Número 121  //  7 de abril de 2001  //  13 MuHarram 1422 A.H.

 TARIQAS SUFÍES

 Jutba Jerrahi sobre el  Dhikr
  Por Sheik Tosun Bayrak al-Jerrahi al-Halveti

 

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Allah El Altísimo ha dicho en el Sagrado Corán:

"Recuérdenme para que yo los recuerde, séanme agradecidos para que no sean llevados a la infidelidad."

"Ellos (gente de inteligencia) recuerdan y alaban a Allah siempre, mientras están sentados, de pie o recostados."

"Recuerden a Allah a menudo y alábenlo día y noche."

"Cuídense, no sean de los inconscientes. Recuerden a Allah con su propio ser, día y noche, en voz alta y en silencio, con reverencia y temor."

" El deseo de los corazones de los fervorosos solo pueden satisfacerse con la evocación de Allah, pues los corazones se llenan solo recordando a Allah."

"Yo (Allah) disminuyo el sustento de aquellos que Me olvidan. En el Día del juicio los resucitaré ciegos."

“¡Sean devotos! Pues por cierto que la adoración protege al hombre de todo daño y de ser llevado a la infidelidad. El recordar a Allah es la devoción más grande."

"Aquellos que se prosternan avanzada la noche, temiendo el castigo en el Mas Allá, esperando la compasión de su Señor, que están de pie en oración en obediencia y en servicio a Allah, recibirán la misericordia y la beneficencia de Allah."

De palabras de Su Amado Profeta (sas) en que Allah se dirige a nosotros:

"Oh hijo de Adán, puedes olvidarte de todo excepto de Mí, alábame y recuérdame para que Yo olvide a otros y te recuerde a ti."

"Oh hijo de Adán, declara tu evocación de Mí para que Yo te recuerde con Mi aprecio. Recuérdame en tu corazón para que Yo te recuerde mostrándome a ti. Recuérdame rebajándote y humillándote para que Yo te recuerde elevándote sobre los otros."

"Oh hijo de Adán, si tu Me recuerdas me estás agradeciendo. Si tu Me olvidas me estás maldiciendo."

"Oh hijo de Adán, recibes regalos en abundancia si Me recuerdas. Recibirás alegría y consuelo de Mí."

"Oh hijo de Adán, aquel que Me desea, Me busca; aquel que Me busca, me encuentra; aquel que Me encuentra, me sirve. Solo aquel que Me sirve verdaderamente, Me recuerda y me alaba. Entonces Yo también lo recuerdo y me vuelvo su Amado."

El Profeta (sas) dice:

"Cuando se reúne una congregación, alabando y evocando a Allah, vienen ángeles y se unen a ellos. Allah los alaba y los recuerda a través de los espíritus de estos ángeles, y encuentran paz, amor y compasión en sus corazones. Continúen recordando a Allah y leyendo Su Corán, pues esto les traerá la luz de sabiduría en este mundo y la asistencia de la Divina belleza en los cielos."

"Aquel que se complace en recordar a Allah, Allah está complacido con él. Aquel que dice la ilâha illa-Llâh los velos (ocultando lo divino en su corazón) son levantados."

"El demonio se escapa del corazón de aquel que recuerda a Allah y entra en el corazón de aquel que olvida a Allah."

 "No hay caridad más generosa que el evocar a Allah."

"Aquel que realiza su oración de la mañana en congregación, recuerda a Allah hasta la salida del sol y hace dos ciclos de oración, recibe la recompensa de un Peregrinaje."

"¡Que alegría tan grande le da a aquel que se sienta alabando a Allah luego de la oración de la tarde!"

"Así como los muros de un castillo protegen del enemigo, El recuerdo de Allah lo protege del Shaytán."

Aquellos que saben dicen:

"El camino al divino conocimiento es evocar a Allah. Es la recta fortaleza que lo lleva a estar cerca de Allah. Es signo de fe y de tener conciencia en la devoción; la llave de la puerta a la sabiduría. Cuando repiten internamente la frase lâ ilaha illa-Llâh, se ilumina su corazón, trae paz a su alma. Ilumina su mente y la hace brillar. Es lo que mantiene con vida su corazón. Es el medio para encontrar al Amado."

"Si despiertas y recuerdas a Allah en medio de la noche, es un signo de que eres amado por Aquel que tu has evocado."

"Cuando ves a alguien de buen carácter, de modales gentiles, cuyo corazón está en paz, cuyos ojos están brillantes, pues es que lo ha recibido por estar en continua evocación."

