Número 171  //  6 de mayo de 2002  //  24 Safar 1423 A.H.

 PENSAMIENTO

La Gente Del Libro Y Los Musulmanes
La alianza natural entre cristianismo, judaísmo e Islam

Por Harun Yahya *
www.harunyahya.com


 

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El Islam es una religión de paz, amor y tolerancia. Hoy, sin embargo, algunos círculos están presentando una imagen errónea del Islam, como si hubiera un conflicto entre Islam y los seguidores de las otras dos religiones monoteístas. No obstante, el punto de vista islámico de los cristianos y judíos, llamados Gente del Libro en el Corán, es muy amistosa y tolerante.

Esta actitud hacia la gente del libro fue desarrollada durante los años de nacimiento del Islam. En aquel tiempo, los musulmanes eran una minoría, luchando para proteger su fe y sufriendo la opresión y la tortura bajo las manos de los paganos de la ciudad de Meca. Debido a esta persecución, algunos musulmanes decidieron abandonar Meca y refugiarse en un lugar seguro, con un gobernador justo. El profeta Muhammad (la paz sea con él), les mandó pedir refugio al rey Negus, que era el rey cristiano de Etiopía. Los musulmanes que siguieron este consejo encontraron una administración muy justa que les recibió con amor y respeto cuando llegaron a Etiopía. El rey Negus negó las demandas de los mensajeros paganos, que pidieron que les fueran entregados los musulmanes, y además declaró que los musulmanes podían vivir libremente en su territorio.

Tales actitudes de los cristianos basadas en conceptos de compasión, misericordia, modestia y justicia, constituyen un hecho que Dios ha señalado en el Corán. Un versículo del Corán declara:

“ ...y hallarás sin duda que las gentes más próximas en afecto a los que creen (en esta escritura divina) son los que dicen: “en verdad, somos cristianos”. Porque entre ellos hay sacerdotes y monjes, y porque no son arrogantes.” (5: 82)>
 

Creencias y valores comunes entre la gente del libro y los musulmanes

 

Cristianos, judíos y musulmanes comparten muchos aspectos de sus creencias. Todos los verdaderos seguidores de estas tres grandes religiones creen:

 

   Que Dios ha creado el universo entero de la nada y que Él domina todo lo existente con Su omnipotencia.

   

   Que Dios ha creado el ser humano y los seres vivos de una forma milagrosa y que el ser humano posee un alma concedida por Dios.

    

   Que a parte de Moisés, Jesús o Muhammad (la paz sobre todos ellos), Dios envió a muchos más profetas como Noe, Abraham, Isaac, José,... a lo largo de la historia; y todos aman a todos estos profetas.

    

   En la resurrección, el paraíso, el infierno y los ángeles, y que Dios ha creado nuestras vidas con un destino predeterminado.

 

            Las creencias de la gente del libro están en armonía con las de los musulmanes, no sólo en términos de asuntos de fe sino en valores morales. Hoy, en un mundo donde inmoralidades como el adulterio, la homosexualidad, la adicción a drogas y un modelo de egoísmo y crueldad en búsqueda del beneficio propio se han extendido, la gente del libro y los musulmanes comparten las mismas virtudes: honor, castidad, humildad, abnegación, honradez, compasión, misericordia y amor incondicional...

 

De acuerdo con el Corán, musulmanes, cristianos, y judíos deberían convivir en amistad

 
Es evidente que existe un amplio terreno para instaurar una alianza entre la gente del libro y los musulmanes. Esto es también evidente en determinados versículos del Corán donde se hace explícita la diferencia significante que existe entre la gente del libro y los idólatras. Esto es especialmente recalcado en el área de la vida social. Por ejemplo, se dice respecto a los idólatras:

 

“ ...aquellos que atribuyen divinidad a otros junto con Dios no son sino impureza[1]: y por tanto no deberían acercarse a La Casa Inviolable de Adoración (al-masyid al-haram) transcurrido el presente año[2]...” (9:28)

 
Los idólatras son gentes que no obedecen una ley divina, no tienen percepciones morales y son capaces de cometer cualquier tipo de degradación y acciones perversas sin indecisión.

