Número 119  //  18 de marzo de 2001  //  22 Thw al-Hijjah 1421 H.

 INICIACIÓN AL ISLAM

 Tradición islámica: sobre las injusticias cometidas 
 contra los hombres

 
  

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Muhammad (s.a.s.)
Dijo: “Quien acapara bienes, ése es el que da pasos en falso”.

Y también dijo: “Aquel que trasiega con lo que tiene, a ése es a quien Allah provee; y aquel que acapara bienes y los acumula, a ése es a quien Allah maldice y aparta de su lado”. Comenta el shayj de Samarcanda Abul-Layz Nasr ibn Muhammad ibn Ibrahim: el que trasiega con lo que tiene es el que lleva mercancías de un lado para otro posibilitando a las gentes que se beneficien de lo que carecen en sus tierras”.

Y dijo Muhammad (s.a.s): “Quien almacena alimentos durante cuarenta noches (esperando que aumente su precio), de ése Allah nada quiere saber, ni él sabe nada de Allah”.

Un hombre quiso preparar a su hijo para algún oficio, y consultó con Muhammad (s.a.s), el Mensajero de Allah, y éste le dijo: “No lo entregues a un almacenista de trigo, ni a un carnicero, ni a un vendedor de sudarios. En cuanto al que almacena trigo, es mejor que tu hijo se encuentre ante Allah siendo adúltero o borracho que no que haya escondido alimento cuarenta noches; y en cuanto al carncero, ése sacrifica animales hasta que por fin toda misericordia abandona su corazón; y en cuanto al vendedor de sudarios, porque desea la muerte a mi Nación, y el que nace en mi Nación me es más querido que el mundo y todo cuanto contiene”. Por ello, según el shayj de Samarcanda, debe decirse al que practica el “ihtikar”, es decir, todo tipo de monopolio: “Vende como venden las gentes”, sin subir los precios.

Y también dijo Muhammad (s.a.s): “Todo aquel que haya perjudicado en algo a su hermano, sea en su honor o en sus bienes, todo aquel que haya cometido cualquier injusticia, que la repare hoy antes de que se le reprenda por ello cuando no posea dinares ni dirhams, cuando se le quite de lo correcto que hubiese hecho para compensar a aquel al que ha ofendido, y si no tuviera acciones que lo adornen, se quitará de las faltas del ofendido y se añadirán a las suyas, como reparación”.

Y dijo: “¿Sabéis quién es el que está en la ruina?” Le respondieron sus compañeros: “Ya Rasul Allah, nosotros consideramos arruinado al que no tiene dirhams ni dinares ni bienes”. Y él (s.a.s.) dijo: “El que está en la ruina de entre los de mi Nación es el que se presenta ante Allah con todos sus as-salats y todos sus ayunos, pero se presenta después de haber ofendido a éste, calumniado a ese otro, comido de lo de aquel, derramado de la sangre de éste, golpeado a otro; a éste, a ése y a aquel otro; se les dará entonces de lo que le correspondía por sus as-salats y por su ayuno, y si su cumplimiento con el Islam se agotara antes de que la reparación se consuma, se cogerá de los olvidos y descuidos de éste, de ése y de aquel otro y se le acusará a él por ellos, y después se le arrojará al Fuego”.

Dijo ibn Mahrán (r.): “Muchas veces el hombre recita el Corán y en realidad se está maldiciendo a sí mismo”. Le preguntaron: “¿Cómo es eso?” Y él dijo: “Porque lee las palabras: “Allah maldiga al opresor”, siendo él de los que cometen injusticias”.

Y también dijo: “Los que sufren alguna injusticia son satisfechos por Allah”.

Y dijo: “Encontrarte ante Allah con setenta injusticias que hayas cometido contra El, es para ti mejor que situarte frente a El con una injusticia tuya contra las gentes”.

Dijo Ibn Iyyad (r.): “Recitar una sola aya del Corán y cumplir con su derecho es más amado por mí que leer todo el Corán mil veces; y alegrar a los creyentes y satisfacer sus necesidades es más amado por mí que cumplir con los derechos de Allah durante toda mi vida; y ser austero es más amado por mí que adorar a Allah con la adoración de los cielos y de la tierra; y apartarme un ápice de lo haram (lo vedado, lo no conveniente, lo nunca aconsejable) es más amado por mí que cumplir cien peregrinaciones con lo halal (lo opuesto al haram)”.

