Número 121  //  7 de abril de 2001  //  13 MuHarram 1422 A.H.

 AL- ÁNDALUS

 El resurgir del Islam en Al-Ándalus XIV
  Por Ali Kattani


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3.4 Etapas de la Revolución Bajo el Mando de Ibn Abbu (16) 

Preparó Ibn Abbu, inmediatamente después de su nombramiento, la organización del ejército de los muyahidín. Designó a Ibn Al Malíh comandante del valle de Almanzora y el la zona de Baza, y a Shu’abí de las Alpujarras y Sierra Nevada, a Bulud para la zona de Almería. E hizo llegar armamento y víveres desde los puertos de Marruecos y Argelia.

A continuación, Ibn Abbu organizó un ejército compuesto de diez mil muyahidín, con los que se dirigió a poner cerco a la ciudad de Órgiva y su fortaleza a finales del mes de octubre del año 1569 d.J., después de varios intentos de penetrar en sus murallas. Fue cuando el comandante de su guarnición solicitó el auxilio de Juan de Austria en Granada, socorriéndolo con una fuerza bajo el mando del Duque de Cieza. Sin embargo, no tuvo éxito esta fuerza en la ruptura del cerco de los muyahidín que habían cortado el camino hacia ella en Lanjarón. Mientras que los musulmanes lograron con éxito la liberación de Órgiva, y a continuación liberaron Galera, constituyendo esta una fortaleza cuyo enclave era de elevada importancia estratégica. Y tuvieron que venir de Huéscar fuerzas de apoyo al ejército  del Duque de Cieza, siendo derrotadas por los muyahidín en una cruenta batalla.

Se restableció la unidad de los muyahidín en torno a Ibn Abbu, el cuál extendió su autoridad hasta los territorios de Málaga y Ronda, abundando sus ataques sobre la Vega de Granada. A primeros de noviembre del año 1569 d.J., las fuerzas de los muyahidín al mando de Geromino Ibn Al-Malíh, liberaron la fortaleza de Oria después de una feroz batalla, cuando la guarnición cristiana de Oria lanzaba sus algaradas contra los pueblos circundantes de musulmanes, especialmente Monterba.

En esos momentos estaban encendidas las batallas sobre las costas de Túnez y Argelia entre los turcos y los españoles. Y en el 19/1/1570 d.J., el Comandante en jefe de Argelia, Alí Pasha, logró con éxito la liberación de la ciudad de Túnez de manos de los españoles, y la aniquilación de lo que quedaba del Estado Hafsí, el que pasara a estar bajo el protectorado español. Por lo que el rey de España reunió todas las fuerzas que pudo para acabar con la Revolución andaluza. Dispuso tres ejércitos: el más grande de todos bajo el mando de su hermano Juan de Austria; el segundo bajo el mando del Duque de Cieza; y el tercero bajo el mando de Antonio de Luna. Los tres ejércitos tuvieron éxito en tomar la iniciativa de manos de los muyahidín, así como su unicidad se estremeció después del asesinato de Ibn Omeya, y disminuyeron los refuerzos que le solían llegar. Y determinó el rey resolver el problema a cualquier precio, temiendo la incorporación de los musulmanes de Valencia y Murcia a los muyahidín.

El rey ordenó a finales de diciembre del año 1569 d.J., ponerse en movimiento al ejército de Juan de Austria. Partió pues, el ejército desde Granada hacia la fortaleza de Absar, después a Guadix, y  llegó a Baeza en el 29/12/1569 d.J., dónde acampó unos días para organizar su plan. A continuación, se dirigió Juan de Austria hacia la fortaleza de Galera con una fuerza de 12.000 soldados, y en su camino ocupó de manos de los musulmanes la fortaleza de Goljar. En la defensa de Galera hubo 3.000 muyahidín aproximadamente, de entre ellos una división de voluntarios otomanos, participaron así mismo en la defensa del pueblo las mujeres andaluzas con sus armas. Y el Marqués de Velez había asediado Galera durante largo tiempo, sin que pudiera ocuparla, por lo que Juan de Austria lo destituyó en diciembre del año 1569 d.J.

