Número 128  //  16 de junio de 2001  //  24 Raby` al-awal 1422 A.H.

 INICIACIÓN AL ISLAM

Los estados internos de cada fase de la asalat *
Por Imam Al-Gazzali
http://www.arrakis.es/~margarit/sufismo/textos

 
En un reciente “encuentro” organizado por la ‘Federación internacional 
e interreligiosa por la Paz Mundial’ se propuso a los asistentes un cuestionario de las cuales Abdelkarim contesta a la primera pregunta:
“¿Desaparecerán las religiones en el futuro?”

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La llamada a la asalat

Cuando oigas la llamada a la oración dada por el muecín,  siente el temor de la proximidad de las Cuentas del Día de la Resurrección. Prepárate a ti mismo internamente y externamente a responder, y a hacerlo sin dilación. Aquellos que son rápidos en responder a esta llamada son aquellos que serán preguntados gentilmente en  el día de la Gran Revisión. Así que inspecciona tu corazón: si lo encuentras lleno de diversión y felicidad ansioso de responder con acritud, puedes esperar ante esta situación te traigan buenas noticias y la salvación en el Día del Juicio. Esto es por lo que el Profeta, con quien sea la paz, solía decir: “¡confórtanos, Bilal!” porque Bilal era el muecín y la oración la diversión y el confort del Mensajero, sobre el la paz.


La pureza ritual

Cuando prestamos atención a la pureza ritual en las cosas que nos envuelve progresivamente en planos más cercanos —tu habitación, luego tus ropas, luego tu piel—, no están en contraposición de tu ser interno, que se encuentra en el corazón de todo esto. La batalla para purificarlo es con el arrepentimiento y el rechazo de los excesos, y con la determinante resolución de no volver a cometerlos en el futuro. Limpia tu ser interior por este camino, porque este es el lugar que examina Aquel al que tu adoras.


Cubrir las partes privadas

 Tú cumbres las partes privadas, como prevenir que ciertas partes del cuerpo sean expuestas a la vista. Pero ¿qué acerca de las vergonzosos áreas de su ser interno, aquellos desgraciados secretos de tu alma, que sólo son escrutados por tu Señor, Grande y Glorificado sea? Sé consciente de estas faltas. Sé discreto acerca de ellas, pero ten en cuenta que nada puede ser escondido de la vista de Allâh, Glorificado sea. Sólo a través del arrepentimiento, la vergüenza y el temor, serán perdonados...


Dirigirse a la Qibla

Así al orientarte a la qibla, al realizarlo, retiras externamente tu rostro de todas el resto de direcciones para hacerlo hacia la Casa de Allâh, Ensalzado sea. ¿Acaso no supondrás que no se te piden también que retires tu corazón fuera de todo lo demás, dirigiéndote hacia Allâh, Elevado y Glorificado sea?  ¡Qué absurda idea, pues éste es el objetivo del ejercicio!... El profeta, con él sea la paz, dijo: “cuando un hombre se levanta para rezar, dirigiendo su deseo, su rostro y su corazón hacia Alllâh, Grande y Glorioso, abandona esta oración volviendo al estado en que se encontraba el día en el que su madre le dio a luz”.


La posición de pie (Qiyam)

Así para la postura de erguido, que significa mantenerse a  si mismo recto —en cuerpo y espíritu— en la presencia de Allâh, Grande y Glorioso, tu cabeza, que es el miembro más alto de tu cuerpo, debe de estar inclinado, como recuerdo de la necesidad de mantener el corazón humilde y honesto, libre de altivez y orgullo...


Intención (Niya)

Cuando formules tu intención, debes tratar de ser responsable ante Allâh, Exaltado sea, realizando la oración en obediencia a Sus ordenes, realizándola de manera adecuada, evitando las cosas que la invalidan o la hacen mermar en perfección, realizándola con sinceridad, buscando la aceptación de Allâh , Exaltado sea, en la esperanza de Su recompensa y con temor de Su castigo, buscando Su gracia y favor por Su parte...


Takbir

Para el takbir [el Allâhu akbar que comienza la oración], tu corazón no debe ser contrario a las palabras que pronuncia tu lengua. Si en tu corazón sientes que hay algo más grande que Allâh, Exaltado sea, aunque tus palabras sean verdad, Allâh es testigo de que eres un mentiroso...


Invocaciones del comienzo

Cuando realices la invocación del comienzo, guárdate del politeísmo oculto en ti mismo. Fue por la gente que rezaban buscando la aprobación de los hombres, así como la de la Divinidad, que Allâh, exaltado sea, reveló esta aya:

“Quien quiera encontrarse con su Señor, que haga obras rectas y que no asocie a nadie en su adoración a su Señor” [18:10]

Cuando dices “busco refugio en Allâh de Satán el maldito”, debes ser consciente de que el demonio es tu enemigo y que aguarda una oportunidad para alejarte de tu Señor, exaltado sea. Satán tiene envidia de tu habilidad para comunicarte con Allâh, y de postrarte ante Él...


