El resurgir de Al-Ándalus (IV)


Por Ali Kattani 



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La unificación de los reinos cristianos

Hemos visto como se unificaron los diferentes reinos cristianos, los cuales se fundaron sobre tierras islámicas conquistadas en la Península de Al-Andalus. Después de la disolución del estado almohade se redujeron a tres estados: Castilla, Aragón y Portugal. Fue Castilla el peor enemigo del Reino Nazarí de Granada después de su fundación. Estudiaremos primeramente la situación de Castilla en la época Nazarí de Granada.

Después de la caída almohade, se hizo cargo del reinado de Castilla Fernando III, en el año 611 H. (1214 d.J.). A continuación le anexionó el Reino de León su padre Alfonso IX en el año 628 H. (1230 d.J.). Fernando III fue el jefe de los ejércitos castellanos que ocuparon Córdoba (633 H.), Jaén (643 H.), y Sevilla (646 H.). Y trasladó la capital de Castilla desde Toledo a Sevilla, inmediatamente después de ser ocupada esta última ciudad.

Murió Fernando III el año 650 H. (1252 d.J.) en el tiempo de Ibn Al Ahmar, fundador del Reino Nazarí, y le sucedió su hijo Alfonso X, el Sabio. Este último continuó con el mismo plan de sus predecesores en la lucha contra el estado islámico en Al-Andalus, ocupando la ciudad de Cádiz, de manos de los musulmanes, en los comienzos de su gobierno, habiéndole ayudado en la empresa Ibn Al Ahmar. A finales del reinado de Alfonso X el Sabio, se rebeló  contra él su hijo Sancho, emprendiendo una guerra civil en Castilla, en la que venció el hijo sobre su padre, y Alfonso tuvo que ir a refugiarse al sultán merinida Abu Yusuf el año 681 H. (1282 d.J.). Sancho IV siguió siendo rey de Castilla sin oposición alguna hasta que entrara en disputa con los nobles y algunos príncipes de su familia, por lo que se vio obligado a acceder en la concertación de una tregua con Granada, lo cuál significó para el Reino de Granada algunos años de paz.

Al morir Sancho IV el año 696 H. (1292 d.J.), le sucedió su hijo, siendo niño aún, Fernando IV, bajo la tutela de su madre. El suyo fue un reinado lleno de agitación y anarquía en Castilla. Pero cuando fue adulto, empeoró de nuevo la relación entre Castilla y Granada. Y él fue quien ocupó Gibraltar por primera vez de manos de los musulmanes en el año 709 H.

Cuando murió Fernando IV el año 712 H. (1312 d.J.), le sucedió en el trono de Castilla su hijo, siendo niño, Alfonso XI bajo la tutela de dos nobles. Y a pesar de la anarquía que reinaba entonces en Castilla, prosiguió el estado cristiano con sus incursiones sobre el Reino de Granada. Sin embargo, los musulmanes granadinos derrotaron a los castellanos en una batalla decisiva el año 719 H. (1319 d.J.). Cuando Alfonso XI alcanzó la mayoría de edad, y tomó personalmente las riendas del país, lo devastó, sembrándolo de venganza y muerte, y continuando con sus ataques sobre las tierras islámicas, él fue quien infringió la peor derrota a los ejércitos musulmanes al mando del sultán Abul-Hasan el Merinida en la batalla del río Salado el año 741 H. (1340 d.J.). Siendo esa la última vez que un ejército marroquí atravesó el estrecho de Gibraltar para acudir en auxilio de los andalusíes. Apoderándose Alfonso XI, a continuación, de Tarifa y Algeciras. Sin embargo, los musulmanes recuperaron durante su reinado la plaza fuerte de Gibraltar.

Al morir Alfonso XI de una epidemia el año 751 H. (1350 d.J.), le sucedió su hijo Pedro II, el Cruel. Fue el rey al que se dirigió Ibn Jaldún como embajador del sultán de Granada, siendo así mismo, el tirano contemporáneo de Lisan Ad Din Ibn Al Jatíb. Pedro el Cruel, desplegó un régimen sanguinario, sobre Castilla y sobre su familia, dónde recurrió al asesinato de su esposa para casarse con su amante. Compuso para sí mismo una guardia especial de musulmanes mudéjares. Emprendió violentas luchas fratricidas entre él y sus hermanos, entrometiéndose en ellas Francia, por un lado, con el apoyo a su hermano Enrique, e Inglaterra apoyándolo a él. Finalmente Pedro el Cruel, fue derrotado y asesinado el año 769 H. (1368 d.J.), en la era del sultán Nazarí Al Ganí Billah, con el que le unía un compromiso de amistad y alianza. Y estuvo Granada al lado de Pedro el Cruel en la guerra contra su hermano.

