Número 144  //  20 de octubre de 2001  //  3 Sha`ban 1422 A.H.

 QUINTO SOL

Acta de la reconstrucción de la nación Aymara-Qhechwa

Manifiesto de Jach’ak’achi


Con motivo del reciente día de la hispanidad, publicamos el llamado Manifiesto de Jach’ak’achi, realizado el 9 de abril del presente año por miembros de la comunidad aymara-quechua con el objetivo último de reconstruir la nación Qullana: la recuperación de territorios históricamente robados, y la proclamación de independencia del estado boliviano. Se trata de un documento único y de máxima importancia, un autentico canto de combate, realizado en un momento en que la lucha por los derechos de los pueblos se enfrenta a la violencia globalizadora, ese intento de acabar con las diferencias culturales para imponer un modelo mercantilista a escala planetaria. Que Al-lâh los proteja.

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El Manifiesto de Jach’ak’achi surge en un momento muy crítico de nuestra lucha, un momento en el que el marginamiento socio-cultural y la pobreza crónica que seguimos padeciendo desde la época de la colonia hasta nuestros días, se ha mezclado, con la violencia y la represión. Una vez más, nos ha manchado de sangre, de dolor y de impotencia, frente a un Estado boliviano colonialista y neoliberal que sigue dando la espalda a los intereses del pueblo.

 

El Manifiesto de Jach’ak’achi al sonido del Pututu convoca a todos los pueblos de las Montañas del Qhanti, para hacer escuchar al mundo las voces indignadas de los pueblos milenarios aymara-qhichwas, que se alzan por encima de nuestras cordilleras para honrar a nuestros muertos e inválidos caídos en las últimas movilizaciones de abril y de septiembre del año 2000.

 

No podemos seguir callando y soportando la injusticia y la violencia con la que nos han tratado históricamente los diferentes gobiernos de turno desde la época de la colonia, la república hasta los actuales gobiernos neo-liberales de hoy. Ha llegado el momento de denunciar y de hacer respetar nuestros derechos milenarios a la autodeterminación y la autonomía de nuestras Naciones originarias.

 

El Manifiesto de Jach’ak’achi es la palabra de un Pueblo heroico,  que desde las Montañas del Qhanti, hace sentir su total rechazo a las condiciones socio-económicas y político-culturales que estamos sufriendo. Estamos unidos como siempre y con la conciencia cultural mas despierta que nunca, no vamos a permitir mas atropellos y con esta fuerza e indignación que sentimos ahora nos manifestamos por el respeto y la valoración a nuestra identidad cultural; por la libre determinación; por nuestra autonomía territorial y por el respeto a nuestra cosmovisión espiritual.


POR EL RESPETO A LA IDENTIDAD CULTURAL DE NUESTROS PUEBLOS


Nosotros los aymara-qhichwas somos habitantes milenarios de este territorio llamado Qullasuyu, hemos nacido a la vida con raíces profundas en este continente americano, del vientre fecundo de nuestra Pachamama.

 

Con mucho respeto y en armonía con la naturaleza nuestros ancestros han desarrollado nuestra propia filosofía de vida, nuestra ciencia y tecnología, nuestra espiritualidad. Durante milenios hemos sabido cultivar la vida en abundancia, sin explotar ni dañar a la naturaleza ni a nuestra comunidad.

 

Cuando llegaron los españoles, ávidos del oro y la plata, no han respetado ni han comprendido nuestra propia forma de ser, pensar y hacer, han usurpado nuestra Tierra y dominado nuestro territorio, han esclavizado y explotado para su propio servicio a nuestros abuelos, han saqueado nuestras riquezas naturales y nos han tratado de imponer su propia cultura. Pero no  han logrado, todavía seguimos vivos y estamos en pie, enraizados en nuestro territorio y en nuestra cultura, hemos sobrevivido al genocidio y una vez mas exigimos respeto y valoración a nuestra propia identidad cultural milenaria.


— POR LA LIBRE DETERMINACIÓN DE LOS PUEBLOS

 

Nuestros ancestros han sabido forjar nuestro destino de acuerdo a nuestro propio pensamiento, a nuestra propia planificación de nuestro espacio territorial, de acuerdo a nuestros propios principios de  reciprocidad, intercambio y complementariedad de la economía, de acuerdo a nuestras propias características culturales y espirituales, para la prosperidad y felicidad de nuestros pueblos.

