades nuevas que han aparecido entre los seres humanos han desarrollado nuevas técnicas para responder a ellas. Tampoco existían pistolas en tiempos del Profeta, ni aeroplanos, coches, trenes, electricidad, ni cirugía con rayos láser o televisión.
 

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