Número 151  //  9 de diciembre de 2001  //  24 Ramadán 1422 A.H.

 PENSAMIENTO

Genios, gnomos y hombres

Por Sheij Alí al-Husainí

 

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Prejuicios en contra de la existencia de los yinn

Al entrar en el tema de la conferencia de hoy, “Genios, gnomos y hombres”, debemos vencer antes que nada un prejuicio racionalista, o materialista. De algún modo el mundo actual acostumbra al materialismo, aún cuando la persona no lo sostenga dogmáticamente, materialismo que surge al intentar abordar sin prejuicios un tema de la naturaleza de “Genios, gnomos y hombres”. Los prejuicios consisten en el estrechamiento del mundo que en la actualidad experimentamos, es un mundo escépticamente humano, es decir, sólo para humanos. No se cree que exista ningún otro ser racional, voluntario, además del humano. Cabe agregar que no siempre fue así, aunque lo parezca. De alguna manera en la historia de todos los pueblos de la humanidad, siempre se creyó que había un amplio espectro de seres que convivían con los hombres. En la actualidad se cree solo en una bidimensionalidad del mundo, se considera que los seres vivos son de dos especies: hombre y animal (y eventualmente los vegetales), y que no hay ninguna otra alternativa.

Por otra parte se ha impuesto lo que podríamos llamar un “anti-demonismo materialista”, algo muy raro inclusive de expresar, en el sentido que hoy no se cree en el demonio, pero se actúa de acuerdo al demonio. O, como dijo alguien, “el demonio ya no necesita ocultarse, porque visita de guantes blancos los salones de la sociedad”. Quiere decir que se ha borrado una dimensión de la naturaleza, una dimensión cósmica, que constituye un mundo paralelo al mundo humano, muy parecido a éste. Tenemos una imagen humanista del cosmos. Si pensamos en otros mundos, los pensamos bajo la especia humana; podemos imaginar algunos mamarrachos poniéndoles cuernos o pelos, pero en definitiva son seres como los humanos que imaginamos en otros mundos espaciales. Es decir, éste es un concepto cerradamente humanista.

Los pueblos primitivos, cuanto más atrás vamos en la historia, dan testimonio de lo contrario. O sea, de que hay una variedad de seres que conviven con el hombre en su mundo. Dice un autor árabe: “La existencia de los yinn (genios) está apoyada en la Tradición asegurada (o Tradición constante) de los Profetas (P)... de que son seres vivientes, racionales, activos, voluntariamente obligados... No son (los genios) cualidades o accidentes que existen en el hombre, como pretenden algunos ateos (...) Los musulmanes confirman la existencia de los yinn, como también la mayoría de los otros pueblos, la mayoría de la gente del Libro (cristianos y judíos), y la mayoría de los idólatras árabes, y otros de la descendencia de Sem, la India, y otros de la gente de Cam. Asimismo la mayoría de los cananeos, griegos, y otros de la descendencia de Jafet, e incluso confirman la eficacia de aquello que atrae la ayuda de los yinn, sean encantamientos o talismanes”. Este es un autor de aproximadamente 500 años de antigüedad

La mitología primitiva, todos los pueblos han creído en otros seres vivientes, más o menos racionales como nosotros, de características similares a los humanos, con conciencia, la voluntad, etc. Por otra parte, podemos encontrar en cualquier diccionario términos como “genio”, definidos como “seres concebidos por diversos pueblos que no mantenían relaciones entre sí, como vinculados a los elementos y a las fuerzas de la naturaleza”. Inclusive se han llamado “genios” o “espíritus” a los ángeles. Sabemos también que muchos pueblos sin vínculos entre sí, concibieron que además hay “ogros” (del latín “orfus”, “dios del infierno”), que concebían, sobre todo en Europa y en Medio Oriente, como un gigante que comía carne humana. Sabemos que otros pueblos han creído en gnomos (que deriva del griego “conocer” o “conocedores”) y que, según los cabalistas, son “genios de la tierra”, idea que se ha transformado a través del tiempo, en otros pueblos, en “enanos guardianes de las minas de piedras preciosas o de metales preciosos”. Sabemos que algunos pueblos han concebido que hay silfos (del latín “silfios”), que significa “genios” entre los galos, o “espíritus elementales” que viven en el aire, según los cabalistas. También se han mencionado a las hadas, seres fantásticos en forma de mujer a los cuales se atribuían poderes mágicos y de adivinación. en Europa recibieron el conocimiento de las hadas a través de los árabes en España, que lo trajeron de los persas; y se conocen varios personajes a los que se mencionan como “hadas” en la tradición europea, como Viviana, Melusina, la dama blanca, Morgana, etc.. También se creía en seres que se conocen como “duendes” o “trasgos”, espíritus que popularmente se cree que causan travesuras en las casas, hacen ruidos extraños, provocan caídas de cosas, estruendos, etc. En la tradición griega encontramos a los cíclopes (palabra que viene de “círculo” y “ojo”, “ojo circular”) que fueron concebidos por la mitología griega como gigantes monstruosos que tenían un solo ojo en el medio de la frente, y fabricaban rayos para Júpiter en las fraguas de Vulcano, que estaba bajo el monte Etna, y que se los concebía como hijos del Cielo y de la Tierra. Recordemos a los titanes que son aquellos seres extraordinarios, gigantescos, que se rebelan contra Zeus, según la fábula, y trataron de tomar el Cielo por asalto. El sátiro, semi-hombre y semi-cabra, monstruo o semidiós adorado por cultos satánicos, y que aparece en un medio selvático. Recordemos por último a Lilit, de origen babilónico, que aparece en el Antiguo Testamento, y es creencia constante entre los abrahámicos, sobre todo entre los judíos. Es un monstruo femenino nocturno que habita en los desiertos y ruinas, y tiene que ver con la palabra árabe, aramea y hebrea “laila”, es decir “noche”.

