Número 117  //  3 de marzo de 2001  //  7 Thw al-Hijjah 1421 H.

 AL- ÁNDALUS

 El resurgir del Islam en Al-Ándalus X
  Por Ali Kattani


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2.5 La Situación de los Mudéjares en el Reino de Aragón

El Reino de Aragón estaba dividido en cuatro zonas gubernativas: La antigua Aragón; Cataluña; El Reino de Valencia; y las Islas Baleares. Y en cada una de estas zonas se formaron numerosos grupos de mudéjares después de la ocupación cristiana. En el siglo XVI quedaron grupos islámicos asentados en la desembocadura del río Ebro, en las localidades de Tarragona y Tortosa pertenecientes a Cataluña, desde su pérdida de manos de los musulmanes, la primera en el año 960 d.J., y la segunda en el año 1200 d.J. Quedó una comunidad numerosa de mudéjares en la zona de la antigua Aragón desde la caída de Zaragoza el año 1118 d.J., y llegaron a formar en el siglo XVI un quinto de la población. Su proporción era aún más elevada fuera de las ciudades y en las llanuras.

En el año 1238 d.J., cayó el Reino de Valencia en manos de los cristianos, que a pesar de la emigración y el destierro formaron los musulmanes un tercio de su población en el siglo XVI, formando la mayoría de la población en muchas de sus zonas. Los cristianos ocuparon la mayor de las islas Baleares, Mallorca en el año 1220 d.J., Ibiza en el año1235 d.J., y Menorca en el 1286 d.J., permaneciendo en ellas un número importante de mudéjares. Y la mayoría de los mudéjares del Reino de Aragón eran campesinos trabajadores en las tierras que poseían los cristianos terratenientes que vivían dependiendo de estos musulmanes. Estos terratenientes eran protectores de los mudéjares para defender sus propios intereses. Y ahora veremos cuál fue la situación de esos mudéjares antes y después de la caída de Granada.

Jaime I, Rey de Aragón, ocupó Valencia en el año 1238 d.J., después de firmar con su población un compromiso acordando en él, la protección de las riquezas de los musulmanes, sus creencias, su lengua, su legislación islámica, y concedérsele una tregua a lo que quedara del territorio de Valencia en manos de los musulmanes, por un tiempo de ocho años. Sin embargo, Jaime I violó los pactos inmediatamente después de apoderarse de la ciudad, y persiguió a los musulmanes dentro y fuera de la ciudad. Transformó las más hermosas y grandes mezquitas en iglesias. Trajo del norte emigrantes cristianos, recluyendo a los musulmanes en barrios especiales para ellos. Los cristianos que vinieron comenzaron a molestar a los musulmanes sin impedimento alguno por parte del estado. Después, Jaime I confiscó sus propiedades para repartirlas entre los cristianos nobles de fuera, hasta el punto de que todos los musulmanes llegaron a ser casi como esclavos trabajando para sus señores los cristianos. En el año 1248 d.J., Jaime I divulgó legislaciones especiales para los musulmanes, similares sus semejantes aplicadas en Castilla, siendo totalmente opuestas a los compromisos de la rendición.

En el año 1251 d.J., Jaime I ocupó la ciudad de Játiva promulgando un edicto con fecha 22/11/1251 d.J., que incluía condiciones suaves para sus habitantes musulmanes, equivalentes a aquellas que firmó con Valencia en el momento de su rendición.

A continuación, el Papa de Roma presionó a Jaime I, para el exterminio de la presencia islámica en su reino. El Rey de Aragón trató de obedecerle, sin embargo se encontró con la oposición de los nobles terratenientes que vieron en los musulmanes un elemento necesario para su enriquecimiento. Como así mismo se contradecían las órdenes del Papa con la política aparente de Aragón de mejor trato a los musulmanes que Castilla por su rivalidad en la conquista de las tierras islámicas que quedaban. Además el elemento musulmán constituía la mayoría de la población, y era la capa social trabajadora, lo cuál sería difícil llenar el hueco que dejarían en caso de ser expulsados.

