Una visión sobre la mediterránea y la mujer
Associació Cultural Insha Allah
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Introducción

No entramos en el factor sociológico que aporta la emigración de los pueblos de la ribera sur al norte. No tocaré el tema de la inmigración, ni el hecho de que muchos de estos inmigrantes son musulmanes. Ni en cómo se vive este  asunto en Europa. Ni en el tema laboral. Ni en las fronteras, las alambradas, ni en las leyes de extranjería; ¡ni en las pateras!

       Más bien insisto en interconectar a la gente del Mediterráneo en lo que 
es su vertiente cultural e histórica. En su arraigo alrededor de este Mar que concentra en sí mismo una riqueza, fuerza y potencial menospreciados; desaprovechados. Creo que sólo se trabaja y se tienen verdaderas expectativas en la relación COMERCIAL, a saber ECONÓMICA. Pero para mi el reto es trabajar en pos del reconocimiento de nosotros mismos – reflejados en el “otro”. Desenmascarar la imagen caricaturizada que hemos hecho de nosotros mismos, cuando miramos como en un espejo ... al otro lado.



La aportación histórica del Islam occidental en el mediterráneo

“La realidad de la historia es que hubo una cultura islámica dominante en la España musulmana, que se nutrió del espíritu del Islam y de la magia de la lengua arábiga, y que fue capaz de absorber e integrar diversos elementos de varios pueblos y culturas... Esto nos conduce a la cuestión de la identidad y la personalidad que poseía Al Ándalus, que aunque permaneció esencialmente musulmán, era políticamente independiente del resto de los países islámicos. Nunca se rebeló en contra de sus ideales y valores en un sentido espiritual o intelectual. Incluso en su independencia cultural, durante el siglo XI, nunca cesó de formar parte integral de la sociedad islámica, y los musulmanes de la península siguieron viajando y se establecieron en muchos lugares del mundo musulmán. Incluso mucho después de la llamada “Reconquista”, los moriscos seguían desafiando las duras medidas de los inquisidores. La identidad y la personalidad de Al Ándalus se reflejan en varios campos: en la fluidez y expresividad de sus literatos y poetas, que a menudo, fueron superiores a los orientales; en el lirismo y el amor a la naturaleza, que expresaron en una poesía sentimental y llena de belleza, ya sea en su forma clásica o popular; en la individualidad de sus artes y su arquitectura, que inspiran asombro y respeto, y en un espíritu de libertad que raya en la rebeldía. 

       Pero esta individualidad fue producto de la diversidad: árabes, beréberes, mozárabes y judíos contribuyeron a su formación, haciendo de Al Ándalus un importante centro cultural en territorio europeo, y al mismo tiempo un puente entre el oriente islámico y el occidente cristiano. Al Ándalus (que recordemos llegaba hasta Narbone, en Francia – no estamos limitando el territorio a lo que es hoy Andalucía, sino a toda la península ibérica, por supuesto con Portugal incluído. En los escritos geográficos de Al Bakri habla de las montañas de Al Ándalus y de sus múltiples ciudades: Toledo y sus fortificaciones, Talavera, Tudela, Bobastro, Barcelona y sus gobernantes, Córdoba y su gran mezquita, Sevilla y un resumen de su historia, Algeciras, Mérida y Badajoz). Las repetidas guerras dentro y fuera de su territorio no impidieron el intercambio constructivo entre las dos religiones contrarias, que, de hecho, aprendieron mucho la una de la otra a lo largo de un dilatado período. El viajar a y desde Al Ándalus no requería pasaporte, ni estaba obstaculizado por la vigilancia de guardias fronterizos o los caprichos de ministerios de relaciones exteriores.

