Número 172  //  13 de mayo de 2002  //  1 Raby` al-awal 1423 A.H.

 MUJER

La mujer erudita

Por Aisha Bewley


 

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Aisha, la mujer del Profeta, dijo, «¡Qué espléndidas son las mujeres de los Ansar! Su modestia no les ha impedido dominar el conocimiento del din».

No hay duda de que el Islam hace hincapié en la importancia del conocimiento. Es célebre el dicho del Profeta, que Al-lâh lo bendiga y le dé paz, «buscad el conocimiento, hasta en China». El Qur’án también nos manda buscar el conocimiento. Al-lâh dice:

 

«Y di: ¡Señor!, Concédeme más conocimiento» (20:114)

 

A lo largo del Qur’án se expresa la importancia del conocimiento y sus consecuencias:

 

«pero sólo los que saben las comprenden», (29:43)

 

«Y dirán, "Si hubiéramos escuchado o hubiéramos tenido juicio, no estaríamos entre la gente del Sair”.» (67:10)

 

La lista de aleyas sobre esta cuestión es interminable. Sin conocimiento no tendrás temor de Al-lâh y no lo entenderás, y por lo tanto, es probable que termines en el Fuego. Aquellos con conocimiento, como dijo el Mensajero de Al-lâh, «son los herederos de los Profetas». Dijo también: «La sabiduría añade honor al noble y eleva al esclavo haciéndolo ascender al grado de los reyes», y además, «Un solo faquih es más temible para shaytan que mil devotos». Porque el poseedor de conocimiento es capaz de distinguir entre halal y haram, de ver los peligros y maniobras de shaytán y, por tanto, evitar las trampas que éste pone.

 

El mandato de buscar el conocimiento está dirigido tanto a los hombres como a las mujeres.

 

Aisha destacó por su gran sabiduría acerca del din. El Profeta, que Al-lâh lo bendiga y le dé paz, dijo a sus Compañeros: «Tomad la mitad de vuestro din de Humayra' (Aisha)». Las informaciones que tenemos de los Compañeros dan fe del enorme saber que poseía.

 

«Cada vez que nosotros, los Compañeros del Profeta, encontrábamos cualquier dificultad ante un hadiz nos dirigíamos a Aisha, quien a través de su explicación nos mostraba que lo conocía al detalle», dijo Abu Musa al‑Ash'ari.

 

«Nunca vi a nadie más sabio que Aisha en el aprendizaje del Qur’án, asuntos hereditarios, legitimidad e ilegitimidad, poesía y literatura, historia árabe y genealogía», afirmó ‘Urwa Ubn az‑Zubayr.

 

lbn al‑Jawzi hizo mención en «La Crema de la Crema» de Hisham ibn 'Urwa que 'Urwa dijo a Aisha: «¡Umm! No me sorprende que sepas de poesía, ya que eres la hija de Abu Bakr, el más versado (en poesía), pero me maravillo ante tu dominio de la medicina». Ella le dio una palmada en la espalda y le dijo: «El Mensajero de Al-lâh, que Al-lâh lo bendiga y le dé paz, estaba enfermo y no cesaban de venir delegaciones de árabes de todos los lados. Le recetaban remedios para su enfermedad y yo lo trataba. De ahí proviene mi conocimiento».

 

«Aisha se encargaba de proclamar fatwa (dar consejo legal) durante los califatos de Abu Bakr, de Umar, Uzman y demás hasta su muerte».

 

Abu 'Abdullah al‑Ghafiqi dice en su libro «La sombra de la nube» a propósito de Aisha: «En ella se reunían la mayor parte de las transmisiones y el fiqh más completo de entre aquellos que daban fatwa. Acudían a ella personas, desde las tierras más recónditas por su conocimiento de la Sunna y de aquello que es obligatorio. Recitaba la poesía de los árabes con gran pureza. Era asombrosa en el tafsir (comentarios sobre el Qur’án), elocuencia y poseía un amplio saber de medicina». Trasmitió su conocimiento a por lo menos 77 hombres y 8 mujeres, de los cuales 14 (11 hombres y 3 mujeres) eran sus parientes.

 

En «Comentario del Camino de Muhammad» an-Nabulisi escribe lo siguiente: «Nada puede decirse de una mujer que se implique en cualquier aspecto de la búsqueda de conocimiento y en su enseñanza. Aisha solía estudiar las ciencias y aclaraba temas oscuros a hombres excepcionales. También corregía a un grupo de Compañeros en numerosos hadices. El grupo estaba compuesto por 'Umar y su hijo, Abu Hurayra, lbn 'Abbas, 'Uzman ibn 'Affan, 'Ali ibn Abi Talib, lbn az-Zubayr, Zayd, Abu'd‑Darda', Abu Sa'id, al‑Bara', Fatima bint Qays entre otros».

