Número 177  //  25 de Junio de 2002  //  15 Raby`al-thani 1423 A.H.

 INICIACIÓN AL ISLAM

Posible traducción de la básmala

Por Seyyed az-Zahirí


 

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Todas las suras del Corán, excepto  la nueve (at-Tawba), se inician con la básmala, la frase ritual Bismil-lâhi ar-Rahmâni ar-Rahîm, traducida habitualmente como En el nombre de Dios, el Clemente, el Misericordioso. Esta traducción, siendo hermosa por si misma, no da la medida del original árabe, ni abarca la intensidad de su sentido.

 

En su Tratado de los Nombres de Dios —traducido por Pablo Beneyto para la Editora Regional de Murcia—, Ibn ‘Arabî nos recuerda que el Nombre ar-Rahmân provocaba la extrañeza entre los árabes de su tiempo: los árabes no conocían esa palabra como Nombre determinado pues no es un Nombre deducible ni analógicamente, ni por derivación etimológica.

 

Hemos de tener en cuenta que la raíz R-H-M, —de donde provienen los Nombres Rahmân y Rahîm—, hace referencia al útero materno, a la matriz. Partiendo de esta raíz André Chouraqui ha traducido la básmala de un modo totalmente nuevo: En el Nombre de Al-lâh el Matriciante, el Matricial (el texto francés dice: Au nom d’Allah, le Matriciant, le Matriciel, en la traducción del Corán para la editorial Robert Laffont, titulada L’Appel, 1990).

 

La traducción de Chouraqui nos parece sumamente hermosa, y ello por dos cosas: por un lado, porque devuelve a la básmala su sentido numinoso, apegado a la tierra. Si Al-lâh es matricial es en cuanto a matriz de todo lo existente. Esta idea completa el Nombre de Al-lâh al-Jâliq, el Creador, que hace referencia al fiat lux, a la existenciación del mundo a partir de la nada como un acto instantáneo y misterioso. El carácter matricial de Al-lâh, por el contrario, hace referencia a la Creación en cuanto acto de incubación de todo lo visible en el seno de Al-lâh. Se trata, ni más ni menos, de recuperar eso que un teólogo de la liberación —Leonardo Boff— llamaba el rostro materno de Dios, perdido en el devenir de la doctrina (lo que aleja).

 

Por otro lado, la traducción de ar-Rahîm como el Matriciante hace referencia a la capacidad dada por Al-lâh a las criaturas de convertirse en matrices de nuevas creaciones. Tal vez aquí encontremos el misterio de la básmala, de su fuerza creadora. Al-lâh es matricial y es matriciante, es decir: nos ha dado matrices (sentidos, pensamiento, receptividad, potencia, etc.) con las cuales podemos participar del proceso creativo, siempre dentro de Su propia Creación, aunque para ello debamos recuperar nuestra propia maternidad encadenada.
 

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