Número 113  //  2 de febrero de 2001  //  20 Shawal 1421 H.

 PENSAMIENTO

 Sobre algunas mujeres ante la revelación: diferentes rangos
 y perspectivas según el Corán
 
 
Asociación Cultural Insha Allah


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Bismillahi ar Rahman ar Rahim

Mariam

Corán: He ahí que los ángeles dijeron: “¡Oh María! Ciertamente, Allah te ha escogido y te ha purificado, y te ha exaltado sobre todas las mujeres de la creación”. (3:42)

He ahí que los ángeles dijeron: “ ¡Oh María! En verdad, Allah te anuncia la buena nueva, mediante una palabra procedente de Él, cuyo nombre será el Ungido (al Masih – el Mesías), Isa (Jesús) hijo de María, de gran eminencia en este mundo y en la Otra Vida, y será de los allegados de Allah. (3:45)

Y hablará a la gente desde la cuna y de adulto, y será de los justos. (3:46)

Dijo: “¡Oh Sustentador mío! ¿Cómo podré tener un hijo, si ningún hombre me ha tocado?” Respondió el ángel: “Así ha de ser; Allah crea lo que Él quiere; cuando dispone un asunto, le dice tan sólo: ¡Sé! Y es”. (3:47)

Y Él enseñará a tu hijo la revelación y la sabiduría, la Torá y el Inyil (Evangelio). (3:48)

Y recuerda por medio de esta escritura divina a Mariam. He ahí que se retiró de su familia a un lugar en el este, (19:16)

y se recluyó apartada de ellos, y entonces le enviamos a Nuestro ángel de la revelación, que se apareció ante ella en la forma perfecta de un ser humano. (19:17)

Ella exclamó: “¡En verdad me refugio de ti en el más Misericordioso! ¡No te acerques a mi si eres consciente de Él!” (19:18) 

El ángel respondió: “Sólo soy un emisario de tu Sustentador, quien dice: ‘Te concederé el regalo de un hijo puro’” (19:19)

Ella dijo: “¿cómo voy a tener un hijo si ningún hombre me ha tocado? pues, no he sido una mujer licenciosa”. (19:20)

El ángel dijo: “Así ha de ser, pues tu Sustentador dice, ‘Eso es fácil para Mi, y tendrás un hijo, para que hagamos de él un signo para la humanidad y una gracia venida de Nosotros’”. (19:21)

Y era un asunto ya decretado por Allah (19:22)

Y cuando los dolores del parto la llevaron al tronco de una palmera, exclamó: “¡Ojalá hubiera muerto antes de esto, y hubiera desaparecido por completo en el olvido!” (19:23)

Entonces una voz la llamó desde el pie de la palmera: “¡No te aflijas! Tu Sustentador ha puesto a tus pies un arroyo; (19:24)

sacude hacia ti el tronco de la palmera: caerán sobre ti dátiles maduros. (19:25)

¡Come, pues, y bebe, y que se alegren tus ojos! Y si ves algún ser humano házle saber: ‘He hecho voto de silencio al Más Misericordioso y no puedo, por ello, hablar hoy con nadie’”. (19:2)6

Después regresó a su familia llevando consigo al niño. Dijeron: “¡Oh María, has hecho algo inaudito! (19:2)

¡Oh hermana de Harún (Aarón)! ¡Tu padre no fue un hombre malvado, ni fue tu madre una mujer licenciosa!” (19:28)

Entonces ella señaló hacia él. Dijeron: “¿Cómo vamos a hablar con quien es todavía un niño en la cuna?” (19:29)

El niño dijo: “En verdad soy siervo de Allah. Él me ha entregado la revelación y ha hecho de mi un profeta, (19:30)

y me ha hecho bendito dondequiera que esté; y me ha prescrito la oración y la limosna mientras viva, (19:31)

y que sea bondadoso con mi madre; y no me ha hecho arrogante, ni falto de compasión, (19:32)

¡y la paz fue conmigo el día en que nací, y será conmigo el día en que muera, y sea devuelto de nuevo a la vida!” (19:33)

Y aquella que conservó su virginidad, insuflamos en ella parte de nuestro espíritu e hicimos de ella y de su hijo un signo para todos los mundos. (21:91)

E hicimos del hijo de Mariam y de su madre un signo. A ambos les dimos cobijo en una colina fértil con agua corriente. (23:50)

Y hemos planteado además otra parábola de la conciencia de Allah en la historia de Mariam, hija de Imrán, que guardó su castidad, y luego insuflamos algo de nuestro espíritu en eso que había en su vientre, y que confirmó la verdad de las palabras de su Sustentador, y con ello Sus revelaciones, y fue de las realmente devotas. (66:12)

Hayar

Era una esclava y se la dieron a Ibrahim (Alaihi salam) que la convirtió en su segunda esposa, pues Sara era la primera y no había tenido descendencia hasta entonces. Cuando Hayar quedó embarazada de su hijo Ismail, fue al desierto y confió en que Allah le proveería. Allí recorrió las colinas de Safa y Marwa siete veces y golpeó con sus pies la tierra; y de ella brotó el agua de zam-zam, que sigue fluyendo hasta hoy y da de beber a los peregrinos, que realizan los mismos ritos que Hayar y siguen sus pasos para realizar el hayy. Ella fue la fundadora de Meca. Allí nació su hijo y con la confianza que ella tuvo, en que la provisión y el sustento viene de Allah, en ése valle desértico, donde antes de su llegada no había nada, surgió la vida.