Subió al trono de Castilla Enrique II y le fue bien, de forma que fortaleció el poder de Castilla en sus días de reinado. Sin embargo, dirigió sus fuerzas contra Portugal e Inglaterra. Disfrutando Granada de cierta seguridad en ese tiempo, que le sirvió para tomar la iniciativa con el ataque a las tierras castellanas. Y al morir Enrique II  el año 780 H. (1379 d.J.), le sucedió su hijo Juan I, emprendiendo disputas en su reinado, entre Castilla e Inglaterra por una parte, y entre Castilla y Portugal por otra. Derrotando los portugueses a los castellanos el año 1385 d.J.

Juan I murió asesinado el año 792 H. (1390 d.J.), sucediéndole su hijo el joven Enrique III, que era débil y enfermizo. A pesar de ello reforzó el régimen de Castilla y sostuvo la guerra contra Granada hasta que murió el año 709 H. (1406 d.J.). Le sucedió su hijo Juan II siendo niño, bajo la tutela de su madre la reina Constanza de Inglaterra y su tío Fernando, el que ocupó la ciudad de Antequera de manos de los musulmanes, el año 815 H. (1412 d.J.). Fue Juan II débil de carácter, y después de alcanzar la mayoría de edad se apoderó del gobierno su ministro. Sin embargo, en su largo gobierno imperó una cierta paz entre Granada y Castilla. Mientras que Granada estuvo ocupada en sus disputas internas entrometiéndose en ellas los castellanos de forma continuada para mermar sus fuerzas y debilitar el estado islámico y prepararlo para su caída.

Cuando murió Juan II el año 858 H. (1454 d.J.), le sucedió su hijo Enrique IV. Era tan débil como su padre, debilidad manifiesta en su carácter y en la resolución de los asuntos, hasta tal punto de ser apodado el Impotente. Durante sus días de reinado imperó la anarquía en Castilla, y a pesar de ello mantuvo su opresión al Reino de Granada ayudado por sus luchas internas como ya hemos visto. Ocupó Gibraltar por segunda y última vez, el año 1462 d.J.

Ante la muerte de Enrique IV el año 879 H. (1474 d.J.), se opusieron los nobles a la investidura al trono de Castilla de su única hija Juana, por dudas que tenían alrededor de su filiación, de forma que estuvieron de acuerdo con su hermana Isabel, la cuál se había casado a pesar de su hermano, el año 1469 d.J., con Fernando rey de Aragón. Así fue como se unificaron los dos reinos cristianos, mientras que el Reino de Granada se fraccionó. Isabel y Fernando fueron los que ocuparon Granada, último reducto islámico en Al-Andalus como veremos, y recibieron más tarde el apodo de Reyes Católicos.

Después de la caída almohade, asumió el poder del reino de Aragón Jaime I el año 610 H. (1213 d.J.), y se prolongó su reinado hasta el año 675 H. (1276 d.J.). Fue el que ocupó Valencia el año 636 H. (1238 d.J.), y las islas Baleares de manos de los musulmanes, contando con una completa colaboración de Castilla para la demolición de la existencia islámica en Al-Andalus, de ahí que fuera apodado por sus conciudadanos como el Conquistador, siendo Zaragoza la capital de su reino.

A la muerte de Jaime I, le sucedió en el trono de Aragón su hijo Pedro III, quién extendió la jurisdicción de Aragón hasta Sicilia y sur de Italia (el reino de Nápoles), por ello fue apodado el Grande. Al morir Pedro III, las tierras aragonesas, además de las zonas andalusíes de Cataluña, Zaragoza, Valencia, las islas Baleares, incluía el sur de Italia y Sicilia, y Provenza en el sur de Francia. Su muerte acaeció en el año 684 H. (1285 d.J.). Le sucedió su hijo Alfonso III, que al ser débil frente a las exigencias de los nobles, padeció Aragón estados de agitación en los días de su reinado.

Cuando murió Alfonso III el año 690 H. (1291 d.J.), sin sucesión, fue investido su hermano Jaime II, siendo su reinado de asentamiento y restauración. Después de su muerte el año 727 H. (1327 d.J), le sucedió su hijo Alfonso IV. Este era débil y los nobles lo subyugaron, de forma que obtuvieron de él un Manifiesto de unión, por el que renunciaba, a favor de ellos, a muchos de los poderes del trono aragonés. Murió Alfonso IV el año 736 H. (1336 d.J.), y le sucedió su hijo Pedro IV, siendo éste fuerte al contrario que su padre. Entró en guerra civil contra los nobles, venciéndoles en la batalla de Avila el año 1348 d.J., y les obligó a renunciar al Manifiesto que obtuvieron de su padre. Y Pedro IV se entrometió en las disputas internas de Castilla.    

Pedro IV murió el año 789 H. (1387 d.J.), dejando un estado fuerte para su hijo y sucesor después de él Juan I. Sin embargo él fue un gobernante débil que no se interesaba por los asuntos de estado, y terminó sus días en un accidente, tras el cuál murió, en el año 798 H. (1395 d.J.), y le sucedió su hermano Martín I. Fue la suya una época de asentamiento y paz, y se alió con Granada adquiriendo un compromiso de amistad y cooperación el año 1405 d.J.

