La no obligatoriedad del velo

Por Desmond Morris

En el presente texto, perteneciente a su obra “Masculino y femenino”,  Desmond Morris nos revela los orígenes ante-islámicos del uso del velo. Después de tantas palabras pronunciadas sobre el tema puede resultar esclarecedor escuchar la voz de un gran investigador de la cultura, un verdadero hombre de ciencia que antepone el rigor de la investigación a cualquier prejuicio o imagen preconcebida.


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Siempre se ha supuesto que el origen de la tradición de llevar el velo era musulmana, pero no es así, sino que fue introducida por los antiguos asirios, una cultura especialmente cruel y desagradable, como una forma de etiquetar a las mujeres de alta posición social. Las demás podían ser objeto de toda clase de insinuaciones sexuales por parte de la población masculina, pero a las que lucían el velo había que dejarlas en paz. A las esclavas les estaba estrictamente prohibido llevar velo.

Más tarde esta costumbre fue adoptada por los países musulmanes dominados por el hombre como parte de su interpretación deformada de las enseñanzas del profeta  Muhammad. El mismo Muhammad lo hubiese desaprobado, pues para él los hombres y las mujeres debían ser tratados con igualdad. El Corán no deja lugar a dudas cuando dice: “Las mujeres tienen sobre sus esposos idénticos derechos que aquéllos sobre ellas”, manifestando reiteradamente que había que tratar a las mujeres con amabilidad y justicia. De ahí que, durante los primeros años del Islam las mujeres prescindieran del velo y desempeñaran un rol importante y activo en la sociedad, pero cuando los hombres, ávidos de poder, decidieron adoptar una estricta postura de liderazgo religioso, tomaron el control de la crédula población devota y no tardaron demasiado en olvidar la doctrina sagrada. Por desgracia, existen tantas probabilidades de que se reinstauren las verdaderas enseñanzas de Muhammad relativas a las mujeres como de que el Papa distribuya los tesoros del Vaticano entre los pobres.

Los modernos eruditos islámicos también tienen una idea bastante clara sobre la función del velo y afirman que: “Nunca ha existido una norma islámica que obligue a la mujer a cubrirse en ningún momento. La ocultación del rostro con un velo no tiene fundamentos en el Islam. Incluso en Arabia Saudí la necesidad de que las mujeres se cubran de la cabeza a los pies es reciente y no se exigía antes del descubrimiento del petróleo”.