Número 154  //  29 de diciembre de 2001  //  14 Shawal 1422 A.H.

 OPINION

Islam: el mensaje mal descrito

Por Mohammed Abu-Nimer
La Vanguardia
 

 

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Como docente y profesional de la paz y la resolución de conflictos, considero que pueden extraerse lecciones constructivas y positivas incluso de los conflictos más oscuros y violentos. La identificación de tales aspectos puede ayudar a las partes a enfrentarse con sus tragedias y con la sensación de victimización. El creciente interés mostrado por el Islam es un modo constructivo de lidiar con la realidad posterior al 11 de septiembre.

El Islam es la religión peor comprendida y peor representada tanto por parte de los musulmanes como de los no musulmanes (existen en el mundo occidental cientos de miles de estudios sobre el Islam y la violencia, pero se ha prestado poca atención a la relación entre Islam y no violencia; y para comprobar esta discrepancia basta con visitar el catálogo de la Biblioteca del Congreso de Estados Unidos). Este artículo quiere hacer hincapié en un aspecto del Islam olvidado en los medios de comunicación estadounidenses y occidentales.

Para comprender el mensaje del Islam, los estudiosos y los dirigentes religiosos siempre acuden al libro sagrado del Corán (los musulmanes creen que contiene las palabras de Dios) y a los hadices (las palabras y los hechos del profeta Mahoma), que se consideran las fuentes más auténticas y primarias.

La no violencia y la paz no son ajenas al Islam, como han sostenido algunos musulmanes y algunos especialistas y responsables políticos no musulmanes. El mensaje dominante y constantemente repetido en dichas fuentes religiosas es de paz, tolerancia y respeto por la diversidad. (El libro sagrado instruye a los musulmanes en el respeto a las otras religiones, porque: "No cabe coacción en religión" (2:256).)

Una conocida ilustración de la centralidad de la "paz" se refleja en el saludo diario de los musulmanes: "Salam aleikum", que significa: "La paz sea contigo". Y que se deriva del Corán: "y su saludo allí será: ¡Paz!?" (10:10). En el paraíso descrito por el Islam, no se oirá otra palabra más que "paz". Como dice el Corán, "no oirán allí vaniloquio ni incitación al pecado, sino una palabra: ¡Paz! ¡Paz!" (56:25,26). También, los nombres de Dios: "morada de la paz", "Dios invita a la morada de la paz" (10:25). Un apoyo adicional a esta idea se expresa en este versículo: "Los siervos del Compasivo son los que van por la tierra humildemente y que, cuando los ignorantes les dirigen la palabra, dicen: ¡Paz!" (25:63). Dios también ordenó a los musulmanes que buscaran la paz con sus enemigos: "Si, al contrario, se inclinan hacia la paz, ¡inclínate tú también hacia ella! ¡Y confía en Dios!" (8:61).

Otros valores islámicos primordiales son la justicia ("adl"), la ayuda a los pobres ("ihsan"), la sabiduría, ("hikma"), la piedad y la compasión ("rahma"). El establecimiento de una realidad social justa es un objetivo capital de las enseñanzas islámicas. Así, cualquier acto o afirmación debe evaluarse en función de su contribución potencial a la deseada realidad social. En el Islam, actuar en favor de la causa de Dios es sinónimo de buscar la "adl" o justicia. El Islam llama a semejante acción por parte de fuertes y débiles. El deber del musulmán es obrar en favor de la justicia y rechazar la opresión en los planos interpersonales y estructurales:

"¡Creyentes! Sed íntegros en la equidad, cuando depongáis como testigos de Dios, aun en contra vuestra, o de vuestros padres o parientes más cercanos, lo mismo si es rico que si es pobre, Dios está más cerca de él. No sigáis la pasión faltando a la justicia. Si levantáis falso testimonio u os zafáis... Dios está bien informado de lo que hacéis." (4:135)

La búsqueda de la justicia se considera uno de los valores religiosos más elevados del Islam. "¡Creyentes! ¡Sed íntegros ante Dios cuando depongáis con equidad! ¡Que el odio a una gente no os incite a obrar injustamente! ¡Sed justos! Esto es lo más próximo al temor de Dios. ¡Y temed a Dios! Dios está bien informado de lo que hacéis." (5:8) Como sabemos por la historia del Islam y otras sociedades, la justicia puede buscarse por medios pacíficos, y su camino no exige de modo necesario una destrucción masiva ni un castigo colectivo.

Por desgracia, muchos han dado una imagen estereotipada del Islam como la "religión de la espada". Es cierto que el Islam (como el cristianismo y el judaísmo) ha concedido a sus seguidores el derecho a defenderse (las creencias sobre las guerras justas); sin embargo, el recurso a la guerra y al uso de la violencia está muy restringido y sólo se permite bajo determinadas circunstancias. "Les está permitido a quienes son atacados, porque han sido tratados injustamente" (22:39); "Combatid por Dios contra quienes combatan contra vosotros, pero no os excedáis" (2:190).

