Hermandad:  la institucion perdida


 

Glorificado sea Él quien creó los cielos y la tierra.

Glorificado sea Aquél, con cuyo nombre saciamos la sed; y las Bendiciones y la Misericordia de Al-lah sean sobre nuestro Profeta, y su Ummah, la del pasado y la del presente.

La sociedad actual en la que vivimos está caracterizada por algo que nunca existió en la Ummah de nuestro Profeta (s); soledad. Esta soledad se manifiesta en división y secularismo, en la lenta y progresiva decadencia y destrucción de nuestra sociedad. La mejor y más completa descripción que puede hacerse de las relaciones que compartimos con nuestra familia y amigos es como la de un abstracto mosaico, desprovisto de toda vida e intensidad.  

“Hermandad”, el término sobre el cuál fueron construidos muchos de los primeros estados Musulmanes ya no tiene el mismo significado y fuerza. Ahora se refiere a tu amigo, tu compañero, la gente de tu grupo o banda. Una definición efectivamente muy  limitada.

Una de  las mayores bendiciones del Islam es su admirable éxito en crear  fuertes, cálidos, ricos y duraderos lazos de amor y hermandad entre los hombres. Es esta bendición de amor y hermandad la gran fuente de sustento y provisión para el hombre, pero pocos de nosotros podemos decir honestamente que hemos experimentado una verdadera hermandad.

La hermandad, de la que yo estoy hablando, es la hermandad que puede convertirse en una permanente base para la organización social en el Islam, y esto viene confirmado por las órdenes del propio Corán: “Ciertamente los creyentes son sino hermanos (en la religión Islámica) unos de otros, así  que reconciliad a vuestros hermanos” (49:10). En el Islam, la fe es la base y la piedra angular de la hermandad. Mantiene a los hermanos juntos unos a otros en una fraternal relación. Esta relación esta basada en la sumisión de cada uno de los hermanos a Al-lah. La hermandad islámica es un vínculo de fe tal como fue mencionado en el siguiente dicho del Profeta (s):

“La relación más fuerte está basada en el amor por la causa de Al-lah y en la ira también por su causa”. [Al-Bujari].

La importancia de la hermandad destaca por su institución por parte del  Profeta (s) en su primer estado en Medina. De modo que muchos inmigrantes musulmanes al no tener  medios de vida, el Profeta hizo recaer la obligación de su manutención sobre los Ansar. La institución de la hermandad en este caso no era una simple medida a corto plazo diseñada para hacer frente a una crisis económica inmediata sino un mayor y permanente rasgo del nuevo orden social que estaba emergiendo bajo el Profeta (s). Representa una opción deliberada a favor de un espíritu colectivo y cooperativo frente al individualismo y competitividad. No era una unidad abstracta. Era una verdadera unidad orgánica de la vida que unía a los Musulmanes. El Profeta (s) la ha descrito así: “Encontrarás a los Musulmanes en su mutuo amor y compasión como un cuerpo, si uno de sus órganos cae enfermo, el resto del cuerpo compartirá la fiebre y insomnio”, (al-Bujari)

El lazo de la hermandad es como un contrato, porque confiere ciertos derechos y responsabilidades entre hermanos,  y el Islam ha  asentado todos estos derechos y responsabilidades en seis obligaciones.

La primera obligación es prestar personalmente ayuda en la satisfacción de las necesidades, como está indicado por el Profeta (s); “Si acudes a ayudar a tu hermano cumpliendo con tu deber, y entonces el Profeta (s) hizo un pequeño gesto con la mano y añadió, esto es mejor para ti que dos meses de I’tikaf (retiro espiritual) en mi mezquita”, (narrado por al-Hakim).

En los primeros días del Islam el Musulmán velaba por el mantenimiento de la esposa e hijos de sus hermanos después de su dolorosa muerte, atendiendo sus necesidades, visitándoles diariamente, preguntando por sus necesidades. Así es como se demuestra la hermandad y la compasión. Si un hombre no muestra tanta compasión hacia su hermano como hacia sí mismo entonces no hay nada bueno en él.

El Profeta (s)  ha dicho: “Aquéllos que ayudan a un Musulmán en las dificultades de este mundo serán protegidos por Al-lah de sufrir las dificultades del más allá, Al-lah  ayudará a sus siervos en la medida que ellos ayuden a sus hermanos Musulmanes”, (narrado por Muslim y Abu-Daúd).

