Número 137  //  5 de septiembre de 2001  //  17 Jumaada al-Thaany 1422 A.H.

 CONCIENCIA

El “Efecto Fuente”

Por Fernando Sánchez Quintana



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Todos sabemos que el agua es el elemento a través del cual se cataliza la vida, pero quizás ignoremos los efectos benéficos que una pequeña fuente ornamental puede ejercer en nuestros hogares.

Mi afición por las fuentes se disparó cuando encontré en Méjico una pequeña fuente iluminada con una esfera de cuarzo flotando y girando sobre una base por el efecto de la presión hidráulica de la bomba. Instalé una en mi consulta y al poco tiempo tuve la sensación que no era lo mismo pasar consulta con fuente que sin ella. Tenía la percepción de que las cosas fluían más cuando el pequeño dispositivo estaba funcionando en mi despacho. Me lo confirmaban muchos de los clientes con sus comentarios  positivos tales como que el rumor del agua les relajaba de una forma especial, o con su actitud de quedar mirando hipnotizados el fluir del agua mientras expresaban sus más profundos sentimientos.

Años después, en un encuentro con el profesor Vladimir Voeikov, tuve oportunidad de conocer que, aparte de la influencia psicológica positiva  que intuía en las fuentes, éstas poseen otras propiedades para la salud constatadas científicamente. Ya presentamos al profesor Voeikov en esta sección. Catedrático de Biología en la Universidad de Moscú, Voeikov se caracteriza por una mente inquieta que siempre busca la explicación de lo que hay detrás de las cosas, desde un punto de vista estrictamente científico. Hace unos meses nos encontrábamos en el lago Lagoda en Rusia, que tiene una extensión similar a Galicia, en un breve descanso tras un congreso. Se había desatado una fuerte tormenta de viento que haría que el barco en el que nos hallábamos bailara como un discotequero poseso. Esto impulsaba a los viajeros a salir frecuentemente a proa a contarle  a las aguas lo atribulado de sus intestinos. Y en medio de este ir y venir de olas y pasajeros desarrollamos la conversación que a continuación les relato:

Profesor Voeikov, el otro día le oí comentar que ha investigado sobre el efecto de las fuentes en los seres humanos y yo soy un gran aficionado a ellas. ¿Qué me puede contar acerca de ello?

Sí, efectivamente, nuestro equipo ha investigado desde el punto de vista biofísico un fenómeno que hemos denominado el “efecto fuente”. Podríamos describirlo de la siguiente manera: Existen muchas personas que sienten un mayor bienestar y más energía cuando están en lugares donde hay fuentes de agua.  Es evidente que en un día muy caluroso, cerca de la fuente la temperatura es más baja y existe mayor grado de humedad, lo que podría ser una explicación en esos casos. Sin embargo, existe un fenómeno desde el punto de vista de las leyes de la física, que está en el fondo de este efecto y es el siguiente: cuando el agua es  bombeada y lanzada a la atmósfera, se rompe en muchas pequeñas gotas y estas gotas caen a tierra o al agua y vuelven a romperse. Cuando el agua se rompe en gotas, se crean algunas muy pequeñas y otras más grandes y si medimos el potencial eléctrico de las gotas, encontramos que están cargadas eléctricamente. El agua inicial no lo estaba, era agua común con una carga inicial común, pero después de romperse en gotas, adquiere carga eléctrica. Las gotas más pequeñas adquieren carga negativa, y las grandes adquieren carga positiva. Las gotas más grandes caen por efecto de la gravedad, y las pequeñas, por su ligereza, se mezclan con el aire cambiando su estado a vapor. Las personas que se encuentran en el entorno respiran esa mezcla de aire y agua con cargas negativas. Hasta aquí lo conocido por la física.

