Número 167  //  8 de abril de 2002  //  25 Muharram 1423 A.H.

 INICIACION AL ISLAM

La usura en la Biblia y el Corán

 

 

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El pago de los intereses usureros ha provocado el mayor holocausto del siglo XX, con la gravedad de que no parece inminente el fin de ese sistema que han creado los financieros internacionales, con el lamentable consentimiento de aquellos religiosos que han dado la espalda a Al-lâh, a los profetas y a los desposeídos. Pocos portavoces tienen en nuestras sociedades “democráticas” la mayoría de los habitantes del planeta, a pesar de que las decisiones de gobierno que se toman en ellas afectan a su economía. Las fronteras políticas son la tapadera del liberalismo, que explota el Tercer Mundo (que abarca 3/4 partes del planeta) sin ofrecer ninguna de las compensaciones sociales arduamente conquistadas en el “primer mundo”.

Por si fuera poco, después de desposeerlos de todo mediante la colonización y el liberalismo, los occidentales no somos ni siquiera capaces de reconocer sus derechos más elementales cuando llegan a nuestras tierras, buscando un poco de todo aquello que les hemos robado impunemente. Preferimos tratarlos a patadas, encerrarlos en campos de concentración para proteger el fruto de la usura. Exigir el pago de la deuda externa a unos estados que explotan a una población que no ha recibido nada de esos préstamos es seguir cometiendo un genocidio, condenar a la mayoría abrumadora de los habitantes del planeta a la pobreza, al hambre, a la esclavitud, a la miseria...

Todas las tradiciones han mantenido la prohibición de la usura como algo ineludible, hasta que ha llegado la modernidad, que se ampara en la idea de la libertad para justificar la explotación indiscriminada de personas y recursos.

La Biblia

"Si le presas dinero a un miembro de mi pueblo, al pobre que vive a tu lado no te comportarás con él como un usurero, no le exigirás interés.

"Si tomas en prenda el manto de tu prójimo, devuélveselo antes de que se ponga el sol, porque ése es su único abrigo y el vestido de su cuerpo. De lo contrario, ¿con qué dormirá? Y si él me invoca, yo lo escucharé, porque soy compasivo".

Éxodo 22:24-26

"No obligues a tu hermano a pagar interés, ya se trate de un préstamo de dinero, de víveres, o de cualquier otra cosa que pueda producir interés”.

Deuteronomio, 23:29

"Si tu hermano se queda en la miseria y no tiene con qué pagarte, tú lo sostendrás como si fuese un extranjero o un huésped, y él vivirá junto a ti. No le exijas ninguna clase de interés: teme a tu Dios y déjalo vivir junto a ti como un hermano. No le prestes dinero a interés, ni les des comida para sacar provecho”.

Levítico 25:35-38

Sagrado Corán

"Lo que prestáis con usura para que os produzca a costa de la hacienda ajena no os produce ante Al-lâh. En cambio, lo que dais en caridad por deseo de agradar a Al-lâh... Esos son los que recibirán el doble”.

(30:39)

"Prohibimos a los judíos cosas buenas que antes les habían sido lícitas, por haber sido impíos y por haber desviado a tantos del camino de Al-lâh, por usurear, a pesar de habérseles prohibido, y por haber devorado la hacienda ajena injustamente. A los infieles de entre ellos les hemos preparado un castigo doloroso”.

(4:160-161)

"Quienes usurean no se levantarán (en el Día del Juicio) sino como se levanta aquél a quien el demonio ha derribado con sólo tocarle, y eso por decir que el comercio es como la usura, siendo así que Al-lâh ha autorizado el comercio y prohibido la usura. Quien, exhortado por su Señor, renuncie (a la usura), conservará lo que haya ganado. Su caso está en manos de Al-lâh. Los reincidentes, ésos serán los condenados al fuego y en él permanecerán para siempre.

Al-lâh hace que se malogre la usura, pero hace fructificar la limosna. Al-lâh no ama a nadie que sea infiel pertinaz, pecador.

¡Creyentes! ¡Temed a Al-lâh! ¡Y renunciad a los provechos pendientes de la usura, si es que sois creyentes!

Si no lo hacéis así, podéis esperar la guerra de Al-lâh y Su Enviado. Pero, si os arrepentís, tendréis vuestro capital, no siendo injustos ni siendo tratados injustamente.

Si está en apuros (el deudor), concededle un respiro hasta que se alivie su situación. Y aún será mejor que le condonarais la deuda. Si supierais...

Temed un día en que seréis devueltos a Al-lâh. Entonces, cada uno recibirá su merecido. Y no serán tratados injustamente". 

(2:275; 276; 278; 279; 280). 
 

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