La segunda obligación se refiere a la lengua, que unas veces debe mantenerse en silencio y otras hablar. En cuanto al silencio, no debería mencionar las faltas de su hermano en su ausencia. Más bien debe ignorarlas. No debería disputar ni discutir con él, tampoco criticarle ni acusarle de algo o inmiscuirse en sus asuntos. No debería ser suspicaz o receloso, porque la suspicacia es el relato más falso,  la sospecha y los malos pensamientos conducen a entrometerse en lo ajeno y  a espiar a los demás.

Según narró Abu-Huraira el Profeta (s) dijo:

“Aquél que cree en Al-lah  y en el ultimo día que diga lo que es bueno o que se mantenga en silencio, y aquél que cree en Al-lah y en el último día que sea generoso con su vecino”, (Muslim y al-Bujári)

También nos transmitió Abu-Huraira que el Profeta (s) dijo:

“Cuidaos de la sospecha y de los malos pensamientos porque la sospecha es la peor de las falsas habladurías, y no busquéis las faltas de  los demás y no os espiéis, y no seáis celosos ni envidiosos unos de otros; ¡oh Adoradores de Al-lah! Sed hermanos (como Al-lah os ha ordenado)”, (al-Bujári).

La tercera obligación se refiere al perdón  de los errores y fallos de los hermanos, y ayudarles a superar sus defectos.

Anas ibn Malik relató que el noble Profeta (s) dijo:

“Apoya a tu hermano ya sea el opresor o el oprimido, un compañero le preguntó: “ ¡Oh Mensajero de Al-lah! Le apoyamos siendo oprimido, pero cómo le vamos a apoyar si es el opresor”. El Profeta (s) le contestó: “Asegurándote que no cometa injusticias, porque impedirle cometer agresión es también ayudarle”.

También Abu Huraira relató que el Noble Profeta (s) dijo:

“Aquel que oculta los fallos de alguien en este mundo, vera sus faltas ocultadas por Al-lah el Día del Juicio.”

La verdadera hermandad musulmana implica que cuando reces pidas para tu hermano lo que quieres para ti mismo, y esta es la cuarta obligación. Tu debes pedir para él  mientras rezas, como si pidieras para ti, sin hacer ninguna distinción entre tu y él. Debes de pedir a Al-lah durante su vida y su muerte para que pueda alcanzar todo lo que hubiera deseado tener para sí mismo, su familia y sus allegados.

El Profeta ha dicho:

“La suplica de un Musulmán para su hermano sin su conocimiento es una suplica aceptada  y será recompensado con la presencia de un Ángel en uno de sus costados. Cada vez que suplique para su hermano el Ángel dirá: Amen (así sea) y lo mismo para ti”, (Muslim)

 y Anas ibn Malik (r), citó lo que el Profeta (s) dijo:

“Ninguno de vosotros será un verdadero creyente hasta que no desee para su hermano lo que desea para sí mismo” (al-Bujari).

La quinta obligación se refiere a permanecer siempre leal, honesto y sincero con tu hermano. El significado de lealtad, es el de ser firme en el  amor por tu hermano, manteniéndole hasta la muerte.

“Si uno de vosotros defiende el honor de su hermano, Al-lah el Todopoderoso, mantendrá, en la otra vida, el fuego del infierno alejado de su rostro.”

La lealtad también se refiere al hecho de no hacer amistad con los enemigos de tu hermano, porque si tu hermano obedece a tu enemigo entonces comparte su enemistad hacia ti.

Lealtad y sinceridad también incluyen amor y cooperación, el Profeta (s), dijo:

“No pongáis fin a la amistad entre vosotros. No os deis la espalda, no os odiéis, no tengáis envidia unos de otros. Como siervos y adoradores de Al-lah, mantened vuestra hermandad. Dos Musulmanes no pueden permanecer sin hablarse uno con otro, por más de tres días.” (Narrado por Malik).

Ahora hemos llegado a la sexta y ultima responsabilidad, de la hermandad.  Esta alude a la hermandad, como una responsabilidad común con varias obligaciones. Abu-Huraira relató que el Profeta (s) dijo: “Hay seis deberes del musulmán hacia otro: si se lo encuentra le tiene que decir salámu alaicum, cuando le invita, tiene que acudir a la invitación, cuando le aconseja también él le debe aconsejar, cuando estornuda y dice “Al-hamdu lil-lah”, le debe decir  “yarhamukal-lah”. Cuando está enfermo le debe visitar y cuando fallece tiene que ir en su funeral hasta el cementerio”, (Muslim).

Estas son las seis sencillas responsabilidades de la hermandad. Inshal-lah haciéndolas Allah unirá nuestros corazones y nos dará su misericordia  y hará nuestra vida fácil y llena de bendiciones. ¡Oh Al-lah! Perdónanos y a todos los creyentes tanto mujeres como hombres y une nuestros corazones.