Uno de los límites es la prohibición de matar a personas inocentes, ampliamente reconocida y aceptada por los musulmanes desde el período inicial de la historia islámica. El califa Abu Bakr (el primer dirigente tras el profeta) instruyó a sus soldados para que "no se desviaran del camino recto", lo cual incluía la prohibición de matar a mujeres, niños o ancianos, mutilar cadáveres y destruir las propiedades.

Como afirmó en 1968 Saiyidain, uno de los primeros especialistas en escribir acerca del Islam y la paz: "Hay determinadas circunstancias en las que el Islam contempla la posibilidad de la violencia —por ejemplo, para prevenir desastres peores, como la negación de libertad para la conciencia humana—, pero lo esencial en la vida es la paz. Hacia la consecución de la paz deben desviarse sinceramente todos los esfuerzos humanos". Según el Islam, la vida humana es sagrada: "Quien salvara una vida, fuera como si hubiera salvado las vidas de toda la humanidad" (5:32). Aunque en los versículos anteriores se prescribe el uso de la fuerza, los valores islámicos otorgan de modo sistemático mayor primacía al perdón que a la venganza o la violencia.

"Una mala acción será retribuida con una pena igual, pero quien perdone y se reconcilie recibirá su recompensa de Dios. Él no ama a los impíos. Quienes, tratados injustamente, se defiendan, no incurrirán en reproche. Sólo incurren en él quienes son injustos con los hombres y se insolentan en la tierra injustamente. Esos tales tendrán un castigo doloroso." (42:40-42)

Así, el Islam no permite ni acepta la matanza indiscriminada de inocentes. La manipulación de la enseñanza islámica para justificar o aprobar actos como los del World Trade Center o el bombardeo de civiles en la guerra contra el terrorismo suponen un error y una tergiversación de la fe. En lugar de centrarse en las condiciones para la guerra y la violencia, hay especialistas y profesionales que subrayan los valores de la paz y la no violencia en el Islam. Centran su trabajo y su vida en la aplicación de los valores islámicos tal como se encuentran expuestos en el Corán. Estos valores son: la justicia social, la capacitación social por medio de las buenas obras ("jayr" e "ihsan"), la universalidad y la dignidad de los seres humanos, la igualdad, la inclusividad y la participación en la toma de decisiones, etcétera.

Esos musulmanes también destacan los múltiples hadices (dichos del profeta) que apoyan la no violencia y la paz. Con frecuencia se basan en el periodo mequí de la vida de Mahoma (610-622 E. C.), durante el cual el profeta no mostró inclinación por ninguna forma de violencia, ni siquiera por la autodefensa. Practicó una resistencia no violenta que se reflejó en todas las instrucciones y enseñanzas de ese período, cuando los musulmanes eran una minoría. Las enseñanzas del profeta se centraron en los valores de la paciencia y la perseverancia frente a la opresión. Del total de 23 años de profetización, durante los 13 primeros años en La Meca, el profeta adoptó decididamente el camino de la no violencia. El profeta del Islam limitó de modo estricto su ámbito de actuación a la difusión pacífica de la palabra de Dios; a pesar de ser las torturas, las acusaciones de blasfemia, las humillaciones, el envío al destierro, no maldijo ni alentó a la violencia. Al contrario, sus enseñanzas se centraron en la oración, la esperanza de la iluminación y la paz, así como en la perseverancia.

El Islam es una religión dinámica, se espera que sus seguidores se adapten a ella y la conviertan en parte de su vida sea cual sea la época o el lugar. Así, el deber de todos los musulmanes es comprometerse en ese proceso de convertir los valores centrales islámicos de paz, justicia y diversidad en un mensaje unificado e inequívoco para los públicos musulmanes y no musulmanes.

Tras leer estas líneas, es probable que el lector se pregunte: ¿por qué no reflejan estos ideales las diferentes realidades de las comunidades musulmanas? Para comprender esta brecha entre realidad e Islam ideal, hay que examinar los factores estructurales (internos y externos) existentes en las sociedades musulmanas que han impedido el aprovechamiento de los valores no violentos y fomentadores de la paz. Algunos de los factores externos están relacionados con la historia del poscolonialismo y la dependencia política y económica poscolonial, los procesos de globalización, el conflicto árabe-israelí... Algunos de los factores internos son: los regímenes dictatoriales y de excepción (apoyados por gobiernos occidentales), un sistema patriarcal, un sistema de gobierno autocrático, un elevado nivel de corrupción y la cooptación de los dirigentes religiosos islámicos.

Es importante luchar contra los impactos negativos de los factores externos, pero no es suficiente. El autoexamen y la crítica son un necesario primer paso para el cambio político y social. Por ello, los musulmanes debemos practicar este valor como se menciona en la enseñanza islámica. Las comunidades musulmanas tienen la posibilidad de embarcarse en procesos de cambio político y social por medio de la búsqueda de los valores de paz y justicia en el seno de la fe. Éste puede ser, sin duda, un camino para combatir el statu quo y las fuerzas destructivas internas y externas.

 

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