Estar en continua evocación da dirección al espíritu, cura toda enfermedad y despierta el alma. Limpia el corazón de todo lo demás que no sea Allah y aumenta Su amor en él. Al descender este recuerdo de la lengua hacia el corazón y penetrar desde el corazón al alma, uno se eleva cada vez mas cerca al creador. Al estar continuamente repitiendo la frase lâ ilaha illa-Llâh, el corazón se une a la lengua, la mente es limpiada de toda imaginación, la corrosión del corazón es quemada, la oscuridad se vuelve día, y la llama de la mente es puesta junto al sol de la divina luz.

Al principio es como un haz de luz, como un relámpago. Eso es jadhbah, el éxtasis momentáneo. Luego la luz se queda por mas tiempo, pero nuevamente se va; si uno continúa finalmente la luz es permanente. Se está entonces en tal gozo y sabiduría interior, que uno está inmerso en ello, olvidando todo lo demás. Uno escucha desde todos los miembros de uno el canto de la alabanza a Allah. El cuerpo tiembla y se mece como un sauce con el viento, como si un ave revoloteara dentro del pecho. Uno está ya para siempre despierto de la inconsciencia y es guiado a La Presencia. Esa es la felicidad eterna.

Los que saben dicen que hay tres niveles en la remembranza de Allah:

  • Recordar verbalmente.
  • La remembranza desciende desde la lengua al corazón.
  • La remembranza penetra en el alma, el recuerdo silencioso, la esencia de la evocación se esparce a todo el ser. La manifestación física de esto es un violento temblor del cuerpo, las palabras ALLAH y HU salen en una exclamación sin control, finalmente se cae inconsciente.

 

Aquel que desea obtener el conocimiento divino, debe prolongar su remembranza hasta que la declaración verbal llegue al corazón, luego penetre dentro del secreto y la esencia. Si uno continuamente mantiene el recuerdo de Allah en el corazón día y noche, el alma humana, fortalecida, vence al alma animal en uno. Entonces uno conoce y llega a la perfección.

 

Ay de aquel que comienza este camino y luego cambia su rumbo, pues su dolor será tan intenso como hubiese sido su alegría si hubiera continuado. Si uno hubiere caminado mil años en este camino y le volviese la espalda por un momento, la pérdida sería mas grande que la ganancia.

 

Los que saben dicen que el estar en continuo recuerdo es la llave al mundo de los malâika, al mundo de las almas. Es el medio que nos lleva a estar cerca del Creador. Lo oculto se hace visible, lo desconocido se vuelve conocido, el júbilo recibido hace que la alegría más grande de este mundo parezca una pena. Uno está sumergido en amor divino.

 

Los que saben dicen que hay diez condiciones de preparación para la remembranza de Allah.

 

  • Tomar una ablución total, luego una ablución ritual.
  • Realizar dos ciclos de oración.
  • Estar en un lugar extremadamente limpio.
  • Borrar toda preocupación del mundo de nuestro corazón
  • Sentarse en una piel de cordero, en dirección a la qibla, sentado sobre las rodillas o con las piernas cruzadas.
  • Entrecerrar los ojos para llevar la atención al corazón.
  • Mantener la imagen del sheik de uno en la mente.
  • Estar en un estado de mucha conciencia, estar atento.
  • Haber comido una cantidad moderada de comida y una buena cantidad de mantequilla, y no estar hambriento ni repleto.
  • Expulsar todo pensamiento y sensación de placer físico.

 

Al final de la remembranza uno debiera quedarse por un momento en silencio, relajado y en paz.

 

Si durante el ritual se siente confusión, que el sentimiento de placer y excitación es una reminiscencia de los placeres del mundo, es una indicación de que uno está bajo la influencia de la carne y la lascivia. Si esta persona repite internamente la ma’buda illa-Llâh mientras verbalmente está repitiendo lâ ilaha illa-Llâh, se espera que sus sensaciones del mundo se debiliten y su lascivia se extinga y así sus placeres espirituales tengan identidad propia.

Aún cuando se logre un estado espiritual durante el ritual, uno debe interponer repitiendo internamente la ma’buda illa-Llâh mientras uno repite en voz alta lâ ilaha illa-Llâh, dirigiendo las palabras illa-Llâh hacia el corazón, para que el corazón se despierte y los ojos del corazón se abran. Luego entonces, es de esperar, uno verá muchos secretos y el corazón se llenará con conocimiento divino.

 

Dieciséis teólogos se acercaron a Junayd al-Baghdadi (q.s.) para pedirle que les enseñara aquello que no sabían. Él los puso a cada uno en una pieza y les pidió que en forma continua recordaran a Allah.

 

Después de una semana los reunió a todos y les preguntó: "¿Qué han encontrado en su corazón?" Todos contestaron que habían encontrado el amor por este mundo en sus corazones. Les pidió que continuaran el recuerdo de Allah en reclusión por otra semana.