Los defensores de Galera opusieron una feroz resistencia al ejército de Juan de Austria, y les impidieron la invasión de la fortaleza y el pueblo. De forma que el ejército cavó una zanja alrededor del pueblo, utilizando la artillería contra la fortaleza, y después la asedió largo tiempo infligiendo pérdidas de cientos de muertos y heridos. Y en el 10/2/1570 d.J., se desplomó la resistencia de los muyahidín y el ejército entró en el pueblo con una excitación de locura, de saqueo y muerte. Ordenó Juan de Austria matar a todos los prisioneros, hombres, mujeres y niños, y de ellos mató a 1.400 en su presencia. Destruyó el pueblo y esparció sal sobre su tierra.

En el mismo mes el ejército de Juan de Austria se dirigió hacia el este, avanzando hacia el pueblo de Serón. Y se dirigió hacia ellos una fuerza de 6.000 muyahidín al mando de Al-Habaquí e Ibn Al-Malíh. Aconteció una violenta batalla en los alrededores del pueblo en la que mataron los muyahidín un gran número de soldados y oficiales españoles, a su cabeza Don Luis Quejada, preceptor de Juan de Austria comandante del ejército, y lo consideraba en grado como su padre. Como así mismo Quejada era amigo íntimo del rey Carlos V. Derrotaron los muyahidín al ejército de Juan de Austria, lo dispersaron y estuvieron a punto de matar a su comandante. A continuación llegaron nuevos refuerzos para el ejército español y volvieron a asediar Serón, y consiguieron invadir el pueblo con éxito en el 5/3/1570 d.J. Se salvaron Al-Habaquí y unos pocos muyahidín, mientras que cundió la muerte, el robo, el saqueo y la esclavitud para todo el que cayera en manos del ejército.

A continuación, se dirigió el ejército de Juan de Austria de regreso hacia el este, y ocupó la fortaleza de Tijola para destruirla y capturó como esclavos a 400 niños y mujeres. A continuación, ocupó consecutivamente las fortalezas de Purchena, Cantoria, y Taháli. Y a finales de abril el ejército llegó a la llanura del Padúl en las Alpujarras para esperar la llegada del ejército del Duque de Cieza.

El ejército del Duque de Cieza salió desde Granada en el mes de febrero y cruzó la sierra de las Alpujarras de oeste a este sembrando la muerte, el pánico y la destrucción en su camino hasta llegar a finales del mes de abril a la llanura del Padúl, dónde se encontró con el primer ejército.

Y el ejército de Antonio de Luna salió desde Antequera, llegando a primeros del mes de marzo a la sierra de Bani Tomíz, al este de Málaga, para someterla.

En el 14/3/1570 d.J., ordenó Juan de Austria a los musulmanes que quedaban en la capital Granada y en la Vega, su salida hacia Castilla. Y en el 19 de marzo el ejército los congregó en caravanas y los distribuyó por las lejanas aldeas de Castilla. La mayoría de ellos murió en el camino por enfermedad y asesinato, y un gran número de ellos fueron vendidos en el mercado de esclavos (17).

Ante esta comprometida situación, el sultán Ibn Abbu tuvo que pedir auxilio de nuevo al estado otomano. Así pues, envió una carta al Comandante en jefe Alí Pashá, y otra al muftí de Constantinopla con fecha de 11 de Shaabán del año 977 H. (11/2/1570 d.J.). Su texto es como sigue (18):

“En el nombre de Allah, el Compasivo, el Misericordioso. El poder es para Allah. De servidor de Allah al que tiene su apoyo en Allah, el vivo por Su favor y Su capacidad, el muyahid por Su causa, Príncipe de los creyentes, el aferrado a la Sharía de Allah, exterminador de infieles y vencedor de los ejércitos enemigos de Allah, Muley Abdullah Muhammad Ibbn Abu, Allah bendiga su andadura, y guíe sus pasos para recobrar el orgullo de Andalucía, y renueve su renacer. ¡Qué Allah el Poderoso le dé la victoria! ¡Y Él es el Todopoderoso! A nuestro especial amigo y querido, inmenso señor, noble y generoso, excelso y aventajado, bienhechor, temeroso de Allah. ¡Qué Allah le otorgue la gracia del perdón!”.