Encontramos también que el Antiguo Testamento documenta la mención de demonios obedientes a El Shaytán, en hebreo “shidim”, o, según Isaías, “shiirim, que quiere decir “negros”, y ya vamos a ver por qué se les da esa denominación. Encontramos en dicho texto a machos cabríos, y a la misma Lilit que mencionamos antes. Por lo general el Antiguo Testamento menciona a los demonios, genios o seres fantásticos, etc., como destructores y promotores de la peste, la enfermedad, y como medios del castigo divino. En el Deuteronomio 32:17 dice que los pecadores “sacrifican a los demonios”. En los Salmos 15:37 dice que los pecadores o impíos sacrifican a sus hijos y a sus hijas a demonios. En Isaías 13:21, después de la destrucción de Babilonia, dice “los sátiros brindarán allí”, sobre las ruinas de Babilonia, y en el mismo Isaías 34:12 a 14, al profetizar contra Edom dice: “Y los sátiros habitarán en ella, y un sátiro llamará a otro, y también allí reposará Lilit”. En el Nuevo Testamento encontramos a genios y demonios que poseen a las personas, a epilépticos, posesos, locos, etc., a los que Jesús (P) ordena que salgan de allí.

En el Baghvadgita, un documento sagrado de la India que significa “el canto del Bienaventurado Señor”, Krisna, el Creador, el Conservador y el Destructor de todas las criaturas, que según la doctrina hindú daba muerte a los demonios, enseña a Arjuna la doctrina de la Sabiduría, y le describe tres especies de seres según su naturaleza: la naturaleza de la claridad y la bondad, existente en un tipo de seres; la naturaleza de la violencia y el deseo en otros; y la naturaleza del tamas, la oscuridad y la inercia, en unos terceros, los peores seres. Y en cuanto a la última naturaleza dice: “Los hombres en quienes prevalece la oscuridad y la inercia (tamas) sirven a los espíritus malignos, fantasmas y espectros. Su jefe es Shiva, el demonio.

Tenemos, pues, bastantes versiones acerca de lo que podemos decir es una indudable afirmación de la existencia de los genios, bajo diversas denominaciones, pero sobre todo concebidos como demonios. Ya vamos a ver si es concretamente así como deben ser concebidos.

La tradición islámica

En el Sagrado Corán, que es el documento sagrado al que vamos a apelar, porque en él existe más información sobre nuestro tema que en el resto, encontramos diversas afirmaciones sobre los genios o, como allí son llamados, los yinn. El Sagrado Corán entre otras cosas los considera como una clase de criaturas que se ocultan a nuestros sentidos. Confirma la existencia de estos seres y afirma que como género, como clase de seres, fueron creados antes que el género humano. Creados de “fuego”, dice el Sagrado Corán, como el hombre fue creado de “tierra”: Y a los genios los Hemos creado antes de fuego de zamum (viento abrasador sin llamas ni humo) (15:27). Quiere decir que una especia de energía más sutil que la energía humana compone substancialmente a estos seres. Enseña el Sagrado Corán que viven, mueren y serán resurrectos, tanto como los hombres. Dice al respecto: Aquellos son en quienes se ha concretado la sentencia de castigo, pertenecientes a comunidades que han perecido antes que vosotros, tanto de los yinn (de los genios) como de los hombres. Es decir, dando un ejemplo de comunidades de yinn y de hombres, dice que ellas han desaparecido por un Castigo divino, y enseña así que los genios forman sociedades tanto como los hombres.

Hay entre los genios machos y hembras, y se reproducen por medio de la procreación y la generación de seres. Esto también lo afirma el Sagrado Corán. Tienen conciencia, conocimiento y voluntad. Pueden realizar movimientos muy rápidos, en especial algunos de ellos, mucho más rápido que lo que puede la capacidad humana, y llevar acabo actos muy dificultosos, como se menciona en la narración del Profeta y rey Salomón (P) en el Sagrado Corán. El tuvo bajo su autoridad a los genios, como distinción de Al-lâh a su favor, así como Jesús (P) tuvo como distinción al haber nacido de una virgen.