 

Entonces, en el nuevo Pachakuti, de acuerdo con el Convenio 169/1989 de la O.I.T., queremos que se nos deje la Libre Determinación, porque queremos ser los autores y actores de nuestro destino.


— POR NUESTRA AUTONOMÍA TERRITORIAL

 

El territorio para nosotros es sagrado, y con esta visión nuestros ancestros han sabido ocupar y planificar su administración, pero, ¿por qué consigna geopolítica, los invasores colonialistas han venido a apropiarse de nuestro territorio y siguen tratando de enseñarnos como manejar nuestra tierra sagrada con otras visiones que no son las nuestras?.

 

Los Estados latinoamericanos de origen colonial, se han apropiado de nuestro territorio y han inventado sus "patrias" de conveniencia y han planificado guerras de disputa territorial, donde los qhichwa-aymaras disfrazados de soldados hemos muerto por miles entre dos fuegos, pero en beneficio del propietario.

 

En virtud del Convenio 169/1989 de la O.I.T. queremos que el Estado boliviano respete nuestra tierra y territorio, queremos la autonomía para administrarlos y volver a restaurar el equilibrio entre los seres humanos y la naturaleza para beneficio de todos.

POR EL RESPETO A NUESTRA COSMOVISIÓN   ESPIRITUAL

Los pueblos originarios de la Montaña del Qhanti, siempre nos hemos considerado como una parte mas de la totalidad del cosmos, por eso convivimos de igual a igual con la naturaleza y con nuestros semejantes. Nunca hemos tenido el ego de considerarnos los "reyes de la creación", es por eso que surge en nuestra vivencia espiritual, el respeto y la armonía con la vida de la naturaleza y la comunidad
.

 

Sin embargo, desde la colonia hasta la actualidad hemos venido soportando el atropello sistemático a nuestra conciencia espiritual, por parte de la iglesia católica y la iglesia protestante, exigimos el derecho a vivir nuestra propia cosmovisión espiritual.

 
Primera parte: nuestros orígenes milenarios: somos la nación aymara-qhichwa

Los Aymara-qhichwas somos los hijos de los hijos del ancestral Pueblo Qulläna. Somos una Nación con conciencia de nuestra historia e identidad cultural propias de nuestro espacio-tiempo.

Nuestra cultura pervive a través del tiempo: en nuestras lenguas maternas, en nuestros mitos de origen de la vida, en nuestra ciencia y tecnología, en nuestro arte y artesanía y en nuestra vivencia ritual de hombres y mujeres que continuamos habitando las extensas planicies del altiplano andino, protegidos por nuestros APUS: Illampu, Illimani, Pachiri, Qaqa-aqi, Saxama y otros de la Cordillera del Qhanti y del lago sagrado Titiqarqa.

Somos los milenarios herederos del patrimonio territorial y de la unidad comunitaria que se plasma en mitos y símbolos unificadores de nuestra NACIÓN. A lo largo de nuestra historia hemos sufrido la colonización de los españoles, quienes han despedazado nuestro territorio entre los encomenderos y hacendados, y en la época republicana lo han dividido bajo el control de Estados latinoamericanos: Bolivia, Perú, Chile, Argentina y Paraguay.

Qulläna fue el territorio de nuestra patria ancestral, luego fue el Qullasuyu, una Nación confederada del Tawantinsuyu. Una Nación  construida sobre la base de un pensamiento holístico y una convivencia armónica entre los humanos. Respetamos a la Naturaleza y a la Nación (Jaqipacha) como polos complementarios y recíprocos.

Durante la Colonia y la República, hasta los gobiernos neoliberales de hoy, nuestro Pueblo ha sobrevivido a las constantes masacres, atentados a sus usos y costumbres, y desmembraciones territoriales. Los Estados latinoamericanos por consigna continental han emprendido duros embates para desfigurar nuestro patrimonio territorial y cultural.

Sin embargo, por más que lo intentaron, los gobiernos de turno no lograron exterminarnos de la faz de la tierra, tal como lo desearon. No podrán hacerlo nunca porque los aymara-qhichwas tenemos raíces profundas en las montañas nevadas de nuestro entorno telúrico y porque guardamos el TAYPIQALA (Tiwanaku) nuestro glorioso pasado en el fondo de nuestra memoria colectiva.