Ante ese maltrato y la flagrante traición de los compromisos, se sublevaron los musulmanes en el año 1254 d.J., bajo el mando de un hombre llamado Al Azraq (El Azul), ocuparon gran número de fortalezas entre Játiva, Denia y Alicante, y se adueñaron de las montañas situadas al sur del río Júcar. Se dirigió entonces hacia Valencia Jaime I al mando de un ejército, celebrándose allí las Cortes, los cuales decretaron la expulsión de los musulmanes del Reino de Aragón. Se les permitía llevar lo que pudieran transportar de riqueza y pertenencias. Eso hizo estimular a los indecisos a unirse a la revolución. Y se desencadenó la sublevación al norte del río Júcar. Los expulsados también se unieron a los sublevados, apoderándose de 12 fortalezas. Sin embargo los musulmanes de la ciudad de Valencia y sus arrabales prefirieron irse a Murcia en lugar de la revolución. La revolución se mantuvo de una manera o de otra con la ayuda del Reino de Granada hasta el año 1257 d.J, entre la disyuntiva por la cuál Al Azraq se vio forzado a entregarse con el resto de los musulmanes, pudiéndose marchar a Granada quien quisiera de los jefes de la revolución o quedarse en su tierra quien lo deseara sin que ello implicara la expulsión.

El Papa Clemente IV aprovechó la ayuda económica prestada al Rey Jaime I para sofocar la revuelta de Valencia, para imponer sus condiciones. Anunció que la Iglesia estaría preparada para renunciar a su parte en los impuestos llamados diezmos, con la condición de que el Rey jurara ante el altar de la Virgen María en la iglesia de Valencia para exterminar a todos los musulmanes existentes en su reino. Juró el Rey hacerlo y se comprometió públicamente, sin embargo titubeó llevarlo a la práctica por temor al debilitamiento de su reino. Llegó a una solución criminal como fue la de levantar de forma tajante la protección del estado a los musulmanes, haciendo de los musulmanes blanco de las agresiones y ataques de los soldados regulares que cogían a sus hijos e hijas para venderlos como esclavos. Pero el Rey no solo no respondió a las quejas de los musulmanes sino que aumentó el acoso con leyes más rudas. Y en el año 1268 d.J., fijó el derecho de asilo en las iglesias por tres días, teniendo que huir muchos de los débiles musulmanes y refugiarse en las iglesias de la injusticia que padecían de sus agresores, obteniendo una protección continua a cambio de su cristianización.

Cuando los musulmanes se desengañaron de la equidad de Jaime I, decidieron una segunda revolución en el mes de marzo del año 1276 d.J. al sur del río Júcar, llegando a ocupar los revolucionarios cuarenta fortalezas, y pidieron ayuda al sultán de Granada, Abu Abdillah. Jaime I, trató a los revolucionarios con astucia, concediendo una tregua a las fortalezas que no alzaran la bandera de Granada, y combatiendo a las otras fortalezas. De esa forma impulsó las disputas internas entre los musulmanes. Después, el Rey Jaime sitió la ciudad de Játiva como capital de los revolucionarios, quienes habían elegido a Al Azraq como su jefe por segunda vez, que cuando murió mártir frente al castillo de Alcoy recibió su hijo la jefatura al que le tocó el turno de morir mártir. Y a pesar de todo no pudieron los cristianos ocupar Játiva, pudiendo los revolucionarios liberar finalmente con éxito el castillo de Alcoy.

Enfermó Jaime I durante la revolución, y antes de su muerte divulgó una circular con fecha 12/7/1276 d.J., abdicando y aconsejando a su hijo Pedro III como sucesor al trono, y dice: “Hemos dado la promesa ante el altar de la Virgen María en Valencia, de echar a los musulmanes de nuestra tierra, eso como renuncia del Papa al diezmo. Rogamos por lo tanto, del presunto heredero Don Pedro expulse a todos los musulmanes del Reino de Valencia, sin quedar uno solo por el motivo que fuere, aunque pagaran todo lo que tuvieran...” Cuando su muerte se acercaba, entregó la espada a su hijo diciéndole que la empleara contra los musulmanes sin tregua ni condescendencia, hasta acabar con todos ellos y expulsarlos del Reino. Murió Jaime I en el 27/7/1276 d.J, mientras la revolución de los musulmanes seguía su curso. 

Cuando Pedro III tomó el poder negoció con los revolucionarios acordando con ellos una tregua por un periodo de tres meses, con excepción de seis fortalezas que ocupó con éxito en el mes de abril del año 1277 d.J. Más tarde ocupó Muela en el 29/9/1277 d.J., y a continuación se entregó Montesa. De forma que la revolución fue apagada. El Rey ordenó desarmar a los revolucionarios sin que fueran castigados, y siendo distribuidos por el reino para repoblarlo sin oír el consejo de su padre.