Cuando los reunió después de la segunda semana, le dijeron que habían encontrado el amor y el deseo por el Yanna en sus corazones. Les dijo que volvieran a recluirse para desprender de sus corazones ese amor también.

 

Al final de la tercera semana, al preguntarles que habían encontrado ahora en sus corazones, contestaron: "El amor a mi mismo". Les pidió que abandonaran también ese pensamiento de su propia existencia y continuaran por otra semana.

 

Al final de la cuarta semana dijeron que ya nada tenían en su corazón mas que el amor de Allah. Hadrat Junayd dijo: "Ahora tienen todo. Continúen recordando a Allah y podrán mantenerlo."

 

Lâ ilaha illa-Llâh es la palabra de Allah. El son de estas palabras son el eco toda la creación material; el significado es el alma de la creación. Aquellos que puedan absorber esta alabanza divina con su eco y su significado están protegido de todo mal y a salvo en este mundo y en él Mas Allá. Si pueden colocarlo en el corazón y mantenerlo allí, no entrará temor alguno en el corazón, ni es necesario que refugiarse en nadie ni buscar ayuda. Si ha penetrado en tu corazón eres verdaderamente un creyente. Si ha entrado en tu alma eres verdaderamente un amante.

 

Cuando dices Lâ ilaha ("No hay dios”) inhalando, esa ráfaga de viento que respiras sacude el polvo de tu corazón limpiándolo de todas las cosas indignas del mundo que te han infestado, pues estas diciendo que no existe nada digno de devoción. Cuando enérgicamente diriges las palabras illa-Llâh ("sino Allah") hacia el corazón, exhalas dentro del corazón la creencia en Allah, y el amor de Allah entra en él. Estás plantando la semilla del árbol del conocimiento divino, un árbol cuyo fruto es el conocimiento de Allah.

Son tres las estaciones en el camino al conocimiento divino. Primero el estado de purificación, extrayendo del ser la acumulación de los mi y mío, de conocimiento falso, de falsa personalidad, falsos temores y esperanzas, del sentido equivocado de propiedad, cosas que uno piensa que posee. El segundo estado es también vaciarse, pero vaciarse del propio ser, perdiéndose, despojándose de los muchos "yos". La primera etapa es decir: "no hay nada aquí"; la segunda es decir: "Ni siquiera yo." La tercera etapa es ser capaz de quedarse en ese estado.

 

Lâ ilaha illa-Llâh lo lleva a uno al primer estado, que es la estación del corazón. La segunda es la estación del alma, que es alcanzada con el nombre ALLAH. La tercera etapa es llamada el secreto, donde todos los secretos son divulgados, y es alcanzada por medio de HU. Lâ ilaha illa-Llâh es el imán del corazón, que te atrae hacia él. ALLAH es el imán del alma. HU es el imán de la esencia secreta.

 

Uno está dentro del otro, como una hermosa ave dentro de una jaula dentro de una pieza. Lâ ilaha illa-Llâh es la llave al cuarto del corazón, ALLAH la puerta de la jaula del alma y Hu esa hermosa ave de esencia en la jaula. La puerta del cuarto está contigua a la casa de este mundo de problemas, dolor y miedos. Mientras mas uno penetra en el alma y en el secreto, mas se aleja uno de este mundo y va al interior del reino del bienestar, alegría, conocimiento y seguridad.

 

En la escalera del Sufismo estarás de pie en el peldaño del ego y la imaginación, el peldaño donde está el inconsciente, el desatento. Luego subirás al peldaño de las cosas de este mundo, donde están los pecadores. Luego subirás al peldaño de lo que llamamos naturaleza y lo natural, lo que llamamos la realidad y lo que llamamos humano como una excusa para nuestros errores. Aquí es donde está el hipócrita. Cuando subas al peldaño del corazón, te rendirás y estarás entre los sirvientes de Allah. Por sobre este, en el peldaño del alma, estarás con los amantes. Cuando asciendas al nivel del secreto, conocerás la verdad. Estarás cerca de Allah con los que Lo conocen. Allah sabe mejor.

 

Paz y bendiciones sobre nuestro Amado de Allah, su familia y compañeros, los guías en el camino a la verdad. Bendiciones y paz sobre el Polo de los que conocen a Allah Hadrat Pir Nureddin al-Jerrahi (Que su secreta alma sea santificada) y sobre Hadrat Ibrahim Hakki Erzerumi (que Allah esté complacido con él) de cuya sabiduría derivan estas palabras.

Y la paz, bendiciones y la misericordia de Allah sea contigo y este faqir.

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