       El intercambio fue el resultado de una relaciones sociales, económicas, comerciales, diplomáticas y culturales (esto nos lo explica muy bien en su libro Mahmud Ali Makki ‘Ensayo sobre las aportaciones orientales en la España musulmana’, contrario a la teoría de Henry Pirenne que en su libro ‘Mahomet et Charlomagne’, afirma que “el comercio fue interrumpido en el mediterráneo durante la presencia musulmana”. Makki dice “la cuenca del Mediterráneo estaba llena de actividades comerciales entre musulmanes y no musulmanes). Ante el amplio conocimiento de la geografía por los musulmanes, la noción común de la redondez de la tierra, la extensión de los viajes alrededor del mundo entonces conocido, la técnica de la confección de mapas, el abundante empleo del astrolabio y del compás; uno se da cuenta de que en ésta y en otras áreas de transmisión Al Ándalus tuvo un papel importantísimo, que no puede ser menospreciado, y que ha influido y marcado definitivamente la cultura mediterránea”
1

Según las palabras de Fernand Braudel “el Mediterráneo, en otro tiempo un universo, todo un planeta, recobra hoy las dimensiones propias de un espacio interior regional reducido geográficamente, aunque crucial desde el punto de vista estratégico. Pero así como esa reducción cambió en su día la percepción de este Mar, aún perdura una visión dicotómica del mismo que encierra la consideración de dos mundos aparte, de dos culturas opuestas, de dos civilizaciones ancestralmente enfrentadas. El Mediterráneo debe ser en cambio plataforma de relación que acerque y promueva el intercambio humano. Los conflictos que perduran entre pueblos ribereños deben encontrar soluciones en el propio marco mediterráneo diluyendo viejas aspiraciones de hegemonía y estrechos nacionalismos, en una visión común de países bañados por las mismas aguas.   



La mujer en el Magreb actual

Como dice Gema Martin Muñoz: “En el centro de estas dos corrientes (ribera norte – ribera sur) se encuentra la mujer en la situación de  símbolo principal de un modelo de sociedad u otro, por ello también, el caso de la mujer es el que más marcadamente muestra las contradicciones de los legisladores y los países oficiales de los países magrebíes.

En Marruecos, las estructuras sociales, el paro, la competencia desigual de la mujer, peor pagada que el hombre (como aquí) y la consideración mayoritaria de que el papel social de la mujer se encuentra principalmente en el hogar, alimentan la escasa sindicación femenina, la falta de hábito de esta actividad en la mujer y el escaso interés por esta cuestión por parte de los sindicatos. En términos generales, se observa que si bien existe una preocupación por el tema de la mujer en el ideario de los partidos políticos, si bien dedican parte de sus programas electorales a este tema y presentan algunos de ellos un testimonial número de candidatas, parece que este interés reposa más en el objetivo de atraerse al amplio electorado femenino y a justificar ideologías progresistas que no pueden contradecirse en sus posturas sobre la mujer que en un verdadero compromiso que la integre ampliamente en sus cuadros directivos y entre sus representantes políticos. Unido a esto, nos encontramos con que Marruecos es el único caso magrebí que aún no ha abierto las puertas a la mujer, ni en el Parlamento ni en el gobierno. La promoción de la mujer rural, la generalización de la enseñanza, la preocupación por los problemas de la infancia o el analfabetismo femenino. En general la escasa representación política de la mujer, ya sea en el gobierno, el parlamento o las organizaciones de masas se ha orientado siempre hacia las cuestiones que tradicionalmente se han adjudicado a la condición femenina: la labor social. Las pocas ministras argelinas, al igual que las tunecinas, han ocupado siempre las Carteras de Asuntos Sociales, Protección Social, o a lo sumo Salud Pública en el caso tunecino. En el Parlamento las diputadas son dirigidas hacia las comisiones que se encargan de la mujer o la infancia y en las organizaciones de masas infrarrepresentadas”.  


Crisis espiritual de los intelectuales

Existe un problema entre la tradición y el modernismo y más concretamente con el tema “islam”. Para explicar esto, me voy a referir a Tahar Ben Jelloun, que me parece un buen ejemplo de este choque para los intelectuales progresistas magrebís influenciados por corrientes postmodernistas europeas,  que sienten rechazo por su propia tradición.

En principio, el autor critica en sus novelas una sociedad donde los hombres poseen dos principales cualidades positivas: el poder de usar la palabra y el de controlar su sexualidad. Por contraste, las mujeres de esta sociedad son definidas por la carencia de estas armas de poder, o la dificultad de obtenerlas. Reaccionando con esta creencia, Jelloun dota a sus heroínas de las típicas armas de poder de los hombres y sufren una mutación.