 

«Jamás he encontrado a nadie con tanto saber sobre lo que es halal y sobre lo que es haram, cultura general, poesía y medicina como Aisha» dijo 'Urwa. «He visto a los Compañeros consultar a Aisha sobre problemas hereditarios» (Al‑Hakim), dijo Masruq.

 

Esto no sólo ocurría con Aisha. También era el caso del resto de las mujeres del Profeta y las Compañeras como Umm Sulaym, Umm ad‑Darda', Fatima bint Qays, al-Adawiyya, y otras mujeres que vinieron después. Tanto estas mujeres, como los hombres solían enseñar a la gente. Este hecho se confirma en los libros de Hadiz, de historia y en las colecciones biográficas (Tabaqat).

 

El Profeta deseaba ver a las mujeres tan bien educadas como a los hombres en el Islam. El siguiente ejemplo es una muestra de que las mujeres pueden recibir enseñanza de los hombres: el Profeta mandó a 'Umar ibn al‑Khattab para que informara a las mujeres del Ansar sobre las bases de Islam. En Kitab at-Tabaqat al‑Kabir de lbn Sa'd, Umm 'Atiyya relata que cuando el Mensajero de Al-lâh llegó a Medina ordenó a las mujeres del Ansar que se reunieran en una casa; a continuación envió a Umar ibn al‑Khattab para que les trasmitiera las enseñanzas del Islam.
 

La colección de hadices de Al‑Bujari incluye un capítulo dedicado al Imam, que advertía y enseñaba a las mujeres. En él menciona a lbn 'Abbas cuando narra que el Profeta salió con Bilal.«El Profeta pensó que no le habían oído bien, así que dio unos consejos a las mujeres». Ad‑Dimamini afirmó que «ésta es la razón de la presencia de las mujeres en las reuniones y asambleas, a condición de que estén libres de la tentación».

 

Ahora mencionaremos brevemente a algunas mujeres que destacaron en este campo:

 

Asma' bint Abu Bakr, la hermana de Aisha
 

Según el Isaba, Umar solía preguntar a Asma bint Abu Bakr sobre la interpretación de sueños, ya que ella enseñaba acerca de éste y otros asuntos. Al‑Qastallani (1:295) dice lo siguiente con respecto a Asma', en su capítulo sobre la limpieza de sangre del Sahih: «conocía la ciencia de la interpretación de sueños. lbn Sirin la aprendió de lbn al‑Musayyab, éste la aprendió de Asma', que a su vez la había aprendido de su padre». En esta cadena de transmisión, vemos que lbn al-Musayyab recibió la enseñanza de Asma'.

 

Umm ad‑Darda'
 

Al‑Qastallani también mencionó que Awn ibn Abdul-lâh dijo: «Umm ad‑Darda' estaba con nosotros un día y relatamos un hadiz en su presencia. Después le preguntamos si la habíamos aburrido y ella contestó: «No me habéis aburrido. Vine en busca de adoración a Medina y no he encontrado nada más agradable para mí que el recuerdo mutuo del conocimiento» o dijo «el recordarse mutuamente el fiqh».
 

Numerosas mujeres destacaron en ello desde el comienzo. Tomemos el caso de esta mujer: «Ibn 'Abdu’-l‑Barr mencionó que Umar ibn al‑Khattab ordenó: «No permitáis que la dote de las mujeres supere las cuarenta awqiya, aunque sea la hija de alguien con parientes paternos, es decir, Zayd ibn al‑Husayn al-Harithi. Si superase esta cantidad, entregaré el excedente al tesoro público». Una mujer alta y de nariz ancha se levantó desde el grupo de las mujeres y le dijo: «No es así», «¿Por qué?» dijo él, «porque Al-lâh dice “una vez que le hayas entregado una gran dote, no cojas nada de la misma”». (4:20). A lo que Umar respondió: «La mujer tiene razón y el hombre no».
 

