Número 113  //  2 de febrero de 2001  //  20 Shawal 1421 H.

 AL- ÁNDALUS

 El resurgir de Al-Ándalus VI
  Por Ali Kattani


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Capítulo segundo

La opresión y la cristianización (1492-1568 d.J.)

2.1 Comienzo de la deslealtad y la cristianización de los musulmanes  (1492 d.J.-1502 d.J.)

Después de la ocupación de Granada y su aniquilación como último estado islámico de Al-Andalus, Fernando y su esposa Isabel nombraron al Conde de Tendilla como gobernador de Granada, y nombraron a su vez, a Hernando de Talavera como arzobispo de la misma, que antes lo había sido de Avila. Les aconsejaron que tuviesen ternura con la gente de Granada, que promovieran el acercamiento entre los diferentes grupos y respetasen los términos del Compromiso de la entrega. El asunto parecía como si los Reyes Católicos tuviesen la intención de respetar lo pactado (1).

            Con relación a la población de Granada, su devenir era diferente de acuerdo a sus posibilidades y su firmeza en el Islam. En cuanto a Boabdil, fijó su residencia en Andarax, con sus seguidores y su familia, después de la rendición de Granada, como si estuviera en un pequeño reino. Aparte de que los Reyes Católicos no estaban tranquilos con su permanencia en Andalucía y prefirieron su salida del país. De manera que en marzo del año 1493 d.J., aconteció una nueva negociación entre los dos ministros anteriores Abulqasim Al Malíj y Yusuf Ibn Camacha de una parte, y Fernando de Zafra, secretario de los Reyes Católicos por otra, con las condiciones para abandonar Andalucía el sultán Boabdil y su séquito en dirección al Magreb. Llegaron al acuerdo con el compromiso por parte del sultán Boabdil de cruzar el mar hacia el Magreb en una fecha, como más lejana en octubre del año 1493 d.J., renunciaba a todas sus fincas en Andarax y el resto de las zonas de las Alpujarras, y a todas sus posesiones en Granada u otros lugares a cambio de un precio total cuya cantidad ascendía a veintiún mil ducados castellanos de oro puro. Como así mismo aceptaba renunciar a todos sus privilegios y competencias. Que le fuese llevado el dinero ocho días antes de su partida. Los Reyes Católicos le facilitarían dos carros para el transporte de sus pertenencias y barcos para trasladarse al Magreb junto con su familia y su séquito. Este acuerdo tuvo lugar con fecha del 15/04/1492 d.J. Se escribió el acuerdo en castellano, y el apéndice con la conformidad del sultán Boabdil en árabe con caligrafía de su propia mano y con expresiones humillantes y dolorosas.

            La esposa de Boabdil había fallecido en Andarax, y él partió con su familia y seguidores desde el puerto de Adra a primeros de octubre del año 1493 d.J. Al mismo tiempo partió un gran número de ministros y comandantes suyos desde el puerto de Almuñecar hasta el de Melilla en Marruecos, y desde él a la ciudad de Fez. El número de personas que emigraron con el sultán Abu Abdillah a Fez fue de 1132 (2). El sultán de Marruecos entonces era Abu Abdillah Al Watasi.

            En los primeros años de la ocupación castellana de Granada, emigró gran número de personalidades de entre su gente, de sus jefes militares, jurisconsultos, ulemas, señores y notables. Vendieron sus posesiones a los notables castellanos ocupantes. Los Abencerrajes cruzaron en dirección a Fez; los nobles de Almería cruzaron hacia Oran y de ahí a Tlemcén; los de Algeciras hacia Tánger; los notables de Ronda y Baza fueron a los alrededores de Tetuán; los de Loja, algunas familias de Granada, Marchena y la sierra de las Alpujarras emigraron hacia la tribu de Gomara en Marruecos; los notables de Vera, Berja y Andarax cruzaron hacia la zona de Tánger; Los de Vélez a Sale, y los de Tarifa a Safi y Azemmur. Así mismo emigraron en gran número hacia Bejaia, Túnez, Gabés, Safaquis y Susa en Argelia y Túnez. Y también emigraron hacia oriente (3).