Son responsables de sus actos, como los seres humanos, y entre ellos los hay creyentes e impíos, justos e inicuos. Dice el Sagrado Corán: [Declaran los yinn] y por cierto que entre nosotros hay sometidos a Al-lâh y hay errados. (72:14). También surge del Sagrado Corán que Iblis, el Diablo, es uno de los yinn o genios, y que de él proviene una “descendencia”, es decir un grupo o una caterva. Dice el Sagrado Corán: Iblis era de los yinn, pero renegó de la Orden de su Señor. (18:50) Y también afirma el Sagrado Corán que estos seres, los yinn, ven a los humanos desde un lugar al cual nosotros no podemos observar; ellos nos ven, pero nosotros no los podemos ver. Y dice esto: Iblis, él y sus huestes, os ven desde donde vosotros no los veis. (7:27)

¿Para que conocer a los genios?

Después de haber repasado algunos conceptos sobre la existencia de los genios, acreditada a través de algunos Libros sagrados, sin habernos adentrado en este último aspecto, porque no es de nuestro interés precisamente, vamos a plantearnos ahora cuál es el motivo por el cual un ser humano puede tener interés por conocer este tema, y si existe necesidad de ello. Deberíamos comenzar por determinar qué tipo de conocimiento se trata, si es un conocimiento necesario, erudito o práctico. Es decir, si respectivamente es un conocimiento que necesitamos para la vida, o es un conocimiento que no tiene mayo interés que el de una mera información, o se trata de un conocimiento práctico en el sentido que de alguna manera aprovecha para las finalidades que cumple el hombre en este mundo. Yo respondo, por mi parte, que es un conocimiento práctico y eventual, es decir, no es necesario si no tenemos algún problema que concierna a estos seres. En otras palabras, en la medida que no concierna a nuestro interés práctico tener conocimiento sobre este tema, no influye para nada que los conozcamos o no. Y a la inversa, la justificación para este tipo de conocimiento debería basarse en un problema de índole afectiva, o psicológica, o un problema posesional, que requiera el exorcismo.

En el mundo actual se ha producido un cambio notable respecto de estos seres. Han pasado de tener una gran participación en la vida humana a tener una participación marginal. Hoy casi no influyen en la vida pública, y a los seres humanos les interesa poco este tema. Hay otra clave que nos puede ayudar a comprender esto; siempre que hubo un vínculo estrecho entre esos seres sutiles, que llamamos en general “genios” (aunque han tomado otros nombres, como “gnomos”, “ogros”, “silfos”, etc.), es decir, siempre que el hombre se relacionó con ellos, fue normalmente para producir un acto malo, sea magia negra, la hechicería, etc. Y en la medida en que esa maldad ya no necesita ser apoyada por seres sutiles, porque los medios humanos han crecido, y ha crecido la posibilidad de la maldad en el hombre en base simplemente a sus medios materiales, en esa medida el hombre se fue desvinculando de aquellos seres que le servían de apoyo para su propia iniquidad. Y entonces se fue perdiendo el conocimiento primitivo que se tenía de ellos, como asimismo la estrecha relación entre ambos géneros, genios y hombres, que en realidad siempre perjudicó más a los genios que a los hombres. Ellos también son perjudicados cuando se asocian para el mal con el hombre, pero resultan los más perjudicados, porque por lo general son seres más débiles y menos poderosos que el hombre, pues tienen una categoría cósmica inferior, aunque comúnmente se piense lo contrario.

Naturaleza de los genios

Después de esta pequeña introducción, vamos a referirnos al método a seguir para el conocimiento de estos seres que existen en un plano paralelo al humano. Hemos dicho, primero, que vamos a englobar a todos bajo la denominación de “genios”, cualquiera sea el tipo de que se trate. En segundo lugar, vamos a utilizar como fuente de información, sobre todo, el Sagrado Corán, por la cantidad de datos que trae sobre estos seres, mucho más que cualquier otro documento sagrado, además de servirnos de los dichos del Profeta Muhammad (Paz y Bendiciones de Al-lâh), y también de la narración de justos y sabios musulmanes que han tenido un vínculo estrecho con este tipo de seres.

Comencemos, pues, por el primer punto, sobre el conocimiento de los genios. Hemos dicho que su conocimiento no es necesario para conseguir nuestra finalidad en la vida. Ello no impide que los conozcamos por algún otro motivo, ya que no existe imposibilidad racional alguna respecto de su existencia. Debido a ello, quizás la curiosidad o el afán de Sabiduría nos empuje a conocerlos.

Nosotros sabemos que nuestros sentidos son cortos, y que no pueden tener acceso a todos los fenómenos que se producen alrededor nuestro. Por ejemplo el fenómeno de los átomos, aunque creamos en él, nos resulta imposible conocerlo a través de los sentidos, como tampoco podemos obtener muchas otras informaciones que exceden nuestros sentidos. A pesar de que con los yinn o genios sucede lo mismo, su existencia se puede demostrar, antes que nada, por la tradición unánime de casi todos los pueblos, es decir por la información que nos llega del pasado, como hemos visto. Aunque tampoco la razón pueda negarlos de plano. Ante el hecho de admitir o no su existencia existen tres posiciones: algunos lo niegan; otros sostienen que son seres que han existido en el pasado, pero no en la actualidad; y otros confirman su existencia, tanto en el pasado como hoy.