En la siguiente generación también encontraremos a mujeres excepcionales:

 

Amra bint Abdu'r‑Rahman
 

Cercana a Aisha, solía dar su opinión sobre aspectos legales a la generación que siguió a la de los Compañeros. Fue la experta más destacada sobre las transmisiones de Aisha. Su opinión anulaba las de otras autoridades. lbn Sa'd se refiere a ella como una alima o erudita. En el «Muwatta» de Imam Malik, se la considera como la autoridad principal en tres asuntos legales: la prohibición de desenterrar tumbas, la prohibición de vender fruta no madura, y el efecto de las malas cosechas en la venta de productos agrícolas. En una ocasión, revocó la decisión de su sobrino que había ordenado cortar la mano de un hombre acusado de robar anillos de hierro. Esto nos muestra que su opinión y autoridad eran aceptadas en asuntos que iban desde los negocios hasta los castigos, hudud. Malik la toma como su precedente legal, que le aclara detalles sobre el hayy. A través de estos ejemplos vemos un saber que se extendía a todos los campos del fiqh.

 

Umm Waraqa
 

Recitaba el Qur’án y se piensa que ayudó a 'Umar a reunir todos los textos que componen el Qur’án.

 

Hafsa bint Sirin
 

Hermana del famoso Tabi', Muhammad ibn Sirin. A los doce años había memorizado el Qur’án y sus conocimientos eran tales que su hermano le preguntaba cómo leer sus partes difíciles u oscuras. Cada noche leía la mitad del Qur’án; oraba y ayunaba constantemente. Era considerada más inteligente que sus contemporáneos, al‑Hasan al‑Basri y su hermano lbn Sirin. Murió después de 100/718, cuando tenía 70 o 90 años. Se la recuerda como tradicionalista, jurista y sufi.

 

Antes de seguir con un análisis más en detalle sobre la transmisión del conocimiento, mencionaremos a algunas mujeres excepcionales y sabias que destacaron por su papel en la transmisión de este. Transmisión que ha perdurado a lo largo de los siglos. En general, en el mundo musulmán al principio de la Edad Media no existía prohibición alguna para que las mujeres estudiaran, sino al contrario, el Islam animaba a ello. Como consecuencia, muchas mujeres se dieron a conocer como estudiosas religiosas, escritoras, poetas, doctoras y profesoras por derecho propio.

 

Nafisa bint al‑Hasan (?‑208/824)
 

Descendiente de 'Ali; su autoridad en la ciencia del Hadiz fue tal que, Imam ash‑Shafi'i, cuando estaba en la cúspide de su fama en Egipto, se sentó en su círculo en al‑Fustat. Imam ash‑Shafi'í dejó escrito en su testamento que pararan su féretro delante de su casa, de camino hacia el cementerio.

 

Karima bint Ahmad al-Marwaziyya
 

Vivió cien años y murió en La Meca a mediados del siglo V o VI. Era la autoridad principal sobre los escritos de al-Bujari debido a la excelencia de sus fuentes.

 

Shuhda bint Abi Nasr Ahmad al‑Ibari (?574/11.78)
 

Estuvo considerada como una de las grandes eruditas de su época. Conocida como al‑Katiba (la escritora) y Fakhr an‑Nisa' (Gloria de las Mujeres), enseñaba los textos de al‑Bujari y otros más, a un gran número de estudiantes. Daba conferencias públicas en una de las principales mezquitas de Bagdad sobre temas diversos.

 

Zaynab bint ash‑Sha'ri (?‑615/1218)
 

Solía reunirse y recibir iyazas de varios estudiosos. lbn Khallikan recibió un iyaza de ella.

 

'A’isha bint Muhammad ibn 'Abdu’l‑Hadi
 

No había muchos hombres que igualaran su posición en la transmisión del hadiz. Nació en Damasco a principios del siglo VIII/XIV y a los 4 años se la llevó ante Abu'lAbbas Ahmad ibn al‑Hajjar, un destacado muhaddiz o erudito en el Hadiz. Aprendió de él dos pequeñas recopilaciones. Más tarde estudió la recopilación Sahih de Muslim con 'Abdul-lâh. ibn Hasan y otros, y la Sira de lbn Hisham. Reunió iyazas de distintos eruditos en Aleppo, Hama, Nablus y Heron, y se convirtió en una persona buscada por los sabios que viajaban. Fue maestra de lbn Hajar. El historiador Ibn al‑‘Imad la llamó la «muhaddiza de Damasco» y afirmó que su transmisión era la más fiable de su tiempo.

Hubo otras mujeres que también adquirieron renombre en la transmisión del Hadiz, como Jadiya bint Ibrahim ibn Ishaq ad‑Dimashqiya, que murió en 80311400‑140. A su muerte era la única autoridad para al‑Qasim ibn 'Asakir. También estaban Maryani bint Ahmad (?‑805/1402‑3) y Fatima bint Khalil (?838/1434), a ambas les compusieron mashyakas (lista de aquellas personas con autoridad para trasmitir un hadiz). lbn Hajar tuvo entre sus maestros a Fátima. Vemos, por tanto, que las mujeres participaban activamente en la transmisión viva del conocimiento.

