Número 115  //  16 de febrero de 2001  //  22 Thw al-Qi`dah 1421 H.

 QUINTO SOL

 Concordancia Universal (Aproximaciones a la idea)
  Por Oscar Freire

 

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Uno de los modos de evitar a las forzosas dificultades y contradicciones 
implicadas en el intento de otorgar sentidos originales a los términos de uso corriente en el habla moderna podría ser la ejecución que, a modo de una 
perífrasis, actúe como sustitución rectificadora en la intención vulgarizadora o exclusivamente abstracta de la terminología. Dicho pensamiento, que forma 
parte en el substrato de las definiciones modernas, es capaz, además, de 
proyectar no pocas ilusiones cuando se intentan abordar las significaciones primitivas (etimología), por lo cual,  no quedaría mas remedio (ante tal estado 
de cosas y en ciertas ocasiones) que el intentar una serie de definiciones superpuestas antes que correlativas, a los efectos de sustituir a la propia 
palabra que hay que definir (perífrasis). Esto significa (ante el acondiciona- 
miento desventajoso del corpus elocutivo que empleamos)  que el único 
modo de acercarnos a la posible apertura de los significados tradicionales 
es por la analogía o transposición (en ciertas aplicaciones particulares la 
palabra latina transumptio revela cierta equivalencia con synonymia, que 
en sus significaciones más antiguas, revelan el carácter simbólico del 
lenguaje).Siempre y cuando, se posean las aptitudes relacionadas con 
los modos simbólicos de expresión donde se resuelven los puntos simétricos 
o asimétricos de los distintos niveles o posiciones de un mismo referencial. 
Y que, de uno u otro modo, es siempre aludido por medio de los sentidos 
contenidos en las elocuciones fundamentales. Tal como puede ser el caso, 
por ejemplo, de aquellos subyacentes en el  término "concordancia".

Es notable, con relación a lo que decimos, que dicho término obtenga transposición familiar directa con voces tales como "recuerdo" o "recordar" 
(también con "participación", "semejanza", "proporción", "armonía", 
"composición", "analogía", etc.). Estas voces serían en realidad meras 
extensiones verbales de operaciones analógicas y de técnicas tradicionales 
que dan solución a las relaciones, que desde el punto de vista de la 
manifestación, surgen entre los estados sensible y suprasensible.  
Dichos términos técnicos ampliamente conocidos en los diversos niveles 
de las ciencias tradicionales operativas han estado vigentes en occidente 
hasta casi los finales de lo que se considera como la "edad media tardía". Asimismo, no dejaban de asignarse como los distintos grados de 
aproximación al objeto de los anhelos intelectuales. Todo esto se halla 
relacionado con el simbolismo del corazón  que se hace muy evidente en 
lenguas tales como la hetita (kar-di-as), indoeuropea (kerd-), griega (cardias
o latina (cor). Recordemos con relación a esta última, que la primera acepción "cordial", tanto como sus derivados provienen de cor, cordis (corazón) que 
también se extiende a re-cordor (volver en sí) o "recordar", lo cual, entre otras cosas, nos introduce de lleno en la doctrina de la "reminiscencia" platónica.

Es posible que en la antigua synonimia, tanto "recordar" como 
"concordar", se refieran a distintos grados de un mismo objeto, y que en 
ciertos aspectos, guarden exactas equivalencias, utilizándose indistintamente 
como designaciones técnicas para las mismas operaciones de orden
intelectual. Podríamos ilustrar esto con una figura aproximativa que señale, 
en cierta medida, aquel punto donde se refleje la ocasión de la visión de las 
cosas sensibles evocando, al mismo tiempo, a los arquetipos contemplados 
en el mundo inteligible. Esto propia y esencialmente se trata de un recuerdo, 
pero puede contemplarse también de modo impropio y limitadamente en 
aquello que implica el estadio previo y relativo de concordancia  entre ambos mundos. La  reminiscentia (Lat.) o anamnésis (gr.) define en parte la naturaleza
del conocimiento y el acto mismo de conocer,  ya que evoca al mundo 
inteligible por medio de un aprender que es reconocer y recordar la verdad, infusamente percibida en una original y primordial contemplación. Es notable 
la analogía con el dikr (invocación, llamada, recuerdo), método fundamental de realización espiritual en el esoterismo musulmán que procura la trascendencia 
del tiempo y subsana la herida del olvido que embarga al hombre a partir de su nacimiento en el mundo, reintegrándolo al estado de aniquilamiento de sí 
mismo en Dios.                                                        