Desde su perspectiva “en la sociedad musulmana está mal visto que la mujer exprese su opinión en público; admite que en su país las mujeres están acostumbradas a guardar silencio, porque hablar constituye un acto de violencia”. El convierte a las protagonistas de sus novelas en actores sociales. Su decisión de elegir su propia identidad, le exige luchar contra su destino y eso implica una actitud rebelde contra la religión. 

       Transgredir las normas sociales para romper con los roles que impiden alcanzar la igualdad y la realización personal de las mujeres, hace que el que no se resigna a esa situación que considera injusta, busque la referencia en otro modelo cultural que le aporte lo que no encuentra en la tradición o costumbres de su país. El hecho de que ese modelo considerado arcaico se justifique por el hecho religioso, es motivo de rechazo y causa un gran resentimiento emocional que puede llegar a resultar traumático. Lo grave de esta circunstancia tan común es que todavía no hay suficiente peso de coherencia, progresismo, intelectualidad, espiritualidad, libertad y respeto en las filas musulmanas, si bien cada día aumenta y se consolida un resurgir de la auténtica esencia de la luz Muhammadiana, que en unos pocos años puede cambiar el rumbo de la crítica situación socio-cultural que atraviesa el mundo islámico; a pesar de la presión contraria, reforzada por múltiples factores: económicos, políticos y estratégicos; tanto dentro como fuera del ámbito musulmán.




La mujer en el Islám

Podemos pensar, o soñar, que una elaboración de un sistema de principios fundamentales probablemante habría permitido al Islam, en su calidad de civilización, desembocar con cierta lógica en una especie de Declaración de derechos del hombre similar en líneas generales a la Declaración universal de los Derechos Humanos, que es contestada, incluso en nuestros días, como extraña a nuestra cultura e importada de Occidente. La posición del Islam abierto, como sociedad, sobre la cuestión de la mujer, ilustra muy bien esa amnesia en materia de principios, esa incapacidad del Islam político, que gobierna las relaciones cotidianas de vivir la igualdad como una característica endógena. Para evaluar la profundidad de esa amnesia en la memoria de los musulmanes contemporáneos que viven la igualdad de sexos como un fenómeno extranjero, es preciso que volvamos a Medina, a sus calles, donde el debate sobre la igualdad de sexos hacía furor y donde los hombres se veían obligados a discutirlo sino a admitirlo dado que Allah y Su Profeta lo exigían.

Sobre la participación de la mujer en política, tenemos el ejemplo de Aixa, la más cultivada en materia de fiqh, se dirigió al campo de batalla a los 42 años, al frente de un ejército: Oposición al Califa, inducir a la población a la sedición y a la guerra civil; implica forzosamente una participación política innegable.

Sobre la implicación directa de Aixa la conclusión de Al Afgani (reeditado en Beirut en 1971) y otros es que hay que impedir que las mujeres accedan al poder: “mujeres y política forman una combinación maléfica”; “no fue creada para meter las narices en la política”.

No todos los imames del pasado y del presente son misóginos. El imam de origen turco Zarkashi rescató un manuscrito del siglo XIV en 1939, de una biblioteca de Damasco que cuando publicó en su nueva edición dedicó al Cadi, que representaba lo que sería actualmente el Ministro de Justicia. Se titula Recopilación de correcciones que Aixa aportó a los testimonios de los discípulos (al-i’tirâdfimâ istadrakat-hu Aixa’an as-sahaba).

El texto sagrado siempre ha sido manipulado. Desde el s.VII se constatan hadices falsos. La historia y las fuentes; el pasado y el presente vigilado por imames y políticos. Para encontrar en la memoria del Islam hay que buscar por caminos poco explorados. El Profeta habla de igualdad y de la no – violencia, hostil a las jerarquías, compañero e indiscutible defensor de las mujeres, en una revolución que hacía de las mezquitas un lugar abierto.