 

Pero mientras dependen básicamente de una revelación divina, la gente del libro tiene valores morales y sabe distinguir lo legítimo de lo que no lo es. Por esta razón, si uno de la gente del libro hace una comida, es lícito para el musulmán comerla. De la misma forma, un hombre musulmán tiene permiso de casarse con una mujer de la gente del libro. Sobre este asunto Dios ordena:

 

“Hoy os han sido hecho lícitas todas las cosas buenas de la vida. Y os es lícita la comida de quienes recibieron la revelación con anterioridad y vuestra comida es lícita para ellos[3]. Y os están permitidas las mujeres creyentes (en esta escritura divina), y las mujeres de entre quienes recibieron la revelación antes que vosotros - si les dais sus dotes, tomándolas en matrimonio[4], no en fornicación ni como amantes secretas. Pero aquel que rechace la creencia (en Dios) – todas sus obras serán en vano: pues en la Otra Vida será de los perdedores.”(5:5)

 
Estos mandatos demuestran que deben establecerse lazos de bondad como resultado de matrimonio de un musulmán con una mujer de la gente del libro, y que ambas partes pueden aceptar la invitación de comer. Estos son los fundamentos que asegurarán el fomento de una relación humana equitativa y una vida comunal feliz. Puesto que el Corán enfatiza esta actitud equitativa y tolerante, es impensable que un musulmán tenga un punto de vista diferente en este aspecto.

 

Monasterios, iglesias y sinagogas deberían ser respetadas

 
Otro hecho importante que los musulmanes aprenden del Corán es la obligación de respetar los templos de culto cristianos y judíos. En el Corán, los lugares de adoración de la gente del libro, es decir monasterios, iglesias y sinagogas, están mencionados como sitios de adoración protegidos por Dios. Así Él nos dice:

 

“...si Dios no hubiera permitido que la gente se defendiera a sí misma unos contra otros, (todos) los monasterios, iglesias, sinagogas y mezquitas – en (todos) los cuales se menciona el nombre de Dios en abundancia – habrían sido (ya) destruidos.” (22:40)

 
Este versículo enseña a todo musulmán la importancia de respetar y proteger santuarios cristianos y judíos.

 

De hecho, Dios en el Corán manda a los musulmanes no forjar una enemistad hacia nadie. En muchos versículos, la amistad es recomendada, aún con los idólatras. Dios se refiere a éstos, en la guerra con los musulmanes, de la siguiente manera:

 

“Y si alguno de aquellos que atribuyen divinidad a otros junto con Dios busca tu protección, concédesela, para que tenga ocasión de escuchar (de ti) la palabra de Dios; y luego hazle llegar a donde esté seguro...” (9:6)

 
Judíos y cristianos, no obstante, están mucho más cercanos de los musulmanes que los idólatras. Cada una de estas religiones tiene su libro revelado por Dios. Saben distinguir lo correcto de lo incorrecto y lo lícito de lo ilícito. Saben también que serán juzgados por Dios, y aman y veneran a sus profetas. Esto demuestra que los musulmanes y la gente del libro pueden convivir juntos fácilmente y cooperar.

 

Los enemigos comunes de la fe

 
Otro hecho importante que acerca a cristianos, judíos y musulmanes son las filosofías ateístas que tan influyentes son en nuestros tiempos. De los más destacados y dañinos sistemas de nuestra época podemos citar el materialismo, el comunismo, el fascismo, el anarquismo, el racismo y el humanismo secular. Muchos de los que creyeron en el falso diagnóstico, descripciones y explicaciones engañosas de ideas sobre el universo, la sociedad y el ser humano, han perdido su fe o lo han puesto en duda. Lo peor es que estas ideologías han arrastrado a la gente, sociedades y naciones a enormes desastres, conflictos y guerras. Su contribución al dolor y el sufrimiento que padece la humanidad hoy en día es inmensa.

 

Mientras niegan a Dios y la creación, todos los sistemas mencionados antes nacen de un tronco común, llamado “bases científicas”; la teoría de la evolución de Charles Darwin. El darwinismo constituye la base de las filosofías ateístas. Esta teoría pretende proclamar que los seres vivos han evolucionado como resultado de la coincidencia y en términos de lucha por la vida. Por eso, el darwinismo manda el siguiente mensaje engañoso a la gente:

 

“No sois responsables de ninguno, debéis vuestra vida a la coincidencia, necesitáis luchar y, si es necesario, oprimir a los otros para lograr el éxito. Este mundo es de conflicto e interés propio.”

 
Esta malvada moralidad aconseja ser egoísta, cruel y opresor. Humilla virtudes como la misericordia, compasión, abnegación, humildad, los valores morales de las tres grandes religiones monoteístas.

