Las Jutbas de los Andalusíes

Jutba diecisiete


Universidad Averroes de Córdoba

Transcripción: Layla & Ihsán Escudero

 

Primera parte:

A menudo nos acercamos al texto del Corán desde el final, empezando por los Suras mas cortos. Y el Corán es tan generoso que incluso así nos ofrece sus tesoros, al acercarnos con el corazón puro y la mente abierta. Pero el Corán mismo nos dice que entremos a la casa por delante, que no nos escondamos  para entrar por la puerta trasera  ¿Y qué nos encontramos cuando empezamos el Corán por el principio? Lo primero, la puerta:  la fâtiha, que es llave y clave de todo el Corán; pero inmediatamente, tras chocar nuestra arrogancia con alif-lam-mim, el libro mismo  nos dice lo que es, se nos presenta como guía para abrirnos confiadamente a Allâh, nos avisa de la doble vía del retorno a Allâh -por el falâh y por el  `adhâb- , y al punto se nos extiende sobre un fenómeno más complejo. Este fenómeno es el nifâq, según leen muchos comentaristas. Nos dice el Corán que hay gente que dice: Âmanna bi-llâhi  wa bi-l-yawmi l-âjir: Nos abrimos confiadamente a Allâh, a nuestra Realidad trascendente, y al día último; a la Realidad definitiva de las cosas. Hasta aquí, todo bien, diríamos, pero nos advierte el Corán que quienes esto dicen no son gente de îmân, que sólo se están engañando  a sí mismos sin darse cuenta , que sufren en sus corazones una enfermedad dolorosa que los atormenta: son gente que miente. Son gente que dice hacer el bien mientras que rompen y  estropean lo que encuentra a su alrededor, y lo hacen sin darse cuenta. Son gente que confunde el îmân con la credulidad, con la ingenuidad: así son de ingenuos, sin darse cuenta. Llegan a programar su îmân mientras se burlan para sus adentros de la gente de îmân, cuando serán los más digno de burlar en su ciego vagabundear en la oscuridad, sin camino, sin poder volver a ninguna parte, sordos, mudos, ciegos...              

Son pobres criaturas oscuras, desprovistas de luz, que temen encontrarse con la muerte cara a cara, Ignorantes de que todo lo que tienen, todo lo que son, sólo viene de Allâh.

¡Pidámosle a Allâh que nos libre de caer en ese estado y condición!
 

Segunda parte:

Al-hamdu li-lâh, que nos muestra la guía en el camino del retorno hacia él. ¿Hacia donde podríamos volver, si todo perece salvo su rostro? Un camino de retorno que pasa por la taqua   y el falâh, o por el kufr y el `adhâb, o por el dolor de la ignorancia – movidos solo por la luz de Allâh. Aspirando a la taqua, rompiendo las ligaduras del kufr, buscando la luz de Allâh  - estamos siempre en el camino que nos lleva de Allâh  hasta Allâh  pasando por Allâh. Las personas más o menos normales tenemos nuestras facetas de taqua, y tenemos nuestras facetas de kufr : entonces nos creemos que somos malâ'ika, o nos creemos que somos shayâtín; nos creemos que somos puro fuego, o nos creemos que somos pura luz.. Pero normalmente pretendemos lo que no somos, y entonces somos arrogantes; es decir, somos ignorantes y nos torturamos viendo oscuridad donde solo hay luz, oyendo amenazas donde sólo hay promesas; somos ciegos, somos sordos, damos cuenta de la rahma que nos envuelve en cada acto de existir. El Corán mismo nos da la clave: nos dice y nos insiste que no nos damos cuenta de la realidad de las cosas, y que de ahí nos viene  el sufrimiento y la insatisfacción. Nos está diciendo que busquemos la luz, el conocimiento. Si el Corán es nuestra guía, sigamos esta guía y busquemos el Saber. ¡Qué cada uno busque el saber que Allâh le dé entender!