Número 167  //  8 de abril de 2002  //  25 Muharram 1423 A.H.

 INICIACIÓN AL ISLAM

La palabra Fiqh

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La palabra Fiqh significa en el Corán "conocimiento profundo", pero con el tiempo adquirió otro matiz, el de "conocimiento ordenado del Islam".  

Ni el Corán ni la Sunna (conjunto de hadices, o tradiciones proféticas: dichos, actos, y actitudes atribuidos a Rasulullah (s.a.s.), que son tanto datos biográficos como "comentario" y "matización" del Corán, pues Muhammad (s.a.s.) era, como afirmaba A’isha: "el Corán andando") son corpus jurídicos o legislativos; es imposible, a partir del Corán y la Sunna, reglamentar de forma definitiva la vida de la comunidad. Es necesario aplicarles una metodología de acuerdo a la enseñanza de Muhammad (s.a.s.) que insistía en la necesidad del Iÿtihad, o sentido crítico, que los haga válidos en cada circunstancia de tiempo y lugar. Esto permite a la comunidad musulmana una gran agilidad, y centra sus debates no en cuestiones abstractas sino en la realidad de la convivencia necesaria.  

Esto genera en el Islam el nacimiento de muchas escuelas o corrientes de Fiqh (a las que se da el nombre de "madzâhib", plural de "madzhab", camino o método, lugar por el que se va), así como grandes individualidades y actitudes personales independientes de cualquier escuela. Esta diversidad de opiniones no va en detrimento de la unidad del Islam, sino que, al contrario, es una de sus características esenciales y uno de sus fundamentos definitorios. En el Islam no existe, ni puede existir, una "ortodoxia", todas y cada una de estas escuelas son "opiniones", y el musulmán está invitado a adherirse a alguna de ellas o bien sustraerse, siempre haciendo uso del Iÿtihad y una actitud seria.  

El Fiqh analiza la "exterioridad" del Islam, es decir, aborda al musulmán en tanto que se relaciona "formalmente" con Allah, consigo mismo y con los demás. El experto en fiqh (alfaqih) responde al ¿cómo?, del Islam. Al ¿por qué?, contesta otro arte o ciencia (el Sufismo o Tasawuf), del que resultan también innumerables escuelas, corrientes, y maestros. Fiqh y Sufismo no son antagónicos, como muchas veces se ha querido ver, sino complementarios.  

El Fiqh es, por tanto, un importante aspecto del Islam; el Fiqh permite la práctica del Islam y su concreción como realidad comunitaria. Podemos esquematizar y afirmar que dos son sus temas fundamentales: la forma de la trascendencia ('ibada) y la transacción (mu'amala).  

En cuanto al primero, tiene una única fuente: la revelación. El Corán y la Sunna detallan sus pormenores, no habiendo en estas cuestiones divergencias prácticamente entre los musulmanes. Ello es importante porque es la base de su cohesión.  

En los aspectos que conciernen a la vida cotidiana, a las relaciones entre los hombres y las comunidades, la fuente es esencialmente la misma, pero en su concreción la actitud de Rasulullah (s.a.s.) era distinta. En estas cuestiones es fundamental la consulta y la asamblea (Shura). Y así sabemos que cuando los compañeros de Rasulullah (s.a.s.) no estaban de acuerdo con algunas de sus opiniones, él (s.a.s.) se sometía a la decisión de la mayoría, como ocurrió en Badr y Uhud. Es decir, en estos temas el Corán es, la mayor de las veces, genérico, enseñando la necesidad de la justicia, la solidaridad, la tolerancia, etc. y proponiendo algunos modelos. La primera comunidad musulmana hizo realidad esas necesidades de una determinada manera (Sunna o Tradición que debe ser respetada). El Corán y el ejemplo de esa comunidad sirven de inspiración al resto de los  musulmanes.  

Existe entre los alfaqíes consenso sobre algunos puntos necesarios para hacer ágil y positivo el Fiqh; son los siguientes:  

1.- Realismo, no buscar soluciones a problemas no planteados. Dice el Corán: "Creyentes: no preguntéis por cosas que al seos mostradas os causarían daño" (al-Mâ-ida, 101). Sabemos que el Corán era revelado cada vez que una situación exigía una respuesta, y no al contrario. También sabemos por hadices que Muhammad (s.a.s.) detestaba perder el tiempo discutiendo sobre soluciones a problemas inexistentes (al-ughlutat).  

2.- Agilidad, reprobándose la pesadez en la argumentación. Según un hadîz, Rasulullah (s.a.s.) dijo: "Allah detesta tanto decir y decir, y preguntar en demasía, y malgastar los bienes". Y también dijo en otro hadîz: "Allah ha establecido para vosotros obligaciones, no las desatendáis; os ha puesto límites, no los transgredíais; os ha vedado cosas, no las violentéis; y ha callado respecto a ciertos temas por Misericordia hacia vosotros y tolerancia, y no por olvido; no preguntéis por ellas".  

3.- Evitar en lo posible la discrepancia y sobre todo la que puede motivar la ruptura de la comunidad. Dice el Corán: "Y esta es vuestra Nación, Una nación" (al-Muminun, 52), "Preservaos uniéndoos con el lazo de Allah, todos vosotros, y no os dividáis" (al-Anfal, 46). "Los que dividen el Dîn, y crean grupos antagónicos,... con esos nada tienes que ver" (al-An'am, 159). "No seáis como quienes se dividieron y disputaron entre sí después de haberles sido mostradas las pruebas ciertas; a esos corresponde un inmenso castigo" (Alu-'imran, 105).

4.- La referencia siempre es la revelación (el Corán y la Sunna). Dice el Corán: "Si divergís en algo, remitidlo a Allah y a su mensajero" (an-Nisâ, 59), "Que Allah decida sobre lo que no estáis de acuerdo" (ash-Shura, 10)
 

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