En Arabia primaba la fuerza, el sable. El Profeta afirmaba que prefería a las mujeres. Amru b. al As le preguntó “¿A quién quieres más?” “A Aixa” – dijo. “¿Y de hombres, a quién?” “A Abu Bakr” que era el padre de Aixa, conocido por su sensibilidad que frisaba sensiblería (No era capaz de recitar Corán sin llorar).

Es decir, que introdujo un mensaje poco habitual y difícil de asimilar para esas mentalidades beduinas.

Los hombres estaban dispuestos a vivir el Islam como una revolución de las relaciones en la vida pública, un profundo cambio de las jerarquías políticas y económicas, pero no querían que el Islam cambiara nada en las relaciones entre los sexos. Se sentían a gusto con la tradición preislámica cuando se trataba del hogar y las relaciones con las mujeres.

Desde su llegada a Medina, quedaron sorprendidos por la libertad de pensar y actuar de las mujeres de esa ciudad. Las mujeres ansar constituían un importante motivo de preocupación: “Nosotros los Quraix, dominábamos a nuestras mujeres, pero cuando llegamos a Medina, nos dimos cuenta de que los ansar se dejaban dominar por las suyas. Entonces, nuestras mujeres se pusieron a imitarlas”.

El Islam, como sistema coherente de valores que rigen el comportamiento de una persona y una sociedad y todo el proyecto igualitario de Muhammad se basaban en la emergencia de la voluntad de la mujer como instancia con la que tenía que contar en la organización de la sociedad. Cambio de rol.

El Islam se afirma como la religión de los ayat, que habitualmente se traduce por aleyas, pero que literalmente quiere decir “signos”. El Corán es un conjunto de signos que han de descodificarse con el Aql, la razón, una razón que responsabiliza al individuo y lo hace soberano de si mismo. Para que Allah pudiera existir como instancia de poder, de ley y de control social, era preciso que la instancia que garantizaba antes esas funciones, a saber, el poder tribal, desapareciera.

Sakina (Sukaina) hija de Hussein, biznieta de Muhammad, nunca consintió a ningún marido la ta’a (principio de obediencia clave del matrimonio musulmán). En sus contratos de matrimonio, estipulaba que no obedecería al marido, y que no le reconocía el derecho de poligamia, todo ello debido a su interés por los asuntos políticos y la poesía. Obligó a uno de sus maridos a firmar un contrato de matrimonio oficializando su derecho al nushuz, la rebelión contra la autoridad marital, que traía de cabeza a los alfaquíes. Los historiadores, admirados y respetuosos, se complacen en evocar sus episodios domésticos, como el proceso que entabló contra uno de sus maridos que había violado la ley de la monogamia que le había impuesto en el contrato de matrimonio. El juez, pasmado por las condiciones del contrato, se vió obligado, no obstante, a tomar una decisión, en presencia de su propia mujer, que no había querido perderse el proceso del siglo, y del emisario que había enviado el Califa para que lo tuviera al corriente del desarrollo del mismo.

 

El gran debate

El Islam es la tradición que puede aportar importantes valores a otras sociedades y a sí misma; pero es cierto también que hay un islamismo intransigente e intolerante, negador de todo el universo exterior. Que, por añadidura, es la imagen que Occidente, en términos generales, quiere recibir del mundo islámico; la que mejor se adapta a sus objetivos de dominación.

También existe el Islam respetuoso de lo ajeno y del otro, que aspira a compatibilizar lo genuino de su cultura con los tiempos actuales. Estas observaciones son aplicables a todo fenómeno religioso; no en balde, términos como integrismo o fundamentalismo proceden del Occidente cristiano.

 

Mediterráneo Árabe

Una aproximación al Mundo Árabe Mediterráneo, debe partir de una doble perspectiva: la concreción de su problemática general, es la derivada de una situación de dependencia colonial, primero y de una dependencia imperial y neo-colonialista después. El expansionismo de Occidente en el Mediterráneo Árabe está anclado en 3 razones: la 1ª es el control estratégico del Mediterráneo, por motivos militares y económicos; la 2ª reside en el valor de los recursos naturales del área geográfica (tanto los agrícolas del pasado como también los energéticos hoy). La 3ª radica en el enfrentamiento cultural, tan antiguo como las “Cruzadas” y que ahora cristaliza en el pánico ante el llamado “expansionismo islámico”.