“A continuación, que la paz de Allah colme a nuestro elevado país, así como Su gracia y Su bendición rebosante. Querido hermano, nos han llegado noticias de vuestro excelso país y la persona del noble sultán, y los sentimientos que emanan de él hacia los desgraciados y míseros. Y que ha preguntado por nosotros, interesado por saber lo que nos ocurre. Verdaderamente se ha tomado interés y se ha dolido por la penuria y la tensión que nos asola de manos de esos cristianos. Y que su majestad y grandeza el Sultán nos ha enviado una carta con su sello prometiéndonos la ayuda con un abundante abastecimiento de hombres musulmanes, y cuanto necesitemos de víveres y equipamiento que nos permita preservar esta tierra”. 

“Y teniendo en cuenta las duras penalidades que sufrimos en esta crisis amarga, pues verdaderamente, nos refugiamos de nuevo en la puerta sublime, pedimos el auxilio, la asistencia y la ayuda de vuestra mano. Y el auxilio, el auxilio realmente es de Allah, el Omnipotente, por encima de toda la gente. Rogamos de vuestra señoría comunicar al Sultán de nuestra situación y transmitirles nuestras noticias, de la gran batalla que estamos librando. Decir a su majestad que si quiere cubrirnos con su consideración y afecto que corra en nuestro auxilio antes de que perezcamos. Ya que hay dos potentes ejércitos que se dirigen hacia nosotros para atacarnos desde dos frentes. Y verdaderamente, si sucumbimos en la batalla, Allah, ensalzado sea, le pedirá cuentas duras por ello en el Día del Juicio, el día que no servirá la fuerza como argumento. Y la paz sea con vosotros, así como la misericordia de Allah y sus bendiciones. Escrito en el día del martes, en el once del mes de Shaabán de 977 H. Muley Abdullah Muhammad Ibn Abbu”.

Abandonó el mundo islámico una vez más al pueblo andaluz. Pues, en esta última Revolución en la que se sacrificaron los andaluces como no lo había hecho ningún pueblo en la historia antes que ellos, para preservar el Din del Islam, su lengua árabe, y su civilización, no enviaron entonces, los dos estados islámicos del mar Mediterráneo, el otomano y el saadí, más que una ayuda insignificante y tardía. Y la mayoría de los turcos, argelinos y marroquíes que se incorporaron a los muyahidín andaluces, lo hicieron voluntariamente para ir al Yihad por la causa de Allah y morir como mártir del Islam, de forma que demostraron su heroísmo en el combate y murieron miles como mártires.

Era el estado otomano más fuerte y capacitado que el estado saadí para proporcionar ayuda a los andaluces. ¿Porqué no lo hizo pues? Parece ser que el Comandante en jefe argelino, se interesó más por utilizar la Revolución andaluza para liberar Túnez y las costas argelinas y tunecinas de los españoles, antes que ayudar a vencer a los andaluces. ¿Tuvieron los otomanos realmente la intención de ayudar a los andaluces a liberar su tierra, o solamente quisieron presionar a España para mejorar su posición, o su utilización para sacar provecho en detrimento de los españoles fuera de Andalucía?

El gobierno otomano conocía perfectamente la situación de la Revolución andaluza, y tenía una sólida y continuada relación con sus jefes. Sin embargo, estaba dividido entre dos ideas: la ayuda a la Revolución andaluza hasta vencer, o la apertura de la base veneciana, la isla de Chipre, la cuál había originado grandes contratiempos al estado. Fue el Gran Visir, Muhammad el Siciliano, de los auxiliares en la ofensiva contra España y la liberación de Andalucía, y el que propuso al sultán Salím II retrasar la apertura de Chipre. Mientras que la corte del sultán apoyaba primeramente emancipar a Chipre de Venecia, si tenían en cuenta que la apertura de Chipre era más fácil que la liberación de Andalucía. Salím II tenía la esperanza en su alianza con el rey de Francia Carlos IX contra los españoles. Sin embargo, el rey de Francia manifestó sus dudas en aceptar esta alianza bajo la presión de la Iglesia, inclinándose el sultán por la opinión de los que preferían comenzar por la apertura de Chipre. De hecho, el estado otomano abrió Chipre en agosto del año 1571 d.J., después de ser extinguida la Revolución andaluza y aniquilado su poder (7).