Otras de las cuestiones (si es que nosotros optamos por confirmar la existencia de los genios, o al menos la posibilidad de estos seres) es que hay unanimidad de que no son vistos por los medios habituales, por la visión directa, es decir, no están dentro del campo de nuestros sentidos. Respecto de la sutilidad de sus cuerpos dice un autor antiguo que los yinn no pueden ser percibidos “por lo fino y sutil de sus cuerpos, y debido a la incidencia de los rayos de luz en ellos”. Es decir, los rayos de luz que ellos pueden reflejar, no están dentro de la frecuencia que nosotros captamos con la visión. Y refiriéndose a autores más antiguos que él agrega: “Hay quienes sostuvieron que no se ven porque no poseen color” . entonces, tenemos dos datos interesantes: por un lado, son de una “sustancia” muy sutil; por el otro, según algunos, no reflejan el color (que es lo mismo que decir que los rayos de luz al reflejarse en ellos, no entran dentro dela frecuencia de nuestra visión).

Se les ha dado en el Islam el nombre árabe de yinn, que proviene del verbo yann, que quiere decir “cubrir”, “oscurecer”, u “ocultar”, etc. Se dice “yanna al-lail”, “se ensombreció u ocultó la noche”.

El origen de los genios en la tierra

Sobre la creación de los genios dice un autor muy conocido llamado Al-Shibli: “Al-lâh, exaltado sea, creó a la descendencia de los genios antes que Adán por 2.000 años. Los genios residían en la tierra, donde eran moradores permanentes y los ángeles en el Cielo. Para cada Cielo había un tipo de ángeles, y cada población (cada tipo de moradores) de cada Cielo tenía su propia Bendición, su propia Alabanza del Señor y su súplica. Cada Cielo, uno encima del otro, era más intenso en devoción, y más abundante en súplica y en oración, y en Loas (o Alabanzas) que aquellos que estaban más abajo”. Como ustedes saben, en el Sagrado Corán no se menciona un Cielo único; hay diversas dimensiones superpuestas a las que se llama “Cielo”, palabra que significa simplemente “lo elevado”. Cuando algún occidental consulta el Sagrado Corán debe renunciar a algunas ideas fantásticas en las que cree, como que hay un solo cielo, o que hay un más allá único. No, el más allá es indeterminado en grados y especies de dimensiones, tanto ayer como hoy y después de nuestra definitiva desaparición de la tierra.

Quedamos pues en que los yinn, “estuvieron sobre la tierra durante 2.000 años”, cifra que en realidad poco nos importa, lo importante es la afirmación de su existencia antes que el hombre.

Dice otro autor, trayendo una narración de un discípulo muy sabio del Profeta Muhammad (Paz y Bendiciones de Al-lâh): “Al-lâh creó a Sumiá, el ancestro más primitivo de los genios. Y él fue el creado de la esencia del fuego. Le dijo Al-lâh, bendito y exaltado sea, (luego de crearlo): ‘¡Desea algo para ti!, y Sumiá respondió: Deseo que veamos y no seamos vistos, y poder desaparecer por debajo de las capas de la Tierra, y que nuestro anciano decrépito se torne joven. Y le fue dado todo esto”. Son tres características, el genio ve y no es visto; desaparece debajo de los estratos o capas de la tierra, donde tiene su domicilio; y por último, cuando llega a determinado punto de decrepitud, se torna joven. Y sigue este autor: “Y luego creó Al-lâh a Adán, y le dijo: ‘¡Desea!, y Adán contestó: Yo deseo la montaña, y le fue dada la montaña”. Esto constituye un enigma que no se puede descifrar bien. Aunque “montaña” tiene varias acepciones en árabe, que ahora no voy a citar, para no hacer muy erudita esta exposición. Y sigue la narración diciendo que los genios adoraban a Al-lâh, pero cayeron en vicios y maldades, en las que después iban a caer los hombres, como la violencia, el asesinato, etc. “Y entre ellos había un rey que se llamó Yusuf (José) al que mataron porque era un rey justo que los dirigía hacia el bien. Entonces fue enviado desde los cielos un ejército de ángeles que había en el primer cielo, el cielo del mundo, ya los que se les llamaba “yinn”, también, y entre los que estaba Iblis, el Diablo, que comandaba a 4.000 de estos ángeles. Cayeron sobre la tierra y eliminaron a los yann, a los genios, de ella, los expulsaron y los redujeron a las islas del océano. Entonces el Diablo, Iblis, y el ejército que estaba con él, se instalaron sobre la tierra, y les fue placentero vivir en ella y permanecer allí”.

El nombre “Shaytán”, que era uno de los genios y el comandante de un gran sector, significa “el que se aparta o aleja de Al-lâh”, e “Iblis” o diablo significa “el que desespera de la Misericordia divina”. Antes de llamarse “Shaytán” e “Iblis”, se llamó, según algunos, el ángel Azazil (Azaziel), y según otros, el ángel Náil (Naiel).