Desde esta perspectiva general, de perfiles claramente colonialistas, se han derivado los siguientes problemas o factores de desorden y desequilibrio en el Mediterráneo Árabe:

1º Fragmentación política. Uno de los aforismos más practicados y acreditados del colonialismo es el “Divide y vencerás”.

2º Penetración ideológica y cultural. Para alcanzar el objetivo hegemónico y de permanencia los poderes foráneos tratan de arrebatar a los pueblos que se quiere oprimir de su propia identidad: secuestro de sus raíces históricas, imposición de lenguas extrañas, traslación de ideologías desconocedores de las necesidades reales de estos pueblos, etc. En ocasiones, concretamente en el Mundo Árabe al igual que ocurriese en otras experiencias explotadoras, son los colonialistas los que rescriben, a su conveniencia, la historia de los pueblos; como ha señalado Edward Said “de tal manera que se llega a la situación límite, esquizofrénica, en que los vencidos asumen su historia escrita por los vencedores”. Sin embargo, los extranjeros no pudieron imponer al mundo árabe creencias y espiritualidades que les eran ajenas. El Islam resistió los embates y junto con la lengua constituyen una identidad mantenida.

3º Dependencia económica. El Mundo Árabe está en la zona dependiente del modelo industrial y capitalista que extrae sus recursos energéticos y en materias primas, a los que suma el valor añadido del control estratégico del Mediterráneo y la ocupación comercial y militar de las grandes vías de comunicación.

Tal mapa o diseño de la realidad se ha reflejado dramáticamente en su evolución, cuando termina la II Guerra Mundial y comienza una serie inacabable de guerras mediterráneas.

 

Actitud política ante el conflicto de oriente medio

“No es posible mantener generaciones que nacen y crecen en una situación de violencia y pretender que de esa situación no surjan brotes de reacción crudos y violentos”2

“Mientras no haya respuesta política a los problemas de enorme envergadura que existen en Oriente Medio seguirá habiendo explosiones de violenci a"3

“Apoyamos la formación de una instancia (el grupo de apoyo al mediterráneo) que favorezca y propicie el diálogo para afrontar los diversos conflictos y situaciones. El diálogo multilateral es siempre útil y el Mediterráneo tiene mucha necesidad de él, especialmente entre los países del norte y del sur ribereños. Los países de la Comunidad Europea y naturalmente España, tienen un claro interés en establecer un diálogo estrecho y una amplia colaboración a todos los niveles: político, comercial, cultural con los países árabes y todos los países mediterráneos, porque la evolución de estos países en cualquier sentido, tiene forzosamente consecuencias inmediatas para Europa”.4

      Yo opino que el discurso es lógico; pero más que decir naturalmente España, yo diría ¡especialmente! España; o ¡más concretamente! Porque no somos uno más que “debe” añadirse a la lista de países que dicen lo que sería “políticamente correcto”, si no que la península ibérica es por su situación geográfica un lugar implicado histórica y culturalmente, desde su formación como estado, o país. No olvidemos, y no tiene que doler a nadie recordarlo, que el estado español se formó a raíz de una reagrupación de los diversos reinos cristianos, cuando se hubo expulsado a musulmanes, judíos y cristianos unitarios de la que sería a partir de ese momento “una, grande y ¿libre?” libre sí, libre de moros y tal.

Mientras el pueblo palestino no haya ejercido su derecho a la autodeterminación, es decir, a la creación del Estado árabe de Palestina, previsto en la Resolución 181, la paz será imposible en Oriente Medio.

 

Medios de comunicación

La Dificultad para llegar a una mejor comprensión mutua beneficiándose de las nuevas técnicas de comunicación, rebasa la problemática de la lengua, por ser víctima de los condicionamientos y las obligaciones que le imponen los elementos políticos. Sin embargo, pese a la sistematización de críticas no se ha producido una mella aparente en el convencimiento que tienen los pueblos ribereños del Mediterráneo de pertenecer sin exclusivismos a esa encrucijada histórica de culturas.

