Las Jutbas de los Andalusíes

Sexta Jutba


Al-hamdu lillah que ha hecho del yihad el pilar del Islam. El Islam tiene cinco pilares, y el Yihad no es el sexto como dicen algunos. No, el Yihad es el pilar de los pilares, el cimiento sobre el que elevan. Sin Yihad no hay Islam, ni hay Shahada, ni hay Salat, ni hay Siyam, ni hay zakat, ni hay Hayy.

El Yihad es el principio y también la cumbre, dijo Rasulullah (s.a.s): "El Yihad es lo más elevado del Islam". Sin Yihad no hay vida, hay muerte. El Yihad es hervor de la sangre, es sentir las cosas, es reaccionar con fuerza contra la idolatría, contra la opresión, contra la injusticia, contra la mentira, contra el Kufr. El Islam empieza cuando hay espíritu de lucha, de combate. El Islam nos obliga a luchar, que cada instante de nuestras vidas sean acción contra el Kufr y contra los usurpadores.

Que sepan los Kuffar que los musulmanes precisamente porque sólo y únicamente se rinden a Allah, jamás se rendirán ante ellos. Que sepan los poderosos, los arrogantes, los que se endiosan a sí mismos, los que oprimen a los hombres, que sepan que en los musulmanes tienen a enemigos jurados, que el Islam aparece para declararles la guerra. Que lo sepan los enemigos de la humanidad, que lo sepan los asesinos, los criminales, los opresores, los tiranos, y que lo sepan todos los faraones. Tarde o temprano los musulmanes se alzarán contra ellos como se han alzado en Palestina, Bosnia, Afganistán, y como se alzan cada día contra mil imperialistas. ¿Qué quieren de nosotros? ¿Creen que nos van a engañar con sus discursos mentirosos?

Pero no pueden engañar a los musulmanes, no pueden engañar a Allah. Quisieran que fuéramos pasivos; ¡ojalá fuéramos para ellos los fatalistas que imaginan!. Per no hay nada de ello: el Islam ha sembrado en lo más profundo de cada musulmán el espíritu del Yihad, lo ha sembrado en lo más  profundo, ahí donde no llega nadie, y ya es irremediable. Los musulmanes y las musulmanas todos somos guerreros. Aunque quieren hacer de nuestras mezquitas iglesias, nuestra mezquitas seguirán siendo almímbares para el Yihad; mientras haya musulmanes habrá muyahidines.