Número 116  //  23 de febrero de 2001  //  29 Thw al-Qi`dah 1421 H.

 INICIACIÓN

 Los `ulemas de la maldad
  www.zawiya.org

 

Recomienda esta página   



En el Islam se habla de dos tipos de ‘ulamâ, es decir, de dos tipos de conocedores del Islam. A unos se les llama ‘ulamâ as-sû, los sabios de la maldad, que son aquellos en los que predominan las cualidades más bajas, y han aprendido el Islam para hacer de ese saber una herramienta con la que satisfacer las exigencias de su egoísmo y sus inclinaciones más viles, que son lo que realmente impera en ellos. Los ‘ulamâ as-sû, los sabios de la maldad, son los que han aprendido el Islam para enriquecerse, por interés personal, porque en el fondo son avaros; y son también los que lo han aprendido para falsearlo y ponerlo al servicio de los poderes establecidos, para ganarse así el favor de los poderosos, y lo hace porque en el fondo son cobardes; y son ‘ulamâ as-sû, sabios de la maldad, los que aprenden el Islam para ser alguien y censurar a los demás, porque en el fondo son inseguros; y hay una infinidad de ejemplos de ‘ulamâ as-sû con los que es lamentablemente fácil toparse en la actualidad ya que se ha perdido la vergüenza que, en el mundo musulmán, antes impedía muchas veces esas cosas. Hay también una gran cantidad de hadices en los que Rasûlullâh (s.a.s.) nos advierte contra esta clase de sabios que hacen daño al Islam y a los musulmanes. En cierta ocasión dijo: “Quien aprenda la ciencia del Islam para disputar con sus sabios o para confundir a los ignorantes, o para atraer la mirada de la gentes hacia sí, ése estará en el Fuego”. Y también dijo: “Quien aprenda la ciencia con la que sólo se debe desear a Allah para alcanzar con ella cualquier algún otro objetivo mundanal, no saboreará el Jardín el Día de la Resurrección”.

Por otra parte, a la segunda categoría pertenecen los ‘ulamâ al-âjira, los sabios que tienen como único deseo satisfacer a Allah y ganar su misericordia: tienen como meta al-âjira, la vida junto a Allah, y no compiten por ninguna otra cosa. No los mueve la ambición, ni el miedo, ni la hipocresía, sino que los pone en acción una inquietud espiritual profunda, exigente consigo misma, transparente y radical... Son los sinceros, los que han aprendido el Islam después de haberse purificado, y el Islam ha fructificado en ellos y ahora son capaces de servir de provecho al resto de los musulmanes. Siempre serán escasos, porque tienen un gran valor y el valor sólo existe en lo que no abunda. Son luz para sí mismos y para los mundos y su bien es amplio porque ya nadan en la misericordia de Allah, en su Rahma absoluta que se ha desbordado sobre ellos y desde ellos se desborda sobre el universo. Los ‘ulamâ al-ajira, los sabios de al-âjira, son quienes deben ser buscados como maestros, y a ellos, el aprendiz debe entregarse sin reservas y recoger del bien del que son portadores.

Portada  Búsqueda  Hemeroteca  Biblioteca Virtual  |  Cartas de  lectores  

  Noticias  Pensamiento Mujer  Al Ándalus  Geo-política  Sociedad y Economía 
Ciencia y Salud  Arte y Literatura  Qur'an y Hadiz  Jutbas  Iniciación al Islam
Religiones Comparadas 
Entrevistas y Conferencias  Educación y Normativas 
Derecho islámico 
Vida de Muhammad