Pero los desniveles de desarrollo existentes en los países industrializados de la orilla Norte y los de la periferia Sur, impiden la supervivencia de un modelo difusionista del Mediterráneo pese a su condición de espacio de civilizaciones interrelacionadas unas con otras. La obvia tensión política y no sólo política no permite la existencia de una relación cordial.

Conceptos políticos como “zona cultural”, “identidad”  y “profundidad histórica” aparecen como carentes  de interés e incluso peligrosos, pues todo sociologismo es absolutizante en cuanto no caben preocupaciones que sitúen más allá de los parámetros económicos.

La dimensión pasional del debate, de la que también participa la prensa de una y otra orilla, no obstante su aspecto coyuntural, contribuye a una mayor incomprensión entre el Islam y Occidente.

“Lo importante para el hombre occidental es no dejarse cegar ni por su pasión, ni por las pretensiones que le transmite su cultura, ni tampoco por las luces ficticias desplegadas por la prensa; esta información está manipulada y ello significa que los acontecimientos que se reportan son seleccionados no en función de su propia significación sino en razón de prejuicios y de orientaciones partidistas... No les sorprenda que los Musulmanes sean cada vez más agrios contra ese prisma deformante, ese verdadero muro de hierro, que presenta la prensa de Occidente con respecto al Islam”5

El cada vez mayor apetito de informaciones audiovisuales en la ribera Norte contribuye también a la crisis financiera que padece la prensa escrita, que ve disminuida su parte de la tajada publicitaria mientras crecen los costos de producción. Salvo en contadas excepciones, la tendencia en el sector de la prensa es a disminuir el número de publicaciones y en volumen de tirada, lo que conduce a los “sobrevivientes” a dar prioridad a la presentación más ligera de temas en detrimento del análisis didáctico. El poder de fascinación de la imagen combinada con el sonido rebasa con mucho el impacto del comentario o el de un editorial minuciosamente elaborado, incluso si la celeridad con que el medio audiovisual debe procesar la noticia le lleva en ocasiones a deformar involuntariamente su contenido y a admitir conclusiones que no corresponden al sentimiento de la opinión pública ni a la visión que tienen sus elites políticas.

A los medios de comunicación de masa de una y otra ribera corresponde la tarea común de un nuevo enfoque para las relaciones mediante una metodología de estudio de los problemas de la zona menos avasallante y dirigida a contribuir a la emergencia de un código de conducta entre países ribereños. La prensa de las dos orillas no ha logrado evadirse del viejo reflejo de atracción – repulsión cuyas raíces históricas se remontan a tiempos lejanos, pero vivos en la memoria colectiva, y anteriores a la colonización.




Razones culturales de los estudios sobre Al- Ándalus en relación con el magreb


Hay razones culturales y con un carácter específico:

1.      Al-Ándalus (España y Portugal actuales) forma parte del mundo árabe-islámico, en su pasado. Es además una parte gloriosa del Occidente musulmán, a la que también pertenece Marruecos, Argelia y Túnez, porque ha producido obras de arte, y especialmente, libros en árabe, considerados clásicos por todos los árabes. Al Ándalus es por otro lado, un territorio perdido para el mundo árabe e islámico, con la especial nostalgia que esto supone; para los tunecinos es “el paraíso perdido”, que Hussein Monés llamó “paraíso encontrado”, para los que estudian el tema.

2.      Al Ándalus ha sido históricamente un puente de cultura entre la cultura islámica y Europa.

3.      Hay un pasado común y vecindad geográfica, al valor añadido de que muchos magrebis y tunecinos son descendientes de los musulmanes andalusís que poblaron esas tierras del Norte de Africa cuando fueron expulsados del territorio peninsular, al igual que los judíos (sefarditas)



Breve repaso

Desde el neolítico se establece un núcleo originario de oriente medio, formado por pueblos y ciudades y se divulga en 3 direcciones básicas: Eurasia, sudeste asiático y Mediterráneo. En la antigüedad este mar tuvo egipcios, judíos, cananeos, fenicios.

