Número 119  //  18 de marzo de 2001  //  22 Thw al-Hijjah 1421 H.

 TARIQAS SUFÍES

 “Busca hacer las cosas fáciles para la gente, no difíciles”
  Por Sheijh Nazim Al-Haqqani Al-Qubrusi Al-Naqshbandi 

 
  
Allah Todopoderoso conoce y entiende mejor que nadie a Sus criaturas, los descendientes de Adán. El Todopoderoso conoce sus capacidades y debilidades, sus excelencias y sus faltas, y Él solo espera de ellos de acuerdo con lo que Él sabe de ellos. 

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Como nuestro Señor ha decretado que, a través de los años, debería hacerse cada vez mas difícil para los seres humanos vivir de acuerdo a lo que es bueno para ellos, Allah, su Señor, ha disminuido Su expectativa de ellos. El Todopoderoso sabe muy bien que la gente del último tiempo no será capaz de mucha obediencia o devoción a Él, y por lo tanto, Él ha hecho las sucesivas Leyes Divinas Reveladas a través de Sus Profetas progresivamente mas fáciles y con menos demandas, culminando en la Ley revelada al Último y el Sello de los Profetas, Muhammad, la Paz sea con él, la tolerante Ley del Islam.

Aún durante la vida del Sagrado Profeta, Allah Todopoderoso alivió las cargas que Él mismo había impuesto sobre los creyentes, sabiendo que estas prácticas serían demasiado difíciles para que ellos las toleren. Por ejemplo, el ayuno solía comenzar después de la comida de la noche, o desde que una persona se iba a dormir a la noche, y continuaba hasta el siguiente atardecer. Entonces Allah facilitó el ayuno para los creyentes permitiéndoles que participen de una comida antes del amanecer y que ayunen solamente desde el primer albor del amanecer hasta la puesta de sol.

Aunque la Ley revelada del Islam nunca necesita cambiar a lo largo de la historia, por ser la Ley revelada para la gente del Último Tiempo —desde el tiempo de la revelación del Sagrado Corán hasta el fin de este mundo—, el nivel de observancia esperado de nosotros por nuestro Señor, y el rigor o la clemencia con la cual juzgará nuestras acciones, no es el mismo ahora que en el tiempo del Profeta.

Si, la completa Ley Divina como fue revelada a nuestro Profeta se mantiene inalterable como modelo de perfección, y ha ser procurado por los creyentes de alto nivel y aspiración. Pero de acuerdo a la siguiente tradición de nuestro Profeta está claro que las acciones de la gente de un tiempo tan degenerado como el nuestro serán solo juzgadas en relación a las condiciones que tengan que soportar. De acuerdo a la Tradición, el Sagrado Profeta se dirigió a sus compañeros, diciendo: “Oh mis compañeros, si uno de ustedes abandona un mandato divino de entre cien, estará en peligro de perder su fe, pero llegara un tiempo cuando cualquiera de mi Nación que se mantenga firmemente incluso en un Mandato de entre cien, pueda esperar salvarse a si mismo y a su fe”.

Debemos entender todas las implicaciones de esta profecía, pero generalmente nuestros eruditos islámicos leen tal tradición y nunca se detienen a reflexionar en ella. Por lo tanto, tienen por costumbre ser muy rígidos e intolerantes en su trato con los nuevos musulmanes de los países occidentales. Tan pronto como una persona acepta ser musulmán, estos eruditos proceden a cargarlo con instrucciones del nivel mas completo de devoción, ayuno, etc., requeridos a un musulmán responsable, y la lista completa de acciones prohibidas... ¡todas dentro de las quinientas ordenes y ochocientas prohibiciones!

¿Cuál ha de ser la reacción de esta gente nueva, quienes ni siquiera se convierten desde otra religión con prácticas y prohibiciones duras, sino a menudo de una forma de vida completamente irregular? Si vamos a presentar el Islam de tal forma, ellos ciertamente lo van a pensar dos veces antes de comprometerse a si mismos con el Islam, ya que no están preparados para observar toda la Ley inmediatamente. Por esto tantos occidentales vienen a mi y me preguntan si es posible de seguir una Vía Sufí sin abrazar el Islam, porque ellos ven el Islam como una montaña gigantesca que se les ordenará escalar hasta el pico, inmediatamente sin entrenamiento, sin equipamiento. Entones, naturalmente, ellos dudan.