Nuestro pensamiento nos guía hacia la restauración del QULLASUYU, como un modelo de Nación-Estado, aunque los valores de la civilización y cultura occidentales, permanentemente nos ocasionan enfrentamientos fratricidas, provocados por los agentes de la politiquería criolla y de la iglesia cristiana, históricos aliados para la explotación y el extermino físico y cultural del Indio.

Segunda parte: Jach’ak’achi 2000: tempestad indígena en las montañas del Qhanti

Nosotros, ¿somos la otra Bolivia?. No. Nosotros somos el Qullasuyu. Los gobiernos bolivianos hablan de "integrarnos" a la civilización y a la nación boliviana. ¿A cuál civilización y cuál nación se refieren?. La nación boliviana como tal no existe por si misma, somos nosotros los que le damos a Bolivia la identidad cultural que tiene ante el mundo, sabiendo que los "bolivianos" no son mas que un remedo de las culturas occidentales.

Los aymara-qhichwas de hoy, a cada golpe de RACISMO, estamos más convencidos de nuestra causa: Pueblo con cultura, tierra y territorio. Ahora nadie podrá convencernos que somos "ciudadanos bolivianos", porque no tenemos los mismos derechos ni libertades de los bolivianos neocolonizadores y neoliberales de hoy.

El año 2000 amaneció con nubarrones negros en el horizonte andino, lo que la prensa del mundo indígena calificó como la "Tempestad Indígena en las montañas del Qhanti" al gran levantamiento y triunfo del Pueblo Qhichwa-aymara en Cochabamba y Jach'ak'achi, contra el gobierno neoliberal de Hugo Banzer Suárez.

Nuevamente el PUEBLO AYMARA-QHICHWA está movilizado, porque el gobierno neoliberal de Bolivia, en vez de cumplir los compromisos contraídos, prefiere afilar cuchillos, para pasar a degüello a sus enemigos,  ¿quiénes son sus enemigos?. Nosotros los que padecemos la pobreza, el hambre y la muerte por inanición. Los que somos gasificados en las calles, perseguidos en las carreteras y masacrados en T'ulata (1974), en Amaypampa y Qhapasirka (1996), en Cochabamba, Chapari y JACH'AK'ACHI (2000).

Ahora en recordación luctuosa de la Masacre de JACH'AK'ACHI del 9 de abril de 2000 y en homenaje a nuestros hermanos muertos, torturados e inválidos y por el derecho a la vida y a nuestra cultura milenaria, suscribimos el presente MANIFIESTO DE JACH'AK'ACHI, subrayando la situación socio-político-económica desastrosa imperante en Bolivia, en desmedro de los pueblos aymara-qhichwas.

Desde los sangrientos días de abril y de septiembre 2000, en nuestras comunidades estamos viviendo un permanente estado de suspenso, como el preludio de algo mas grave que se cierne sobre nuestras cabezas. Hasta hoy no podemos borrar de nuestras retinas las escenas de terror que hemos visto en aquellos días, las circunstancias de terror que vivieron nuestros ancianos y madres con hijos, permanecen en nuestra memoria colectiva y nos causa delirio el recordar el escenario telúrico del Umasuyu, invadido por soldados drogados y armados para masacrarnos.

La avanzada punitiva del ejército boliviano en Umasuyu y el vuelo rasante de avionetas militares por encima de nuestras cabezas, nos ha hecho recuerdo del año 1870, cuando el Gral. Melgarejo, ordenara la masacre de nuestros abuelos en Jach'ak'achi y comunidades aymaras del norte del Lago Titiqarqa, igual que el Dr. Urrialagoitia en 1951, el Gral Banzer en 1974, los Grales. Natusch Busch y García Meza en 1979 y 1980, los Lics. Gonzalo Sánchez de Lozada y Víctor Hugo Cárdenas en 1996 y otros hechos de genocidio.

Esa tempestad se desató en los Andes orientales (abril 2000) y la ciudad de Cochabamba fue el escenario de la derrota de AGUAS DEL TUNARI, una empresa transnacional usurera, favorecida por el gobierno y defendida por las FF.AA. de Bolivia. El año 2000 declinó en los Andes occidentales (Sept.2000) siendo JACH'AK'ACHI el escenario más radical de resistencia, donde se logró doblegar al gobierno que firmó un compromiso de 50 PUNTOS reivindicativos para el movimiento indígena el 7 de octubre de 2000. Cochabamba y Jach'ak'achi han sido dos epicentros con efectos espirales para todo el territorio Aymara-qhichwa.