El sultán marroquí Abu Muhammad Abdullah Al-Gálib As-Saadí, fue acusado por parte de los andaluces de complicidad con los españoles por temor a la expansión del estado otomano. De manera que tal vez no viera con buenos ojos el establecimiento de un estado andaluz al norte de Marruecos bajo la influencia otomana. Y anteriormente en el año 970 H. (1563 d.J.), introdujo por la fuerza a 14.000 emigrantes andaluces en el ejército y los alojó en el barrio de Riyad Zaitún en Marrakech. Por este motivo, Al-Gálib Billah fue detestado por todos los andaluces, habiendo considerado su reclutamiento forzoso como una esclavización para ellos (19). Y al levantarse la Revolución andaluza, envió su Comandante Ibn Omeya al Sultán As-Saadí una embajada al mando de Fernando Al-Habaquí.

El historiador Al-Yanábi hace alusión a esta embajada diciendo: “Enviaron esos (e.d. los muyahidín andaluces) una delegación a Al-Sharif Muley Abdullah solicitándole apoyo, y que no se lo proporcionó nada a causa de los pocos medios y embarcaciones que tenía, y otras excusas”. (20)

El autor de “La Historia del Estado Saadí”, el escritor andalusí anónimo, fue más claro cuando dijo acerca de los muyahidín andaluces: “Tuvieron que escribir a los reyes musulmanes de oriente y occidente suplicándoles por Allah el auxilio, siendo Muley Abdullah al que más escribían por ser el más próximo a su tierra y se había fortalecido su poder, sus pilares se habían saneado, se habían movilizado sus soldados, y habían aumentado sus números. Les mandó, como un engaño suyo, que se opusieran a los cristianos para que creyera en sus palabras con la manifestación de los hechos. Y cuando se hubieron levantado contra los cristianos se volvió atrás de las ayudas que les había prometido. Les había mentido por puro engaño a ellos y al Din de Allah, Poderoso y Majestuoso, en beneficio del interés por su efímero reinado. Había correspondencia entre él y los cristianos, se intercambiaban mensajes y consultas. Les indicó que echaran a la gente de Al-Andalus en dirección a Marruecos, pretendiendo con ello poblar sus costas, y de ellos había formado un gran ejército en las ciudades de Fes y Marrakech para sacarle provecho en los intereses de su reino. Y cuando se levantaron contra los cristianos con su aprobación y se emplearon con ellos en el combate, enviaron a sus jefes, notables y demás influyentes a la orilla (marroquí) para pedir el auxilio del sultán y de la comunidad musulmana, y dejaron a toda la gente de Al-Andalus amarrada en las montañas de Granada combatiendo a los cristianos. Al llegar a él fue negligente con ellos y alargó su estancia. Les llegó entonces la misiva de sus familias de que habían sorprendido la correspondencia entre el sultán y los cristianos y la ratificación de un documento de prevención contra los musulmanes. Resultó el hecho cierto con la aparición de señales indicadoras de ello: larga quietud, y paso de los días sin beneficio alguno. Les mandó finalmente, pactar con los cristianos que los dejaran cruzar a esta orilla”. (21)

Esta fue la situación del apoyo que los andaluces habían supuesto obtener de sus hermanos, y por cuya causa arriesgaron sus vidas y su existencia. Y en abril del año 1570 d.J., esta situación quedó clara para los comandantes muyahidín. Pues, comenzaron a debilitarse los firmes propósitos, y la esperanza en la victoria decayó, y cundieron los sentimientos de desengaño del mundo islámico.

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