El resurgir de Al Ándalus (V)

Por Ali Kattani



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La guerra civil y la caída de Granada

La descomposición total de la familia reinante en Granada, la dispersión de la capa social intelectual y gobernante, la falta de prudencia de todos en la colaboración con el enemigo cristiano de Castilla para ganar a su oponente musulmán, todo ello condujo finalmente a la caída de Granada, después de un largo y continuado Yihad que duró aproximadamente, dos siglos. Y esta vez se unificaron las fuerzas cristianas en su deseo de acabar con el Islam en Al-Andalus, mientras que el auxilio a los musulmanes desde el otro lado del mar fue inexistente.

            En el año 867 H. (1463  d.J.) se sublevó Abul-Hasan Alí en contra de su padre, el emir Saad, lo destituyó y lo desterró a Almería, dónde murió en el mismo año, aclarándose la situación para Abul-Hasan por este odioso método. Desde el principio, Abul-Hasan había entrado en guerras fratricidas contra sus dos hermanos, Abu Al Hayyay Yusuf y Abu Abdillah Muhammad Zagal, que le habían disputado el trono, el uno independientemente del otro. Al morir Abu Al Hayyay, quedó Abu Abdillah Zagal como único oponente en disputa. Y a pesar de las guerras fratricidas, se ocupó Abul-Hasan, al llegar al poder, de reforzar las ciudadelas y organizar los asuntos del país. Se hizo cargo de su ministerio, el ministro de su padre Abul-Qasim Ibn Ridwán Benegas. Y Zagal acudió al rey de Castilla Enrique IV para pedirle ayuda contra su hermano. Se encontró con él en Archidona el año 874 H. (1469 d.J.), prometiéndole la colaboración y el apoyo a cambio de su lealtad hacia él. Respondió a eso Abul-Hasan con el ataque a algunas tierras castellanas y la recuperación de varios lugares usurpados. En esos momentos, se sublevó Málaga contra Abul-Hasan, e hicieron venir a Zagal desde Castilla y lo proclamaron rey. Y así fue como se dividió el pequeño reino islámico en dos partes divergentes al tiempo que se unificaba Aragón y Castilla (1474 d.J.). Y al no zanjar la espada la disputa entre los dos reinos musulmanes se dieron una tregua por algún tiempo.

            Abul-Hasan intentó, en el año 883 H. (1478 d.J.), la renovación de la tregua con Fernando e Isabel, reyes unidos de Aragón y Castilla respectivamente. Accederían a la tregua con la condición de que Granada reconociera su obediencia a ambos y les pagara el tributo. Pero cuando Abul-Hasan rechazó la condición, los castellanos lanzaron una incursión contra Granada ocupando la fortaleza de Villalonga, cerca de Ronda. Respondió Abul-Hasan a esta agresión con el avance  sobre Zagra, recobrándola el año 1481 d.J. Así fue como se desencadenó de nuevo la guerra entre Castilla (unificada esta vez con Aragón) y Granada (fraccionada en dos mitades esta vez).

            Si no hubiera sido por la mala conducta de Abul-Hasan, hubiese continuado Granada su resistencia. Aparte de que, a pesar de su heroísmo, fue preso de sus caprichos y gustos, lo cuál hizo que el pueblo huyera de él, siguiendo su ministro los mismo pasos. Su primera esposa Aisha, era hija de su tío el sultán el Izquierdo y madre de sus dos hijos Abu Abdillah Muhammad (Boabdil, el Rey Chico) y Abu Al Hayyay Yusuf. Después, se casó Abul-Hasan con una joven cristiana, que se hizo musulmana bajo el nombre de Zoraya, hija del capitán castellano Sancho Jiménez de Solís, con la que tuvo dos hijos Saad y Nasr. Prefirió Abul-Hasan a Zoraya y sus dos hijos, y se alejó de la hija de su tío con sus dos hijos, recluyéndolos en la torre de Comares del palacio de la Alhambra. Esto contribuyó a aumentar la división de la sociedad granadina y su ira contra él. Y aquí vieron los castellanos una ocasión propicia para su injerencia.