Tercera parte: La colonia y la república: nuestra resistencia pacífica

A fines del siglo XVIII, los españoles, no pudieron controlar los levantamientos indígenas que fueron cada vez mas unidos y coordinados, encabezados por los grandes Mallkus: hermanos Katari en Chayanta-Bolivia, Tupaq Amaru y Micaela Bastidas en Cusco-Perú, Tupaq Katari y Wartulina Sisa en Chuqiyapu-Bolivia, Tomás Paniri en Ataqama-Chile y otros que condenaron a muerte a la decadente colonia española que al cabo de pocos años se derrumbó.

A fines del siglo XIX el Ejército Aymara del Mallku Sarati Willka, derrotó al ejército republicano que defendía los intereses feudalistas centrados en torno a la capital Sucre. Pero el Liberalismo criollo pugnante de aquel tiempo, se apresuró en capturar el poder político y establecerse en La Paz, para dirigir la captura y el asesinato de Willka Sarti y la desarticulación de su ejército.

En las sangrientas jornadas, antes y después del 9 de abril de 1952, el Pueblo Aymara-qhichwa tomó las armas contra la casta gobernante de la época y la derrotó; pero la astucia criolla del Movimiento Nacionalista Revolucionario (MNR) capitalizó nuestro triunfo, se apoderó del gobierno y vio la forma de eternizarse en él, alternando sus "olañetas y melgarejos" en el Palacio Quemado, hasta el día de hoy.

El mundo occidental a través del tiempo y espacio, ha practicado siempre una guerra sucia. Las guerras en Europa no contemplan faltas ni sanciones, con tal de vencer "cualquier medio es justificado", así pasó en la Guerra del Golfo (1990) cuando Estados Unidos a la cabeza de sus  23 aliados, han atacado cobardemente a Irak y lo han humillado, por el interés de saquear su petróleo.

Han pasado los 500 años de la colonización española y la neocolonización republicana y la guerra sucia y racista continúa en las Montañas del Qhanti. Los Pueblos Indígenas denunciamos que en el año 2000 una vez más hemos sido victimas de una guerra no declarada del gobierno boliviano, una guerra de armas desiguales contra las poblaciones de tierra adentro, una guerra soberbia hacia nuestras necesidades vitales, una guerra a puertas cerradas, donde el gobierno ciego y sordo a nuestras demandas, nos ha masacrado.

Por esta guerra interna injusta, el gobierno de Bolivia siempre encuentra justificativos ante la opinión pública nacional e internacional. Arguye la "razón de Estado democrático". Presenta dos caras: una que se enorgullece de su diversidad cultural y otra que se enfurece, ataca, castiga y mata. En este tiempo nos desafía "arma con arma" pero los aymara-qhichwas no tenemos armas y nos defendemos con palos y piedras, aunque siempre llevamos la peor parte.

Cada ataque que sufrimos nos golpea en lo mas profundo de la vida comunitaria, porque los policías y soldados que tienen la orden de reprimirnos son nuestros propios hijos o hermanos, entonces nos vemos enfrentados y obligados a agredirnos entre hermanos, hijos del mismo vientre de la PACHAMAMA.

Nosotros aceptamos el aporte cultural del occidente, aceptamos la convivencia pacífica, con complementariedad y reciprocidad de valores materiales y espirituales; pero no aceptamos los "modelos económico-políticos" foráneos que la casta quiere ensayar sobre nuestras espaldas. Nosotros conocemos nuestra historia y vamos a seguir el camino trazado por nuestros Mallkus y Amawt'as, hasta alcanzar la Libre Determinación de nuestro Pueblo.


