Sobre el golpear a la mujer en el Islam

Por
Mehdi Flores
elmehdi@webislam.com


El texto que sigue es la respuesta dada por Mehdi Flores, secretario general de la Federación Española de Entidades Religiosas Islámicas, en el contexto de una entrevista recientemente realizada, respecto al tema de golpear a la mujer en el Islam.


 

¿Cual es tu opinión sobre la polémica suscitada en torno a la publicación del libro “La mujer en el Islam” de Muhammad Mutsafa Kamal y su opinión de que es lícito golpear a las mujer?

Esta cuestión ya ha quedado zanjada. Ahí está también el comunicado oficial de la FEERI que pone las cosas en su sitio. Es una cuestión de hermenéutica. Si te das cuenta, el comunicado de la FEERI, coincide con la fatua que emitió la Academia de Jurisprudencia Islámica Española.

El comunicado viene a decir que para entender un texto no podemos prescindir de su contexto. La información emana siempre de todo el sistema a la vez, de todo el conjunto. El contexto es el criterio jerárquico que hace posible la elección de uno de los posibles significados y descarta el resto. Así, todos los sabios islámicos están de acuerdo en que el Islam no puede mandar ni permitir nada MALO. La Charia y la Sunna del Profeta, Allah le bendiga y le dé la paz, ordenan como principio rector y fundamental  “hacer el bien y evitar el mal” (Corán). Luego, todos los sabios están de acuerdo en que el Islam no puede ordenar ni permitir hacer el MAL, tratar MAL o MALtratar a nadie. Hasta aquí todo correcto y todos de acuerdo. Si ahora cogemos el imperativo del verbo “dáraba” en la aleya objeto de la polémica y le quitamos todo significado de “matratar” ¿qué nos queda?. Evidentemente no podemos entenderlo ni traducirlo como “pegar” o “dar una paliza” en cuanto que estas expresiones tienen, en todas partes, en España como en Arabia Saudí, una connotación, un rasgo semántico incluído en el concepto de “MAL” o “MALO”. Pegar a alguien o dar una paliza entra dentro del conjunto semántico de “MALtratar”. Así pues, toda compresión del verbo “dáraba” que signifique “maltratar” queda automáticamente excluída. El criterio principal de “hacer el bien y evitar el mal” categoriza todos los posibles significantes y da la clave de la comprensión del vocablo. Ese es el Criterio, la Guía, el Huda que permite entender cada palabra o frase concreta del Corán a la luz de una Inteligencia Espiritual del texto.

La Fatua decía eso mismo, poniendo de manifiesto que “dáraba” no es “pegar”, sino “dar un toque de atención”. Es pura lógica jurídica. La interpretación de una ley particular no puede atentar contra los principios fundamentales del sistema jurídico que le da validez, que le hace  existir en cuanto tal. No hay significado válido fuera del sistema, aislado del conjunto de significantes. Una ficha de ajedrez, no “vale” nada fuera del tablero. Los principios fundamentales son las reglas de juego, son la Guía, el Criterio. Esos principios son la Charia, mientras que sus relaciones concretas, sus diferentes movimientos en el tablero, aquí y ahora, es el Fiqh. Como en el ajedrez, el número de las jugadas válidas y posibles tiende ad infinitum. De ahí que se diga que el Corán es “karim” es decir “de abundantes frutos, generoso” es decir que “genera” inagotables significados. De estos, sólo los que entran dentro del Criterio, por seguir con la analogía del ajedrez, dentro del tablero, “valen”, el resto no es pertinente. Repito, la Charia son los principos fundamentales, el “camino ancho”, las reglas universales y generales de la Rahma de Allah. El Fiqh es la concreción de la Charia en el aquí y ahora, la manifestación de la Charia en el plano de la existencia. El problema mayor es que algunos confunden “Charia” con “Fiqh” y entonces acaban dándole la vuelta a las cosas, poniendo todo al revés. Cuando oyes por ahí que tal Estado islámico “aplica” la Charia te das cuenta de esa confusión. Todo lo que se “aplica” aquí y ahora deja de ser Charia para pasar a ser Fiqh, un corpus legal derivado de una interpretación de la Charia. Reducir la Charia al Fiqh significa caer en la trampa de la reificación y de la unidimensionalidad. Eso sucedió dentro de algunos movimientos islámicos “afectados” por los valores de la Modernidad. Los movimientos salafíes, el wahhabismo y los Hermanos Musulmanes, entre otros sufren esa tensión porque confunden Fiqh y Charia y en su empeño por “fijar” el Fiqh, hacerlo invariable como la Charia, necesitan sujetos y sociedades también “fijas”, inmutables. Esos movimientos y corrientes islámicas hacen del Islam algo estático, exótico y dogmático y ese modelo es el que les sirve como anillo al dedo a los enemigos del Islam, que están encantados con ellos. A más wahhabíes y Hermanos Musulmanes, menos musulmanes españoles. El Islam queda reducido así a árabes o emigrantes, es decir a algo ajeno y excepcional que como mucho, si la cosa permanece dentro de sus límites, merece tolerancia, pero poco más. Solo que a veces esa “tolerancia” lleva también al bantustán. Aquí se bifurcan los caminos, caminos que, por otra parte, llevan todos a Allah, pues todo proviene de ÉL y a Él vuelve. Esa ruptura conceptual es la clave de todo lo que pasa en el Islam español y de la nueva primavera islámica que está comenzando aquí mismo, en Al Andalus.Una primavera fecunda, espléndida, radiante que transformará profundamente, sin duda, el pensamiento islámico. Es como cuando das con la piedra que sustenta toda la tensión de la cúpula, logras quitar la piedra y toda la cúpula se viene abajo. Pues bien, aquí hemos dado con la piedra y la vieja cúpula que impedía ver el sol no tardará en caer. La fatua sobre el maltrato a la mujer es el primer martillazo.