Categorías de los genios

Nosotros debemos saber también que entre ellos existen diversas categorías que están en relación con su actividad respecto del bien o del mal que se producen. Según una narración de Abu Omar Ibn Abd Al-Burr, un autor antiguo, se cuenta lo siguiente: “Los yinn, entre la gente de la filología y la ciencia lingüística, tienen diversas categorías. Cuando aquellos mencionan a los yinn en sí mismos, dicen yinn, y cuando se refieren a un sedentario que vive entre la gente, lo llaman residente (amir), y su plural es ammar. Y si es de aquellos que se presentan a los chicos, lo llaman espíritu (aruah), y si es un espíritu de aquellos que hacen el mal y hechiza, es un Shaitán. Si aumentara su maldad, es un rebelde (el Shaytán rebelde, Shaitán márid), y si aumentare en esto (su rebeldía y su maldad) y su gravedad fuera muy funesta, lo llaman genio maligno (ifrit), y su plural es afarit”.

Es decir, de acuerdo al comportamiento que tengan, tienen diversas denominaciones. Por lo tanto no se trata de una categoría única. Puede tratarse de un ser “bueno” o de un ser “malo”, igual que en el caso de los hombres, y en la medida en que es “bueno” o “malo” se le da diversas denominaciones. Además hay algunos que viven entre los hombres y otros que están apartados en la soledad. Por otra parte, también forman sociedades y comunidades, como hemos ya mencionado.

La materia corporal de los genios

En cuanto a su naturaleza corporal tienen varias características. Son sutiles, como ya hemos dicho, de una materia o sustancia mucho más fina que la materia y la sustancia que nosotros podemos captar con nuestros sentidos. Para dar una idea de cómo son ellos, podemos considerar los vientos. Nosotros no vemos el viento ni lo podemos palpar, pero lo sentimos cuando sopla, y sólo lo podemos ver cuando el viento levanta una polvareda. Entonces podemos observar hasta la “forma” del viento, para dónde sopla, qué intensidad tiene, etc. Esto nos sugiere también que los yinn o genios se pueden materializar. Y así como al viento lo observamos cuando levanta polvo, así también vemos a los yinn cuando se materializan.

Habíamos mencionado también su incoloridad, o comportamiento incoloro, porque posiblemente los perjudica el color. Si ustedes recuerdan cómo se describen los fantasmas, de un tipo grisáceo, apagado, etc., se van a dar cuenta delo que se trata.

Ya hemos mencionado la imperceptibilidad de nuestra parte y la percepción que ellos tienen de nosotros, pero no hemos mencionado la percepción de ellos entre sí. Lógicamente, los yinn tienen capacidad para percibir su mundo y percibir a los demás seres parecidos a ellos.

Hay tres o cuatro clases de yinn o genios. Vamos a mencionar un dicho del Profeta Muhammad (Paz y Bendiciones de Al-lâh) que enseña lo siguiente: “Al-lâh, sublimado sea, creó a los genios de tres clases (o de tres tipos): una clase que son como las víboras, los alacranes y los insectos de la tierra; otra clase que son como los vientos y las tormentas; y otra clase que está sometida al Premio y al Castigo. Y Al-lâh, sublimado sea, creó al hombre de tres clases: una clase como las bestias; y dice el Sagrado Corán menciona el Profeta (Paz y Bendiciones de Al-lâh): Tienen corazones con los que no comprenden, y ojos con los que no ven, y oídos con los que no escuchan. Estos son un tipo de hombres. Y hay un tipo de hombres que tienen cuerpos como los seres humanos, pero cuyos espíritus son Shaytanes. Y el tercer grupo es el de aquellos que estarán a la Sombra de la Misericordia de Al-lâh, el Día que no haya sombra excepto la Suya”. Entonces tenemos tres clases de genios (y después vamos a ver que se metamorfosean en los tipos de animales respectivos): los que corresponden a seres como las víboras, los alacranes y los insectos; los que corresponden a seres como los vientos y las tormentas; y los que corresponden a seres como los hombres, y por eso dice sobre los cuales pesa (o se les aplica) el Premio y el Castigo.”

En otra tradición del Profeta (Paz y Bendiciones de Al-lâh) que aclara un poco la anterior, dice: “Los genios tienen tres especies: una que tienen alas con las cuales pueden volar en el aire; otra que son como las víboras y los perros; y otra que es nómada: tanto está en residencia como se moviliza de lugar”. Es decir que permanentemente debe buscar la soledad. En conclusión, entre los genios hay diferencias como las hay entre los seres humanos.