Veamos ahora la situación desde el punto de vista de la biología. Supongamos que unos animales son privados de las cargas negativas en el aire, por ejemplo una ratas de laboratorio situadas en un ambiente cerrado del que se han extraído las cargas negativas. En otro lugar tenemos las ratas de control en un ambiente igual pero al que no se han extraído esas cargas. Las ratas primeras poseen la misma cantidad de oxígeno y aire atmosférico que las de control; se las da la misma cantidad de agua y alimento y están exactamente en las mismas condiciones que las de control, excepto por que carecen de cargas negativas en el aire. Aunque parezca sorprendente, las ratas sin iones no sobreviven más de doce días; mueren asfixiadas. Esto significa que sin las cargas negativas, los animales no pueden utilizar el oxígeno atmosférico durante mucho tiempo.

¿Entonces, cuántas cargas negativas debe haber en el aire para que podamos respirar los seres humanos?

El mínimo es realmente muy bajo. Si lo calculamos químicamente, para poder tomar oxígeno necesitamos una carga negativa por cada diez mil billones de moléculas de oxígeno. Expresemos de un modo gráfico qué pocos iones negativos se necesitan para soportar la vida: supongamos que existe un lago que tiene diez kilómetros de largo, otros diez de ancho y diez metros de fondo; es un lago enorme. Vertimos una taza de té llena de un elixir en el lago, y ya se puede beber esa tremenda cantidad de agua. Esta es la proporción mínima de iones negativos que permite a una persona respirar el oxígeno atmosférico. El problema de la contaminación del aire por parte del humo  de las fábricas y en especial de los coches es que  destruyen los iones negativos. Por debajo de cien iones por centímetro cuadrado el aire es de pésima calidad, y en las grandes ciudades no existen prácticamente. Sobrevivimos en ellas desgastando nuestros recursos internos. Este es el motivo por el cual en las grandes ciudades es importante que existan fuentes, porque alrededor de ellas se crea una concentración muy alta de iones negativos.

¿Significa esto que los iones negativos catalizan el proceso respiratorio?

Sí, exactamente. En la literatura paracientífica se escribe mucho acerca de los iones negativos pero, ¿qué se esconde detrás? Estas cargas negativas son una forma especial de oxígeno. Si tomamos moléculas de oxígeno de nuestra respiración, no están cargadas, pero hasta que no tiene cargas eléctricas, no pueden usarse en el metabolismo; no pueden ser empleadas para la combustión. Una molécula de oxígeno cargada negativamente, o mejor llamada radical libre, es ya la forma activa del oxígeno. Todas las reacciones de oxidación parten de esta forma activa de oxígeno. Por tanto, al menos que dispongamos de estas cargas negativas en nuestro entorno, todos los procesos de combustión en nuestros cuerpos decaerán. Vivimos gracias a la combustión en nuestros cuerpos, que son como fogatas. En ocasiones tenemos una fogata muy buena y en otras tenemos un montón de leños para quemar pero no pueden arder por las cenizas. ¿Cómo prenderlos fuego? Necesitamos traer otra llama a la fogata para que vuelva a prender y las llamas se extienden de nuevo. Esta es la función de los iones negativos en el aire, el agua y la comida, ser la chispa por la que prenden nuestros procesos metabólicos.

¿Será este el motivo por el que en los alrededores de algunos palacios existan muchas fuentes, por ejemplo en el Palacio de Verano de los Zares en San Petersburgo, en Versalles o en la Alhambra?

Sin duda, los constructores lo intuyeron. Son importantes para mejorar la combustión interna en los seres vivos, que es muy diferente de la combustión del fuego. Nosotros estamos en constante combustión, dentro nuestro arde el fuego. Pero este fuego es constructivo, al contrario de cuando se produce en el exterior, que es destructivo. Parece una paradoja el que sea el agua la que nos permite “arder” correctamente, pero es así. La combustión correcta se produce por medio del agua.

¿Cómo podemos aplicar el “efecto fuente” en nuestras vidas?