Cuarta parte: factores conflictivos permanentes

La realidad actual está caracterizada por una serie de conflictos que se agudizan, debido a las consecuencias del neoliberalismo y globalización en torno a los intereses económico-políticos de la casta gobernante de Bolivia:

EL RACISMO: Bolivia ha sido creada por los españoles realistas o pragmáticos "patriotas de la hora 25" y los aymara-qhichwas no fueron tomados en cuenta para nada. Los fundadores formaron la "casta gobernante" auto-calificada de "alta sociedad", y a través del tiempo esa "casta" ha venido mestizándose con una sucesión de inmigrantes euroasiáticos. Esos mestizos se han hecho más "bolivianos" que cualquiera, para disponer del poder político y para explotar las riquezas a manos llenas.

En el tiempo transcurrido, ellos han venido teorizando una "nueva Bolivia" y un "hombre nuevo". La "nueva Bolivia" significa una Bolivia sin "indios" y el "hombre nuevo" significa el "mestizo euroasiático". Hasta la Guerra del Chaco, los aymara-qhichwas no éramos reconocidos como "bolivianos", pero hoy nos carnetizan como "ciudadanos bolivianos", cuando en realidad somos "ciudadanos de papel" y bolivianos sin categoría.

LA POLITIQUERIA: La casta gobernante de euroasiáticos juega a la politiquería, forma decenas de taxipartidos, con siglas atractivas, ideologías importadas y discursos levantamuertos. Esos partidos en pugna interna turnan sus "olañetas y melgarejos" en la silla presidencial. Aparentan ser muy democráticos, hacen que los aymara-qhichwas votemos, pero los "honorables" eligen al presidente en el cómputo parlamentario. El "poder económico-político" ha sido siempre la "cosa nostra" de la casta gobernante y nosotros los indígenas por unos regalitos: gorritas, banderitas, camisetas, pelotitas, copitas... hemos sido la masa votante incondicional.

LA TIERRA Y LOS RECURSOS NATURALES: La casta gobernante boliviana, dispone de este país como de su feudo, es una casta angurrienta, cuanto más tiene mucho más quiere. Acapara extensas tierras de cultivo y pastoreo y con ingentes recursos naturales en el subsuelo. Para explotarlos con grandes ganancias y coimas, licita y adjudica a empresas transnacionales. A mediados del siglo XIX el Gral. Melgarejo y el melgarejismo han sido los defensores "a sangre y fuego" de los intereses feudales de esa casta y ahora entre los siglos XX y XXI el Gral. Banzer y el banzerismo son los gananciosos defensores "a como dé lugar" de las concesiones, ventas, capitalizaciones y tercializaciones de los recursos naturales en favor de Estados Unidos, Chile y Brasil.

LA BUROCRACIA GUBERNAMENTAL.-El gobierno del país está en la ciudad de La Paz, ahí está la gran burocracia gubernamental que retarda o acelera los demandas en proporción a la coima y la filiación partidaria; ahí se atan y se desatan los intereses de los partidos políticos de la megacoalición; ahí están los ministros que se enriquecen con las comisiones millonarias para facilitar las licitaciones en favor de las empresas transnacionales; ahí están los banqueros que quiebran cuando quieren; ahí están los diputados y senadores levantamanos que lucran a la sombra de sus partidos y al margen de los intereses del Pueblo al que dicen representar. Entonces, La Paz es la cueva de "los cuarenta", en ella proliferan los problemas y convergen los afectados para hacer escuchar sus demandas, aunque se moleste la casta en nombre de la "paz ciudadana".

SOLUCIONES ENGAÑOSAS.- Después de 1952 los gobiernos de turno han buscado contentarnos con medidas paliativas y paternalistas como el  voto universal, la bolivianización, la Reforma Agraria, la Participación Popular, la municipalización, la multietnicidad, el bilingüismo, etc. Todas estas medidas de mala fe, convergen en la llamada INTEGRACION, palabra hueca y huera que está basada sobre el RACISMO contra nuestro Pueblo Indígena. Todas esas medidas legales no consultadas con los aymara-qhichwas, son engañosas.

LA ECONOMIA DEL PILLAJE.- La economía aymara-qhichwa pre-colonial se basaba en el equilibrio de las necesidades del Pueblo y los recursos naturales. En previsión de escasez por causas naturales, en cada saya, ayllu y marka había depósitos o almacenes comunes. Pero la economía española basada sobre el dinero, la usura y la concentración de bienes en pocas manos, permitía la multiplicación de terratenientes, minatenientes y obratenientes que vivían a costa, sudor y muerte de millones de indios mit'ayus. Sabemos que en el primer censo de la Colonia en 1548, en lo que resultó ser Perú y Bolivia, se contó 8'285.000 habitantes y cuando se hizo el primer censo de la República en 1831, en Bolivia apenas se contó 1'088.768 habitantes. Bolivia está asentada sobre ese modelo económico, por eso siendo un país de ingentes recursos naturales, tiene una población pobre rayana a la miseria.