La metamorfosis de los genios

Los genios se metamorfosean en figuras de hombre o de animal; pueden tomar figura de víbora, de alacrán, de camello, de vaca, de cabras o de ganado en general, de caballo, de burro, de asno, de pájaro. Tienen por lo tanto una sustancia muy plástica, pero solamente en el plano de los cuerpos como los nuestros, porque lógicamente en su propio plano, los yinn mantienen una forma estable. Demos un sólo ejemplo: si nosotros nos trasladáramos a la luna debido a la falta de gravedad que hay en ella, podríamos dar saltos enormes, y quizás podríamos darnos es el lujo de aletear y volar por los aires. Pensemos que los genios, al materializarse en este plano, pueden tomar diversas formas, y quizás haya determinadas condiciones para que tomen una forma u otra, no las toman libremente. El procedimiento que utilizan no es cambiar una sustancia por otra, es decir dejar la sustancia de genio y tomar la sustancia de alacrán o de ser humano, sino es un procedimiento mágico. Mediante determinadas fórmulas transmutan los fenómenos naturales pero no las sustancias. No les es posible cambiar las sustancias de que está compuesto el mundo, la naturaleza. Podemos tener ejemplo de esta capacidad de los genios, pensando en los ángeles. Hay muchos testimonios de que los ángeles se presentan de diversas maneras. Recuerden uno sólo: en el Nuevo Testamento se dice que el Espíritu Santo, que es para el Islam el Ángel Gabriel (P), tomó la forma de una paloma. Y en otras oportunidades el mismo Ángel se presenta al Profeta Muhammad (Paz y Bendiciones de Al-lâh) en forma de luz, en forma de hombre, etc.

Hay una especie particular de genios que son los ogros, que es un ser semi-monstruoso, y que según el Profeta Muhammad (Paz y Bendiciones de Al-lâh) forman el grupo de los magos, los hechiceros, de entre los genios.

Ya hemos mencionado su servicio y dependencia del Profeta Salomón (P), quien les hacía construir para él, según el Sagrado Corán, palacios, cisternas de agua, calderas y otros artículos. El Profeta Salomón (P) solía viajar como nosotros los hacemos en jet, sobre un trono volador que le proporcionaban los genios. De ahí sale el famoso tema de la alfombra voladora de “Las mil y una noches”. Se dice que en la época de Salomón (P), y mientras él los tuvo bajo su mando, se aparecían en la forma humana, y todos los podían ver.

Hay una forma de genios que es detestable, que es la de los que se convierten en perros; se aparecen por lo general bajo la forma de perro o de gato negro, y adoptan el negro porque ellos, según pensamos, no pueden soportar el color, siendo el negro lo más homogéneo con su naturaleza. Dijo el Profeta Muhammad (Paz y Bendiciones de Al-lâh): “Si no fuera que los perros son una especia (o una comunidad) hubiese ordenado eliminarlos de la tierra. Pero he temido eliminar una especie de entre los animales. ¡Eliminad de entre vosotros solamente a los perros negros!” Y dijo en otra oportunidad: “Los perros negros son vehículos de (o son) Shaytanes” Si observamos las tradiciones antiguas de muchos pueblos, veremos que estaba proscrita la entrada de perros a las ciudades, sobre todo la tenencia de perros negros, porque esos pueblos percibían ciertos fenómenos más de lo que percibimos nosotros.

Lugares de residencia de los genios

Hay una tradición del Profeta Muhammad (Paz y Bendiciones de Al-lâh) que dice que los genios creyentes y los genios rebeldes o impíos disputaron y vinieron a consultarlo sobre los lugares en que debían residir, y él sentenció que los genios creyentes residieran en las cumbres y los impíos residieran en la profundidad de los valles. Los Shaytánes de entre los genios, que son los seres demoníacos de entre ellos, residen en las letrinas, los basurales, los apostaderos donde defeca el ganado. Estas son antiguas tradiciones.

La influencia en los seres humanos

Vamos a ver ahora cómo acompañan a los hombres. En una oportunidad el Profeta (Paz y Bendiciones de Al-lâh) estaba orando en medio de la noche, y una esposa suya llamada Aisha, que era muy joven, tuvo un ataque de celos y lo fue a buscar. El le preguntó: “¿Que te pasa, te ha tomado tu demonio (tu Shaytán)?”. Ella le replicó: “¿Pero acaso yo tengo un Shaytán?”. Y él respondió (Paz y Bendiciones de Al-lâh): “Todos los seres tienen un Shaytán como compañero y un ángel como compañero”. De ahí la famosa tradición de que hay un ángel a la derecha y un Shaytán, un “ángel malo” digamos a la izquierda. Y dijo el Profeta (Paz y Bendiciones de Al-lâh): “Ninguno de vosotros deja de tener un compañero de entre los genios y un compañero de entre los ángeles”. Y expresó en otro dicho famoso suyo (Paz y Bendiciones de Al-lâh): “El Shaytán corre por el cuerpo de los hijos de Adán (de los hombres) como corre la sangre”.Más adelante vamos a ver si podemos aclarar estos conceptos. Se asocian con los seres humanos en sus actividades. Hay un famoso versículo del Sagrado Corán que dice: ¡Asóciate a ellos en sus bienes, en sus hijos, y promételes... (17:64) Es decir en todos sus proyectos. Hay actos concretos de la vida diaria que si no tenemos una buena preparación para efectuarlos, Shaytán se asociará a ellos, como la comida, el acto matrimonial, el trabajo. Y hay una serie de fórmulas para evitar la asociación o la mala influencia de esos genios malditos con el hombre, que todos los pueblos antiguos conocían, pero en la actualidad se han olvidado y no se las practica, porque nos e cree que existan “genios”.