Sara

Era la primera mujer de Abraham (la paz sea con él). Un ángel le dio la noticia de que iba a ser madre cuando se creía estéril y a su edad ya no podía esperarlo.

Corán: Dijo ella: “¡Ay de mi! ¿Cómo voy a tener un hijo, siendo ya vieja y mi marido un anciano? ¡Ciertamente, eso sería en verdad algo asombroso! (11:72)

Y se le anunció la buena nueva del nacimiento de Isaac y después de Yakub (Jacob), la paz sobre ellos.

De Ismael (Alaihi salam), hijo de Abraham y Hayar, descienden los árabes. De Isaac (Alaihi salam), y de Jacob (Alaihi salam) hijos de Abraham y Sara, descienden los judíos. Todos ellos son semitas y hermanos; hijos de Ibrahim (Abraham).

Corán: Y dijo Ibrahim: “¡Toda alabanza pertenece a Allah, que me ha concedido en mi vejez a Ismail y a Isaac! Ciertamente, mi Sustentador escucha en verdad todas las plegarias.

Mujer de Lut (Lot)  

Contariamente al relato bíblico, según el cual la mujer de Lut sólo miró atrás por descuido (Génesis 19,26), el Corán dice que se quedó atrás deliberadamente, porque era una de las gentes pervertidas de Sodoma y no creía en la misión profética de su marido.

Corán –Y entonces le salvamos a él y a su familia, excepto su mujer, que fue de los que se quedaron atrás. (7:83)

Y entonces los ángeles dijeron: “¡Oh Lot! ¡Somos, en verdad, emisarios de tu Sustentador! ¡Tus enemigos no podrán darte alcance! Sal, pues, con la gente de tu casa cuando aún sea de noche, y que ninguno de vosotros mire hacia atrás; y llévate a toda tu familia, a excepción de tu mujer: pues, ciertamente, a ella le sucederá lo que le va a suceder a estas gentes de Sodoma. En verdad, su cita es al alba, y ¿no está el alba cercana? (11:81)

Asia

Ibn Abbas Radi Allahu anhú, ha dicho que Asia es una de las mujeres privilegiadas en el paraíso, junto con Mariam, Jadiya y Fátima.

Corán: Y Allah plantea una parábola a los que han llegado a creer en la historia de la mujer de Firaún (Faraón), cuando imploró: “¡Oh Sustentador mío! ¡Construye para mi una casa en el jardín que está junto a Ti, y ponme a salvo de Firaún y sus obras, y ponme a salvo de la gente malhechora!” (66:11)

 

Saba

Le dijo un pájaro (la abubilla) a Suleyman (el rey Salomon) Alaihi salam – la paz sea con él:

Corán: He alcanzado a saber lo que tu no has alcanzado a saber, pues te traigo de Saba una noticia cierta. (27:22)

He encontrado que reina sobre ellos una mujer; a quien se ha dado de todo lo bueno, en abundancia, y que posee un trono magnífico. (27:23)

En la historia de Salomon y la reina de Saba (Bilquis) se entrelazan sutilmente simbolismo y realidad, hasta convertirse en una alegoría del despertar del alma humana a la comprensión gradual de los valores espirituales.

Salomon la puso a prueba:

27: 41 “Alterad la apariencia de su trono para que cuando lo vea sepamos si se deja guiar a la verdad o es de aquellos que rehusan la guía”.

Si queda satisfecha con la apariencia externa de las cosas y los acontecimientos, o si intenta sondear en su realidad espiritual. Salomon, sabedor de que la gente de Saba estaba motivada, hasta entonces, por su amor al lujo y al poder material, pretende mostrar a la reina su “trono”, o la imagen de su dominio, tal como sería si estuviera inspirado por la certeza en Allah y en consecuencia, por la consciencia de la responsabilidad moral. Preguntaron sobre el trono y ella expresó la duda; que es el primer paso en todo avance espiritual. Ella comprende que el “trono alterado” es igual por fuera al que ella posee; pero intuitivamente se da cuenta de que está inspirado de una cualidad espiritual que el otro no poseía, y que ella no alcanza a comprender del todo.

Corán: Más tarde se le dijo: “¡Entra en el patio!”, pero al verlo, creyó que era un estanque de agua, y se descubrió las piernas. Dijo él: “Es un patio pavimentado de cristal”. Exclamó ella: “¡Oh Sustentador mío! He sido injusta conmigo misma al adorar algo distinto de Ti; pero ahora me someto, junto con Suleyman, al Sustentador de todos los mundos”. (27:44)

Para meterse en él (creyendo que era un estanque de agua), o quizá atravesarlo a nado, enfrentándose a su aparentemente insondable profundidad: esto es posiblemente una indicación simbólica del temor que un ser humano siente, cuando su búsqueda de la verdad le obliga a abandonar la cálida y tranquila seguridad de su entorno social y mental, para aventurarse en el – hasta entonces – desconocido mundo del espíritu.

