Maestro Eckhart

EL COMENTARIO DEL GÉNESIS

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Los hijos de Dios.

    22. Octavo: en sentido moral: En el principio, es decir, en el Hijo, creó el cielo y la tierra, pues es al hombre justo y perfecto, que es el Hijo de Dios -según Jn. I: "les ha dado el poder de hacerse hijos de Dios" (69)- que Dios prodiga los bienes del cielo y de la tierra, según Mt. 24: "le pondrá al frente de todos sus bienes" (70), y Mt. 28: "Me ha sido dado todo poder en el cielo y en la tierra" (71).

 

NOTAS AL PUNTO 22º

69. Jn., I, 12.

70. Mt., 24, 47.

71. Mt., 28, 18.

 

Amor y temor.

    23. Noveno: aún en sentido moral: Dios creó el cielo y, después, al mismo tiempo que el tiempo, la tierra, porque todo lo que el hombre deificado hace lo hace por amor del bien celestial. Tal es en efecto el orden natural. Jamás se disipan las tinieblas si no es gracias a la luz, ni el frío si el calor no fuera inherente a las cosas o al interior de ellas. Pero, a la inversa, el malvado, en la diferencia que le opone a Dios, crea primero la tierra, pues actúa a causa del mal que teme, y solamente después a causa del bien celestial.

 

Forma y materia.

    24. Décimo: En el principio él creó el cielo y la tierra, es decir, lo que actúa y lo que es pasivo. En efecto, aunque lo activo sea superior a lo pasivo en dignidad, como el cielo lo es con respecto a la tierra, ambos coexisten por el tiempo (72), y esto lo proclama la creación.

    Además, forma y materia, en tanto que cielo y tierra, no solamente son simultáneos, sino que, al igual que la materia no tiene ser sin la forma y está por esencia sometida a la forma y es informada por ella, sin potencia alguna intermedia, por el mismo proceso, aunque recíprocamente, la forma, por su esencia, recibe el ser sin intermediario en la materia y en el acto mismo de información, pues, para ella, informar es ser. Es así que, en el principio, es decir, en el ser, son simultáneamente producidos forma y materia, activo y pasivo, cielo y tierra.

 

NOTAS AL PUNTO 24º

72. La simultaneidad de la acción y de la pasión, de lo activo y de lo pasivo, es un tema aristotélico. Cf. Phys., III, 3, 202b, 10-14, y el comentario de Tomás, In Phys., III, lect. 4, nº 8-10, y especialmente lect. 5, nº 7, 113a: "Actio et passio non sunt duo motus sed unum et idem motus: secundum enim quod est ab agente dicitur actio, secundum autem quod est in patiente dicitur passio".

 

Dos géneros de ser.

    25. Undécimo. Dios creó en el principio el cielo y la tierra, pues, en Dios, las razones de las cosas conciernen a dos especies de ser, quiero decir, el ser intelectual en el alma, lo que está significado por el cielo, Sal.: "Él ha hecho los cielos en el Intelecto" (73), y, además, el ser material exterior al alma, lo que está indicado por la tierra. Es por ello que Platón hacía de las ideas el doble principio del conocimiento y de la generación (74). Y es lo que dice Jn. 13: "Me llamáis Maestro y Señor" (75). "Maestro" se refiere al conocimiento, "Señor" a la obra exterior (76).

 

Lo inferior y lo superior.

    Duodécimo. El cielo, es decir, lo superior, y la tierra, es decir, lo inferior. Pues lo inferior es siempre imperfecto y vacío, pero nunca lo superior. He escrito a este respecto en el tratado De natura superioris et inferioris.

 

NOTAS AL PUNTO 25º

73. Sal. 135, 5.

74. Probablemente, Eckhart conocía la "doctrina de las ideas de Platón" gracias a Agustín.

75. Jn., 13, 13.

76. Ver Comm. Jn., 540. Se advertirá que Eckhart vuelve sobre esta tesis en su respuesta al acta segunda de la acusación de Colonia.

 

Dios es simple.

    26. Para terminar, es necesario estar atento a que de Dios se dice que creó en el principio el cielo y la tierra, es decir, dos y no más, no tres, ni cuatro, y tampoco se dice que creó uno sólo. La razón de ello consiste en que, debido a que es creada y ha sido creada, cada cosa cae de la unidad y de la simplicidad. En efecto, lo que es propio de Dios y constituye su propiedad es la unidad y la simplicidad, como ya expuse detalladamente a propósito de Dt. 6 y de Ga. 3: "Dios es uno" (77). Además, todo lo que cae del uno, primero de todos [los números], cae sin mediador en el dos, y por mediación de la dualidad, en los restantes números.

 

NOTAS AL PUNTO 26º

77. Dt., 6, 4; Ga., 3, 20.

 

    27. De donde Avicebron (78) dice en el libro V, cap. 24, que "la pregunta ¿es? se plantea según el orden del uno, pues solamente se hace con respecto al ser", y sólo ella conviene al Dios solo, que es "uno, altísimo y santo". Y, "más acá de él", a la Inteligencia, que es la primera después de Dios, alcanzan las preguntas "¿es?" y "¿qué es?". Al alma son debidas las preguntas "¿es?", "¿qué es?" y "¿cómo es?". A la naturaleza o generación, que es inferior al alma, se refieren las preguntas "¿es?", "¿qué es?", "¿cómo es?" y "¿por qué es?", y esta última pregunta (del por qué) reenvía de nuevo a "¿qué es?", a "¿cómo es" y a "¿es?".

 

NOTAS AL PUNTO 27º

78. Ibn Gabirol, La fuente de vida, V, 24.

 

Lo par y lo impar.

    28. Además, la raíz de toda división, pluralidad o número es la primera cifra par, es decir, el dos, al igual que la raíz y la razón de la indivisión es la (primera) cifra impar, es decir, el uno. Luego todo lo que es impar, en tanto que impar, es indivisible. La prueba: la división de un impar no puede ser justa ni igual, sino siempre desigual e injusta, o resultando en dos no iguales, es decir, en partes desiguales.