Las civilizaciones mediterráneas:

Clásica: griega y luego la romana. La primera se instala en el mar negro y sobre todo en el mediterráneo (Emporiom, Massilis, Nápoles, isla de Sicilia..) Aparece el pensamiento racional: Sócrates, Platón, Aristóteles. La segunda; la romana, creó un imperio en torno al mediterráneo, que tuvo un período de más de 200 años de paz. En el mediterráneo occidental, sin embargo hubieron duras luchas (guerras Púnicas) en Cartago. El Oriente mediterráneo, a pesar de aceptar el dominio romano, continuaron con el modelo griego. En la cultura había una gran influencia griega. Los romanos más cultos consideraban a la griega una cultura superior y la prueba es que educaban a sus hijos con profesores griegos, que les enseñan a leer y a escribir esta lengua. Tenían un sistema de intercambios económicos con un importante comercio exterior, que relacionaba el imperio con el Africa negra: esclavos, marfil, oro. Con el Norte de Europa: ámbar, pieles. Con Oriente: seda, piedras preciosas, especias... La religión tenía raíces autóctonas, pero a partir del s.III a.C. se tiende a identificar dioses romanos con griegos.

El Judaísmo tiene como libros sagrados la Bíblia y el Antiguo Testamento. Jerusalem es el templo de sacerdotes de la tribu de Leví que realizaban las ceremonias de culto como dice el Levítico. El pueblo hebreo se presenta como descendiente de Abraham que procedente de Mesopotamia emigró a Palestina (Génesis, 12, 1-9).

El reinado más floreciente fue la época del rey David (X a.C)

Luego grandes imperios se sucedieron en las tierras de Oriente Medio: imperio asirio, el segundo imperio de Babilonia, imperio Persa, los reinos helenísticos, hasta llegar al imperio romano.

Durante ese tiempo se habla de Profetas, y se espera al Mesías (el Ungido). Y llega Jesús, considerado por los judíos como un rabí (interpretador de la ley) y no lo aceptan como Mesías. Nace el Cristianismo. Jesús predica el Mensaje divino entre Fariseos (preconizan la observancia rigurosa de miles de preceptos de la ley) y Zelotas (visión politizada del papel del futuro Mesías como liberador frente al poder romano. Jesús se enfrenta a la literalidad de la interpretación de los sacerdotes y transmite un mensaje de amor.

Pablo creó importantes comunidades en Siria y Grecia. Bizancio hasta el s.XI es la 1ª potencia naval en el Mediterráneo.

Hasta ahora se suceden las civilizaciones, con guerras, dominio, expansiones, períodos de paz, religión y la confluencia, mezcla e influencia en una convivencia entre distintos pueblos que se invaden, se conquistan, se construyen y crecen y se expanden, o desaparecen, parece normal.

Pero cuando llega el Islam, en vez de tratar el tema con la misma normalidad nos encontramos con:

“Tres unidades independientes aparecen alrededor del Mediterráneo: imperio romano de oriente (Bizancio), los reinos germánicos de Europa, y el Islam”.

“Sólo a partir del s,VII la unidad del Mediterráneo se rompe definitivamente: Capítulo IV INCORPORACIÓN DE OTROS PUEBLOS” (Libro de Texto)


Pregunta

¿Por qué no se comprende el Islam como un fenómeno cultural?

(Se implica a los oyentes para que participen y opinen en un debate abierto)

 


Bibliografía

Anwar G. Chejne, La historia de la España musulmana

Gema Martin Muñoz, Mujer y vida política magrebí: un conflicto entre modernidad y tradición.

Eva Infante Mora, Concepto de género en las novelas de Tahar Ben Jelloun.

Roberto Mesa, Modelos políticos contemporáneos en el mundo árabe. El fenómeno del Islam radical.

Manuel Ostos, La comunicación de masa en el encuentro entre culturas mediterráneas.

Mikel de Epalza, Lo andalusí y lo español.

Fatima Mernissi, El harén político



1 Anwar G. Chejne `La historia de la España musulmana’

2 Felipe Gonzalez. (Tesis por cierto apyada en el Foro de Nueva York a principios de los 60)

3 Chadli Klibi. (Encuentro con Arafat en Túnez)

4 Gobierno español

5 Ben Miled (Sociólogo). En “Le Musulman” nº 19, marzo 1992.