 

Umm Hani Maryam (778‑871/1376‑1466)


Su abuelo la llevó a escuchar al menos a diez profesores de La Meca y El Cairo y recibió iyazas de otros doce profesores. Memorizó el Qur’án y estudió los seis libros de la tradición casi en su totalidad, especialmente al-Bujari y una versión abreviada del fiqh. Tuvo cuatro hijos, y cada uno de ellos se especializó en una de las cuatro escuelas del fiqh. Se nombró a su segundo marido como administrador del waqf (fundación benéfica) de su abuelo. Cuando éste murió, Umm heredó la responsabilidad de la administración y haciendo uso de ella adquirió una propiedad de gran extensión. Ante esta decisión, algunos miembros de su familia pusieron en duda la validez de su transacción así como su competencia para llevarla a cabo. Finalmente su acción fue justificada y se ratificó la capacidad de las mujeres para administrar grandes propiedades
waqf

 

Adh‑Dhahabi refería de lo recogido a través de tres mujeres como mínimo y as‑Safádi (?‑764/1362) recibió iyazas de al menos ocho mujeres. lbn Hajar tuvo cincuenta y dos profesoras y mencionó a doce que eran musnida (transmisoras de una colección de tradiciones). Entre los 172 profesores de As‑Subki (?‑771/1370) diecinueve eran mujeres. Mientras que fueron treinta y tres las mujeres que formaban parte de las 130 fuentes del Hadiz de As‑Suyuti.

 

Era en el campo del Hadiz, que precisa una memorización muy rigurosa, donde más destacaban las mujeres. El fiqh, en cambio, centrado en el debate y la discusión sobre temas concretos de derecho, contaba con la participación de menor número de damas. No obstante, las mujeres también podían actuar como muftíes o faqihs. Durante el siglo IV/X, vemos en Bagdad a dos mujeres que pronunciaban fatwas: Umm 'Isa bint Ibrahim (?‑ 328/939) y Amat al‑Wahid (?‑377‑987), hija del juez shafi'í Abu 'Abdul-lâh al‑Husayn al-Muhamili.

 

Fátima de Samarcanda vivió en Aleppo en el siglo VI/XII y despuntó por su sabiduría en el fiqh. Hacía correcciones en las sentencias que dictaba su marido.

 

En el siglo VII/XIII, destacaron por su conocimiento de la ley: una faqiha cuyo nombre era 'Ayn as'h-Shams bint Ahmad de Isfalian (?‑610/1213) y una zahida dedicada al derecho llamada Umm al-Baqa' Khadija bint al‑Hasan (?‑631/1243).

 

lbn Hajar sólo menciona a dos mujeres por su dominio del fiqh: Umm Zaynab Fatima bint al‑Abbas (?‑714/1314) de Bagdad, poeta mística y predicadora que conocía la ley islámica a fondo, y Umm al‑'Izz Nudar bint Ahmad (702‑730/1302‑1329), otra predicadora, también alabada por lbn Taymiyya por su entendimiento del fiqh.

 

As‑Sakhawi nombra a numerosas mujeres estudiosas, entre las cuales cita a dos conocedoras del fiqh: 'A’isha bint 'Ali (761‑840/1359‑1436) (también llamada Umm 'Abdul-lâh, Umm al- Fadl, y Sitt al-'Ayish), erudita hanbalí del Cairo. Recibió iyazas de varios maestros sirios y egipcios, leía el Qur’án y estudió caligrafía, historia, costumbres, poesía y derecho. Dos de sus estudiantes fueron lbn Hajar al‑'Asqalani y al‑Maqrizi. Las fuentes recuerdan y subrayan su comprensión e inteligencia.

 

Durante el siglo X/XVI destacaron tres mujeres por su conocimiento del fiqh. Una de ellas recibió una iyaza que le permitía actuar como una faqiha. La sheija sufí de Damasco ‘A’isha al‑Ba 'uniyya bint Yusuf (?‑922/1516), autora de varios libros sobre tasawwuf; se trasladó a El Cairo donde solía enseñar y aconsejar sobre asuntos legales. También hay que mencionar a Jadiya bint Muhammad al‑Bayluni (?‑ 930/1523) que siguió, en Aleppo, la escuela hanafí (a pesar de que su padre y sus hermanos eran shafi’íes). Lo que nos indica que su conocimiento no provenía de la familia.