            Uno de los jefes militares del ejército andalusí de Granada, Abul-Hasan Alí Al Mandarí, emigró hacia el sur de Ceuta. Éste solicitó permiso del sultán de Marruecos para fundar de nuevo la ciudad de Tetuán que estaba en ruinas. Y se le concedió en el año 898 H.(fin de 1492 d.J.). Reinició su repoblación con gran número de emigrantes granadinos, que la fortificaron hasta hacerla refugio para los emigrantes andalusíes alrededor de siglo y medio, y resistente a los ataques cristianos como una de las plazas fuertes y más importante de Marruecos (4).

            Después de la ocupación, se cristianizaron voluntariamente un grupo de emires y notables. Se hicieron cristianos los dos príncipes, Saad y Nasr, hijos del sultán Abul-Hasan. Así mismo, su madre Zoraya se volvió a la religión cristiana, siendo conocida por el nombre de Isabel de Solís. El príncipe Saad cambió su nombre por el de “Duque Fernando de Granada”, actuando como comandante en el ejército de Castilla. El príncipe Nasr pasó a ser “Don Juan de Granada”. Se hizo cristiano el comandante Yahia An Niyar primo de Abu Abdillah Zagal, y comandante militar de Almería tras su entrega, y pasó a ser “Don Alonso de Granada Benegas”. Y se casó con una camarera de la Reina Católica. La mayor parte de la familia Benegas se hizo cristiana, entre ellos el ministro Abulqasim Ibn Ridwán Benegas, así como el ministro Yusuf Ibn Camacha que se hizo monje, y otros muchos (5).  

            Sin embargo la Iglesia Católica combatió con fuerza la primera política de tolerancia. Teniendo la Iglesia entonces en España una inmensa influencia sobre el estado, como así mismo fue dirigida de parte del Papa Alejandro VI. Mientras el clero reavivaba el odio al Islam y a los musulmanes. La más grande de sus expectativas era la de machacar el Din del Islam. Actuaron pues, persuadiendo al estado de que no les quedaba otra alternativa más que la de cristianizar a los musulmanes, de buen grado o por la fuerza. Y fueron los Reyes Católicos partícipes de la opinión de la Iglesia. Ni fueron obstáculo para la deslealtad los pactos que rompieron. Así fue como, apenas transcurrieron algunos años desde la ocupación de Granada, se mostraron los objetivos del Estado español y la Iglesia Católica de una forma clara y evidente.

            La primera deslealtad fue la de transformar la mezquita Tayyibin en iglesia, y lo mismo sucedió con la mezquita de la Alhambra. A continuación, transformaron la mezquita aljama de Granada en catedral. Después organizó la iglesia en los primeros años un equipo proselitista de clérigos y monjas para acometer la expansión de la cristiandad. En un principio pensaron que los musulmanes abrazarían el cristianismo con facilidad, especialmente cuando emigraron muchos de sus jefes y renegaron gran número de notables. Cuando pasaron los años sin que éste equipo viniese con un resultado digno de mención, la Iglesia y el Estado comenzaron a pensar en el cambio de su política y pasar de la blandura a la severidad, aboliendo todos los apartados del Compromiso de la entrega, uno tras otro (6).

            Cambió la política del Estado de repente e hizo venir el rey Fernando al Cardenal Francisco Jiménez de Cisneros el año 1499 d.J., arzobispo de Toledo, para actuar en la cristianización de los musulmanes con una severidad mayor aún. Entró en Granada en el mes de julio del mismo año y llamó a su arzobispo Don Hernando de Talavera para que usara los medios más eficaces en la cristianización de los musulmanes. Mandó llamar a todos los jurisconsultos de la ciudad de Granada y de otras ciudades, les invitó a dejar el Islam y abrazar el cristianismo a fin de que sirvieran de ejemplo a los demás, colmaría de favores a todo el que aceptara, y por el contrario, amenazaría con el castigo para el que rehusara. Algunos fueron débiles y aceptaron su cristianización, a los que siguió alguna gente llana. La cristianización se centró en el barrio del Albaicín, como uno de los barrios populares de Granada, y transformaron su mezquita aljama en la iglesia “San Salvador”.