EXTENSAS TIERRAS REGALADAS o VENDIDAS.- El Neocolonialismo hizo de Bolivia, un país atrasado y pobre, asistido y corrupto. Los colonizadores en situación de gobierno de turno, han vendido los territorios : Apolobamba, Acre, Matto Grosso, Chaco Boreal, Chaco Central, Puna de Ataqama y Ataqama (Litoral). En los últimos 50 años han regalado o vendido 37 millones de hectáreas de tierras en los llanos orientales: Dr. Paz Estensoro (1953-1964), 6 millones, Gral. Barrientos Ortuño (1964-1969), 4 millones, Gral. Banzer Suárez (1971-1978), 17 millones, Gral. García Meza (1980-1981), 10 millones y otros. Ultimamente con el pretexto de Capitalización han entregado los hidrocarburos al PETROBRASIL y las empresas estratégicas del Estado a empresas transnacionales del USA, Chile y Brasil.

EL DECRETO 21060.- El capitalismo de Estado, después de nacionalizar la gran minería (1952), la centralizó en la Corporación Minera de Bolivia (COMIBOL), ésta promocionó nuevos "patiños, hoschilds y aramayos", como Sánchez de Lozada y otros, quienes luego de servirse de ella, la destrozaron con el Decreto 21060. Este decreto es otro recurso político-jurídico-económico neoliberal de la casta gobernante. Con él se lanzó el Neoliberalismo como un Modelo Económico para Bolivia: miles de  mineros y fabriles fueron despedidos, el libre mercado mató la pequeña industria y fuentes de trabajo, los pequeños agricultores fueron abandonados, etc. Así el gobierno boliviano, muy servil al modelo ha creado un ejército desarmado de desocupados, controlado por otro ejército armado, mercenario del BID, FMI, BM y otros.

LAS EMPRESAS DEL ESTADO.- COMIBOL, LAB, YPFB, ENFE, ENTEL y otras, con motivo de capitalización, virtualmente fueron vendidas a precio de regalo a empresas transnacionales y a sus aliados bolivianos. El gobierno de Banzer y sus tecnócratas de la Harward se han enriquecido, sin importarles que Bolivia agoniza de muerte.

Estos y otros aspectos son factores de permanente conflicto, porque afectan a la vida misma de nuestros Pueblos y en este país no habrá paz mientras el gobierno se preste para el ensayo de los "modelos político-económicos" foráneos.

Quinta parte: el camino recorrido: hechos y documentos ideológicos

El actual Movimiento Político del Pueblo Aymara-qhichwa tiene el propósito fundamental de reanimar la lucha de resistencia pacífica, sostenida a lo largo de 500 años de colonia-república. Este movimiento se honra en levantar una vez mas la Wiphala de los grandes Mallkus contra las arremetidas racistas de los "olañetas y melgarejos" de Bolivia.

Luego de la gran traición del MNR. de 1952, hemos vivido bajo la sombra integracionista del Convenio 107/1957 de la O.I.T. y cristianamente resignados a desaparecer "por amor a la patria de los bolivianos", cuando en la Isla de Barbados (enero 1971) un selecto grupo de cientistas sociales indigenistas, dio a conocer para todo el mundo la famosa DECLARACION DE BARBADOS, un documento que acusa al ESTADO anglo-latinoamericano, a las MISIONES CRISTIANAS católico-protestantes y a la ANTROPOLOGIA, como los causantes intelectuales y materiales de la muerte y desaparición paulatina de los Pueblos Indios en América.

Este documento no fue conocido por los pueblos indígenas durante muchos años, así por ejemplo en mayo de 1971, se lanzó la TESIS INDIA de Fausto Reinaga, sin haber conocido la mencionada Declaración; de igual manera en julio de 1973, los aymara-qhichwas rubricamos el MANIFESTO DE TIWANAKU sin tener idea del respaldo que teníamos con la DECLARACIÓN DE BARBADOS. Este documento sólo fue conocido por los pueblos concernidos, después del I Parlamento Indio Americano del Cono Sur, realizado en el Paraguay (octubre 1974).