En el año 1283 d.J., el Rey Pedro III promulgó una ley permitiendo a los musulmanes el traslado y la residencia con libertad en todo el reino, así como la libertad de comercio. Sin embargo, se les prohibía los ocupar cargos en los juzgados, policía y finanzas. Así mismo, se les obligó bajo juramento a no prestar a nadie por más del 20 % anual, siendo castigado el contraviniente con una multa de cinco ducados de oro. Se prohibía la aceptación del testimonio del musulmán excepto en circunstancias concretas, y se decretaba la cancelación de la deuda que no hubiese sido estipulada ante los jueces después de seis años, si el acreedor era musulmán.

En el año 1301 d.J., el Rey Jaime II publicó una ley que recogía la suficiencia del testimonio de dos cristianos contra un musulmán sin necesidad del testimonio del musulmán junto al de los dos, como ocurría anteriormente. Y en el año 1311 d.J., el Papa Clemente V convocó a la celebración de un Concilio Eclesiástico en Viena, solicitando de los Reyes de Aragón, Castilla y Portugal, que despojaran a sus reinos del Islam, y si no lo hacían les profería la amenaza de que la ira de Dios caería sobre ellos.

Y en el año 1328 d.J., el Rey Alfonso IV publicó una ley en Valencia otorgando el poder absoluto al señor terrateniente para juzgar entre los musulmanes que estuvieran bajo su jurisdicción, castigar, amputar miembros, azotar, matar, confiscar y conservar para sí mismo o compartirlo con el juez en momentos concretos. En cuanto a su hijo Pedro IV, promulgó una ley en el año 1342 d.J., corroborando la ley anterior. Y en el año 1370 d.J., promulgó una ley prohibiendo a los musulmanes la emigración a Granada, o al Magreb, aunque pagaran un quinto de sus posesiones como hacían anteriormente. Más tarde, promulgó una tercera ley en 1371 d.J., prohibiendo la asignación de un vigilante cristiano sobre los musulmanes como sucedía antes. Y en el año 1389 el Rey Juan I publicó una ley considerando ilícito para los presos musulmanes el pago de rescate del dinero del reino de Valencia si estuvieran fuera de él, y si lo hicieran serían castigados con la esclavitud.

En el año 1403 d.J., el Rey Martín I publicó una ley corroborando lo emprendido anteriormente acerca del rescate a los presos musulmanes, se decretaba para todo musulmán que emigrara la confiscación de sus bienes, la esclavitud para el que fuera apresado, y la distribución de su riqueza en tres tercios: para el Rey, para el terrateniente dónde vivía el emigrante, y para el terrateniente dueño de la tierra dónde era apresado. Así mismo, prohibía la ley a los musulmanes el traslado de la tierra de un terrateniente a otra, excepto con condiciones. Se obligaba al terrateniente en cuya tierra se hubiera refugiado el musulmán, a entregarlo en el plazo de ocho días desde el último aviso para su entrega, bajo pena de una multa de 1000 florines.

En 1418 d.J., publicó el Rey Fernando I una ley prohibiendo a los musulmanes salir del Reino de Aragón, excepto en caso de servicio a su señor cristiano, pero sin la compañía de sus hijos. Y la ley corroboraba que la musulmana cautiva y embarazada de su señor, no sería libre excepto que el señor cristiano reconociera que era de ella. Y si estuviera embarazada de otro que no fuese su señor, permanecería cautiva si fuera cristiano y se le obligaba a tomar su hijo. Y en el caso de que la mujer muriera en el parto tendría que pagar su precio a su dueño. La ley ordenaba que los barrios de los musulmanes estuvieran bajo la vigilancia de un cristiano, prohibiéndosele a los musulmanes dar el adhan bajo pena de ser ejecutado, y se castigaría con la muerte al musulmán que hiriera a un cristiano sin ser en legítima defensa, y con una multa del doble de la que pagaría el cristiano en el caso de legítima defensa.

El Rey Alfonso V publicó una ley prohibiendo emigrar a los musulmanes aunque tuviesen la conformidad de su señor el terrateniente. Y en 1428 d.J., publicó una ley que confirmaba el derecho de los señores terratenientes al juicio entre todos sus seguidores incluyendo los musulmanes. Y emitió una orden de que el musulmán no tendría derecho a reivindicar la pobreza para librarse del decreto de su señor y exigir su justicia ante los tribunales del estado como sería el caso con relación a los pobres. Decretaba que si el musulmán cambiaba de vivienda, de una tierra de señor a otra sin arreglar sus cuentas, se le confiscaban sus bienes, movibles e inamovibles. Y si cambiaba de residencia sin la conformidad de su señor terrateniente se le imponía la esclavitud, así como a su esposa e hijos (28).