            A continuación, Cisneros se centró en los musulmanes de origen cristiano (algunos los llamaban elches). Decidió que todo aquel que hubiera dejado el cristianismo, tanto él como sus hijos, nietos y demás linaje, recibiría el trato que correspondiera a los renegados. Y los musulmanes de origen cristiano alegaron que el Compromiso de Granada era obvio con respecto a ellos, y que ellos eran musulmanes sin distinción entre ellos y otros musulmanes. Comenzaron entonces, los ayudantes de Cisneros, la persecución de familias musulmanas de origen cristiano, metiendo en las cárceles a hombres, mujeres y niños que se negaran a cristianizarse. La mecha que encendió la revolución en el barrio del Albaicín en el 18/12/1499 d.J., fue el allanamiento de morada por parte de la policía de Cisneros de una de las musulmanas del barrio del Albaicín, cuyo padre había abrazado el Islam, siendo conducida a prisión junto a sus hijos. Se concentraron en ese momento los musulmanes para protegerla, mataron al policía, liberaron a la mujer y huyeron los clérigos. Después partieron los musulmanes llamando a la revolución para preservar sus creencias, ocuparon las torres del Albaicín y levantaron barricadas; por la noche los revolucionarios atacaron el palacio de Cisneros, cerca de la Alhambra, pero éste no se encontraba allí porque había huido antes a la Alhambra; más tarde se organizaron los revolucionarios y eligieron un gobierno compuesto de cuarenta representantes.

            El gobierno envió un ejército para sofocar la revolución, cuyo jefe prefirió la negociación con los revolucionarios dándoles promesas melifluas. Los Reyes Católicos reprendieron a Cisneros por su falta de destreza, dejando la negociación en manos de Hernando de Talavera, Cardenal de Granada. Trató con los revolucionarios con dulzura, ofreciéndoles a su esposa y a su familia como rehenes, y como una garantía de sus buenas intenciones. Les prometió que aceptaría todas sus exigencias y que no les perseguiría. Se tranquilizaron pues, los revolucionarios y se entregaron. Hecho que sucedió a los diez días del comienzo de la revolución. Se violaron todos los acuerdos tomados una vez que se tranquilizaron los ánimos de la revolución (7).

            Un número de dirigentes de la revolución rechazaron la entrega, escapando cerca de 1500 hombres, que se hicieron fuertes en el castillo de Gualchos en la sierra de las Alpujarras, y dónde se anunció de nuevo la revolución en el mes de enero del año 1500 d.J., y eligieron a Ibrahim Ibn Omeya como el jefe de ellos. Comenzaron lanzando ofensivas contra las tropas españolas, en la Vega de Granada. Se incorporaron a ellos muchos de los muyahidín (combatientes). Los Reyes Católicos les replicaron con el envío de un ejército al mando del comandante Tendilla, después de que los revolucionarios hubiesen ocupado numerosas fortalezas en la sierra y otras en la costa. El ejército cercó el pueblo de los Gualchos y mataron a todos los que encontraron en él, de mujeres, niños y ancianos. Los revolucionarios pusieron todo su empeño en la defensa, y finalmente se entregaron, siendo todos esclavizados. Después movilizó España una fuerza de 5000 hombres en dirección a Adra, Castell de Ferro y Albuñol, plazas costeras que quedaban en manos de los revolucionarios. Pero, no tuvo éxito el ejército en su despliegue. Y a continuación pasaron los revolucionarios a ocupar la mayoría de las ciudades y pueblos de las Alpujarras, desde Andarax por el este hasta Lanjarón por el oeste. Se encaminó el rey con un ejército enorme compuesto de 80.000 infantes y 15.000 jinetes, pasando desde el valle de Lecrín hasta poner cerco al pueblo de Lanjarón, para después ocupar los otros pueblos de las Alpujarras y llegar al pueblo de Andarax, el cuál en un desafío a la muerte hizo una defensa heroica sin igual, antes de entregarse. Por último, fue sofocada la revolución de las Alpujarras a finales de febrero del año 1500 d.J., después de que se comprometieran los Reyes Católicos a respetar algunas de las condiciones del Compromiso de la entrega de Granada (8).