            En una noche de Yumada 2ª del año 887 H. (1482 d.J.), la princesa Aisha pudo escapar de su prisión en compañía de sus hijos Muhammad y Yusuf y con el apoyo de los Abencerrajes. Aparecieron, al cabo de un tiempo, en Guadix, dónde anunció Abu Abdillah Muhammad (el Rey Chico) la desobediencia a su padre. Fue entonces, cuando los cristianos aprovecharon esta ocasión de nueva guerra civil entre los musulmanes, para acosar las tierras de Granada. Atacaron Alhama de Granada, ciudad rica situada en el centro del Reino, tomaron posesión de ella en el mes de Muharram del año 887 H. (1482 d.J.), después de asesinar a su población y maltratarla. A continuación, avanzaron los castellanos sobre Loja, pero los rechazó Abul-Hasan con pérdidas horribles en el mes de Yumada 1ª del 887 H. (1482 d.J.). Y al regresar a Granada fue depuesto y reconocido en su lugar su hijo Abu Abdillah Muhammad (Boabdil), trasladándose a Málaga junto a su hermano Zagal. 

            Después del fracaso de los castellanos frente a Loja, atacaron Málaga Sin embargo, Zagal la defendió heroicamente rechazando a los cristianos y derrotándolos en Safar del año 888 H. (1483 d.J.) en la batalla de la Axarquía. Y salió Boabdil, el nuevo rey de Granada, siguiendo el ejemplo de su tío el rey de Málaga, a invadir las tierras cristianas aniquilando algunas fortalezas y aldeas. Sin embargo, los cristianos le dieron alcance fuera del castillo de Lucena, que quería atacar, pero fue derrotado y hecho prisionero. Hicieron los cristianos un recibimiento jubiloso a su prisionero en Córdoba. El ejército de los musulmanes regresó a Granada sin su sultán, y hubo un total consenso para el reconocimiento de Zagal como sultán de todo el Reino de Granada.

            Aquí se agitó la mente de Fernando, el tirano de Castilla, con una ingeniosa idea para acabar con Granada, encendiendo la guerra civil y la dispersión de las fuerzas musulmanas. Después de un prolongado impedimento, resolvió dar la libertad a Boabdil, después de adquirir con él un compromiso secreto, otorgando en él: el reconocimiento, por parte de Boabdil, de obediencia a los Reyes Católicos Fernando e Isabel; el pago del tributo anual; y ofrecer a su hijo como rehén, además de un cierto número de hijos de príncipes como garantía del cumplimiento del pacto. Los Reyes Católicos se comprometieron, por su parte y como compensación a cambio, a liberarlo inmediatamente y asistirlo en la recuperación de su reino, quedando las ciudades conquistadas bajo la obediencia de Castilla (17). De esa manera pusieron en libertad a Boabdil los castellanos  en Shawál del 890 H. (a comienzos de septiembre del año 1485 d.J.), enviándolo con una expedición castellana a algunas fortalezas fronterizas granadinas que lo aclamaron. Abu Abdillah era de resolución débil, y se convenció de que el único camino para la salvación de Granada era el de la reconciliación de Castilla y no la ofensiva contra ella, que conduciría, a causa de los conjuros, al desgarro de los musulmanes, al tiempo que se encontraban en la necesidad más acuciante de solidaridad y la lucha a muerte en la defensa de su tierra.

            Al mismo tiempo, los castellanos prosiguieron con sus ataques a las tierras del Reino de Granada, ocupando el castillo de Coín y Cordobilla, a comienzos del año 890 H. (1485 d.J.). Y cortaron, de ese modo, el camino entre Ronda y Málaga. Más tarde, Ronda se vio obligada sin remedio a entregarse, en el mes de Yumada 1ª del año 890 H. (abril de 1485 d.J.), causando un duro golpe a los musulmanes. Después, atacaron la fortaleza de Moclín, siendo su defensor el sultán Zagal que pudo rechazarlos en Shaabán del año 890 H. (julio de 1485 d.J.).

            Cuando Zagal regresó a Granada se desencadenó de nuevo la guerra civil, después de que fuera puesto en libertad Boabdil, el cuál marchó a Vélez y se autoproclamó como sultán de Granada elogiando las ventajas de su pacto con Castilla. Se ocupó el barrio del Albaicín, de la capital Granada, de su proclamación. Así fue como los granadinos se desentendieron del combate contra los cristianos por la lucha de unos contra otros, tal como lo había planeado el rey de Castilla. Después de las crisis interna que duró dos meses, Boabdil y Zagal se pusieron de acuerdo en la partición del Reino, correspondiéndole a Boabdil Granada, Málaga, Almería y Almuñecar, y a Zagal las regiones orientales. (18).