Recitación del Corán

En cuanto a la recitación del Corán podemos distinguir tres tipos de personas:

a). Aquellos que mueven sus lenguas de forma inconsciente.

b). Aquello que ponen atención en el movimiento de sus lenguas, entendiendo el significado, escuchándolo como si procediese de una persona diferente a ellos; este es el grado de las gente “de la derecha”.

c). Aquellos que comienzan con la conciencia del significado, y usan sus lenguas para expresar esta conciencia interna. La lengua actúa para ellos como mero interprete de este sentimiento interno, o como un profesor. En el caso de los más cercano a Allâh, su lengua es un mero interprete...


La flexión (ruku)

De acuerdo con Ikrima, Allâh , glorificado sea, se refiere a las posturas de pie, flexionado, postrado y sentado cuando dice:

“Aquel que ve cuando te levantas [a rezar] y tus movimientos estando entre aquellos que se postran” [26:218-219]

La flexión (ruku) y la postración (suyud) se acompañan  de una renovación de la afirmación de la Grandeza de Allâh , glorificado sea...

Al flexionarse, renuevas tu sumisión y humildad, tratando de afinar tus sentimientos internos a través de la refrescante conciencia de tu propia impotencia e insignificancia ante el poder y grandeza de tu Señor Para confirmarlo, buscas la ayudad de tu lengua, glorificando a tu Señor, y testificando repetidamente Su Suprema Majestad., tanto externamente como internamente.

Cuando te levantes espera que Él sea misericordioso contigo. Para hacer énfasis en este deseo, dices “Allâh  escucha a aquellos que Lo alaban”. Siendo consciente de la necesidad de mostrar gratitud añades inmediatamente “Las alabanzas más agradecidas son para Ti, nuestro Señor”. Para mostrar la abundancia de esta gratitud deberías añadir “tanto como los cielos y la tierra contienen”.


Postración (suyyud)

Entonces te inclinas en postración, siendo este el más alto nivel de sumisión, porque llevas la parte más preciada de tu cuerpo, tu cara, hasta lo más bajo para encontrase con el polvo de la tierra. Si es posible, deberás tratar de hacer tu postración sobre el suelo desnudo, pues esto lleva más a la humildad y de forma más segura a la conformidad. Cuando te dispongas en esta posición de proximidad, deberás ser consciente que perteneces a ella. Estás devolviendo la rama a su raíz, porque de polvo fuiste creado y al polvo deberás regresar. Al mismo tiempo debes renovar tu conciencia interna de la Majestad de Allâh , diciendo “Gloria a mi Señor el Más Alto”. Repítelo para añadir mayor confirmación, porque una sola vez no resulta lo suficientemente enfático.

Cuando tus sentimientos interiores hayan sido así refinados, deberás confesar tu esperanza de obtener la Misericordia Divina, porque Su Misericordia fluye rápidamente hacia la debilidad y humildad, y no hacia la arrogancia y vanidad.

Mientras levantes tu cabeza, di Allâh u Akbar y pide por aquellos que necesites, haciendo la súplica de tu elección, como “Mi Señor, perdóname y ten misericordia. Ignora mis faltas, de las cuales Tu estás bien informado”.

A continuación reafirma tu sumisión con una segunda postración.


Sentarse y testificar

Cuando estés  sentado para dar testimonio (tashahhud), hazlo decorosamente. Declara que todos las oraciones y buenas obras que realizas son buscando la complacencia de Allâh , y que todo le Pertenece. Ese es el significado de “at-tahiyat...” Se consciente del Profeta, la paz y las bendiciones sean con él, y de su noble persona, mientras dices “la paz sea contigo, o Profeta, y también la misericordia  y bendiciones de Allâh...”. Asegúrate de que tu saludo le llega, y él te devolverá un saludo más perfecto todavía. Salúdate luego, y a todos los siervos sinceros de Allâh, a continuación testifica la Unidad de Allâh, exaltado sea, y la misión del Profeta Muhammad, Su profeta, la paz y las bendiciones sean con él, y asegúrate su protección


La suplicación del final

Al fin de la oración, debes ofrecer la suplicación tradicional, implorando y entregándote con tranquilidad y humildad, confiando en ser escuchado. Incluye en tu oración a tus padres y otros creyentes.


Saludo (Taslim)

Finalmente, con la intención de terminar tu oración, dirige tu saludo a los ángeles y al resto de presentes. Siente gratitud hacia Allâh, glorificado sea, por haberte permitido completar este acto de adoración. Imagina que estás despidiendo a esta oración, y que podrías no vivir para ver otra como ella...


* Del  libro “Inner Dimensions of Islamic Worship” de Muhtar Holland - Ed. Islamic Foundation UK

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