Esta fue la situación en la que se encontraban los musulmanes del Reino de Aragón antes de la caída de Granada. Vivieron bajo la ley de los cristianos por un periodo que osciló entre los dos y tres siglos y trabajaron como campesinos para sus señores cristianos, los cuáles tenían una autoridad sobre ellos parecida a la autoridad del señor sobre su esclavo. Se organizaron ellos mismos en comunidades que vivían alrededor de sus mezquitas, y tenían sus jurisconsultos y sus ulemas. Sin embargo, este equilibrio al que se acostumbraron los mudéjares en el Reino de Aragón, iría a peor después de la caída de Granada.

Aumentaron los temores de los musulmanes de Aragón desde la aparición de la orden de cristianización de los musulmanes de Granada y después la de los musulmanes de Castilla en el año 1502 d.J., y tuvieron que intervenir los señores terratenientes, para quienes los musulmanes trabajaban sus tierras, ante las Cortes en Barcelona el año 1503 d.J., a fin de protegerlos de su cristianización forzosa o la expulsión. En principio, esta protección trajo algunas consecuencias hasta el punto de que el Rey Carlos I se vio obligado en el año 1517 d.J., a desmentir los rumores que le achacaban la intención de expulsar a los musulmanes del Reino de Aragón (29). Sin embargo, la enemistad de la iglesia y la muchedumbre cristiana era fuerte. Así mismo, el estado armó al vulgo cristiano el año 1509 d.J., para rechazar los ataques sobre las costas de los muyahidín turcos. Y se les prohibió a los musulmanes habitar en las costas.

Esta enemistad se llegó a manifestar de forma clara y sangrienta después del suceso de la muerte de dos esclavos por parte de musulmanes en el 20/5/1521 d.J. Los cristianos atacaron aldeas musulmanas en la zona de Valencia en el mes de junio del año 1521 d.J. Y en el 15/7/1521 d.J. una fuerza de cristianos compuesta de 400 personas atacó el pueblo musulmán de Sagunto. En el mes de agosto del mismo año los cristianos obligaron por la fuerza a la cristianización a 15000 musulmanes, especialmente en el pueblo de Palop y sus alrededores. Y en marzo de 1522 d.J., una fuerza cristiana se lanzó en una correría sobre dos pueblos musulmanes, Alberique y Alcacer (30).

Desde marzo del año 1523 d.J., comenzaron los Tribunales de la Inquisición a discutir el tema del aferramiento de los moriscos al Islam. Realizó el Inquisidor General Don Alonso Manrique la celebración de una reunión de los Tribunales de la Inquisición en el mes de enero del año 1524 d.J., para el estudio del tema de la vuelta al Islam de aquellos que se cristianizaron desde el año 1521 d.J. La reunión se pospuso numerosas veces. Finalmente se celebró la primera asamblea en el 19/2/1525 d.J., sucediéndose las reuniones hasta el 22/6/1525 d.J. Se decretó que los musulmanes que fueron obligados a la cristianización, se consideran cristianos que tienen la obligación de vivir la vida cristiana, y al contrario a los Tribunales de la Inquisición corresponde tratarlos como herejes.

Al mismo tiempo Carlos V pidió al Papa su opinión sobre el asunto. Y el Papa Clemente VII publicó una orden con fecha 12/5/1524 d.J., que incluía la desacralización del juramento del Rey sobre la protección de los derechos de los musulmanes, así como la exigencia del Rey de transformar por la fuerza a los musulmanes en cristianos e imponer la esclavitud a quien rehusara ser bautizado, y el consejo de utilizar los Tribunales de la Inquisición para atemorizar a los musulmanes y obligarlos a la cristianización. En el 16/11/1525 d.J, el Rey publicó el edicto de ejecución que incluía la orden papal, el decreto de la cristianización de los musulmanes, despojarlos de sus armas, y la transformación de todas las mezquitas en iglesias bajo pena de esclavitud a todo el que opusiera resistencia después del 8/12/1525 d.J. Y en el 10/12/1525 d.J., el apoderado del Santo Oficio pidió a los musulmanes que rechazaron la cristianización que se prepararan para abandonar sus casas y salir del reino antes del 21/1/1526 d.J. (31).