            Cuando los obispos emplearon, con la gente del territorio de Almería para su cristianización, la misma rudeza con la que trataron a la gente de Granada, se levantó la revolución en la sierra de los Filabres, al norte de Almería, alcanzando su punto culminante en el mes de noviembre del año 1500 d.J. Los revolucionarios expulsaron a los monjes y ocuparon fortificaciones en las montañas, concentrándose en el pueblo de Velefique. Y el rey envió allí un ejército para reprimir la revolución, los revolucionarios musulmanes le combatieron con gran valor hasta que fueron forzados a la rendición. El rey Católico acabó matando a todos los hombres de Velefique, apresando a mujeres y niños y confiscando todas las riquezas. Y así fue bautizada por la fuerza la población restante de la sierra de los Filabres y el río circundante de Almanzora. Después se sublevaron los habitantes de tres pueblos del Valle de Almanzora, y fueron sometidos por la fuerza. Más tarde se sublevó de nuevo el pueblo de Adra, y fue atacado por el ejército hasta que entraron en ella después de un largo asedio, y esclavizaron a toda su población (8).

            A continuación, la política de cristianización forzosa siguió su curso en el territorio de Ronda, alzándose la revolución en su serranía desde enero hasta abril del año 1501, y eligieron los muyahidín a Salem Al Azraq como jefe de ellos. Acto seguido enviaron los Reyes Católicos un ejército para apaciguar la revuelta, el cuál fue derrotado en Villalonga, cayendo muerto el jefe militar Don Alfonso de Aguilar. Lo mató un muyáhid de nombre Al Fihrí. Los Reyes Católicos tuvieron que enviar un nuevo ejército mayor aún para negociar con los revolucionarios, llegando al acuerdo en el 14/04/1501 d.J., de la finalización de la revuelta con la emigración a Marruecos de los jefes y el bautismo por la fuerza de los restantes (8).

            Entretanto, la Iglesia y el Estado prosiguieron con su política de cristianización coaccionada. Y a finales de julio fue la Reina Isabel a Granada para el seguimiento y la supervisión de las operaciones de cristianización. El Estado firmó con todos los pueblos y ciudades del Reino de Granada edictos en los que se imponía a sus gentes la cristianización a cambio de recibir un tratamiento fiscal como el de los cristianos antiguos. Y así fue como se bautizó a la población de Tabernas en el 18/09/1500 d.J. (8), de Baza en el 30/09/1500 d.J., y de Huéscar en el 26/01/1501 (9), etc. ... En estos mismos documentos se prohibía a los nuevos cristianos el sacrificio de animales por el método islámico, y el vestir prendas islámicas tanto a los hombres como a las mujeres. Fueron obligados a cambiar sus nombres musulmanes, sus usos y costumbres, por otros cristianos. Se les permitió temporalmente el uso del baño (hammam) y la ducha (los cristianos no se duchaban). No acabó el año 1500 d. J. hasta quedar generalizada la cristianización en todos los rincones del antiguo Reino de Granada, desde Ronda hasta Almería pasando por Guadix, Baza y las Alpujarras.

A continuación, se publicó un decreto por el que se transformaban todas las mezquitas en iglesias y se confiscaban todas las fundaciones pías islámicas (habiz). En el 12/10/1501 d.J. se publicó un edicto para la quema de todos los libros islámicos y árabes, de manera que fueron quemados miles de libros en la plaza de Bibrambla, la más grande de todas las plazas de Granada. Después, siguió su curso la quema de libros hasta alcanzar un número aproximado de un millón de libros. Fue éste el crimen más atroz cometido por la Iglesia y el Estado español en Al-Andalus contra la civilización humana. Y en el mismo año prosiguieron los edictos arbitrarios, con la prohibición de la lengua árabe. Se publicó un decreto en septiembre prohibiendo a “los nuevos cristianizados” llevar armas y tenerlas, estipulando un castigo para los transgresores por primera vez, de apresamiento y confiscación, y de ejecución por la segunda vez (10). 