            Los castellanos aprovecharon la ocasión de esta crisis para avanzar otra vez sobre Loja, a la que pusieron cerco y en la que se encontraba Boabdil. Más tarde entraron en ella el 26 de Yumada 1ª del año 891 H. (mayo de 1486 d.J.), capturando de nuevo a Boabdil, y a continuación ocuparon los cristianos una serie de fortalezas, entre ellas Moclín, Íllora y Colomera, con lo que estrecharon el cerco sobre Granada. En Shawál del año 891 H. (septiembre de 1486 d.J.) apareció de nuevo Boabdil en las zonas orientales, para después aparecer de repente en el barrio del Albaicín, proporcionándole, el tirano de Castilla, los pertrechos y los hombres necesarios, lo cuál causó malestar a su tío Zagal y difundió el pacto con los cristianos. Al mismo tiempo, los cristianos pusieron en movimiento un ejército hacia Vélez Málaga en el mes de Rabía 2ª del 892 H. (marzo de 1487 d.J.), pero Zagal se apresuró a defenderla dada su gran importancia estratégica. Sin embargo, no obtuvo éxito en la salvación de su caída de manos de los cristianos en Yumada 1ª del año 892 H. (abril de 1487 d.J.). Durante su ausencia, proclamó Granada como Sultán a Boabdil, en el 5 de Yumada 1ª del año 892 H. (28 de abril de 1487 d.J.), con el que se complacieron por su política de paz con los cristianos.

Se volvió pues, Zagal a Guadix. Y así fue como se fraccionó de nuevo el pequeño Reino en otros dos: Zagal en Guadix; y Boabdil en Granada. Confirmándose con ello los deseos del tirano de Castilla. Comenzó la guerra contra las tierras de Zagal, mientras que Boabdil hacía una llamada de paz con los cristianos. Después, los cristianos se volvieron contra él, una vez que hubieron acabado con Zagal.

La primera de las ciudades del sultán Zagal que atacaron los cristianos fue Málaga, el puerto más importante del Reino Nazarí. En primer término, los cristianos la aislaron del resto de las tierras andalusíes, ocupando Loja, Alhama, y Vélez Málaga. A continuación, la rodearon después de ocupar Ronda, Coín, y Álora. Y así fue como pusieron cerco a la ciudad de Málaga por tierra y mar, en Yumada 2ª del año 892 H. (junio de 1487 d.J.). La población de Málaga hizo una defensa heroica de su ciudad, hasta caer a finales de Shaabán del año 892 H. (agosto de 1487 d.J.).

Emitió el tirano de Castilla, la orden de esclavizar a toda su gente, varones y hembras, después de que sus soldados hicieran una matanza entre la población, de asesinatos y derramamiento de sangre. Fue enviada la flor y nata de las hijas de la ciudad, como regalo, al Papa de Roma. Zagal pidió auxilio a todos los países del Islam: Marruecos, Túnez, Egipto y Constantinopla. No hubo socorro, excepto algunos voluntarios magrebíes.

            A continuación pasaron los cristianos a la ocupación de las tierras orientales de Zagal, apoderándose en  la primavera del año 1488  d.J.(893 H.) de Vera, Velefique, y Huéscar. La población de Almuñecar se entregó después de un largo asedio en Muharram del año 895 H. (1489 d.J.), siendo éste el segundo puerto más importante que caía en manos del enemigo después de Málaga. Después, los cristianos consolidaron su asedio sobre Baza, la más importante de las ciudades orientales de Zagal, a finales del mes de Rayab del año 894 H. Y se entregó en Muharram del año 895 H. (diciembre del año 1489 d.J.). Después se entregó Almería en Rabía 1ª el año 895 H. (febrero de 1490 d.J). De esa forma conquistaron los castellanos todas las tierras de Zagal, menos Guadix que era su capital, siendo rodeado por los cristianos en ella. Cuando Zagal vio que no podía rehuir la entrega, salió al ejército de Fernando ofreciéndole su obediencia y la adhesión bajo su bandera. Aceptó Fernando su ofrecimiento y Zagal le rindió testimonio de sumisión y obediencia, así como el resto de sus dirigentes. Entraron los castellanos en la ciudad de Guadix, a primeros de Safar del año 895 H. (30/12/1489 d.J.).

            Zagal firmó un compromiso secreto con los cristianos fijando en él una serie de favores y privilegios: que se estableciera como señor en la ciudad de Andarax; que se incorporasen a él mil de sus seguidores; que se le diera un sueldo anual generoso, así como la mitad de los beneficios de las sales que entraran de las salinas de Malaha, asistencia para hacerle llegar a sus hijos desde Granada; y devolverle todas sus posesiones allí (19). Sin embargo, Zagal no pudo soportar esa vida humillante por mucho tiempo, renunciando a todos sus derechos en favor del tirano. Cruzó el mar hacia Oran, para después trasladarse a Tlemcén dónde se estableció. Emigraron con él a Tlemcén varios de sus jefes.