Enviaron los musulmanes al Rey a dos hombres como delegados para reclamar en esos asuntos, pero fue rechazada la revocación. Sin embargo, a cambio de una multa al Rey de 40000 ducados serían aliviadas las condiciones de la cristianización, al serles otorgado el derecho a la continuidad en el uso de la lengua árabe por un periodo máximo de diez años, y se les prometió anular el desarme, y ser equiparados con los cristianos antiguos en la aplicación de los tributos. Cundió la desesperación entre los musulmanes y no pensaron en otra cosa que la rebelión. Algunos se sublevaron en los alrededores de Zaragoza. Y la rebelión se levantó en la zona de Valencia en Benaguasil, extendiéndose a los pueblos circundantes. Después, se sublevaron los musulmanes de la ribera del río Júcar, y en las tierras situadas entre Denia y Gandía. Se hicieron fuertes en la fortaleza de Polpe. A continuación, se movieron los sublevados hasta la ciudad de Bicoc.

En el 15/2/1526 d.J., anunciaron los pregoneros en las calles de Valencia en nombre del delegado del Rey,  la guerra a los musulmanes. Se ofrecieron 5000 voluntarios cristianos, que sitiaron la fortaleza de Polpe, viéndose obligados sus defensores a la entrega en el 18/3/1526 d.J. Los cristianos esclavizaron a todos los musulmanes de Aragón que encontraron en la fortaleza, y al resto los obligaron a cristianizarse y pagar una multa de 12000 ducados de oro. Sin embargo, la mayoría de los sublevados se dirigieron hacia el norte en el país de Segorbe, refugiándose en la cercana Sierra de Espadán dónde se hicieron fuertes, y eligieron como sultán a Salím Al Mansur. Desplegaron gran actividad en reforzarse en las montañas comprometiéndose en la lucha hasta morir mártires. Llegó el Rey con un ejército hasta Valencia, comenzando sus ataques contra los revolucionarios en el mes de abril de 1526 d.J., y después pidió auxilio a los voluntarios alemanes, uniéndose a su ejército un contingente de 3000 soldados alemanes en el 7/9/1521 d.J. Aumentó el número de soldados del ejército atacante hasta sobrepasar los 8000 soldados sin contar los jinetes. Fueron derrotados los musulmanes, cayendo mártir el sultán Salím Al Mansur. Más tarde, acabaron con los revolucionarios musulmanes en la zona de Denia, y escaparon 2000 personas aproximadamente en barcos de los muyahidín marineros a Argelia y Marruecos (32).

Así fue como el Rey Carlos V acabó con la resistencia musulmana en el Reino de Aragón y continuó con sus planes de cristianización. Mientras que los musulmanes actuaron de la misma forma que sus hermanos en Granada, preservando su Islam en secreto, y manifestando bajo coacción el cristianismo.

Muchos de los musulmanes se vieron obligados a emigrar a países del Islam como el Magreb. Y sólo en el año 1529 d.J., envió a Argelia Jairud Din, el gobernador otomano, varios navíos conducidos por dos representantes Idin Reis y Saleh Reis, que atracaron en Oliva, al norte de Denia, y descendió a tierra una fuerza que pudo liberar a una fuerza de 600 musulmanes andalusíes, los que manifestaron el deseo de emigrar. Los navíos turcos abordaron navíos españoles que se habían interpuesto en el camino de vuelta. Se estima que el número de refugiados en barcos turcos del Reino de Aragón solamente en este periodo fue de cerca de 70000 moriscos. Y en el año 1559 d.J., trasladó Torgod, el comandante otomano de marina, desde la costa de Valencia a 2500 moriscos.

El estado español trató de cortar la conexión entre los musulmanes en las diferentes zonas, especialmente entre los musulmanes del Reino de Valencia y los musulmanes del Reino de Granada. Y en el año 1541 d.J., se les prohibió a los musulmanes de Granada emigrar a Valencia, y se prohibió la emigración de Valencia, excepto con el permiso del Rey a cambio de una multa desorbitada (33).