Los andaluces, ante tal situación, pidieron auxilio otra vez al mundo islámico. ¡Pero no hubo quien respondiera! Primero solicitaron auxilio al sultán del Marruecos Abu Abdillah Muhammad Ibn Yahia Al Watasi, después al sultán de Egipto Al Ashraf Al Gauri (Los Mamelukes Bargis). Al Ashraf envió un emisario a los Reyes Católicos con la amenaza de imponer forzosamente el Islam a los cristianos bajo su gobierno, si no concedían a los andaluces la libertad de permanecer en el Din del Islam. Los Reyes Católicos le enviaron a su embajador, persuadiéndolo con facilidad de que los musulmanes en Al-Andalus estaban bien y de que sus derechos estaban garantizados. Al Ashraf prefirió dar crédito a las alegaciones de los Reyes Católicos en lugar de acudir en ayuda de sus hermanos vilmente avasallados por su debilidad, y despertar a la dolorosa realidad que le manifestaron claramente los enviados andaluces (11).

A continuación, pidieron auxilio los andaluces al sultán Otomano Bayazid, en la primera vez el año 1499 d.J., pero Bayazid estaba ocupado con problemas en su familia, bastándole el envío de un escrito a los Reyes Católicos, que no aplicaron. Los andaluces pidieron auxilio, por segunda vez, al sultán Bayazid el año 1502 d.J., sin que trajera esta petición de auxilio algún resultado. Y esta llamada de socorro consistió en un documento poético compuesto de 103 versos, en los que describe de una forma impresionante su autor anónimo, la situación de los andaluces, dónde dice comenzando después de algunos versos (12):

Paz a vosotros de los esclavos que se han quedado

En  Al-Andalus de Occidente en tierra de nostalgia

Rodeados por un mar de cristianos desbordante

Y un mar profundo de oscuridad y abismo

Paz a vosotros de los esclavos que les ha afligido

Una inmensa desgracia, ¡qué desgracia!

A continuación dice:          

Hemos sido engañados, cristianizados y nuestro Din ha sido sustituido

Hemos sido ofendidos y tratados  vergonzosamente

Éramos seguidores del Din del Profeta Muhammad

Combatíamos sinceramente a los agentes de la cruz

A continuación dice:

Cuando entramos bajo el pacto de su proteccionismo

Apareció su deslealtad violando la resolución

Traicionaron tratados por los que fuimos seducidos

Hemos sido cristianizados a la fuerza con ferocidad

Han sido quemados los ejemplares del Corán que teníamos

Y los han revuelto con basura o con impurezas

Y cada libro en los asuntos de nuestro Din

Al fuego lo han arrojado con burla y desprecio

A continuación dice, después de describir los impedimentos que encontraron en todos sus rituales del Islam:

Nos ordenaron insultar a nuestro Profeta

Y no recordarlo en la prosperidad ni en la adversidad

Oyeron que unos cantaban con su nombre

Y de ellos les alcanzó el doloroso daño

A continuación dice:

Fueron cambiados nuestros nombres y sustituidos

Sin nuestro consentimiento ni deseo

¡Ay! Del canje del Din de Muhammad

por la religión de los perros cristianos, mal de la tierra

 

Y termina:

Hemos sido convertidos en esclavos, no prisioneros para rescatar

Ni musulmanes que se pronuncien con la ‘shaháda’

Y si percibieras con tus ojos a dónde ha llegado nuestro estado

Se colmarían copiosamente de lágrimas

¡Ay! De la crueldad y la maldad que ha caído sobre nosotros

de daño, desgracia y aspecto humillante

            Y así fue como anunciaron oficialmente los españoles la extinción del Islam en Al-Andalus, y no volvieron a mencionar a los musulmanes por sus nombres sino por el de “los nuevos cristianos” o los moriscos, que es el diminutivo despectivo de “moros”, y moro es el musulmán. Y en esta época se llamaban a sí mismos los musulmanes “gurabá” (extraños), por alusión al dicho del Profeta Muhammad, sobre él la paz, y relatado por Muslim: “Comenzó el Islam siendo extraño y volverá a serlo como empezó, ¡bienhallados pues, los extraños!”(e.d. pertenecientes a él unos pocos). Sin embargo, las desgracias de esos extraños fueron en sus comienzos solamente, al permanecer el Islam en sus corazones y firmes en él.

Ante tal firmeza organizaron el Estado y la Iglesia un aparato infernal para aniquilar el Islam hasta en sus corazones, llamado con el nombre de “Los Tribunales de la Inquisición”.

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