Al morir Martín I sin sucesión en el año 813 H. (1410 d.J.), estalló una disputa en torno al sucesor en el trono de Aragón, asumiendo el gobierno del país el Consejo de las Cortes por un tiempo de dos años. Finalmente recayó la elección sobre Fernando el castellano, hijo de Juan I rey de Castilla, hermano de Enrique III rey de Castilla, hijo de Eleonor hermana del difunto Martín I. Éste Fernando fue quién ocupó la ciudad de Antequera de manos de los musulmanes. Fernando aceptó la invitación al trono de Aragón, convirtiéndose en su rey bajo el nombre de Fernando I el año 815 H. (1412 d.J.). Así fue como se trasladó el trono de Aragón a la familia gobernante en Castilla, lo cuál constituiría la peor de las repercusiones en el futuro del Reino de Granada. Siendo Fernando I un rey fuerte quiso introducir en el gobierno de Aragón las costumbres absolutistas de Castilla.

Cuando murió Fernando I el año 818 H. (1416 d.J.), le sucedió su hijo Alfonso V el Graso, sin embargo, se interesó más por el sur de Italia y Sicilia, estableciéndose en Nápoles y dejando a su hermano Juan que gobernara en su nombre las tierras de la Península Ibérica.

Al morir Alfonso V en el año 846 H. (1442 d.J.), se fraccionó el reino de Aragón. Lo heredó en Nápoles su hijo ilegítimo Fernando. Y lo heredó en las tierras situadas en la Península Ibérica su hermano Juan II, siendo enérgico y déspota. Prosiguió su lucha por conseguir el trono de Navarra, y después entró en guerra contra su hijo Carlos que condujo a la muerte del hijo el año 1461 d.J. A continuación se sublevó Cataluña contra él, exigiéndole su independencia. Y se hizo con ella el año 1472 d.J. En su reinado se desencadenó la guerra entre Aragón y Francia a causa de la región del Rosellón, en la que Francia derrotó a Juan II más de una vez. Después Juan trató el casamiento de su hijo Fernando con la princesa Isabel de Castilla, teniendo éxito como hemos mencionado anteriormente. Permaneció en el gobierno Juan II hasta el año 884 H. (1479 d.J.), convirtiéndose en un decrépito anciano, que perdió la vista y se debilitaron sus fuerzas. Teniendo que renunciar al trono a favor de su hijo Fernando.    

Así fue como se casó Isabel, la que más tarde se convirtiera en reina de Castilla, con Fernando, que fue rey de Aragón, con unas condiciones secretas en las que se comprometía Fernando a respetar las leyes de Castilla, así como sus costumbres, fijar su residencia en ella, no abandonarla sin el permiso de Isabel, ni hacer nombramientos ni decretos sin su consentimiento. Y se comprometió a  continuar la guerra contra el Reino islámico de Granada.

Cuando fue anunciada Isabel como reina de Castilla y León tras la muerte de su hermano, el año 1474 d.J., el grupo opositor emprendió la lucha contra ella, poniéndose a la cabeza el arzobispo de Toledo. El rey de Portugal invadió con sus fuerzas las tierras castellanas, pero se vio obligado a regresar el año 1476 d.J. De esa forma se consolidaron en el trono de Castilla, sin discusión, Fernando e Isabel juntos. Cuando Fernando subió al trono de Aragón, en el año 1479 d.J., se unificaron los dos reinos cristianos bajo la sombra de un sólo trono, constituyéndose de ese modo el estado español y llegando a un consenso general después de un largo desmembramiento. El objetivo básico y principal de Fernando y su esposa Isabel fue el de acabar con el Reino de Granada y la existencia islámica en la Península Ibérica como veremos. Y en el tiempo en el cuál se unificó la España cristiana, entró la Granada musulmana en una época de luchas internas, desmoronamiento y resquebrajamiento, por lo que los españoles sacaron el mejor provecho como una confirmación de sus objetivos. Como así mismo Marruecos, el estado aliado históricamente de Al-Andalus, estuvo en un periodo de debilitamiento y desmembración interna que le impidió cualquier tipo de apoyo a Al-Andalus cuando le sobrevino el desastre castellano.

Fernando V el Católico tenía decisión y astucia, y contaba con una capacidad extraordinaria para la dirección, la política y la guerra. Sin embargo, al mismo tiempo era desleal, no cumplía su promesa ni se confiaba en su palabra. No era honrado en el trato con sus oponentes. En cuanto a su esposa Isabel, poseía una tendencia religiosa subjetiva y fanática, encendida de odio a los musulmanes. Fue un juguete en manos de los arzobispos fanáticos que la utilizaron para conseguir sus objetivos, como el de aniquilar el Islam por todos los medios salvajes, inhumanos y criminales.

           Veremos ahora los últimos días del Reino de Granada y el astuto papel que desempeñaron los Reyes Católicos para acabar con él.