Evidentemente, que por  muchas de estas razones y más allá de las acepciones reducidas que se refieren a dicho término (lingüísticas, literarias, temáticas o históricas) (1), para nosotros este alude  al sentido mas elevado 
que es concomitante de una ciencia tradicional. Es decir, de carácter universal.
De tal modo, que de las aplicaciones que le rodean, se puede extraer dicho 
sentido por síntesis o conversión a la unidad (2) (recordemos de paso al 
término "concordia" que es una derivación directa y siendo "Unión" su 11ª acepción). En estas aplicaciones, se involucran todos aquellos aspectos u 
objetos inherentes a los diversos símbolos y doctrinas de las formas 
tradicionales y consagradas que puedan ser esencialmente comparadas y 
cuyas cualidades impliquen relaciones de analogía respecto a la de otros 
estadios o niveles que permitan establecer un origen primordial. A este 
respecto, se entiende que dicho sentido trasciende las clasificaciones exclusivamente trópicas o meramente metafóricas tal, como por ejemplo, 
es el caso de aquellos comparatismos o "figuras de similitud" provenientes
de puntos de vista mas o menos formalistas que desembocan, por lo general 
en meros alegorismos o en el sincretismo propiamente dicho. De tal modo, 
que sólo con la debida toma en cuenta de estas cuestiones es posible 
justificar y comprender (dentro del limitado marco que otorga el status  
de nuestros actuales lenguajes modernos), a la concordancia entre los 
sentidos pertenecientes a los principales símbolos de las formas tradicionales 
de la humanidad. Además, de estar representando adecuadamente, bajo 
diversas nominaciones y "prefiguraciones", aquel "sentido de lo esencial" 
al que se alude con cierto carácter de prioridad en todas las intenciones 
subsumidas en tal designación.  

Así, el concepto de  una esencial "unidad doctrinal" implica la realidad 
de una tradición primordial que sería el principio (en tanto que las realidades superiores derivadas conformen cierta ley de correspondencia donde el 
símbolo siempre es descendente) y la base (en tanto se tomen en cuenta 
a las realidades naturales de nuestro mundo, a los efectos de que, en cierto
 modo, permitan tomarlas como representaciones del orden sobrenatural) de
la concordancia universal.

El mejor ejemplo que podríamos señalar sobre la diversidad de 
procedencias y la universalidad del sentido se refiere a aquello que en el 
antiguuo quechwa se designa como "Cusco" o qosqo, la ciudadela sagrada 
de los antiguos Incas, símbolo del Tahuantinsuyo y representación como 
centro y orígen del universo. Entre varios significados simbólicos la palabra 
"Cusco" establece un sentido exacto en el que no nos deja lugar a dudas: 
el de "Unir y hacer concordia".

Por otro lado, y teniendo en cuenta al simbolismo tradicional, es muy probable, que la ciencia a la cual nos referimos sea   una figura de la misma "Intuición Intelectual", ya que su objeto es la realidad inmutable, la visión 
directa o la contemplación llamada "espiritual" que es una y única. De esto 
se infiere, la índole de toda intención y esfuerzo para elevarse por encima de 
las formalidades (legítimas por analogía) a efectos de constituir la necesidad 
de los pronunciamientos universales. Este carácter de universalidad y 
necesidad establece la posibilidad de captación del prototypos (La Idea, es 
decir, el universal intuible o puramente inteligible) como modelo de las cosas 
de este mundo y únicamente aprehensible por medio de la Intuición Intelectual 
o el conocimiento por relación directa o connatural con el objeto conocido.

Nada de lo expuesto es alcanzado por las alegorías o metáforas esquematizadas, que dentro de los razonamientos subjetivistas, caracterizan 
a todo reduccionismo terminológico. Este consiste en la supresión del carácter simbólico inherente a la naturaleza del lenguaje. Y es debido a ello que el advenimiento y desarrollo de la lingüística positiva promoviera la quita del 
"hábito de los primeros principios" en las costumbres del lenguaje, los cuales cumplen la función de otorgar la "substancia" tradicional a los vocablos 
equivalentes de nuestra referencia.

De tal manera, que teniendo en cuenta a todas las relaciones, y conforme a lo que hasta aquí brevemente hemos dicho, se comprenderá la imposibilidad de agotar el verdadero alcance del término. Máxime, que la pérdida de dichos principios, resumidos en la idea de concordancia ha desembocado en una ausencia de saberlos reflejar como una realidad tradicional del universo.


Notas:

Nota 1. Es muy probable que la sistematización del concepto tuviera origen en las "tablas" de F. Bacon, desarrollándose luego en los "métodos" de J. S. Mill. Hoy se utiliza, mas o menos heterogéneamente, para clasificar la yuxtaposición formal (sin esencia o unidad real: es decir, el sincretismo) de diversas referencias literarias o históricas.

Nota 2. Con relación a lo que decimos, desde el punto de vista del simbolismo geométrico, dicha unidad es representada en el plano como un "punto de concurrencia". Asimismo, se designan a las rectas como "concurrentes", es decir: "Varias rectas son "concurrentes" si pasan todas ellas por el mismo punto

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