            No quedó a los Reyes Católicos en su aniquilación del estado del Islam en Al-Andalus, más que la ocupación de lo que había en manos de Boabdil, especialmente la ciudad de Granada. De manera que, a primeros de Safar del año 895 H. (primero del año 1490 d.J.) envió Fernando una embajada a Abu Boabdil pidiéndole la entrega de los palacios de la Alhambra a cambio de poder residir en Granada bajo su protección proporcionándole gran cantidad de dinero. Boabdil rechazó la petición con una carta fechada el 29 de Safar del 895 H. (22/01/1490 d.J.). La envió a los Reyes Católicos con el comandante  Abuqasim El-Malíj, y se reemprendió la guerra entre los musulmanes y los cristianos.

            Se preparó Granada para afrontar un largo asedio, y salió el tirano de Castilla con un gran ejército en la primavera del año 1490 d.J.(895 H.), avanzó destructivo e incendiario sobre la Vega de Granada, y salieron los musulmanes a su encuentro para combatirlo varias veces, ocupando en primer término algunas fortalezas. Se sublevaron los musulmanes que había bajo la ocupación cristiana en las Alpujarras y otras regiones, y afloró la esperanza en sus almas. Se apoderó Boabdil de Andarax y su comarca. A continuación liberó el castillo de Alhendin, y  el de Salobreña sobre el mar, e intentó a su vez, la liberación de Almuñecar.

            Tuvo miedo el tirano de Castilla ante estas victorias islámicas y preparó un ejército enorme de cincuenta mil combatientes con el que salió a primeros del año 1491 d.J., hacia la capital de Granada. Llegó a la Vega de Granada en el 12/06/896 H. (23/04/1491 d.J.). Acamparon las tropas a orillas del río Genil, e impusieron un severo cerco alrededor de Granada, y al mismo tiempo construyó una ciudad para su guarnición que la llamó Santa Fe. Resistieron los granadinos y salieron varias veces a luchar valerosamente contra sus enemigos. El hambre y las enfermedades se hicieron acuciantes sobre los sitiados cuando el asedio se prolongaba sin esperanzas de romperlo. Y cuando fracasaron todos los intentos de los musulmanes por rechazar a los sitiadores, empezaron a desesperarse, surgiendo el acuerdo de una negociación con los cristianos para la entrega.

Se encargó el ministro Abulqasim Al Malíj a finales del año 896 H. (octubre de 1491 d.J.) de acometer este relevante hecho. Lo recibió el Rey Fernando en el campamento de Santa Fe. Negociaron las dos partes: Abulqasim Al Malíj y el ministro Yusuf Ibn Camacha por Granada; el comandante Gonzalvo de Córdoba y el príncipe Fernando de Zafra por los cristianos. Terminó la negociación con la firma del Compromiso de la entrega con fecha 21 de Muharram del año 897 H. (25/11/1491 d.J.) (20).

El documento (21) contiene 47 artículos y los más importantes son los siguientes:
     

El primer artículo define la obligación de la entrega de Granada antes del 25/1/1492 d.J., a los Reyes Católicos.

Los artículos del tercero al quinto precisan las buenas maneras de la entrada de los cristianos en Granada en el momento de la entrega; la devolución del hijo del sultán Boabdil; la garantía al respeto del Din (religión) y costumbres de Boabdil; y no confiscar las armas de los musulmanes a excepción de las municiones.

Los artículos sexto y séptimo definen las facilidades para quien prefiera la emigración de entre los musulmanes.

Desde el artículo octavo al undécimo se garantiza la ausencia de coerción a los musulmanes, no perseguirlos o colocándoles distintivos especiales; no exigirles el pago de tributos por un periodo de tres años; y no servirse de ellos sin su consentimiento o sin compensación.

Del artículo doce al diecisiete se garantiza: no permitir a los cristianos la entrada a las mezquitas bajo pena de castigo; el no ejercicio de autoridad de los judíos sobre los musulmanes; ser tratados con nobleza todos los musulmanes; no imponer forzosamente a los musulmanes el hospedaje con los cristianos; no entrar a la fuerza los cristianos en las casas de los musulmanes so pena de castigo; y la resolución, por parte de los jueces musulmanes conforme a la ley islámica (sharía), de los pleitos que surgieran entre ellos.

Del artículo dieciocho al veintiuno se precisa la observación de las herencias de los musulmanes conforme a la ley islámica; garantizar el habiz (awqáf) de las mezquitas para que permanezcan en manos de los jurisconsultos (fuqahá) sin ser requisado jamás; y que estos compromisos comprendan la ciudad de Granada, así como todas las ciudades y pueblos pertenecientes a ella. Y que nadie sea castigado por la falta de otro.