Es muy sencillo existen muchos tipos de bellas y pequeñas fuentes en el mercado. Sería muy saludable que pusiéramos una de ellas en nuestra habitación. Tendríamos un nivel mayor de humedad ambiente, no más del necesario. Me gustan las fuentes por su belleza, por el rumor del agua, que relaja y suaviza los sentimientos, pero lo importante es tener iones negativos. Existen distintos tipos de aparatos para producir iones negativos basados en diferentes principios. En cuanto a los generadores de iones negativos, puedo recomendar aquellos que tienen un filtro para limpiar el aire. Lo ideal es medir el número de iones negativos para ver si son suficientes, pero en cualquier caso es mejor tener una fuente o un ionizador en la habitación que no tenerlo.

¿Qué es lo importante de un generador de iones negativos?

Existe un tipo que está compuesto de una malla de metal con agujas metálicas en las que hay un potencial negativo alto y se produce la ionización por la llamada descarga fría. Entonces se crea una ionización del aire, y en primer lugar del oxígeno. Pero el aire en general está contaminado, porque en cualquier habitación hay mucho polvo. Por tanto, la ionización también afecta al polvo,  estos iones negativos que eran saludables se adhieren al polvo, cargándolo negativamente. Los iones deben ser ligeros para que estén mucho tiempo en el aire y sean respirados, pero pueden ser también pesados. Debido a esta ionización inapropiada puede producirse el efecto opuesto: que no haya iones ligeros negativos, sino iones pesados positivos en el aire. Por eso es importante que el aparato tenga filtro de aire.

En la actualidad existen aparatos mejores basados en el principio físico llamado “viento ionizado”. Todo el polvo se queda en el aparato porque el sistema funciona como un filtro por sí mismo. Es un aparato muy interesante, que se produce en Rusia y en otros países. Nosotros tenemos en nuestra casa tres equipos de ese tipo que funcionan en régimen continuo. Cuando los empezamos a utilizar, dormíamos mejor y menos horas; nos sentíamos mejor. Siempre hay aire fresco en las habitaciones. Mi esposa me cuenta que cuando limpia las habitaciones hay mucho menos polvo en las superficies. Le recomiendo que los utilice.

Gracias profesor.

Y para ilustrar la importancia de los iones negativos, narraremos la anécdota contada por otro profesor ruso: “En Moscú existe un médico afamado por la efectividad de sus tratamientos, por lo que tiene buenos ingresos económicos que le han permitido desarrollar una peculiar afición: dispone de su propio zoo en el que invierte todo lo que gana. Este zoo con más de doscientos pequeños animales salvajes tiene una peculiaridad: se encuentra en su propio piso. Razas exóticas de monos, lagartos, serpientes, incluso un panda, conviven en ese piso. Pueden imaginar lo que sucedería en condiciones normales. Sería imposible soportar siquiera el olor. Pero en este piso existe un aire absolutamente limpio. ¿El secreto? Tiene un grupo de ionizadores funcionando día y noche. Todos sus animales están saludables e incluso algunos crían. Este es un bello ejemplo de la importancia de los iones negativos para la vida.”

Podemos añadir que además de la generación de iones negativos, las fuentes poseen la cualidad de ser humidificadores naturales. Cuando existe poca humedad relativa, por la sequedad en verano o  las calefacciones invernales, la fuente evapora muy rápidamente. Cuando la humedad relativa en el ambiente es alta, por ejemplo porque ha llovido, la evaporación en la fuente es mucho menor porque el aire ya está saturado de humedad. Personas con años de padecer rinitis han resuelto su problema con solo humidificar su dormitorio. Una última sugerencia: Si deciden adquirir una pequeña fuente ornamental, que esta sea de materiales naturales: vidrio o cerámica, nunca plástico. Y no se olviden de cambiarle el agua y limpiarla al menos una vez por semana para descargarla de los iones pesados que se acumulan en ella.

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