También hay ciertas recomendaciones en la conducta humana dadas por el Profeta (Paz y Bendiciones de Al-lâh) por ejemplo respecto de alimentarse, como hacerlo para evitar identificarse con los genios malditos, los Shaytanes. Él enseñó (Paz y Bendiciones de Al-lâh): Por cierto que el Shaytán come y bebe con la izquierda, y toma y da con la izquierda”, y esto también es tradicional: el uso de la derecha para comer, para beber, para dar y para tomar, y el uso de la izquierda para la purificación personal de los lugares de la necesidad, nunca con la derecha. Si uno respeta estos símbolos observará el beneficio que producen en la conducta humana. Quizás los hombres respeten en la actualidad un consejo insólito y descabellado de un psicoanalista, pero no lo que dice la tradición.

El Profeta Muhammad (Paz y Bendiciones de Al-lâh) fue enviado a los genios y a los hombres; no fue un Profeta sólo para los hombres. Y existen tradiciones confirmadas de por lo menos seis oportunidades de grandes encuentros con multitudes de genios, en número de miles. El Profeta (Paz y Bendiciones de Al-lâh) para dejar testimonio de estas oportunidades, solía ir con un discípulo que pudiera soportar la experiencia. Iba con el discípulo hacia las afueras de las poblaciones donde se encontraba, la Meca o Medina, lo dejaba sentado en algún lugar y hacía alrededor de él un círculo, con su pie o con su bastón, y bendecía ese lugar. Le ordenaba que no se moviera ni se saliera del círculo. Un discípulo cuenta aproximadamente lo siguiente: “Yo veía que el Profeta (Paz y Bendiciones de Al-lâh) se alejaba de mí y se paraba en un lugar. Y entonces veía sombras o figuras que lo iban cubriendo alrededor (todo esto sucedía de noche), y ya no lo podía ver ni escuchaba su voz recitar el Sagrado Corán, o enseñar a los genios”.

Por lo tanto, hay genios que son creyentes, porque son voluntariosos, tienen voluntad, y tienen opción, libertad para elegir entre el bien y el mal. Y hay genios que como los hombres son impíos, aunque mejores que los hombres; los impíos de los hombres son peores que los impíos de los genios, y los buenos de los hombres son mucho mejores que los buenos de los genios.

En el Sagrado Corán hay un capítulo entero dedicado a los genios, el capítulo 72. Dice lo siguiente: Di [Profeta —Paz y Bendiciones de Al-lâh—)]: “Me ha sido revelado que un grupo de genios me escucharon mientras recitaba el Corán. Dijeron, pues, “por cierto que hemos oído un Corán admirable, que guía a la Verdad. Por lo tanto creemos en él y jamás atribuiremos ningún socio (o copartícipe) a nuestro Señor. ¡Exaltada sea la Majestad de nuestro Señor, Quien jamás tuvo consorte ni hijo (o descendencia)!. Y (testificaron) que nuestro insensato (el Diablo) profirió extravagancias acerca de Al-lâh, pero jamás imaginamos que los hombres o los genios urdieran mentiras acerca de Al-lâh. Y que algunas personas de entre los hombres se refugiaron en los genios (es decir, hicieron tratados de magia y hechicería con ellos), pero ello no hacía sino acrecentar su extravío. Y (testimoniamos) que pensamos, como pensasteis, que Al-lâh jamás resucitaría a nadie. Y que quisimos enterarnos acerca del Cielo y lo hallamos pletórico de severos custodios y flamígeros astros”.

Es decir, a partir de cierto momento los genios no sirven más como vehículos de los adivinos y de los astrólogos, porque desde la aparición del Profeta Muhammad (Paz y Bendiciones de Al-lâh) los cielos se cierran para los genio. Es un fenómeno metafísico que se ha producido, y los genios han ascendido a los cielos y lo han visto pletórico, abigarrado, lleno de severos custodios, y han sido echados de allí con determinados fuegos o descargas. “Y que allí ocupábamos asientos para espiar, pero quien en adelante quisiera espiar se toparía con un astro flamígero. Y nosotros no comprendimos si eso era un mal destinado para quienes estaban en la tierra, o bien que su Señor quería encaminarles hacia la Verdad.”