Los artículos del 22 al 24 garantizan la no persecución a quien haya combatido a los cristianos antes de la entrega, por lo que hay de muerte en las emboscadas; no devolver los botines en manos de los musulmanes; la liberación de todos los musulmanes granadinos apresados por los cristianos.

El artículo 25 garantiza a los musulmanes no tener que pagar más tributos de los que pagaban a los sultanes.

Los artículos del 26 al 29, fijan las facilidades para la emigración al Magreb o el regreso en el curso de tres años para quien quiera; la facilitación del empleo de la riqueza y mercaderías de los emigrantes.

Los artículos del 30 al 33 afirman que no se coaccionará a ningún musulmán a que se haga cristiano aunque lo haya sido de origen; no ser aceptado aquel de los musulmanes que quiera hacerse cristiano, excepto después de la amonestación por parte de los jurisconsultos conforme a la ley islámica.

El artículo 34 afirma no coaccionar a nadie para que devuelva los botines anteriores.

El artículo 35 afirma no considerar de nadie los agravios hechos a los cristianos anteriormente.

Los artículos 36 y 37 fijan el pago de impuestos sobre bienes pasados los tres primeros años conforme al compromiso, incluyendo los bienes y posesiones de caballeros y jefes musulmanes.

 El artículo 38 afirma que el compromiso comprende de igual forma a los judíos, y que se les aplique lo mismo que se aplica a los musulmanes.

El artículo 39 afirma la conservación de los privilegios sobre los jefes, jueces y gobernantes musulmanes.

El artículo 40 garantiza que ninguno de los descendientes de los Reyes Católicos podría exigir a Boabdil nada que haya pasado.

El artículo 41 garantiza que ninguno de los seguidores de Zagal tendría autoridad sobre Boabdil y sus seguidores.

El artículo 42 establece la ordenación de un consejo judicial compuesto por un musulmán y un cristiano, a la vista de las querellas interpuestas entre un musulmán y un cristiano.

Los artículos del 43 al 46 precisan la garantía de los derechos de Boabdil; la puesta en libertad de los prisioneros musulmanes; y la facilitación de la apertura de los puertos a los barcos musulmanes.

Se añadió un apéndice al Compromiso en confirmación de que los Reyes de Castilla y Aragón garantizarían, por su religión y por su honor, el establecimiento de todo el contenido de éste contrato. Después se añadió en la parte inferior con la fecha de 30/12/1492 d.J., (e.d. después de la entrega de Granada) con la nueva confirmación firmado por el príncipe heredero y el resto de los grandes del Reino Español con el respeto al Compromiso desde ahora y hasta siempre. 

            En el mismo día, 25/11/1491 d.J., que se firmó el Compromiso de la entrega de Granada, se ratificó otro compromiso en secreto (22), en el cuál garantizaban los Reyes Católicos los derechos, privilegios y beneficios del sultán Boabdil y los miembros de su familia, y su séquito, el derecho a la pertenencia indefinida de la zona de las Alpujarras en torno a Andarax y Adra y un estipendio de una cantidad de treinta mil libras castellanas, preservar las posesiones de su padre Abul-Hasan, etc.,... (23).

            Boabdil y sus hombres decidieron la entrega de Granada, antes de la fecha pactada (25/1/1492 d.J.), por temor al enojo del pueblo granadino, de manera que acordaron que la entrega fuese en la fecha del 2/1/1492 d.J. Así fue como la capital islámica histórica con sus palacios y arrabales, sus mezquitas, zocos y madrazas, se entregó al enemigo lleno de odio, en un día aciago que lo describieron detalladamente los castellanos en sus libros con enorme alegría en el campamento cristiano de Santa Fe, y de máximo dolor en la ciudad desdichada. El Cardenal Mendoza recibió las llaves de la Alhambra de manos del ministro Ibn Camacha. Y la primera acción que llevó a cabo el Cardenal al entrar en la Alhambra fue la de levantar la cruz encima de la torre más alta, y cantar el cántico católico de la oración de la “Alabanza”. Y ofreció Boabdil su sello real al Conde de Tendilla, marchando en su compañía y la de su familia al campamento de Santa Fe a rendirse a los Reyes Católicos, firme en su lealtad hacia ellos. A continuación se dirigió a Andarax dónde fue su residencia durante algún tiempo (11).

            Así fue como se extinguió el estado islámico de Al-Andalus y comenzó la gran prueba para los andaluces.