Luego, en 1975 se llevó a cabo el "I Congreso Mundial de los Pueblos Indígenas" en Canadá y se nos abrió los ojos sobre los pueblos indígenas del mundo y la necesidad de unirnos para ingresar al seno prohibido de las Naciones Unidas (ONU). En septiembre de 1977, los Pueblos Indios de América, congregados en los extramuros de las Naciones Unidas en Ginebra, forzamos la apertura de puertas, entramos y nos posesionamos del foro y la palestra, para plantear directamente nuestros problemas.

Al mismo tiempo en el Qullasuyu, surge el Movimiento Indio Tupaq Katari (MITKA) que llevó la candidatura Aymara-qhichwa en las elecciones forzadas de 1978, 1979 y 1980, haciendo prevalecer "el derecho de ser
elector y ser elegido". Luego de aquel hecho irreversible, el Movimiento Indianista y Katarista ha avanzado por caminos tortuosos al encuentro de la personalidad de su PUEBLO, reivindicando principalmente la TIERRA y TERRITORIO.

En el "I Congreso de Movimientos Indios de Sud América" (Ollantaytambo 1980), se encargo al Consejo Indio de Sud América (CISA) para hacer prevalecer las "Resoluciones de Ollantaytambo" en las Naciones Unidas. El CISA cumplió su cometido, logró su status consultivo ante el ECOSOC, propuso y logró el Convenio 169/1989 de la OIT., propuso la creación de un Fondo que resultó ser el FONDO INDIGENA (1992), propuso y logró la Declaración del DECENIO INDIGENA (1994-2004), participó activamente en el Proyecto de DECLARACIÓN UNIVERSAL DE DERECHOS DE LOS PUEBLOS INDIGENAS y actualmente sostiene la instalación de un FORO PERMANENTE de los Pueblos Indígenas de nivel ECOSOC en las Naciones Unidas.

En el año 2000, en el JACH'A UMASUYU en torno a la milenaria Capital JACH'AK'ACHI, nuevamente ha estallado la lucha contra el Neoliberalismo y la Globalización, que buscan nuestro empobrecimiento hasta la genuflexión y nuestra desaparición en nombre de la INTEGRACION.

EL MANIFIESTO DE JACH'AK'ACHI es la magnificación de la DECLARACION DE JACH'AK'ACHI (6/X/2000),la DECLARACION DE HEROES y MARTIRES AYMARAS DE 2000,(12/XI/2000) y otros.

Contra todas las tendencias neonatalistas, estos hechos trascendentales y documentos ideológicos indican que no estamos en el punto cero, hay distancias vencidas y hay batallas ganadas.

Son hitos que orientan el derrotero a seguir hasta la victoria final. Pero por todos los medios el gobierno y la casta gobernante combaten contra esta historia o la ignoran . Sin embargo, estos documentos han servido de base para la plataforma jurídica internacional de los Pueblos Indígenas en las Naciones Unidas.

Los Aymara-qhichwas nos sentimos identificados y solidarios con todos los frentes de lucha por nuestras reivindicaciones históricas y culturales y nos sentimos hermanados con todos los sectores laborales,  aplaudimos la invalorable presencia de los medios de comunicación como la TV y la prensa oral y escrita que en nuestras jornadas de lucha de abril y septiembre del año 2000, nos han acompañado como testigos de todos los atropellos que nuestras comunidades indígenas han venido sufriendo.

Nosotros buscamos la unidad del Pueblo para que juntos podamos luchar por el logro de nuestras reivindicaciones de respeto a nuestra identidad cultural como Nación Qullana.


/Qullãna al Mallku Tupaq Katari y Wartulina Sisa/.

/Qullãna al Mallku Pawlu Sarti Willka/
/Qullãna al Amawt'a Leandro Nina Quispe/.

/Qullãna al Amawt'a Awilinu Siñani/.
/Qullãna al Mallku Lawryanu Machaqa y Mama Modesta/.

/Jallãlla Qullasuy marka/.
/Kawsachum Tawantinsuyu/.

/Jawilla Umasuyunkir jilat-kullakanaka/.


Jach'ak'achi marka, 9 de abril de 2001.

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