No era un estanque profundo y peligroso, como parecía a primera vista, sino la firme y cristalina luz de la verdad: y habiendo llegado a comprender la omnipresente diferencia entre apariencia y realidad, la reina de Saba concluye su viaje espiritual.

Esto es una indicación de la identidad de las verdades fundamentales que subyacen en todas las religiones reveladas.

 

Conclusión

La mujer es también califa de Allah en la tierra. Quiere decir que nadie pagará por los errores de otro. Según el Islam, Eva, no cargará con la falta de Adam. Cada uno es responsable de él mismo.

Ibrahim, Abraham – alaihi salam – es el padre de los judíos y de los árabes; Sara y Hayar (Agar) fueron las mujeres que trajeron al mundo esta descendencia semítica, que nunca dejarán de ser família directa, hermanos según el árbol genealógico, e hijos del mismo padre, profeta del mensaje universal de Allah.

Las mujeres han tenido un talante variado ante la revelación y hemos citado varios ejemplos que están reflejados en el Corán.

Mariam (la virgen María) ha conseguido, según el Corán el más alto rango entre las mujeres: “Bendita entre todas”, sin intervención de ningún hombre.

Hay mujeres que quedaron rezagadas en el camino de la verdad revelada; como la mujer de Lut, que no creyó en él y no le siguió, siendo profeta y bien guiado.

Sin embargo, también hay el caso contrario; la mujer del Faraón (Firaún), un hombre perverso, que fue de los perdidos; pero su mujer Asia fue de las bendecidas, de las próximas a Allah, que no se dejó influir por su marido.

También se cita la situación de aprovechar la oportunidad de reconocer la verdad y someterse a ella, como en el caso de la reina de Saba, que consigue ver su error y lo corrige, casándose con el Profeta Salomon, compartiendo así  el auténtico reino de la sabiduría.

El sabio Yalalud Din Rumi, en su poema dice que Suleiman advirtió a Bilquis, reina de Saba; y en su inspiración lo expresa así:

... Levántate Bilquis, ¡ahora tienes la oportunidad!,

antes de que la muerte ponga su pesada mano sobre ti.

¿Hasta cuándo robarás zapatos a los asnos del mundo?

Si has de robar, roba perlas del mundo de las alturas.

Tus hermanas han encontrado el reino que dura eternamente,

tú te abres paso hacia el reino de la oscuridad.

Feliz es quien abandona este reino terrenal,

que tarde o temprano la muerte destruirá.

...¡contempla al menos, el reino de los reyes leales a la verdad!

...¡su fuente de la vida manando para ser bebida!

Ve alrededor de los cielos sin ayuda de alas...

Dices que eres una gran reina de buena fortuna;

pero tu fortuna está fuera de ti y pronto se desvanecerá.

Te quedarás como un mendigo sin sustento;

Por ello, oh elegida, conviértete en tu propia fortuna.

Cuando, oh espiritual, te hayas convertido en tu propia fortuna,

entonces, siendo tú misma tu fortuna, nunca la perderás.

¿Cómo, oh afortunada, puedes perderte a ti misma,

cuando tu propio ser es tu verdadero tesoro y tu reino?

Corán:

En verdad esta nación* que sois es una sola nación y yo soy vuestro señor, adoradme pues (21:92)

*En árabe “umma”, que aquí incluye el sentido de “millah” (el conjunto de creencias). Es como si dijera: Vuestra umma es la millah del Islam, es el camino de los profetas, desde Adam hasta Muhammad, sobre ellos la gracia y la paz.


La parábola del elefante

Unos hindúes estaban exhibiendo un elefante en una habitación oscura, y mucha gente se juntó para verlo. Pero como el lugar estaba demasiado oscuro para permitirles ver el elefante, todos lo palparon con sus manos para tener una idea de cómo era. Uno palpó su trompa, y declaró que el animal se parecía a un tubo de agua; otro palpó su oreja, y dijo que debía ser un gran abanico; otro su pierna, y pensó que debía ser un gran pilar; otro palpó su espalda, y declaró que el animal debía ser como un gran trono. De acuerdo con la parte que cada uno palpó, se dio una descripción diferente del animal. Uno, por decirlo así, lo llamó “Dal”, y otro “Alif”.


Comparación del ojo sensual con la mano del que tocó el elefante


El ojo del sentido externo es como la palma de una mano,

la totalidad del objeto no se puede asir con la palma.

El mar en sí es una cosa, la espuma otra;

deja la espuma, y mira el mar con tus ojos.

Olas de espuma se levantan del mar noche y día,

tú miras los rizos de la espuma y no el majestuoso mar.

Nosotros, como barcos, somos mecidos de aquí a allá,

estamos ciegos a pesar de estar en un luminoso océano.

¡Ah! Tú que estás dormido en la barca del cuerpo,

ves el agua; ¡contempla el Agua de las aguas!

 
*Lectura de Insha Allah ofrecida en un acto interreligioso organizado por la UNESCO el 16 de noviembre del 2000.

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