 

Siendo este el caso, es esencial y necesario que haya cooperación entre la gente del libro y los musulmanes, puesto que creen en Dios y aceptan la moral que Él enseña. Los seguidores de estas tres religiones deberían exponer al mundo la falacia del darwinismo, que no tiene bases científicas, pero que intenta preservar la filosofía materialista. Tienen que llevar a cabo mutuamente una lucha intelectual en contra de todas las engañosas ideas que sirven al ateísmo. Una vez que se realice eso, el mundo, en muy poco tiempo, abrazará la paz, la tranquilidad y la justicia.

 

Conclusión: “Vayamos a reunirnos en un principio común”

 
En épocas en las que las ideologías antirreligiosas como el ateísmo y el materialismo rodean al mundo, deberían ser recalcados similitudes entre religiones, y debería ser establecida una cooperación por objetivos comunes. Respecto a la gente del libro, Dios ordena a los musulmanes reunirse en un principio común:

 

Di: “¡Oh seguidores de una revelación anterior! Convenid con nosotros un principio aceptable a ambas partes: que no adoraremos sino a Dios y no atribuiremos divinidad a nada junto con Dios y no tomaremos por señores a seres humanos en vez de Dios.” (3:64)

 
Esto es, sin duda, nuestro llamamiento a cristianos y judíos: como gente que cree en Dios y sigue su revelación, vayamos a encontrar un principio, “Fe”. Amemos a Dios, el señor y creador y sigamos sus mandamientos. Y recemos a Él para que nos siga guiando en un camino más recto.

 

Cuando los musulmanes, cristianos y judíos se reúnan en este principio común; cuando entiendan que son amigos, no enemigos, cuando se den cuenta de que los únicos enemigos son el ateísmo y el paganismo, entonces el mundo será distinto.

 

El conflicto que nos ha engañado durante años, las enemistades, el terror –y los ataques terroristas– tendrán un fin, y una nueva civilización basada en el amor, el respeto y la paz será establecida bajo este “principio común”.

 
Notas:


Nota de traducción: el artículo original, en inglés, pertenece a Harun Yahya, uno de los pensadores musulmanes más destacados de nuestros tiempos. La traducción de los versículos coránicos, así  como los comentarios de los mismos que se indican a pie de página (añadidas por los traductores para facilitar una mejor comprensión), han sido tomados del libro “El Mensaje del Qur’an”, Muhammad Asad, traducción del inglés: Abdurrasak Pérez, Centro de Documentación y Publicaciones de Junta Islámica, 2001.

 

[1] El término nayas (“impuro”) aparece en el Corán tan sólo en esta ocasión y tiene un significado puramente espiritual.

[2]  Es decir, después del año 9 heg., en el que fue revelado este sura.

[3] Esta autorización que permite compartir la comida de los miembros de otras religiones revelada excluye, por supuesto, los tipos de carne que se mencionan como prohibidos en el versículo 3 del mismo sura.

[4] Si bien se permite a los musulmanes casarse con mujeres de entre los seguidores de otra religión revelada, a las musulmanas no les está permitido casarse con no-musulmanes: la razón de esto se encuentra en que el Islam ordena respetar a todos los profetas, mientras los seguidores de otras religiones rechazan a algunos de ellos— por ejemplo, al profeta Muhammad o, en el caso de los judíos a Muhammad y a Jesús. Por eso, si bien una mujer no-musulmana se case con un musulmán puede estar segura de que —a pesar de todas las diferencias doctrinales— los profetas de su religión serán mencionados siempre con el mayor respeto en su entorno-musulmán, una mujer que se casara con un no musulmán se vería expuesta a tener que soportar que, quien ella considera el enviado de Dios, sea insultado.

(Nota de los traductores: Dicho de otra forma; porque la musulmana dentro del Islam tiene garantizada una serie de derechos que no tiene entre los cristianos. Permitir a la mujer musulmana que se case con un no-musulmán es privarle de los derechos que ella tiene como musulmana; mientras que si un musulmán se casa con una no-musulmana, a esa mujer el Islam por el que se rige su marido va a garantizarle una serie de derechos que no tenía dentro del Cristianismo. Es decir, no es más que una medida de protección para la mujer musulmana.

 

* Traducción por Ali El Houseiny y Mariam Castiñeiras.
 

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