Y fue dicho: “Lo que arrebata el Imán al corazón es la injusticia”.

Y dijo Muhammad (s.a.s): “Los mejores de entre mi Nación no entran en la Yanna (el Jardín) por la abundancia de su as-salat y su ayuno, sino por la salud de sus corazones, la generosidad con la que se ofrecen, por su solidaridad con todos los musulmanes”.

Y dijo: “Seis derechos tiene el musulmán sobre ti: si te invita, acude; si enferma, visítalo; si muere, asiste a su entierro; si te lo encuentras, salúdalo; si te pide consejo, dáselo; y si estornuda, aprovecha para desearle salud”.

Y también dijo en cierta ocasión: “Quien busca riqueza en lo halal porque repugna mendigar, para alimentar a su familia, para ser generoso con su vecino, ése es para Allah como una luna llena en una noche oscura; y quien busca riqueza, aún siendo en lo halal, pero para mostrarse soberbio, para aparentar grandeza, ése encuentra a Allah airado contra él”.

Y dijo: “David (a.s.) solía salir disfrazado para preguntar a su pueblo qué pensaba de él. Un día encontró en su camino a Yibril que se le preguntó: “Muchacho, ¿qué opinas de David?” Y Yibril (a.s.) Le contestó: “Es un hombre correcto, sino fuera por su defecto”. David le dijo: “¿Y cuál es ese defecto?”. Yibril (a.s.) le respondió: “Vive de los impuestos de los musulmanes, y Allah no ama sino a quien vive de su propio esfuerzo”. Volvió David (a.s.) llorando a su mihrab, e imploró a Allah que le enseñara un oficio, y fue herrero. Y así cuando acababa de impartir justicia entre su pueblo, marchaba a la herrería, y en adelante vivió él y su familia de lo que ganaba con su trabajo. Es a lo que se refiere el Corán cuando dice acerca de él: “Y ablandamos para él el hierro y le enseñamos a hacer corazas con las que os protegéis de vuestra violencia”.

Dijo un shayj: “Sé que la salvación está repartida en diez partes, nueve en saber callar y una en saber huir. Y sé también que la conciencia está repartida en diez partes, nueve en saber ganarse la vida, y una en la adoración de Allah”.

Muhammad (s.a.s.) dijo: “Quien abre para sí la puerta de la mendicidad, Allah abre para él la puerta de la miseria; sentid vergüenza de pedir y Allah os proveerá y os enriquecerá; que uno de vosotros coja una cuerda y baje al valle y reúna leña y la venda en éste vuestro mercado, ello es mejor para él que mendigar, le den o no le den”.

Dijo: “Comerciad con tejidos; vuestro padre Abraham comerciaba con tejidos”.

Y también dijo: “Sed carpinteros, el profeta Zacarías era carpintero”.

Y también dijo: “Allah no ha proporcionado bienes a los seres humanos sino por mediación de su trabajo; si lo hubiese hecho de otra manera se harían ociosos y corromperían la tierra; ha puesto sus ganancias en el trabajo para que dediquen su tiempo”.

Dijo Omar (r.): “Mendigos, remendad vuestras ropas y dedicaos al comercio. El camino es claro: no seáis una carga para las gentes”.

Dijo Abu Saleh (r.): “Omar nos enseñó que cada tres de nosotros debíamos asociarnos: uno compraba, el otro vendía, y el tercero era liberado para la lucha en el Sendero de Allah”.

Se vio a Abu Saleh (r.) montando guardia en la costa, y dijo: “Somos tres asociados, y ésta es la vez que me corresponde en la lucha”.

Dijo Muhammad (s.a.s.): “Quien siembra en un huerto o en el campo, y de lo que siembra se alimenta otro ser humano, o un pájaro o cualquier otro animal, que sepa que se le tiene en cuenta como si lo hubiese ofrecido como acto de generosidad hacia las criaturas de Allah”.

Dijo ibn al-Mubárak (r.): “Quien no asiste al mercado, pierde su integridad y se hace grosera su naturaleza humana”.

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