Con la aparición del Profeta (Paz y Bendiciones de Al-lâh) se produjo un hecho metafísico: se cerraron los cielos para la astrología, para la adivinanza, para todas aquellas artes que trataban de predecir o pronosticar el futuro. Los pueblos antiguos hacían esto con regularidad, pero a partir de entonces eso cesó. A causa de ello un grupo de genios fue enviado a recorrer la tierra y ver cuál era la causa de que se hubiesen cerrado los cielos, encontrando al Profeta Muhammad (Paz y Bendiciones de Al-lâh) mientras recitaba el Sagrado Corán, y se pusieron a escucharlo. Estos versículos narran ese acontecimiento. Dicho grupo de genios creyó en el Sagrado Corán y fueron enviados como predicadores entre los genios. “Y que entre nosotros los hay virtuosos y los hay que no lo son (porque formaron distintas sectas). Y nos consta que jamás podremos zafarnos de Al-lâh en la Tierra, ni tampoco eludirle fugándonos. Y que cuando hubimos escuchado la Guía del Corán, creímos en ella. Y que quien crea en su Señor, no ha de temer fraude ni injusticia. Y que entre nosotros los hay musulmanes (o sea, sometidos a Al-lâh) como también los hay descaminados. Más quienes se islamizan (se someten), ésos siguen el Verdadero Camino. Y en cuanto a los descaminados, serán pasto del Infierno. Y si hubiesen seguido el Verdadero Camino, les Habríamos agraciado con agua abundante para probarles con ella. Más quien se aparta del Mensaje de su Señor, El le infligirá un severo castigo. Y que las mezquitas están consagradas a Al-lâh; no invoquéis a nadie junto a Al-lâh. Y que cuando el siervo de Al-lâh (es decir Muhammad —Paz y Bendiciones de Al-lâh—) se levantó para invocarle (a Al-lâh), poco faltó que los genios le asfixiaran (para escuchar la lectura del Corán).” Es decir, se aglomeraron alrededor suyo, y poco faltó para que le ahogaran de la gran cantidad que eran.

Estas son Tradiciones firmes del Sagrado Corán, que quizás sea una de las tradiciones que más constancia aporta sobre los genios.

Hay narraciones particulares que vinculan a los genios, por ejemplo, con la medicina. Algunos le preguntaron alguna vez a un genio cómo se debía curar tal o cual cosa, y les dieron las descripciones de determinadas hierbas o determinados procedimientos para curar la fiebre u otra dolencia. También hay narraciones extrañas sobre erotismo entre genios y hombres, tanto entre genios machos y mujeres, como entre hembras, genios y varones hombres, como se cuenta de la reina de Saba, que fue esposa de Salomón (P), y cuya madre se dice era genio. Se cuenta también de la Sabiduría de los genios que han advertido y comunicado a los hombres determinados conocimientos sabios, y que también han dado fórmulas de encantamiento y procedimientos mágicos. Todo esto es narrado por parte de particulares, no de Profetas (P).

Este es un tema atractivo pero árido. Cuando uno no habla de fantasías es árido; si hablara más de fantasía y mintiera, sería atractivo. Por eso, como dijimos antes, el interés por este tema puede proceder de una simple curiosidad sobre lo desconocido, pero uno encuentra que el asunto no está desvinculado de la naturaleza, y que quizás tenga menos interés que conocer la vida animal, que es mucho más provechosa para nosotros. Pero si a alguien le interesa el asunto, hay muchas tradiciones sobre el mismo, en todas las religiones, en todas las civilizaciones, en especial en el Islam.

La conclusión es que son seres como nosotros, que viven en una dimensión especial desde la cual nos perciben sin que nosotros los podamos percibir, y que pueden materializarse en nuestra dimensión. Hay entre ellos categorías, como las hay entre nosotros, de diferentes tipos o especies, “razas” si se quiere: así como nosotros tenemos el blanco, el negro y el amarillo, ellos tienen sus diferencias. Y también hay diferencias espirituales: hay seres entre ellos que se dedican al bien. Tenemos en occidente narraciones de hadas a las que se les atribuye siempre el bien; como narraciones de gnomos buenos, por ejemplo en “Blancanieves y los siete enanitos”, siete gnomos buenos. Y tenemos narraciones de ogros, de titanes, de cíclopes que son malignos; si el cíclope se alía al hombre, no es para el bien de éste. Tenemos narraciones de duendes que molestan en las casas, que hacen ruidos, etc.

No todos los genios por lo tanto entran en un mismo molde. Nosotros no hablamos solamente de los demonios, hablamos en general de todo tipo de seres que más allá de nuestra sensibilidad influyen en este mundo, pero cuya influencia puede ser neutralizada por el hombre que conoce cómo manejarse espiritualmente, y puede ser transformada para el bien, tanto de ellos como de nosotros. O el ser humano puede, por el contrario, buscando hacer el mal, el daño, etc., utilizar la influencia de esos seres sutiles para lograr un objetivo maligno, que tanto perjudican a ellos como al mismo ser humano que lo realiza. Vimos que hay seres que tienen a su servicio determinados genios, y no sólo Salomón (P); hubo en la historia de la Humanidad muchos magos, seres que realizaban determinados fenómenos, que utilizaban un genio y le daban un nombre determinado. Recuerden que Sócrates en los diálogos de Platón habla de su “Daimón”, demonio, que era un ser benigno, además de profundamente sabio, porque le comunicaba saberes extraordinarios.

Por lo tanto, la única intención que ha tenido esta conferencia es abrir un poco el panorama. Podría haber seguido hablando de muchos otros detalles, aunque he dado los principales. Hay muchos detalles muy interesantes, narraciones, anécdotas de seres humanos que han tenido la oportunidad de conversar con ellos; algunos los han tenido como alumnos, y otros han sido discípulos de ellos. Hay Sheij o guías de entre los sufíes, que han tenido muchos discípulos de entre los genios, no solamente el Profeta (Paz y Bendiciones de Al-lâh).

 

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