Estas fueron las circunstancias que rodearon a los musulmanes del Reino de Aragón poco antes de la Gran Rebelión de Granada: musulmanes internamente y cristianos externamente, entre ellos los había esperanzados en una fuerza milagrosa que los liberara de la tremenda injusticia a la que estaban siendo sometidos, y había otros que no pensaban más que en la emigración hacia los lugares de la Casa del Islam que quedaran en el mar Mediterráneo, y en especial al norte de África.

(fin del segundo capítulo)


Bibliografía del segundo capítulo

2.1  A. de Santa Cruz “Crónica de los Reyes Católicos”, Edición y estudio por Juan de Mata Carriazo, Tomo, Sevilla 1951, Capt. XLIV, Pag. 193.

2.2  Lafuente Alcantara “Historia de Granada”, Granada, 1904. 

2.3  Autor desconocido “Fragmento de la época sobre las noticias de los Reyes Nazaríes”, se imprimió en Larache el año 1940 d.J., y cotejado por Faríd Al Bustaní. (árabe)

2.4  Muhammad Daud “Historia de Tetuán”, 8 Tomos, Tetuán y Rabat, 1959-1979. (árabe)

2.5  Hernando de Baeza “Las Cosas de Granada”, ed. por M. Muller, Gottingen, 1863.

2.6  Luis de Marmol Carvajal “Historia de la Rebelión y Castigo de los Moriscos de Granada”, Biblioteca de Autores Españoles.

2.7  Muhammad Abduh Hatamla “La Cristianización Forzosa de los Musulmanes Andalusíes en la Época de los Reyes Católicos”, Ammán, Jordania, año 1980 d.J. (árabe)

2.8  M.A. Ladero Quesada “Los mudéjares de Castilla en Tiempo de Isabel I”, Valladolid (España), 1969.

2.9  A. Gallego Burín y A. Gamir Sandoval “Los Moriscos del Reino de Granada Según el Sínodo de Guadix en 1554”, Granada, 1968.

2.10          A. Dominguez Ortiz y Bernard Vincent “Historia de los Moriscos”, Revista de Occidente, Madrid 1978.

2.11          Alí Muhammad Hammuda “Historia Política arquitectural y social de Al-Andalus”, primera edición año 1957 d.J. (árabe)  

2.12          Al Maqarri “Las flores de los Jardines en Informaciones sobre Iyyád” TomoI, pags.109-115, El Cairo año 1939 d.J. (árabe)

2.13          A.C. Lea “History of the Inquisition in Spain” 4 Volumenes, New York (USA), 1906-1907.

2.14          Borgiano Arabo, se encuentra el texto árabe en la Biblioteca del Vaticano, nº 171 de la hoja 2 a la 4. (árabe)

2.15          Pedro Longas  “Vida Religiosa de los Moriscos”, Madrid, 1915.

2.16          Archivo Municipal de Granada (A.M.G., Provisiones), I, fol. 471 vo.

2.17          A.M.G. (Provisiones), I, fol. 202 vo.

2.18          Ref. (2.9), pp. 171-175.

2.19          A.M.G. (Provisiones) I, 254 vol., fol, 468.

2.20          Archivo General de Simancas (A.G.S., Canasa) Cedules, Libro 27.

2.21          J. Caro Baroja “Los Moriscos del Reino de Granada” Madrid, 1976, p. 52-53.

2.22          As’ad Humad “La Tragedia de los Árabes en Al-Andalus”, Fundación de estudios árabes y distribución, año 1988 d.J. (árabe).

2.23          Muhammad Razzuq “Los Andalusíes y su Emigración a Marruecos durante los Siglos XVI y XVII”, África oriental, Casablanca (Marruecos), 1989, pgs. 90-91. (árabe).

2.24          Ref. (2.6), t. XXI, p. 123 y ss.

2.25          Ref. (2.8), p. 15-26.

2.26          A.G.S., P.R. Leg. 8, Fol. 120.

2.27          A.G.S., P.R. Leg. 28, Fol. 49.

2.28          Conte de Circourt “Histoire des Arabes d’Espagne”, Paris, 1846.

2.29          E. Ciscar y R. García Carcel “Moriscos i Agermanats” Valencia, 1974, p. 31-32.

2.30          Ref. (2.29), p. 122-125.

2.31          A. Redondo “Fray Antonio de Guerrera et l’Espagne de son Temps”, Paris, 1976, Section 2, Chapitre 5.

2.32          Ref. (2.28), Vol. 2, p. 203-209.

2.33          H.C. Lea “History of the Moriscos of Spain, their Conversion and Expulsion”, London, 1901.

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