 

Más tarde, en el siglo XII/XVIII, Zubayda bint As‘ad (?‑ 1194/1780), hija y hermana de los principales fuqaha del Imperio Otomano, fue destacada poeta en persa y turco.

 

No encontramos demasiadas mujeres implicadas en el campo del usul al‑fiqh (metodología legal), ni tampoco en el del kalam (teología). Aunque hay algunas que despuntan en ello como Zaynab at‑Tukhiyya (d. 894/1388), hija de 'Ali ibn Muhammad ad‑Diruti al-Mahalli. De joven memorizó el Qur’án y le enseñaron los libros clave de la madhhab shafi’í. Tras su matrimonio continuó estudiando la ciencia del Hadiz: de al-Bujari y Muslim.

 

El desarrollo de la erudición también se daba en el oeste, Marruecos y Mauritania, y más al sur. En un libro sobre la mezquita Qarawlyyin en Fez, su autor, el Dr. 'Abdu' l‑Hadi at‑Tazi, dice lo siguiente:

 

«Tomó parte en su fundación una de las damas sobresalientes de Fez, Fatima bint Muhammad al-Fihri, que destacaba sobre las otras mujeres cultas. En la historia de Marruecos se distinguen muchas mujeres por su erudición: al‑Amira Tamima, hermana de 'Ali ibn Yusuf, que vivía en la zona de la mezquita Qarawiyyin; Jayrana al‑Fasiyya que hacía una labor importante al difundir el credo asharita entre las mujeres de Fez; y la poeta Sara bint Ahmad ibn ' Uzman (750 d.Hé.). Se decía que Ibn Salmun (741 d.Hé.) alardeaba de haber recibido su iyaza. Solía intercambiar poesía con Ibn Rashid al‑Fihri. También estaban Umm al‑Banin al‑'Ubudiyya, faqiha y muftí, y su hermana Fátima; ambas pertenecían a una familia de hombres y mujeres de renombre. Por último señalaremos también a la muftí Umm al‑Banin. Todas ellas asistían a las clases de sheij al‑'Abdusi (848 d.Hé.). Y solían continuar sus estudios en una sesión especial. La Qarawiyyin disponía de espacios que facilitaban la asistencia de las mujeres para escuchar directamente a los grandes sheijs al mismo tiempo que lo hacían los estudiantes masculinos».

 

Maryam, la hermana de Fátima construyó la mezquita de al‑Andalus en Fez. Más tarde ésta se convirtió en una filial de la mezquita de Qarawiyyin y llegó a ser un centro de enseñanza. A principios del siglo IV después de la Héjira, al‑'Aliyya, hija de sheij at-Tayyib ibn Kiran, solía enseñar en esta escuela sobre varios temas, a través de una cortina. Las mujeres asistían a sus clases después de la oración de 'asr y los hombres antes de la oración de dhuhr.

 

En el sur de Marruecos y en Mauritania encontramos a las siguientes mujeres cultas y sufies: Fátima bint Muhammad al‑Hilaliyya, Khadija bint Imam Muhammad al‑ 'Atiq ash‑Shanqiti, y Rabi'a bint Shaykh Muhammad al‑Hadrami, la nieta de sheij Ma'al‑'Aynayn ash‑Shanqiti (706/1307‑?).

Maryam, hija de sheij 'Uthman dan Fodio, compuso diversos poemas en Fulfulde (Nigeria), además de un comentario sobre el compendio legal Mukhtasar de sheij Kalil, también en Fulfulde. Su hija Asma', de igual modo, fue conocida por haber desarrollado un método de enseñanza que mencionaremos más adelante.

 

Claro que, también había mujeres implicadas en áreas de conocimiento no religiosas. lbn an‑Nadim menciona, a varias mujeres gramáticas. El poeta abasí, Abu Nuwas, recitaba poemas compuestos por cincuenta poetisas. Hay un libro sobre medicina escrito por una dama india llamada Rusa y otro, sobre alquimia, escrito por una egipcia. 'Ijliyya bint al‑ 'Ijli trabajaba en la corte de Sayf ad‑Dawla (333‑357/944‑967) haciendo astrolabios. Thana, esclava del tutor de uno de los hijos del califa abasí, al‑Mansur, solía ser enviada al calígrafo más importante de aquella época, Ishaq ibn Hammad, para ser formada en este arte. Probablemente habrá muchas más expertas en otros campos, pero lo que estamos tratando aquí, principalmente, se refiere al conocimiento del din.
 

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