Debemos ser sabios y conscientes de nuestra responsabilidad hacia la gente cuyos corazones se inclinan hacia el Islam. Debemos recordar que nuestro Señor es el Mismo que Aquel que pone de relieve Sus Océanos de Misericordia sobre todos los otros Atributos de su Libro Sagrado, y nosotros debemos aprender de la tolerancia de nuestro Señor hacia nosotros, para ser tolerantes con aquellos con los cuales nosotros queremos forjar lazos desde el corazón, con aquellos a quienes queremos guiar hacia el Amor de nuestro Señor y tomarlos como nuestros propios hermanos y hermanas.

Nadie entre los musulmanes puede discutir el hecho que la completa orden de la Ley Divina fue revelada a nuestro Profeta gradualmente a lo largo de un periodo de diez años en Medina, y esto solamente después de un periodo inicial de preparación de trece años en Meca, cuando específicamente nada fue exigido de los creyentes excepto el creer en Allah, el Último Día, Sus Profetas, y las buenas acciones. El Santo Profeta resume la sabiduría de este acercamiento en una tradición famosa: “Busca hacer las cosas fáciles para la gente, no difíciles. Llévenle las buenas nuevas, no los alejes.”

Mira, todos sabemos esto, por ejemplo, el aprendizaje de un niño desde el jardín de infantes hasta la Universidad comprende mucho estudio y esfuerzo de parte del estudiante. Pero no le digas a ese niño: “La educación es un largo proceso que comprende el aprendizaje y aun la memorización de tantos grandes libros, la resolución de problemas difíciles de matemáticas y ciencias, y hacer muchos deberes en lugar de jugar.” Si uno le pinta tal cuadro a ese pequeño niño de lo que él esta comenzando, va a tratar de escapar en completo terror. Pero nosotros, como adultos, sabemos que en la educación el estudiante va a ser preparado por sus maestros para resolver cada problema que a él se le pida resolver, que a él se le darán desafíos que de acuerdo a su nivel y lo llevara al siguiente. Los de primer grado no se espera que lean libros o resuelvan problemas de matemáticas de quinto grado, a los de primer grado les deben decir, “Vengan aquí yo les enseñare el ABC... si, esta es tu lección nada mas”. Paso a paso este estudiante aprenderá a leer todo. Y así, en Islam, nosotros conducimos a las personas paso a paso. Es un comienzo y un fin, pero primero debemos ayudar a la gente a dar el primer paso; si no dan el primer paso ellos nunca van a dar los últimos.

Desgraciadamente, el Islam habiendo sido revelado y propagado de esta forma gradual —sin dificultad para el aprendiz— no es comprendido por Musulmanes ni por no Musulmanes. Por eso, en este tiempo estamos necesitados de una nueva guía, y nosotros no anticipamos que vendrá de nuestros eruditos. Es el entendimiento y la guía que vendrán a través del corazón, de corazón a corazón; no meramente instrucciones de lo que deberíamos hacer o no con nuestros cuerpos.

Musulmanes y no Musulmanes indistintamente deben entender este punto, como una real comprensión del Islam es capaz de salvar al mundo entero. Pero si nosotros insistimos en nuestra falta de comprensión es posible que hagamos revertir este movimiento hacia el borde del desastre.

El Sagrado Corán se dirige hacia toda la humanidad, y nosotros estamos necesitados de gente que sea capaz de entenderlo. Solamente tales personas son capaces de ayudar a personas a sus porciones del Santo Corán. El Santo Corán es una fuente, una fuente fluyendo que puede calmar la sed de billones, pero muy poca gente están siguiendo el río hasta su origen: todos se están retirando lejos de él corriente abajo. Debemos buscar el origen: es la corriente de vida para toda la humanidad.

''Wa min Allah at-Taufiq''


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